jueves, 27 de noviembre de 2008

Entrevista a Kiko Argüello, en la Cope

Esta entrevista hay que escucharla despacio, sin prisas. Es larga, pero tiene mucho qué dar. Cuenta la conversión de "uno que no veía, y ahora ve". A mí me ha hecho mucho bien, espero que a vosotros también.

martes, 25 de noviembre de 2008

Te conozco por tu nombre

Hay una cosa que me sorprendió cuando me plan delante del Antiguo Testamento, hace ya unos cuantos años, y es que Dios -entonces, y ahora- me hablaba en primera persona, me hablaba a mí.
Esto, que parece una obviedad, para mí fue
un gran descubrimiento, que todo un Dios se dirigiera a mí, con tanta naturalidad, con tanta intimidad, me dio qué pensar.

Y lo que me decía también era sorprendente: Te quiero, te conozco por tu nombre, hasta en las palmas de mis manos te llevo tatuada. Eres mía y yo soy tuyo, he hecho una alianza de amor contigo, te quiero.

Desde entonces, he valorado sobremanera la importancia del Nombre.
Dios Padre me conoce por mi nombre.

Por eso, cuando han nacido nuestros hijos, siempre hemos intentado "escudriñar" qué nombre elige Dios para este niño/a en concreto.

José, llegó el primero, con José estuvo clarísimo cl sería su nombre; a mi marido y a mí nos llama mucho la atención la figura de José, el esposo de María. Sereno, firme, decidido, orante, fiel a Dios, servidor, veraz, un apoyo seguro para el Hijo y la Madre.


Nos pareció que José, el del cielo, cuidaría muy bien de José (Joselito) el de la tierra.

Después vino Miguel, en esto yo llevé la voz cantante. A mí el arcángel Miguel siempre me ha atraido muchísimo. Eso de que luchara contra las fuerzas del mal, y venciera a Satanás y sus huestes (está en el Apocalipsis) me parece fantástico. Así que, qué mejor defensor de la fe, que Miguel. "Quién como El", que es lo que significa este nombre.

Más tarde llegó María del Rocío. El nombre de María no podía faltar. Casi todas nuestras hijas lo llevan, y si no (caso de Teresa y de Inés) han sido ofrendadas a María, el día de su Bautismo. Las demás también, ¿eh?.

Y elegimos Rocío porque para nosotros este nombre tiene varias connotaciones, primero, es el nombre de la Blanca Paloma (mi familia es andaluza) y además, hace referencia a Pentecostés: la Blanca Paloma y la venida del Espíritu Santo van en el mismo lote. De hecho, celebramos su santo, no sé si bien o mal, el día de Pentecostés.

No sé si os estoy aburriendo mucho. ¡Porque son nueve! Paciencia.

Ahora viene María de Nazareth.
Si os digo cómo surgió este nombre, no os lo creéis.
Primero, lo o
í en la Autoescuela, estaba aprendiendo a conducir, y me encantó su originalidad, y que hacía referencia a María, de una manera muy certera, a su lugar de procedencia.

Imagino que a María, la llamarían la de Nazareth. Pero n
o queda ahí la cosa, un día haciendo oración, casi sin pensarlo, abrí la Biblia al azar y puse el dedo en una palabra, y esa fue "Nazareth", diréis...
¿Y si llega a salir Jetzabel, por ejemplo?... Esa posibilidad no cabe. Salió el nombre que tenía que salir.

Con Teresa n
os dejamos llevar por la reciente -entonces- beatificación de la Madre Teresa de Calcuta.
También en aquel momento resonaban, en nuestro día a dia, las vidas de Santa Teresa de Avila (doctora de la Iglesia) y santa Teresita de Lisieux, patrona de las misiones, ¡ y eso que no llegó a salir nunca de su convento!. Pensamos que Teresa de Calcuta, reconocida o no oficialmente por la Iglesia, ya es santa.
Y qué mejor apoyo para nuestra Teresita, que una sa
nta de nuestro tiempo.

Luego vino Victoria de Jesús. Su nombre tiene miga.

Victoria tiene ahora siete años, y justamente hace
ocho años, mi marido y yo visitamos Jerusalén; fue cuando Juan Pablo II estuvo allí. Juan Pablo tenía unas ganas enormes de pisar la tierra de Jesús, y nosotros tuvimos la oportunidad, providencial sin duda, de poder acompañarle.

Allí el Señor se valió de las palabras del Papa para cambiarme el corazón. Yo ya tenía cinco hijos, y tenía miedo; consideraba que ya estaba bien... la verdad es que esta actitud mía, de cerrazón, estaba dañando mi vida matrimonial... el Papa nos dijo a todos -y me lo dijo a mí, personalmente, porque yo lo asumí para mí misma- que estuviese abierta a la vida, que todo tiene un sentido profundo, que nada pasa por casualidad, y que Dios Padre está detrás de todas las cosas.

Verdaderamente fue la victoria de Jesús, sobre mí misma; la victoria de Cristo sobre mis miedos y egoismos. De ahí el nombre de nuestra sexta hija.






Al poco de volver de aquel viaje, me quedé embarazada.

Inés Isabel, la séptima. Debe su nombre a que, y
a embarazada de ella, en la oración de la mañana, se hablaba de una niña santa y mártir del siglo IV, que había dado su vida por no renegar de Jesús. Nos gustó su testimonio. Además "Agnes" en latín, significa "Cordera" (María, es la cordera de Dios), otra referencia a María, la Madre.
¡Ah! El Isabel fue una concesión a mi madre "terrena", que estuvo "un poco" pesadilla, porque ninguna de sus nietas llevaba su nombre... (Mamá, te quiero).

Ánimo, que ya sólo faltan dos. Si habéis aguantado hasta aquí, un poquito más, y ya lo leéis todo.

Judith María, la octava. Ahora tiene dos años, casi tres. Y es el revoltillo de la familia.
Está haciendo el pino todo el día, en el sofá, en el suelo, en la pared...

Elegimos Judith por el personaje bíblico. Judith, como sabéis, era una hebrea muy hermosa, fiel al Señor, mujer valiente, figura de la Virgen María.

Estando su pueblo pasando ha
mbre y necesidades, cercado por el general Holofernes y su ejército, Judith, después de hacer oración, cogió a su criada, se vistió con sus mejores ropas, y se dirigió al campamento de este general.

Le dijo que había desertado... el general quería poseerla... ella, le dió de beber -mucho- y cuando estaba medio ad
ormecido... le cortó la cabeza. Salió fuera del campamento con la cabeza en la mano, y las tropas, al ver que su general había muerto, huyeron despavoridas. Judith acabó con el asedio a Jerusalén. Salvó a su pueblo.

Esto, que parece una barbaridad, tiene una segunda lectura muy interesante. Judith es figura de María: Judith salva a su pueblo del mal, encarnado en Holofernes, cortándole la cabeza, y María, la humilde de Nazareth, nos da la salvación -Cristo Jesús- aplastando la cabeza de la serpiente -el Maligno-, como aparece también en el Apocalipsis.

María dice Sí, y el Verbo se encarna en ella. Y por El nos llega la Vida. Nos pareció una historia tan sugerente, cuando la conocimos, que el nombre nos vino dado.

¡Y, por fin,
María de la Almudena! Tranquilos, que esta explicación es rápida. Jose Manuel y yo empezamos "nuestro atornillamiento" -como dirían MªJesús y Luis, los de los diez- el día de la Almudena. Bueno, ese día empezamos a salir, no fue cuando nos casamos... Y claro, además, ya teníamos una Rocío (concesión a la vena andaluza) y nos faltaba una Almudena (concesión a la vena madrileña). Ese fue el razonamiento, así que nuestra novena hija, está bajo la protección de María, de la Almudena. Finnnnnnn.......










domingo, 23 de noviembre de 2008

Dar el salto: los hijos son un don


Hay una frase en la Escritura que cada vez que la oigo, o la leo, me conmueve: Quien acoge a un niño, acoge a Dios mismo. Es de una profundidad absoluta, porque es verdad.

En la pequeñez, en lo sencillo, en lo humilde, en lo débil, se manifiesta el Señor de la Historia con toda su grandeza. Los niños son los preferidos de Dios, y todos los que le buscan como un niño, también.

Por eso muchas veces al día los cristianos, yo misma sin ir más lejos, tengo que cuestionarme con qué ojos miro las cosas. Y me invito continuamente a dejar el hombre viejo para revestirme del hombre nuevo. Este cambio de actitud es prioritario para acercarme al Señor de mi vida.

Dice el salmo 127: La herencia de Yaveh son los hijos,/recompensa, el fruto de las entrañas;/ como flechas en la mano del héroe, / así los hijos de la juventud. / Dichoso el hombre que ha llenado de ellas su aljaba;/ no quedará confuso cuando tenga pleito /con sus enemigos a la puerta.

Y recuerdo que, cuando nació nuestro quinto hijo, un amigo nuestro nos dijo: Ya tenéis cinco flechas en la aljaba. Y es verdad.

Los hijos me protegen de mí misma, de mi egoísmo, de mi orgullo, de mi deseo de destacar y que todos me alaben. Los hijos me dan serenidad, acrecientan mi paciencia (aunque parezca mentira) porque la ejercito más, me han dado una capacidad para valorar lo importante y lo trivial, y ellos, sin saberlo, me conducen cada día por un camino de santidad que, sin ellos, quizá no sabría cómo andarlo.

Quizá suene fuerte lo que voy a decir, pero también es verdad. El cristiano está llamado a dar la vida, está llamado al martirio. Somos cuerpo de Cristo resucitado, y tenemos que desgastarnos en el de al lado, sin condiciones.

Pero hay un quid importante: en esa entrega encuentras la felicidad. Quien pierda su vida por Mí, la encontrará, dice el Señor. Y una forma de dar la vida, de entregarla generosamente, es con los hijos.

Quizá la persecución que hoy día se da contra el cristiano no sea tan evidente como en tiempos de Nerón, cuando los empalaban y los untaban de brea, y así se iluminaba Roma de noche, pero la persona que hoy seriamente se plantea seguir a Jesucristo tiene que ir muchas veces contracorriente.

Y el número de hijos, hoy, es un motivo de persecución, en tu familia, en tu trabajo, entre tus conocidos, entre tus vecinos/as, etc.

Estás alzando una bandera que muy pocos comprenden, pero que a todos les cuestiona. De alguna manera, una familia numerosa hoy da qué pensar. A mí, no hay día que no me pregunten el porqué.

No se entiende que habiendo posibilidad de restringir —bastante— el número de hijos, una pareja joven se decida a apostar por la vida, casi con chulería. Nadie nos lo ha dicho a la cara, pero seguro que más de uno piensa que somos unos fanáticos.

Sin embargo, los hijos son una ocasión privilegiada para dar razón de tu fe. Yo, por mí misma, sin el Señor en el centro de nuestras vidas, habría tenido uno, quizá dos hijos, y ni uno más. Él es el que está haciendo la obra; nosotros sólo le dejamos hacer, y nos apoyamos en Él para no mandarlo todo al garete.

¿Qué mejor regalo puedo darle a mis hijos que la posibilidad de vivir aquí y ahora una vida, ya de por sí maravillosa —incluidos todos los pesares—, y tener en prenda la Vida Plena?

Me enseñarás el camino de la vida,/ me saciarás de gozo en tu Presencia,/ de alegría perpetua a tu derecha. Eso dice el salmo, y es verdad. La verdadera libertad y la verdadera alegría están en conocer la voluntad del Señor, y en seguirla, a pesar, muchas veces, de nosotros mismos.

El Señor es mi heredad y mi copa, mi vida está en sus manos. Me ha dado en suerte un lote hermoso, me encanta mi heredad, continúa el salmo.

Y es verdad, aunque el lote incluya una enfermedad grave, o un hijo paralítico, o un marido alcohólico. Me encanta mi heredad. Con Él todo es nuevo, y Él llevará ese peso, esa carga que a nosotros tanto nos atosiga.

Por eso muchas veces la tacañería para con el número de hijos, me parece a mí, viene acompañada de falta de fe. Es como si todo dependiera de nosotros mismos.

Soy yo la que tengo que darles de comer, vestirlos, darles una educación, estar a su lado y cuidarles cuando enfermen… Y me olvido de que el Señor está con nosotros, que no estamos solos.

Que Él no nos deja de su mano. Esto lo digo, porque lo he vivido, y lo sigo viviendo. Quizá con oración, y con la gracia de la fe, podríamos dar el salto. Autor: Victoria Luque. Alfa y Omega. Año 2001.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Familias en Misión: "Mañana, donde Dios quiera"


Las familias de las que hablo en este artículo, marcharon de Misión en el
2001,posteriormente ha habido otros envíos de familias neocatecumenales, con la bendición correspondiente del Santo Padre.





"Voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te he preparado. Hazle caso y obedécele. (...) Si le obedeces fielmente y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios". Así habla Yavhé al pueblo de Israel en el libro del Éxodo.

Ana de la Paz y Marcos Lafont oyeron esta Palabra hace diecisiete y quince años respectivamente; se la creyeron. Hoy, casados y con cinco hijos —el mayor de siete años—, cogen sus maletas y su prole para emprender una nueva vida en Paraguay. Van como misioneros a una ciudad —que linda con Asunción— llamada Mariano Roque Alonso.

Actualmente hay más de 200 familias en misión de las Comunidades Neocatecumenales en todo el mundo. Uno de los carismas de este Catecumenado de adultos de la Iglesia católica es la familia en misión; se trata de familias que, con sus hijos, hacen presente el estilo de vida de la familia de Nazareth, en humildad y alabanza, allí donde el obispo del lugar las requiere.

"Es como un salto en el vacío, pero sabiendo que Jesucristo salta contigo", señala Pepi López, madre de tres niñas, y dispuesta, junto a su marido, a ir de misión con su familia a Montevideo (Uruguay).

David Agudo y Pepi López han recibido el mandato de ser testigos del Evangelio con su propia vida, de labios del mismo Papa Juan Pablo II, durante el acto del Jubileo de las Familias celebrado el 13 de octubre de 2000 en la Plaza de San Pedro.

Ciento diez familias del Camino Neocatecumenal están ya dispuestas para emprender la marcha a los países del mundo donde se las ha requerido por los obispos de cada lugar. Otras sesenta familias se han quedado sin destino, por ahora.

Hambre de Dios


Ana de la Paz ya tiene experiencia de vida en la misión. Cuando ella contaba dieciocho años, sus padres dijeron a poner su vida, su fe, su seguridad en manos de Dios. Y en una convivencia de familias en misión fueron enviados a Dallas, en Estados Unidos, como misioneros del Camino Neocatecumenal.

Ana y sus hermanos acompañaron a sus padres: "Allí vi —dice Ana— cómo la gente necesita ver que hoy día se puede aprender a vivir como una familia cristiana. Mi marido y yo vamos a predicar con la vida misma, más que con palabras; quizás demos catequesis, o quizás no. No lo sabemos. Estaremos a disposición del obispo, haremos lo que él nos diga.

Como ama de casa con niños pequeños, mi testimonio hoy es entre cacerolas y pañales...; sin embargo, en la calle, en el mercado, en el colegio, continuamente me preguntan cómo es posible que tengamos cinco niños pequeños tal y como está la vida...

Mi respuesta no es otra que porque Dios existe, porque a mí Dios me da la fuerza; yo soy exactamente igual que las otras mujeres; también tengo ante mis ojos lo que supone la paternidad responsable, pero a mí se me da una fortaleza en la Iglesia, una fuerza que viene de Dios, y es lo que me hace ponerme en camino.

Yo sé que soy frágil, pero también sé que Dios es fiel, porque lo he experimentado en mi vida".

Marcos y Ana se casaron —comentan, entre risas— "con el cielo sobre nuestra cabeza, la tierra bajo nuestros pies, y Cristo entre las manos". No tenían casa propia, y con el sueldo humilde de Marcos, electricista de profesión, les era imposible comprar una casa.

"Primero vivimos en la casa de unos hermanos que están en Medellín (Colombia) como misioneros, luego en la casa de mis suegros —dice Marcos—, que estaban en Dallas de misión. Después, de alquiler, y ahora estamos en esta casa, que es de unos hermanos también misioneros". Ana apostilla: "Esta precariedad, a mí personalmente me invita a pensar que hoy estoy aquí, mañana donde Dios quiera, y pasado en el cielo".

"La Iglesia se ha portado conmigo como una madre, y el Señor no me ha dado la espalda —comenta Marcos—. Veo que mis hijos son obra del Señor, porque en mis planes no estaba, después de siete años de casado, tener cinco hijos; ni siquiera contemplaba —cuando comencé a salir con ella— el casarme con Ana.
Fue un auténtico milagro que yo pudiese respetar mi compromiso con Ana, mientras ella estuvo en Dallas, y no irme con otras chicas. Yo he visto que, cuando me he fiado del Señor, Él lo ha hecho todo bien".

Para nuestra conversión

David Agudo es el octavo de quince hermanos, y ya estuvo de misión con sus padres en Perú cuando apenas había entrado en la adolescencia: "Mis padres conocieron a Kiko Argüello, iniciador del Camino Neocatecumenal, cuando éste empezó a vivir en las barracas de Palomeras (Madrid), entre los pobres.

Mi familia es de raza gitana, mis padres se dedicaban a vender quincalla, y cuando, a través de Kiko, mis padres conocieron a Jesucristo, se produjo tal cambio en sus vidas, que sintieron la imperiosa necesidad de manifestar lo que Dios había hecho con ellos.

Así, en 1987, fuimos a Perú como familia en misión, por una llamada expresa del Papa a la reevangelización de los pueblos de Iberoamérica. Al ser de las primeras familias en misión, y no haber ningún tipo de infraestructura, nos tocó vivir una situación de pobreza tremenda; sin embargo, esto ayudó a la gente de allí a comprender que nosotros, europeos al fin y al cabo, no éramos distintos a ellos; que sentíamos hambre y sed, igual que ellos".

David volvió a Madrid, pero esta experiencia le marcó de tal manera que —comenta— siempre ha sentido la necesidad de ir de nuevo de misión.

Pepi López explica: "Yo era reacia totalmente a todo esto; para mí, la llamada a la misión ha sido un encuentro individual del Señor conmigo. Se produce un desasosiego interior, una angustia tal, al ver que Dios te está pidiendo algo (sabes qué es, pero no quieres saberlo porque no quieres pasar por ahí), que tienes que dar una respuesta.

En esta tesitura, yo le dije al Señor que se hiciera su voluntad, que yo no podía luchar contra Él, y la primera sorprendida fui yo, cuando me vi en pie, levantada, en medio de la asamblea, tras escuchar la petición de familias para la misión.

Volvimos de Roma, de la convivencia de familias en misión, muy contentos. Muy agradecidos al Señor por contar con nosotros para dar al mundo lo que nosotros hemos recibido gratis. En realidad, la misión viene en ayuda de los misioneros; la misión está, sobre todo, para nuestra conversión"..Autor: Victoria Luque. Alfa y Omega. 2001

lunes, 17 de noviembre de 2008

El "Caso Jesucristo" es único en la Historia



Entrevista con el P. Hernán Pereda, sobre los orígenes del cristianismo


"San Pablo es el primero, después del Único”, así define Hernán Pereda, gran comunicador bíblico, la figura excepcional de Pablo de Tarso. Los orígenes de la Iglesia son apasionantes.
Hernán Pereda es argentino con ascendencia española y alemana, gran comunicador bíblico, teólogo y Presidente de la Fundación para la Evangelización y Comunicación.
P. Cuando el cristianismo irrumpe en la Historia, el mundo pagano está saturado de dioses y semidioses. ¿Cómo convive la Iglesia primitiva con toda esta concepción del mundo?

R. El Imperio Romano vivía en un mundo de mitos. Éstos eran fruto de la búsqueda milenaria de una verdad. Inicialmente el cristianismo parece aportar un mito más entre los innumerables ya existentes.
Aquí es donde el “caso de Jesús” se va abriendo camino por la fuerza de la propia Palabra y de los hechos de la vida de Jesucristo. El hecho de que Jesús se presentara como Hijo de Dios no era en sí sorprendente en el lenguaje habitual de los supersticiosos romanos, pero la manera como se va afirmando que Él es el único resulta chocante, provocativa y una pretensión inadmisible. Precisamente ahí está Jesús como caso único en la Historia.

P.Los gnosticos trataban de llegar a Dios a través del conocimiento.

R. Sí, ¿Pero, a qué Dios?¿Cuál es el Dios que ellos querían conocer?. La Gnosis había establecido un gran número de demiurgos o de eones, que eran seres -tipo angélico-, entre Dios y el hombre, de modo que no estaba claro qué era dios ni cuales eran los dioses principales, y cuales eran esos seres intermedios.
Cuando san Pablo escribe el himno cristológico a los Colosenses: “El es la imagen visible del Dios invisible, por encima de los tronos, los principados, las potestades...”, escribe precisamente para dejar claro que Jesucristo es la imagen visible del Dios único. Aquí es donde, otra vez, Cristo aparece como único, y el choque no podía dejar de ser dramático.
En definitiva -señala Hernán Pereda- el cristianismo rompe con todo este montaje de tipo intelectual, y sin relación alguna con lo que llamamos la revelación, afirmando categóricamente que Jesucristo es Dios, el único, unido al Padre y al Espíritu Santo.

Sincretismo religioso

Y abundando en la idea, hoy tan actual, del sincretismo religioso, este teólogo alude a la llamada New Age o Nueva Era: “Hoy en día sufrimos al ver que las religiones son causa de división en el mundo; tras salir del ateísmo, corremos el riesgo de entrar, sobre todo con el mundo musulmán, en lo que se llama la exasperación o el fanatismo religioso. Es por ello que el mundo pagano busca una forma de religión buena para todos.
Cuando se quiere jugar con estas cosas, no se cree en la verdad, se cree en razones de conveniencia. La New Age busca una forma de espiritualidad conformista, universal, donde todo el mundo pueda sentirse bien; se trata de una forma de panteísmo, un concepto de religión como superación artificial de la falta de entendimiento entre las religiones. Esto sólo puede satisfacer a un nivel superficial.

P. Una vez situados en el ambiente mitológico y de sincretismo religioso en el que se desenvuelven los primeros cristianos, quisiera plantearle una idea que F. Sánchez Dragó defiende en su libro "Carta de Jesús al Papa": Habla de que el nacimiento de un dios nacido de una virgen es una alegoría casi universal en el mundo precristiano.

R. Lo que nuestro amigo creo que no llega a entender, es que su argumento es perfectamente reversible y muy vinculado a lo que decíamos antes. El mito de la madre virgen perdió toda consistencia -en medio de la multitud de casos imaginarios de los antiguos-, frente al hecho afirmado por los cristianos, como único, de la madre de Jesús.
Después de dos mil años, de aquellas otras afirmaciones no queda sino un recuerdo curioso. El conocimiento que tenemos de Jesucristo es un conocimiento de fe, la gran dificultad de este escritor reside en que manifiesta no tener fe. Los cristianos no creemos sólo en Dios sino que además creemos en su Palabra, y en todo cuanto nos ha dicho.
Para obtener el don de la fe, hay una actitud de vida que la facilita: la humildad. La palabra “hombre” significa “hecho del polvo”, por tanto, humilde.
Por otra parte, la fe es conocimiento, es decir, el que realmente se adhiere a la auténtica fe empieza a saber cosas, a tener certeza de ellas. Y realmente es difícil, para el que no cree, distinguir entre el conocimiento intelectual y el conocimiento de la fe.
Nosotros no creemos solamente "en Dios", nosotros creemos "a Dios", que nos habla a través de la Escritura, y ahí es donde surgen los problemas con los no creyentes respecto a la virginidad de María frente a las diosas vírgenes del paganismo, o en relación con los otros “hijos de Dios” (¡hijos de Dios eran todos los emperadores romanos!) frente a Jesucristo.

la alegoría de las vírgenes

Y este hombre de cara amable y vastos conocimientos, empieza a desgranar el profundo sentido que tiene la intuición cuando ésta es inspirada por Dios: “Es cierto que formaban parte de la cultura y del ambiente precristiano las fábulas y los mitos, pero la alegoría de las vírgenes, madres de dioses, es lo que en teología se llama la "conveniencia de una intuición", es decir, que la virginidad es signo revelador de la divinidad, es algo que ha sido intuido por todas las culturas.
Estas alegorías han servido para plasmar la idea de que los hombres quieren encontrarse con Dios, y de que a Dios le interesa la vida de los hombres; pero el caso Jesucristo es único, fuera de lo común y habitual, por el proceso mismo de la historia.
Lo curioso es que aun cuando hay algunas alusiones de las tradiciones talmúdicas sobre la maternidad divina, éstas no son propiamente bíblicas.

-Continúa-: Que los mitos sirvan para descubrir ciertos secretos, por supuesto, a mí me gusta muchísimo decir que la virginidad de María no es un privilegio de la madre, es el signo revelador de la divinidad del Hijo, eso es muy importante. La teología actual insiste en ello más y más. Los otros casos son absolutamente irreales, ¿en qué han quedado? En puro mito.

P. El encuentro de Jesucristo con san Pablo le cambió completamente la vida al perseguidor de los “del camino”. Él mismo llegó a cambiarse el nombre de Saulo a Pablo.
Ante todo, la conversión de Pablo se nos ha presentado siempre como un momento fulgurante en el camino a Damasco, y es verdad, pero no es toda la verdad.
Es decir, Pablo, de una profunda educación religiosa según las doctrinas fariseas, de familia judía -de la tribu deBenjamín-, nacido en Tarso de Cilicia, y además, ciudadano romano, como perseguidor de los primeros cristianos, se encuentra con un hecho, para él terrible: su maestro más venerado Gamaliel, defiende a los cristianos ante el Sanedrín.

Es el famoso tema del capítulo V de los Hechos, cuando quieren matar a Juan y a Pedro, y Gamaliel se levanta, un hombre respetado por todo el pueblo, y dice, “yo os aconsejo dejarlos tranquilos, porque si esto que nos cuentan es cosa de hombres, se hunde solo, pero si es de Dios, os embarcaréis en una lucha contra Dios...“. Existe el caso de dos pretendidos mesías,Teudas y Judas el Galileo, a los que los judíos mataron y todo quedó dispersado.
Algunos dicen que Gamaliel estuvo presente en la resurrección de Lázaro, y que no tuvo tiempo mental de reaccionar o que no pudo evitar que mataran a Cristo, pero que ya es un cristiano.
Y él es el maestro de Pablo, lo cual significa que Pablo ya estaba de algún modo, perplejo, y como era un hombre tremendamente auténtico y sincero frente a sí mismo, que su propio maestro creyera en este hombre, Jesús... eso le interpelaba interiormente.
Relata, además Hernán Pereda cómo Pablo se culpará toda su vida de su participación en el martirio de san Esteban: “Sin embargo, él no tiró ninguna piedra, sostuvo las ropas de los que lo apedrearon, y si no lo hizo fue porque hubo algo que lo retuvo; la muerte de Esteban seguramente fue un aldabonazo para Pablo.

la segunda conversión de Pablo

Después del suceso del camino a Damasco transcurren nueve años en los que él vive en Tarso, su ciudad natal, y vuelve a releer todas las Escrituras, y dice en una de sus Cartas: “Yo sé de un hombre que no sé si en el cuerpo o fuera de él, Dios lo sabe, fue llevado al tercer cielo, y allí se le dijeron cosas...”, es decir, hay una segunda conversión de Pablo que es la conversión intelectual, y ahí es donde, la fe -como decía antes- tiene que ir acompañada de un conocimiento.
A Pablo se le conceden dones -por ser la personalidad que era-, absolutamente únicos. Pero se le conceden para el bien de todos.
Y a modo de síntesis, concluye: “Efectivamente es un elegido. Una de las figuras más tremendas de la historia de la humanidad. La conversión real de Pablo dura unos catorce años. Y más tarde se convertirá, también, en Atenas, cuando los filósofos griegos se ríen de él; entonces se dirige a los esclavos de Corinto, al prostíbulo que era esa ciudad, y allí, para su sorpresa, es donde surge la comunidad cristiana más fuerte. Si él pretendía que los filósofos se convirtieran, encontró que los convertidos fueron los más pobres e ignorantes de Corinto.
La conversión de Pablo es paulatina, esa certeza interior va acompañada y corroborada por la certeza intelectual de “ver claro”, tras la relectura de todo lo que él había recibido mal.

P.Sánchez Dragó dice que Pablo sufrió un ataque epiléptico, camino de Damasco.

R. Pues lo lamento por él. ¡Se pierde la fiesta!.

P. Igualmente cuestiona que Mateo, Marcos, Lucas y Juan sean autores reales de los evangelios, y coetáneos de Jesucristo. ¿Hasta qué punto esto es cierto?

R .Nuestra fe, la fe de los católicos, proviene del Nuevo Testamento, nosotros creemos en el Jesús que la Iglesia ha predicado desde el principio.
Que sea exactamente san Lucas, o exactamente san Pablo, el que escribió las 14 cartas, no es tan importante como algunos puedan pensar; ese no es el problema, nosotros partimos de los textos mismos.
Por ejemplo, nosotros creemos en muchos libros del Antiguo Testamento que no sabemos quien los escribió. Por otra parte, que sea san Lucas el que escribió el evangelio que a él se le atribuye, no es lo importante; no obstante, la Iglesia siempre lo ha creído y hay miles de razones para decir que es así.
Mateo, por lo demás, es uno de los evangelistas que con más seguridad convivió con Jesús. Junto con Juan, ambos fueron apóstoles.
El caso de Marcos es distinto. Marcos no conoció que sepamos, en vida, a Cristo. Marcos era el secretario de san Pedro, de modo que el evangelio de san Marcos se podría llamar el evangelio de san Pedro.
San Lucas, por otra parte, es un caso completamente fuera de serie. Lucas fue el médico de Pablo. Por lo que sabemos se convirtió muy cerca de Troya, a raíz de la predicación de Pablo y de su enfermedad.
Cuando cruzaron a Macedonia ya empezó a hablar en plural, diciendo que él mismo se sumó al grupo, es decir, se trata de un pagano, que se sorprende tanto por la predicación de Pablo que se transforma en su biógrafo; él mismo explica que averiguó cuidadosamente todo lo que se refiere a la vida de Jesús.
Un médico en esa época era fundamentalmente un investigador, la medicina no se estudiaba como una ciencia aparte; se ve que Lucas, como Pablo, estaban en el mundo del “periodismo”, ya que él mismo, Lucas, escribe con gran preocupación e interés, incluso en medio de algunas inexactitudes históricas en la información que obtuvo.

P. Según Sánchez Dragó, los cristianos no somos tales, sino paulinos. Dice que la Iglesia es un invento de Pablo.

R. En La 1ª Carta a los Corintios, Pablo dice “¿Qué es, pues, Apolo? (-otro super apóstol-), ¿Qué es, Pablo? ¡Servidores, por medio de los cuales habéis creído! Y cada uno según el don del Señor. Yo planté, Apolo regó; mas fue Dios quien hizo crecer”. En otra parte, Pablo dirá que si se tiene que gloriar de algo, se gloría en Cristo Jesús.
Lo que dice Sánchez Dragó son medias verdades. Nosotros creemos en el Cristo del Nuevo Testamento, no sólo en el de los cuatro evangelios. Tanto los evangelios como las Cartas son escritos entorno a la persona de Jesucristo, con la particularidad de que san Pablo tuvo una experiencia de Jesucristo resucitado que no habían tenido los demás.
Vaciar de san Pablo el Nuevo Testamento sería como extraer uno de los evangelios. Para mí tiene tanta autoridad una carta de san Pablo, como el evangelio de san Juan o de san Lucas, ¡si no tenemos ningún escrito firmado por Jesucristo!.
El conjunto de nuestra fe es la fe de la Iglesia, tal y como aparece en el Nuevo Testamento.¿Entonces, somos paulinos ?. En este sentido, sí.
Sánchez Dragó lo dirá, quizás,porque los hebreos tienen más facilidad para aceptar la figura de Jesucristo que la figura de san Pablo, porque el que realmente puso dinamita, separó a los cristianos de los judíos, fue Pablo. Y nosotros decimos, menos mal, porque si hubiéramos seguido con las costumbres hebreas, no hubiéramos salido del cascarón.
Y esto, efectivamente fue gracias a Pablo, por eso a Pablo se le llama “el primero, después del único”, porque es verdad que san Pablo es la gran figura del Nuevo Testamento, después de Jesucristo.
Sobre quién fundó la Iglesia, Hernán Pereda comenta: “Para mí, el momento más auténtico en el que funda Cristo la Iglesia, es cuando dice “Haced esto en memoria mía”; ahí fue cuando convocó a la Iglesia, y ellos se reunían para celebrar la eucaristía, los templos se crearon sobre todo, para esto.
Por otro lado, es verdad que la estructura de la Iglesia proviene de san Pablo, no proviene de los evangelios. Es decir, es Pablo quien da las órdenes para que se formen los presbíteros, vinculándolo con el Antiguo Testamento.
Jesús en los evangelios no figura organizando la Iglesia porque la experiencia de los evangelios es de Cristo en su vida mortal, y la de Pablo es en su vida resucitada, pero la misma autoridad tiene una cosa como la otra.
Y esto es muy importante porque también se suele decir que Cristo no fundó una Iglesia, que la Iglesia se reunió y se fundó en el nombre de Jesucristo, que la Iglesia Católica es una de tantas, los protestantes tienen esa teoría, y hacen una disquisición entre el Jesús de los evangelios y san Pablo que no se puede admitir; la fe es un todo, no una parte. Por lo demás, la acción del Espíritu Santo es la que ha mantenido a la Iglesia, evidentemente.

P. La idea de universalidad de la Iglesia es propia de San Pablo.

R. Sí, san Pablo tiene una revelación especial sobre la universalidad de la Iglesia, y por eso se abre al mundo pagano, de ahí sus viajes y su tremenda labor apostólica. Pero esto se encuentra ya en simiente en los evangelios, el Señor rompe los esquemas del nacionalismo hebreo, especialmente cuando cuenta el pasaje del buen samaritano, también en el caso de la mujer de Samaria, o el de la cananea, de Tiro y Sidón...
Por otra parte, Jesús resucitado dice a las mujeres que los hermanos vayan a Galilea, que allí le verán, y les envía a anunciar el evangelio a todas las gentes, bautizándolas. Galilea era el límite geográfico con tierra de gentiles, Cristo resucitado les incita a llevar la buena noticia hasta los confines de la tierra.

P. Por último, con los conocimientos de la vida de la Iglesia que usted tiene, podría atisbar el futuro del cristianismo?

R. Hay que dejar claro que la fe cristiana no es una religión como las demás. Yo diría incluso que el cristianismo es una fe, no una religión. El cristianismo lo que tiene de sorprendente es que sitúa en un mismo plano la relación con Dios y la relación con el hombre.
Y esto todavía no lo acabamos de asimilar, Juan Pablo II ha dado pasos tremendos en este aspecto, sobre todo cuando ya en su primera encíclica afirma que toda relación entre seres humanos es una relación trascendente.
La relación entre nosotros, es religiosa en el sentido auténtico, porque Dios está en nosotros, contigo y conmigo. La frase “Si alguien dice amar a Dios y no ama al hermano, es mentiroso”, que es fundamentalmente cristiana, ha dado mucho qué pensar sobre el concepto de religiosidad. El primado del amor ha quedado fácilmente sojuzgado. La Iglesia debe dar grandes pasos todavía en lo que es, realmente, entender la fe en Jesucristo.
Y hay cosas que se desmoronan solas, estamos en una época de cambio; no se trata de pretender ser profeta, pero que la fe cristiana se va a simplificar, es seguro; tiende continuamente a hacerse más auténtica. 
Autor: Victoria Luque. Cooperador Paulino. 2003

domingo, 16 de noviembre de 2008

Anécdotas de los peques, y de los menos peques



Estas son algunas cosillas, que recogí hace unos años, en un cuento. Para que sonriáis un rato. ¡Ah! Esta foto de Miguel, es posterior en el tiempo.

El queso de Miguel


Al día siguiente, a Miguel se le cayó una muela. Andaba con su pañuelito, donde guardaba su muela, de un lado para otro. Esperó pacientemente a la noche, e introdujo su preciado tesoro bajo la almohada.

--No sé si me traerá algo el ratoncito Pérez, le dice a su padre. Ya soy mayor, y la muela está un poco picada, así que a lo mejor no le interesa, y no me trae ninguna chuche. Con este diente no creo que el ratoncito pueda hacer ningún collar.

--Quién sabe, contesta su padre. A lo mejor el ratoncito Pérez es tan bueno, que incluso si no le sirve la muela, te trae algo, por habérsela dejado.

Miguel ha dormido nervioso. A la mañana siguiente encuentra un euro entre las sábanas. Miguel rezuma alegría por todos los poros de su piel. No cabe en sí de gozo.

--¡Mamá! ¡Papá! ¡ Me ha traído un euro!, ¡El ratoncito me ha traído un euro!
Y lo enseña a sus hermanos, emocionado. Tan contento está, que ha escrito en un papel:
“Gracias, muchísimas, muchísimas, muchísimas gracias, ratoncito Pérez”. Y a renglón seguido, ha pegado en un lado del papel, un quesito en porciones de El Caserío.

Después coloca su carta bajo la cama. Para el ratoncito. Al día siguiente, el papel y el queso han desaparecido.


EL NOVIO DE TERESA

Piripi es el mote cariñoso del tío Jorge; tío de los siete hermanos de esta historia. Para abreviar, de Piripi pasó a llamarse Tío Pí , pero para Teresa, la protagonista de este episodio, su nombre es Tio Pisss.

El tío Pisss ha llamado por teléfono desde Sevilla invitando a sus sobrinos a ir a la feria. Teresita, de cuatro años, y su primo Enmanuel se han vestido para la ocasión: Ella con un traje de flamenca celeste, con lunares blancos, y él de
corto, con sombrero de ala ancha y botos incluidos. Van de la mano, y los turistas los paran por la calle para hacerles fotos.

--Si yo së esto, dice la madre de los siete, pongo una gorra en el suelo, y cobro por cada foto. ¡Menudo éxito tienen los niños!
A quien se tercie, Emmanuel le cuenta entre risas, con sus gafitas y su mirada de pillo:

--Teresita y yo somos novios.

Y Teresita añade: “Los primossss se pueden casar. Hay que pedir permiso al jefe blanco de la Iglesia, y si él quiere, puessss se pueden casar”.

De todas formas, recientemente a Teresa le ha salido una rival. Una tal Laura, a quien Emmanuel tira los tejos.

--Ahora mi novia es Laura de mi clase, dice el infiel.

Pero Teresa, con su lengua de trapo, no se amilana:

-- Emmanuel esss novio de las dos. Nos casamossss en corro, y ya está.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Gabriel Moris, Vicepresidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo

TODOS LOS DIAS REZAMOS POR LOS ASESINOS

Químico de profesión, de Gabriel Moris destacaría sobre todo su sencillez. O mejor, su humildad. Lo primero que me dice, “yo no soy ejemplo de nada”, se contradice con su forma de afrontar el asesinato de su hijo, Juan Pablo, de treinta y dos años de edad, el fatídico 11 de marzo. Si no, juzguen ustedes.

P.: Don Gabriel, me gustaría que rememorase cómo sucedieron los

acontecimientos aquel once de marzo…

R.: Mi hijo Juan Pablo murió en el tren que estalló en la calle Téllez, a consecuencia de una bomba terrorista. En un principio pensamos que él no iba en ese tren, porque creíamos que el autobús le era más cómodo. Pero lo cierto es que el tren le dejaba en Nuevos Ministerios, donde trabajaba, y no tenía necesidad de hacer transbordo.

Una vez ocurrido el atentado, le llamamos inmediatamente y no respondía al teléfono. En su trabajo tampoco tenían información sobre él. Todo el día fue una continua zozobra.

Fuimos a los distintos centros sanitarios, sin éxito alguno. A las seis de la tarde decidimos ir al IFEMA, y allí nos atendió una pareja de psicólogos, que nos tranquilizó y confortó, hasta que supimos la noticia.

Mi hijo era el pequeño de tres hermanos (son una chica y dos chicos). Estudiaba Ingeniero de Caminos, y por costearse sus estudios, trabajaba en una empresa de traducción técnica, pues dominaba bastante bien el inglés. Estaban muy contentos con él, porque era una persona seria, y afable en el trato.


P.: Supongo que este tiempo en que se recrudece la acción terrorista etarra, es especialmente difícil para cualquier víctima. ¿Cómo le afecta a usted? ¿Qué piensa cuando se entera de un nuevo atentado?


R.: Evidentemente, resulta inevitable, siempre que se repiten los atentados terroristas, rememorar tu caso y tener un recuerdo para las víctimas y sus familias. Yo suelo pensar, de forma automática, si no se podía haber previsto, y por tanto, haberlo evitado.

Ya sé que si así fuera no volverían a ocurrir los atentados, pero creo que, a veces, perdemos el tiempo discutiendo si son galgos o podencos, y perdemos muchas energías, que habría que emplear, en la prevención de los mismos…


P.: Desde su condición de creyente, me gustaría que nos transmitiese su experiencia personal: cómo le ha ayudado su fe en Jesucristo a superar o sobrellevar este acontecimiento tan duro en su vida.


R.: No estoy tan seguro de mi condición de creyente, eso sí, desearía vivir como tal. A veces he hecho comparaciones de nuestra situación con la Pasión de Jesús, pero lo nuestro queda insignificante a su lado. Lo cierto es que, a pesar de lo duro que resulta que te quiten un hijo en plena juventud y sin ninguna razón para ello, hemos sentido y sentimos desde aquel día una paz interior y una entereza, que a nosotros no nos parece humana.

Con seguridad que esa paz no la generamos nosotros, alguien nos la proporciona. Además, después del atentado hemos tenido un nuevo nieto y ello lo percibimos como una compensación a todos los sufrimientos derivados de la pérdida de nuestro hijo Juan Pablo.

El Señor nos ayuda, esto es una evidencia para nosotros. Notamos la diferencia con otras personas que están en nuestra misma situación, y que lo están pasando peor… no sé cómo explicarlo, a ellos no se les ve tan serenos.

P.: ¿Viven su fe, usted y su mujer, en algún movimiento dentro de la Iglesia?

R.: Nosotros estamos en Acción Católica, desde hace 8 ó 9 años. Teníamos inquietudes por vivir nuestra fe de forma más bien comprometida, y encontramos en Acción Católica una respuesta, y ahí seguimos.

Pero tampoco creemos que los movimientos sean nada absoluto, son medios, son andamios para conocerle a Él. Se siente uno quizá más apoyado, más arropado; recibe uno –creo- más fuerza para vivir la fe al estilo de Jesús, aunque seguimos siendo humanos, con nuestros grandes fallos, con nuestras grandes infidelidades, con todo lo que el ser humano genera desde su naturaleza herida.


P.: ¿Se ha sentido apoyado por la Iglesia, en estos momentos tan delicados?


R.: Por las personas de Iglesia, sí. Estuvieron muy cerca de nosotros, nos han acompañado… pero con sinceridad, por la Iglesia-institución, no tanto. Creo que a las víctimas en general, pero en particular a las del 11- M, no se les presta mucha atención. Quizás porque somos víctimas políticas, la Iglesia como institución, a veces, no se define plenamente.

Hay ocasiones en que la Iglesia del País Vasco en concreto, da la impresión de que siente más ternura por los criminales que por las víctimas, y lo digo, como me sale del corazón. Y respecto al 11-M, de verdad, yo he echado en falta alusiones, y citas, y recuerdos sobre la masacre, por parte de la Iglesia.

Sé que la Conferencia Episcopal publicó no hace mucho un documento sobre el terrorismo, que me pareció bien, pero yo lo noté, quizá, muy poco comprometido. Es una apreciación mía, particular, claro está.

P.: Por último, ¿cómo vive este tiempo de navidad? Supongo que la forma de concebir la navidad, antes y después del atentado, ha cambiado para usted. ¿Cómo son estos días para usted y su familia?

R.: Para nosotros la navidad ha sido, y sigue siendo, un tiempo de esperanza y una oportunidad de cambio, otra cosa muy distinta es que la aprovechemos. La ausencia material de nuestro hijo hace que nuestras celebraciones sean una mezcla de alegría y de añoranza, pero tenemos la convicción de que él participa en ellas con nosotros y nosotros con él.

De aquí creo que sacamos fuerza para luchar sin cesar por el esclarecimiento de la verdad de aquel horrible crimen. También tenemos un recuerdo para los asesinos y sus familiares. Seguro que si tuvieran una oportunidad para evitarlo, no lo volverían a repetir.

Esto ha sido una constante para nosotros: desde el primer día, estamos rezando por los asesinos. Porque creemos que quienes hacen esto, no lo hacen voluntaria y libremente. Yo creo que quien asesina, o ha recibido una educación inadecuada, o tiene un odio que no es humano, o espera unos beneficios de lo que hace, inmediatos.


Yo creo que hay que ir a la raíz para evitar el mal, y creo que si esta gente hubiera recibido, o recibiera hoy día incluso, una educación distinta, no llegarían a matar. Aunque tenemos el ejemplo de Caín y Abel, a mí todo esto me parece antinatural, no tiene ninguna justificación. El concebir un crimen de esta forma, fríamente, un tiro en la nuca, un asesinato masivo de personas, yo creo que los que lo realizan tienen algún problema. Creo que hay que ir a esas raíces, para evitarlo.

P.:¿Usted ya ha perdonado?

R.: Bien, pero a quién perdono… si no sé…yo estoy abierto a que ellos cambien, estoy abierto a perdonar, pero tengo que tener personas concretas a las que dar el perdón.

Cuando ocurrió lo de Leganés, esos terroristas que se suicidaron o les mataron, no sabemos aún…. Pues mi mujer y yo no nos alegramos en absoluto de estas muertes, pensamos en los familiares de estas personas. De cualquier forma, es una pérdida humana, que no viene a arreglar nada. Autor: Victoria Luque.

Artículo publicado la navidad del 2007, en el Cooperador Paulino.