lunes, 8 de marzo de 2010

DÍA DE LA MUJER, SIN MÁS


Este año, el día de la mujer trabajadora me ha "pillado" trabajando fuera
de casa, llevo en este cometido tres meses, y la verdad, estoy contentísima...
pero esto no es óbice para que valore, y mucho, el trabajo de la mujer,
dentro de casa.
Yo he pasado trece años de mi vida, trabajando "puertas adentro",
y por mi forma de ser, soy bastante introvertida y me cuesta derribar las
trincheras que yo misma construyo- para mí ha sido un tiempo de desierto,
un tiempo duro, donde he experimentado muchas veces la soledad, pero ha sido ahí donde me he encontrado con el Señor.

En este sentido, ha sido un tiempo de gracia.

Para mí la oración ha sido mi sustento y mi fortaleza.

Y he visto al Espíritu Santo hacer horas extras conmigo. Ahora entiendo a santa Teresa de Lisieux, patrona de las Misiones sin salir del convento... la entiendo porque se puede animar, acoger y amar muchísimo... desde casa, y a través, muchas veces, del hilo telefónico.

En estos trece años de "exilio", he madurado mucho como persona. Para mí
que el Señor quería que pasara por esto para hacerme más humilde... la
mujer que trabaja en casa no es nadie para la sociedad, no te dicen que estás
perdiendo tu vida, porque eso suena muy fuerte, pero lo piensan... ya lo creo.

En la soledad de la casa (cuando los mayores están en el colegio, y los pequeños son eso, pequeños para mantener con ellos una conversación
adulta) he descubierto el amor entrañable de mi Padre Dios, y me he
sentido muy querida por él.

En la soledad de la casa he degustado sus amores.

Y este tiempo para mí ha sido fructífero, porque he conocido que El me
lleva tatuada en la palma de sus manos. Que soy la niña de sus ojos. Que sin
Él yo no soy nada.

Si digo que yo elegí quedarme en casa, voluntariamente, cuidando de mis hijos, mentiría... a mí, el estar en casa me vino dado (cerraron la empresa donde trabajaba), pero ciertamente, acepté y acogí esta nueva etapa en mi vida con paz y con entusiasmo.
Sí, quería cuidar de mis hijos, personalmente, y disfrutar de ellos... no quería que pasaran los años, y que cuando les viese crecidos, lamentase no haber estado más con ellos, compartiendolo todo...

Para mí ha sido una elegría inmensa cuidarles, escucharles, estar ahí...
y ahora, una vez que he aprendido la lección de que todo me viene de Dios,
y de que todo es gracia, todo es don,
el Señor me da un trabajo fuera, para mayor gloria suya.

En casa o fuera de casa, qué más da, el tiempo es del Señor.

P.D. También he hecho otro descubrimiento que me ha llenado de alegría,
que esta familia tan grande que me ha dado, viene en mi ayuda,
para mí ha sido mi salvación... gracias a esta familia he visto cómo soy, he
visto mi egoismo, mi comodidad, cómo me busco a mí misma...
también gracias a ella he podido salir de mí, he visto mis debilidades
y he gustado el poder donarme...

Verdaderamente Señor, tú eres el sabio, y yo la criatura.

¿Cómo se llama mi ángel?


Cuenta la leyenda que un angelito que estaba en el cielo le tocó el turno de
nacer como niño, así que decidió hablar con Dios.

ángel: Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra.¿Pero cómo vivir
tan pequeño e indefenso como soy?

Dios: Entre muchos ángeles, escogí uno para ti, que te está esperando y te
cuidará.

ángel: Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta
para ser feliz.

Dios: Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

ángel: ¿Y cómo entender lo que la gente habla? Si no conozco el extraño
idioma que hablan los hombres.

Dios: Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

ángel: ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

Dios: Tu ángel juntará tus manitas y te enseñará a orar, y podrás hablarme.

ángel: He oido que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?

Dios: Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida.

ángel: Pero estaré triste porque no te veré más.

Dios: Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi Presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado en cada instante.

... Una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño,
presuroso, repetía con lágrimas en los ojitos, sollozando...

ángel: Dios mío, si ya me voy, dime su nombre... ¿cómo se llama mi ángel?

Dios: Su nombre no importa, tu le dirás... "mamá".
                                                                                        (autor desconocido)

P.D: El terrible drama de este angelito, sería que al llegar la tierra, descubriera
que su ángel se ha pervertido, que en su alma no alberga el deseo de amar a esa
criatura que lleva en su seno...
que no tiene quien le proteja...
porque su mamá se ha dejado engañar y sólo busca su propio bien personal...
o quizás ese ángel pervertido no ha encontrado apoyo ni ayuda de ningún tipo, para que ese nuevo ser, enviado a la tierra, pueda ser acogido como lo que es,
una bendición de Dios
para ella, y para todos nosotros.

miércoles, 3 de marzo de 2010