domingo, 9 de enero de 2011

Exultantes de gozo

No quiero que pase la navidad sin hacer memoria de todo lo bueno que ésta nos ha traido.
Hemos ido de celebración en celebración, y eso es una piedra preciosa que disfrutamos los cristianos
(por extensión, las personas que buscan a Dios); lo que destilan estas celebraciones es esperanza. Me causa asombro comprobar cómo el Señor transforma mi corazón
en cada uno de estos encuentros con Él: Llego cansada, muchas veces triste, desesperanzada
por los embates familiares, y en un pis pas, Él me devuelve la esperanza.
Es asombroso.

Sin ir más lejos, esto mismo me volvió a ocurrir ayer, en la eucaristía. Desasosegada,
inquieta por no saber cómo encauzar a nuestras dos hijas mayores, que están en un tiempo difícil...
Dios Padre me volvió a tocar el corazón:
"El Señor se sienta por encima del aguacero", decía el salmo.
Y este pensamiento me tranquilizó.

Ten fe, ten calma, que yo estoy aquí, y miro por encima del aguacero.

Y vuelvo la cabeza y veo a una de mis hijas "conflictivas", sentada unos bancos más atrás.
Después me entero de que había traido a toda una familia, amiga suya, a la eucaristía.
Bendito sea Dios. El sabe lo que hace, y cómo lo hace.

La celebración de los Reyes Magos, en la parroquia, fue otro momento fuerte para todos nosotros.
Estos Reyes, imagen de los Magos que acudieron a Belén, nos dieron a los allí presentes, palabras de sabiduría. Este año estuvimos hablando largo rato con Melchor y es asombroso cómo el Rey Mago te cala, en unos minutos pone delante de ti tu historia a la luz de Dios.
-¿Cuántos hermanos sois?, preguntó.
-Nueve, dijo Teresa.
-Y cómo estáis celebrando la navidad... Ha llegado Jesús a vuestro corazón?
¿Está Jesús en vuestra casa, con vosotros?

Hubo un silencio. Alguno dijo "Sí"...

-Y cómo se nota eso... os perdonáis unos a otros cuando os ofendéis...
¿se da el perdón entre vosotros?

(Ahí Melchor tocó un tema delicado).

-Sí, respondieron.

-Recordad que el Señor entra en nosotros mismos, y habita en nuestra casa, que es nuestro cuerpo,
cuando le dejamos pasar. Hay que hacerle sitio en nuestra posada, reconciliaos unos con otros,
no guardéis rencores... perdonáos. Amaos, amaos unos a otros, dice Jesús, así seréis mis amigos.


-¿Y por qué pensáis vosotros que sois tantos...? otras familias tienen menos hijos...
vosotros tenéis mucha suerte, y yo os pregunto, ¿qué es lo que tienen vuestros padres
para haber estado abiertos a la vida?

Las pequeñas se miraban  entre sí.
Rocío dijo: -Están en la Iglesia.

-Sí, efectivamente. Ellos conocieron un día el amor que Dios les tiene. Y contagiados por tanta generosidad, también vuestros padres fueron generosos. Y os tuvieron a todos vosotros. Sois fruto del amor de Dios, acogido por vuestros padres. No olvidéis nunca que sois Hijos de Dios, y que Él os quiere muchísimo.

Y mirando a Miguel (dieciséis años), le dice:
 -Y tú, no te avergüences nunca de ser como un niño.

 (A mí aquello me tocó. Porque Miguel tiene un corazón que no le cabe en su cuerpo,
y una sensibilidad exquisita que muchas veces le hace sufrir).

Después le dijeron al rey Mago todo lo que le habían pedido en la carta, y nosotros, los padres, también le
dejamos nuestras peticiones ("sabiduría y discernimiento para poder educar a nuestros hijos adolescentes", "comunión dentro del matrimonio", y la parte más profana: "una casa más grande, donde quepamos bien". Estas peticiones de las personas mayores, por lo visto, van a llevarlas a unas monjas de clausura para que recen también por ellas... así que, bueno, teniendo a todo un convento rezando por nosotros, es seguro que
el Señor nos sostendrá este año que empieza.

También estuvimos otro día en el Cotolengo. Hasta alli fuimos unos veinticinco, con guitarras, panderetas y regalos. También fueron los Reyes Magos; en esta ocasión José, mi hijo el mayor, se vistió de Gaspar, y Teresa, de paje. Vino también Victoria (nueve años), que no se separaba de mí ni un milímetro.
Esta hija mía tiene también una sensibilidad asombrosa para los problemas de los demás, los hace suyos,
y es una bendición que ella sea así, de esta manera.
En el Cotolengo hay personas discapacitadas, con problemas serios de comunicación, de movilidad, etc. Pasamos una tarde muy agradable con todos ellos y con las monjas y enfermeras que los cuidan.
La sensación que tuve durante todo este tiempo fue que debía ponerme a los pies de estos santos inocentes, servirles y venerarles como imagen de Cristo sufriente que son.
El Espiritu Santo estuvo presente y actuando, sin duda.
Todos salimos de allí, alegres y exultantes de gozo, porque habíamos servido al Señor.

jueves, 6 de enero de 2011

Sobre la Misa de Colón


La verdad es que se suceden los acontecimientos con tanta rapidez, que casi no da tiempo a asimilarlos. Nosotros somos de los que estuvimos en la misa de las familias de Colón, esa misa que da tanto que hablar últimamente. O al menos da mucho que hablar en Religión Digital, y a algunos blogueros y periodistas con nombre y apellido que quisieran que todo hubiera sido de otra forma... ¿quizás menos católico (y eso que católico significa "universal") o lo que es lo mismo, más light? Como dice el Baronrampante, mejor algún sainete o monólogo, o alguna oración interconfesional, algo que aunara voluntades... en lugar de una Misa, que a fin de cuentas, es algo específicamente católico...

En fin, no quiero entrar al trapo porque estas personas lo que dicen, lo dicen desde su convicción más profunda, y merecen respeto. Pero me da cierta pena que algo que es bueno "per se", el hecho de celebrar una eucaristía  en acción de gracias por la familia, la de cada uno de nosotros, la de todos, se convierta en motivo de enfrentamiento, entre supuestos cristianos.

Dicen ellos que todo ha sido monopolizado por los kikos (yo no me considero kika, ni mucho menos; yo no sigo a Kiko Arguello, sino a Jesucristo; el Camino para mí es un andamio que me está acercando a Dios, y dentro de la Iglesia hay muchos, cada uno que se encarame a aquel que le venga mejor según su forma de entender la vida y el mundo). Pero no creo que en el Camino haya ningún deseo de monopolizar nada, al contrario, ojalá todos los cristianos nos implicáramos mucho más en todo lo referente a la expresión pública de la fe.

Si de alguna forma se "ve" más en la celebración la liturgia o los cantos que se realizan en el Camino, quizás haya que mirar alrededor. No sé. Quizás haya que preguntar por qué otras expresiones religiosas de la Iglesia no están presentes en la celebración... por qué se han descolgado, si es que así ha sido... o quizás, la respuesta sea más sencilla que todo eso, quizás se pensó que con la intervención de Manos Unidas, y algunos testimonios de familias, más la conexión con el Papa, vía satélite, más la venida de los Reyes Magos, era suficiente para enriquecer la  celebración. A veces la respuesta menos complicada, es la verdadera.

Por otra parte, se me ocurre que el Camino es un medio, una vía que tienen las parroquias para que los cristianos alcancemos la maduración en la fe... revivamos todo lo que significa nuestro Bautismo, seamos cristianos adultos. En realidad el Camino neocatecumenal no es un movimiento, no viene así en los Estatutos, sino una Iniciación cristiana para adultos, una catequesis continuada para adultos dependiente del obispo del lugar; con lo cual, tampoco me parece descabalado que en las celebraciones multitudinarias se incorporen elementos propios de este camino de fe, porque en realidad, lo que se está haciendo es reavivar la vida de la Iglesia.

Recuerdo que en el primer encuentro del Día de las Familias (en esa ocasión fue una Palabra, no una Eucaristía) participaron en el estrado personas de distintas organizaciones, comunidades eclesiales y movimientos; y en aquella ocasión, siento decirlo, tuve la impresión de que había mucho "acartonamiento", mucho discurso (pesado) y poca vivencia personal, poca entrega, poco testimonio, poco nombrar a Cristo Jesús, y eso es mal síntoma. Tuvo que llegar Kiko y soltar allí enmedio ¡Cristo ha resucitado! tres veces, tres veces lo repitió, y todo Colón a una con él, para que nos dieramos cuenta de que el que verdaderamente nos movía a estar allí era Jesucristo. No la palabrería ni las tonterías de unos y de otros, no el querer figurar, no el "nosotros hemos hecho esto, y esto, y esto otro".

Quiero decir con esto que sí, que es necesaria la comunión, que la Iglesia es rica en carismas y debemos todos esforzarnos por que estén presentes, pero que no hemos de perder de vista la estrella, y esa estrella se llama Cristo Jesús. Por otro lado, si alguien quiere tomar el testigo de la organización de este evento, no creo que el Camino tenga ningún problema en dárselo. El Camino está al servicio de la Iglesia. Y quien quiera entenderlo de otra manera, se equivoca de medio a medio.

P.D.: Yo lo que vi en Colón es lo mismo que he visto en todas las concentraciones (ya sean eucaristías, Palabras, peregrinaciones, etc) convocadas por la Iglesia: personas auténticas que intentan seguir a Jesucristo desde su debilidad, pero al mismo tiempo, con fidelidad a Cristo y al magisterio de la Iglesia. Nada más y nada menos. Y puedo asegurar que en Colón de esas, había mayoría.