viernes, 30 de diciembre de 2011

¡¡¡feliz navidad a todos¡¡¡

Que el Señor nos bendiga a todos en este nuevo año que empieza,
que nos dé a saborear su Paz y su Alegría,
que podamos amar a los que tenemos alrededor,
que ilumine Su rostro sobre nosotros,
y que podamos, un día,
presentarnos delante de Él con las manos encallecidas
por habernos donado.
¡Mucho ánimo, que el Señor nos quiere con locura!
Besos y abrazos para todos.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Así vive y muere un cristiano

Hace unos días estuvimos en Sevilla, acompañando a Jesús, un hermano de comunidad que se ha quedado sin madre en cuestión de poco más de tres meses... cuando terminó el día, tras el funeral y el entierro, permanecía en mí la idea de que así (como nos lo estuvieron contando sus hijos y su marido) es como vive y como muere un cristiano/a.

¿Por qué digo esto?

Porque Manoli tenia un cáncer, en principio, de los "curables", pero una vez más, la última palabra no la tiene la medicina, sino el dueño de la vida, y Su dueño estimó que era el momento de acogerla en su Casa. Y allá que fue, no sin antes dejar tras de sí una ola de paz fuera de toda lógica. ¿Cómo es posible que padres e hijos, pese a lo duro de las circunstancias, se mantuvieran y mantengan serenos,esperanzados, y más aún, alegres? ¿Qué les dio Manoli? ¿Quién está detrás de todo esto?

Detrás de todo esto, de todos ellos, detrás, delante y por todos lados, está Cristo Jesús, el Señor. Él los está sosteniendo, y su comunidad les acompaña en este tiempo de separación física que no espiritual.

Manoli en el tiempo que estuvo luchando contra la enfermedad, les mostró algo por lo yo firmaría ahora mismo: la aceptación gozosa de la voluntad de su Padre, Dios.

Sus hijos y su marido pudieron afrontar este trance con dignidad porque previamente ella les había sabido transmitir su esperanza, que estaba en las manos de su Padre, y que a Él iba. Pudo despedirse con paz de cada uno de ellos, pudo quererlos y aconsejarles hasta el último momento, pudo vivir la muerte, igual que había vivido la vida, con los ojos puestos en Aquel que no defrauda. Por eso sus hijos hablaron así, con esa valentía tan inusitada, dando testimonio de lo que su madre les había confiado, el don de la fe.

Por eso decía la pequeña de sus hijas que estaban alegres, que parecía una locura, pero que era verdad: que a pesar del dolor estaban contentos, porque ellos sabían, con una certeza inexplicable, que existe vida tras la muerte. Y que su madre, Manoli, había muerto con una sonrisa dulce, que cuando la vio, a los pocos momentos de morir, tuvo el convencimiento firme de que su madre había experimentado ya el gozo y la alegría de estar con el Padre.

Jesús nos comentaba que cuando su madre estaba muriendo, sus conocidos se acercaban a él con precaución, temerosos ("no sabían qué decirme, cómo hablarme") y lo curioso del caso es que "tengo que ser yo quien les conforte, les consuele, les anime". (¿Cómo no va a ser así, Jesús, si tú en estos momentos tienes la fuerza del Espíritu Santo, tan necesaria para vivir este acontecimiento de muerte, desde la fe?)

Por lo demás, hubo varias cosas que me impresionaron.... se me quedó en la retina la imagen de Jesús  llevando al hombro el féretro de su madre. También me gustó el espíritu de celebración que impregnó todo el funeral (celebramos que una cristiana ha entrado en la Vida con mayúsculas), y especialmente me impactó el Credo cantado en el cementerio (Creo en Dios Padre, Creo en Dios Hijo, Creo en el Espíritu Santo (...), Creo en la resurrección de la carne, y en la vida eterna). Nunca había presenciado un Credo testimoniado con tanta fuerza, cantado mientras era enterrado el cuerpo de una persona tan querida para todos.

martes, 13 de diciembre de 2011

Autoretratro de Manu

Esta es una experiencia de un padre y una madre, que tuvieron un hijo "a pesar de todo lo que hoy día dice la ciencia médica". Este es el testimonio de un padre que al enterarse de que iba a tener un niño "especial" lo empezó a cuidar de una manera "especial" hasta que su hijo terminó, a los 14 meses, su misión aquí.


1 de Diciembre de 2011

Me presento. Me llamo Manuel. Hoy he cumplido un año dos meses y diecisiete días. Ya he cumplido mi misión en la tierra y el Niño Jesús me ha llevado con Él al Cielo esta mañana.

Pero vamos más atrás. Cuando yo tenía 4 meses de gestación los médicos me hicieron una "eco" y dijeron a mis padres que en el cerebro tenía "agenesia completa del cuerpo calloso" (lo peor que puede haber), y prácticamente sólo tenía medio corazón (lo llaman "hipoplasia de ventrículo izquierdo"). Yo era absolutamente inviable.
Posibilidad de vida postparto, por el corazón, cero; por el cerebro, cero. Lo mejor es que "interrumpan" el embarazo y conciban otro hijo normal (le dijeron a mis padres). Algunos médicos a abortar lo llaman “interrumpir”.

Cuando a unos padres el médico les dice: "Conviene que interrumpamos su embarazo", la mayoría de los padres, sin querer, ni darse mucha cuenta, "interrumpen" a su hijo, o sea, en su corazón le matan; y el pobre feto que ya para ellos es "nadie", "nada", un "interrumpido", se llena de pena, y ya no lucha, y... se muere.

Yo tuve mucha suerte; cuando le dijeron eso a mis padres, ellos hicieron dos cosas: Mi madre dijo: “vamos a llamarle Manuel, que significa Dios con nosotros, porque es una presencia especial de Dios para nosotros y junto a mi padre decidieron que "si es él presencia de Dios y si se va a morir cuando nazca, qué suerte que vamos a tener 5 meses para poder darle todo el cariño del mundo, nosotros y toda la familia. Va a ser el niño más querido en el menor tiempo".

Y yo pensé: "me quieren, me van dar a cariño, no me van a "interrumpir"  (como ha dicho el médico), no me van a matar, soy importante para ellos, yo tengo que luchar para vivir"; y de pronto, mi corazón que no funcionaba nada, empezó a crecer un poquito y mi cerebro empezó como loco a crear células del cuerpo calloso, y todo iba creciendo a gran velocidad; me querían, y yo tenía fuerza y me animaba, y cuando me hicieron otra eco, no se lo creían; era imposible lo que había crecido. Ya tenía el Cuerpo calloso desarrollado. Eso era imposible. Y todos los que querían "interrumpirme", ahora querían "ser mi médico".

Yo era un fenómeno. Querían estudiarme, analizarme. Mi desarrollo era absolutamente anormal.

Llego el día del parto. Ese día yo (según los sabios médicos que deciden sobre la vida y la muerte y saben cuándo todo va a suceder) debía morir nada más nacer, porque los que son como yo, no pueden subsistir fuera del útero materno.

Imaginaos como estaba mi madre cuando entró en el paritorio, para dar a luz al hijo que se le iba a morir. Empezó a ponerse nerviosa y a llorar. Yo también estaba nervioso, porque a los fetos nos afecta mucho la situación de nuestra madre, aunque yo sabía que no me iba a morir.

Y ella cada vez estaba peor. Y luego me he enterado que fue mi abuela Fuencisla la que aviso a D. Manuel: "Vaya a tranquilizar a Paz". Y lo que es un poco raro, sucedió: un cura entró en un paritorio a tranquilizar a una parturienta. Rezaron y yo noté que mi madre empezó a tranquilizarse. Ya estábamos mejor los tres: mis padres y yo.

Pero de pronto D. Manuel se puso a contar cosas graciosas de un tal Jesús Gil y Gil, y mi madre al principio no hacía ni caso, pero luego echó una sonrisa y luego una carcajada y yo, al verla, también; ese señor Gil debe ser un cómico, porque le hizo mucha gracia a mi madre, y ya perdió todos los nervios que tenía de pensar que yo me iba a morir; y ya sólo pensaba en los dolores que yo le producía por las dilataciones, y así estuvimos los cuatro, nada menos que 6 horas de dilatación hasta que nos llevaron al quirófano, que estaba como el metro; había más de 15 médicos llenos de expectación, para contemplar el acontecimiento; y ya nací.

Y diréis: y ¿te moriste? Pues no, porque yo, además de haber luchado y de estar mucho más maduro de lo que los médicos creían, Dios no quiso que me muriera porque yo soy Manuel y traía una misión que cumplir.

Para que me conozcáis, ahora os quiero decir mis características:

Características "accidentales": Soy rubio, ojos azules, síndrome Down, peso 3,200, Soy del Real Madrid como mi padre

Características "esenciales": Soy persona humana, y desde el día de mi nacimiento, (a los 5 minutos de nacer, mira que suerte serlo desde tan pronto) lo más importante: Hijo de Dios por el Bautismo. (Ah, ¡¡me bautizaron dos curas a la vez!!, a los que quiero mucho: mi tío Alfredo y D. Manuel).

Hasta aquí mi presentación... Os espero en el Cielo. Desde allí os voy a ayudar mucho a todos, especialmente a vosotros papis: ¡Cuánto cariño me habéis dado!

¡OS QUIERO!


Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta,mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.

(San Agustín)

jueves, 8 de diciembre de 2011

Sor María Israel de Cristo Resucitado, ¡toma ya!

Acabamos de volver de la toma de hábitos de María Dolores, ya estuvimos en su entrada al convento, hará unos seis meses, y fue espectacular. Una celebración única. Se podía palpar al Espíritu santo, entre todos los que allí estábamos. Hoy el rito de su toma de hábitos ha sido cuanto menos curioso, lo digo porque no habíamos estado nunca en este "paso" del postulantado, y me han llamado la atención algunas cosas. Lo de que la cortasen el pelo, no me lo esperaba, suponía que eso era más adelante, cuando dé el paso definitivo como monja (esto será dentro de dos años, en las Dominicas de Lerma) pero no, se lo cortaron hoy... ella tenía cara de circunstancias, medio sonriente, medio ¡ay madre! (esto me lo comenta Teresa, una de mis hijas, que estaba en primera fila y lo vio "todo, todo").

Después le impusieron la vestidura blanca, propia de las novicias, y más adelante, le preguntó la priora: Delante de ti están dos coronas, una de espinas y otra de rosas. ¿cuál eliges? y María Dolores, con esa voz potente que tiene, y esa decisión que es propia de ella, dijo, sin un ápice de duda: "la de espinas". Y así la vimos, con un paño blanco sobre la cabeza, y ceñida su corona de espinas, imagen sin duda, del modo de vida austero y entregado que acaba de elegir.

Y después vino lo del nombre. Se cambió de nombre, dejó el "maria dolores" por "maría israel de Cristo resucitado". Yo cuando lo leí en el folleto que nos dieron para seguir la celebración, no me lo podía creer... "María Israel", qué extraño... después no pude evitar la carcajada cuando el sacerdote celebrante explicó que ya había en el convento una "María Sión" (también novicia) y que vamos, decía, sólo faltaba que entrase otra postulante y que eligiese "María Judá" o "María Leví".

Pero todo tiene su porqué. "Yo he luchado contra Dios, igual que Jacob, y me ha vencido, me ha mostrado mi pobreza... y en esa debilidad me he sentido querida por Él. Por eso me cambio el nombre, porque el Señor quiere que me llame Israel, igual que Jacob", le dijo María dolores al dominico que celebraba la eucaristía. Y comentó también que cuando fue al convento a hablar a las dos postulantas de algún tema de formación, ellas, como quien no quiere la cosa, le pidieron ardientemente que les hablase del kerigma. "¡Del kerigma"! decía el cura, no saliendo de su asombro, "¡no me pidieron que les hablara de las virtudes, o de los estatutos de la Orden de las dominicas, o de cualquier otro tema... no, me pidieron ¡el kerigma! ¡En cincuenta y tantos años que llevo de sacerdote es la primera vez que me piden esto!Verdaderamente estáis bien formadas (les dijo).


Y es que Maria dolores es mucha maria dolores, y quería el meollo (el kerigma): que Cristo ha muerto y ha resucitado por ti y por mí, que ha dado su vida para que tengamos Vida, y Vida abundante. Aquí en la tierra y después en el cielo. Que es el Señor de la vida y de la muerte. El Señor de tu historia, y de la mía. Que ni un solo cabello de nuestra cabeza se cae sin que él lo permita. Que no hay que tener miedo de nada. Porque nos ha liberado de nuestras limitaciones, de nuestras iniquidades, y nos ha comprado con cada gota de su sangre (me acuerdo ahora de don Joaquin, un cura muy mayor, que siempre me decía con una bondad que se podía palpar... "mucho le has costado a Jesús... arrepiéntete, y no peques más").

Después, María Israel nos regaló un canto que había compuesto ella misma (estos son los mejores regalos, los que se hacen desde el corazón). Y tras el ágape, maría Israel besó, abrazó y regaló su vitalidad a todos los que nos pasamos por el enrejado... animando y sosteniendo... eso es lo que vi. Creo que será una monja "según el corazón de Dios".