sábado, 26 de octubre de 2013

Presentación del libro Yo soy para mi Amado

Os dejo el video de la presentación del libro sobre Elena Romera Santillana, en Caravaca de la Cruz, hace una semana. Fue una experiencia muy bonita, muchas gracias a todos los caravaqueños por su acogida.


miércoles, 23 de octubre de 2013

"Gracias, Señor, porque sonriendo has dicho mi nombre"


Ayer murió Agapito Aliende. Han sido cuatro años codo a codo aquí, en la revista Cooperador Paulino. Ha muerto en unos pocos meses; antes del verano se quejaba de dolores lumbares, que resultaron ser un cáncer fulminante de médula ósea. Agapito tenía 73 años, podría haber vivido aún una decena de años más, pero el Señor quiso llevárselo ya. En los últimos meses había sufrido mucho, porque los médicos no atinaron –hasta el final- a dar con el diagnóstico correcto.
Para mí Agapito ha sido un “hombre según el corazón de Dios”. Sencillo, sin dobleces, afable, con un gran celo por anunciar a Jesucristo. Un hombre íntegro y cabal que dio hasta el último aliento por servir a la Iglesia. Todavía, con setenta y tantos años, se esforzaba por aprender los entresijos del ordenador, y estaba muy despierto  y atento a la vida de la Iglesia y de los hombres y mujeres que la conforman. Tenía sus manías… era curioso cómo cortaba papelitos, y en ellos escribía alguna frase que le llamaba la atención, o algo que debía recordar… tenía sus “papelitos” desperdigados por toda la mesa de trabajo. También los colocaba en el suelo, al lado de la puerta, él sabría el porqué.
 Le encantaba conversar, los años no le habían quitado la alegría, al contrario, parecía un niño en cuerpo de hombre. El brillo de la mirada no lo perdió nunca… Hace poco me llamó la atención un comentario que me hizo. No sé por qué motivo -creo que porque en la editorial San Pablo están preparando una biografía de este santo-  salió a relucir la vida de Pío de Pietralcina,  sacerdote italiano, conocido, entre otras cosas, por sus estigmas… pues Agapito me dijo que este santo le hacía sufrir, estar intranquilo, porque veía que no podía llegar a esos extremos de renuncia de sí mismo, de donación a los demás… A mí, por el contrario, me pareció encomiable que él alimentase todavía esta inquietud, que quisiera alcanzar  la santidad , que no hubiera perdido nada de su amor inicial por Cristo y por la Iglesia.
Era súpercariñoso con mis hijos, y muy atento conmigo. Hasta el día antes de que se fuera de vacaciones con su sobrino, estuvo trayéndome, sin faltar un solo día, un bollo o alguna fruslería con la que endulzar la mañana. Yo los caramelos se los remitía a mis hijas, y de esa “pequeña cosa” –los grandes amores están hechos de “pequeñas cosas”- surgió la corriente de simpatía que había entre él y ellas. Cuando les dije a Victoria, Inés, Judith y Almudena que Agapito estaba muriéndose, que rezáramos un misterio del rosario por él,  se impresionaron mucho. Judith –nueve años- cogió las cuentas del rosario y empezó la retahíla de ave marías… las demás la seguían. Agapito, ahora en el cielo, escuchará también nuestra retahíla de ave marías, yo, de momento, ya le he encomendado muy especialmente a una hija mía, que lo está pasando mal.
Ahora tenemos junto al Padre a un intercesor buenísimo. Yo, por lo menos, no pienso dejarle “descansar”. ¡Con todo lo que aún queda por hacer!
Os dejo su “testamento espiritual”, me encanta aquello de “Gracias, Señor, porque sonriendo has dicho mi nombre y me has llamado a tus brazos”.

Testamento espiritual del P. Agapito Aliende

Yo, Agapito Aliende Palma, percibo que mi carrera por este mundo está cerca a su fin y siento vivamente la necesidad de dar gracias. En el momento de presentarme ante el Señor que me creó, me redimió y me quiso sacerdote en la Sociedad de San Pablo, colmándome de su gracia, encomiendo mi alma a su misericordia.
Le pido humildemente perdón de mis pecados y limitaciones y le ofrezco las pocas cosas buenas que haya podido realizar durante mi vida al servicio de la Sociedad de San Pablo, de la Iglesia y del mundo. Por todo ello, le pido al Señor que me acoja, como Padre bueno.
Profeso, una vez más, mi fe cristiana y católica a la Iglesia de Jesucristo. Me he esforzado siempre por mantenerme humilde y sereno con todos mis hermanos. Pido perdón a todos aquellos que he ofendido consciente o inconscientemente.
Estoy agradecido a todos los hermanos, hermanas, familiares y bienhechores que han hecho tanto para que llegase a este momento de mi vida.
Nací en el seno de una familia humilde y honrada. Esto me ayudó a vivir una vida sencilla y modesta. No he anhelado puestos ni dinero. 

Mi ardiente deseo es que ninguno de los que he conocido y con los que he convivido falte a la cita del Señor.
Espero alcanzar el cielo, para estar un día junto con toda mi familia, mi familia numerosa de sangre y mi familia espiritual, la Familia Paulina, a la que pertenece todo lo que soy y todo lo que tengo, que es muy poquito.
Pido que todos roguéis a Dios por mí, para que por su misericordia infinita me conceda el galardón por el que tanto he luchado. Yo, por mi parte, rogaré por todos vosotros y rogaré por las vocaciones.
Queridos hermanos y hermanas, familiares, amigos y bienhechores: De los demás detalles referentes a los momentos finales de mi tránsito terreno ya se encargará el Superior provincial. Ahora ha llegado el momento de deciros a todos: ¡Adiós! ¡Hasta la vista! Oremos en el nombre de Jesucristo Divino Maestro, de María Reina de los Apóstoles, de San José, de San Pablo Apóstol y de nuestro beato Fundador, el P. Santiago Alberione. Amén. Que así sea.
En mi tumba podéis poner estar palabras: “Gracias, Señor, porque sonriendo has dicho mi nombre y me has llamado a tus brazos”. Firmado: P. Agapito Aliende Palma.

jueves, 10 de octubre de 2013

Charla coloquio con tres jóvenes: "Nosotras nos ponemos límites"

CHARLA-COLOQUIO

Nosotras nos ponemos límites”

Son muy buenas amigas, y tienen muchas cosas en común, como iremos viendo a lo largo de la entrevista. Lo principal, comparten la misma fe. Y eso hoy día, ya es un vínculo de unión muy fuerte. Las tres tienen 18 años, una se llama Teresa Iglesias y estudia 1º de Administración de Empresas, a su lado, Paloma De la Hoz, que ha comenzado 1º de Magisterio, y por último, Teresa Azañedo, que acaba de imbuirse en 1º de Derecho. Con ellas quedo en la antigua cafetería Galaxia de Moncloa (hoy tiene otro nombre) para hablar de lo divino y de lo humano…

En la foto de inicio: De izda a dcha: Teresa Azañedo, Paloma De la Hoz y Teresa Iglesias.


Lo primero que me gustaría saber es de dónde habéis recibido la fe, y por qué creeis.

Teresa Iglesias: Nosotras tenemos la suerte de haber nacido en una familia que nos ha transmitido la fe, y según mi opinión, sobre todo la fe hay que sentirla y vivirla. Hemos tenido una base religiosa en casa, pero después, a mí, por ejemplo, me corresponde alimentarla a través de la oración, conociendo a Dios un poco más, recibiendo una formación adecuada en la parroquia…

Paloma: Sí, luego tú tienes que ir cultivando esa fe con los medios de formación a tu alcance, aplicándolos a tu vida.

Teresa Azañedo: Yo estoy de acuerdo con todo lo anterior, y añadiría que en un principio yo estaba cómoda, a gusto con mis creencias, más tarde, tuve alguna prueba o problema que me hizo darme cuenta de que lo que de verdad vale la pena, lo único inamovible es la fe en Jesucristo.

Teresa Iglesias: Como Teresa, al principio mi fe era un poco rutinaria, ¿iban mis padres a misa? Pues yo también… luego a cierta edad tienes una crisis de fe y te das cuenta de que hay dos caminos: o seguir a Jesús, o dejarle. Yo opté por Cristo, y a partir de ahí me he dado cuenta de que la fe ha de ser el pilar de mi vida. He entendido que para enfrentarme con la vida había de tener un pilar que lo sustentase todo, porque si no, no podía construir un edificio de vida. Para mí la fe es la base sobre la que se sustenta todo, sin ella no podría superar nada.

Paloma: A lo mejor, cuando eres pequeña, te molesta tener que ir a misa. Pero luego, según vas creciendo, te das cuenta de que hay algo más que mueve el mundo. Que existe algo más, no sólo lo que se ve, y hay situaciones que sin fe, yo misma las habría vivido de otra manera. He sentido el apoyo de Dios ante determinados problemas, o he tomado determinadas decisiones movida por la fe en Jesucristo.

¿Cómo experimentáis la fe en Jesucristo cada día?

Teresa Iglesias: Yo la estoy experimentando mucho a través del noviazgo. Si no tienes el sustento de la fe es casi imposible llevar adelante un buen noviazgo. Yo siempre decía que lo fundamental era que mi novio fuera cristiano. Luego vas viendo que en la vida no siempre encuentras a personas así…. Lo primordial que busco en una relación de pareja es que él tenga valores, y si no ha tenido la suerte de tener una familia como la mía, pues al menos que tenga un fondo, porque como dicen por ahí, de donde no hay no se puede sacar. En mi caso concreto, mi novio tiene los mismos valores que yo; pero a los dos hay puntos que nos cuestan… pero gracias a esa fe que tenemos y a esa tendencia a querer hacerlo todo bien -para agradar a Dios y que Él sea la base de nuestra relación-, nos cuesta mucho menos.


Teresa Azañedo: Yo aplico la fe a todos los ámbitos de mi vida: noviazgo, estudio, trabajo, amistades, universidad, familia… Para mí Jesús es como las pilas para un muñeco, o la gasolina o el motor para cada ser humano. Si no lo tuviera a él, para mí cada día no tendría un sentido completo. En cambio, tener la fuerza de Jesucristo desde el primer momento que te levantas hasta que te acuestas, es lo mejor que se puede tener.



Teresa Iglesias: Yo lo experimento en mi vida, a Jesús, Dios hecho hombre, según la ocasión… por ejemplo, si tengo un agobio pues le trato como Padre, soy su hija, y le suplico…. “Hágase tu voluntad, pero mira… “; también le cuento mis alegrías, y en esas ocasiones le trato como amigo. Porque la oración es conversar, conocerle, tratarle…; después, cuando tengo que pedirle perdón y humillarme, entonces le veo como un Dios, como el ser más perfecto y bondadoso, Dios hecho hombre. Jesús me perdona y me da la fuerza para empezar de nuevo.

¿Tenéis amigos no creyentes? ¿Cómo es vuestra relación con ellos? ¿Os da vergüenza decir que sois cristianas?

Paloma: En mi colegio anterior, casi todas pensaban igual que yo; y no era difícil explicar la fe. De pequeña, quizás por inmadurez, sí me ha dado vergüenza reconocerme cristiana, pero ahora que la fe está más asentada, no me importa que mis amigos de la calle me vean saliendo de misa… me preguntan ¿qué haces? Y yo les explico por qué voy a misa, lo que significa Dios en mi vida… en el fondo, esto les hace bien.

Teresa Iglesias: Este verano he viajado al extranjero, y decir que era cristiana y creía en Dios, no me costaba. Lo que me costaba era lo que venía después… una ametralladora de preguntas… y por qué, y porqué, y porqué… pero en realidad, te sientes reafirmada en tu fe. Te das cuenta de lo que crees y de lo que no crees cuando estás con gente distinta a ti en sus convicciones. Lo difícil es explicar aquello en lo que crees.
Paloma: Hay personas que, en principio son tus amigos, que cuando se enteran de que vas a misa dicen ¡ay, qué rara! Y dejan de considerarte su amiga; pero luego hay otros que muestran interés y te preguntan porqué haces tal o cual cosa…

Teresa Azañedo: Yo nunca he tenido problemas por ser cristiana, nunca han dejado de hablarme ni se han metido conmigo… y he conocido a mucha gente que no cree, pero me han respetado, y de hecho, les ha picado la curiosidad y han querido conocer más.

Cuando vosotras estáis con un grupo grande de gente, de amigos… ¿de alguna manera se nota que sois cristianas?

Paloma: Sí, se nota. Porque tú tienes una serie de valores, mientras que para los demás “todo vale”. Nosotras nos ponemos límites. Por ejemplo, vas a un botellón y dices, “ya no bebo más”. Por ti, porque te respetas como persona y sabes que si sigues bebiendo no está bien. En cambio, los demás no tienen límite, les da igual emborrarse.


Teresa Azañedo: O en el tema de la blasfemia… a nosotras no se nos ocurre decir ciertas cosas.
Teresa Iglesias: A simple vista no se nota, pero después, en las conversaciones, en la forma de pensar… en casi todas las conversaciones los cristianos tenemos detalles que revelan que pensamos y actuamos de otra manera.

¿Habláis con vuestros amigos y amigas del aborto? Esto creará polémica, supongo…

Teresa Iglesias: Sí. En realidad son siempre las mismas cuestiones… te digo las más comunes: “si vas por la calle, y te violan ¿cómo no vas a abortar?”;“tengo 16 años, y me quedo embarazada, ¿cómo voy a tener un hijo a esta edad?”; “por una parte, ¿por qué no lo puedo hacer con mi novio? y por otro lado, tengo una edad en la que todavía no quiero tener hijos, así que lo mejor es abortar”.
Yo siempre les digo que si te quedas embarazada hay muchas soluciones, entre ellas, darlo en adopción. Les explico que el ser humano es ser humano desde que es concebido… pero claro, con estas personas tienes que tantear si tienen una formación humana o no. Porque es inútil explicarles el porqué hay que decir “no” al aborto, si ellos no tienen un mínimo de valores. Yo les suelo hacer preguntas, para que piensen por sí mismos y caigan en la verdad: “Tu abuelo, ¿tiene derecho a la vida? –Sí. Y tu padre, ¿tiene derecho a la vida? –Sí. Entonces ¿todo el mundo tiene derecho a nacer? –Sí. Pues ¿quién eres tú para quitarle ese derecho a un ser indefenso, a un ser humano que no se puede defender?”. Intento, a través de preguntas, hacerles entender porqué el aborto está mal. Pero al final, suelen ir un poco a lo suyo.

Paloma: También suelen decirte que si te quedas embarazada y no tienes dinero para mantener al niño, que qué vas a hacer… Yo les digo que hay organizaciones que ayudan a las madres sin recursos, que siempre hay solución.






Teresa Iglesias: Yo creo que la gente tiene miedo a las obligaciones. Quieren todas las facilidades y concebir un hijo es muy fácil, lo difícil es la consecuencia de ese acto. Estamos en una sociedad que promueve no tener obligaciones, no tener límites.

Paloma: Y se parapetan en argumentos falsos, como el de que “eso” todavía no es un niño. Es una “celulita” y así no te creas cargos de conciencia. Pero interiormente sabes que eres la madre y que ese es tu hijo, y que ahí hay vida desde el primer momento. Pero claro, es mucho más fácil cortar por lo sano y abortar.

Teresa Iglesias: Se autoengañan. A lo mejor, si lo piensan en frío se dan cuenta de que ahí hay vida, pero les compensa pensar que ahí no hay vida.

Quisiera que habláramos un momento sobre las relaciones prematrimoniales. Supongo que tendréis amigas que ya tienen relaciones sexuales con sus novios… vosotras, ¿habéis abordado este tema con ellas?

Teresa Iglesias: Es muy difícil hablar de este tema con una persona que no tiene valores. Es muy difícil que lo entiendan. Sólo es válido, creo, el testimonio y el ejemplo que nosotras les podamos dar. Está claro que no hay motivo para hacer nada (aparte de que Dios no está en medio de ese acto) cuando acabas de conocer a un chico, y no sabes al 100 por cien que va a estar contigo el resto de tu vida… además, el acto de entregarse a alguien no es sólo animal , ¡que no somos animales! La relación de entrega sexual y amorosa entre un chico y una chica es un regalo que Dios nos da, y dentro de ese regalo está el crear vida. No se trata sólo de placer, sino de creación de otro ser humano, por ello ha de ser dentro del matrimonio y en una entrega total del uno al otro.

Paloma: Hay chicas que te dicen que su relación de pareja no es sólo por placer, sino porque quieren mucho a su novio y por eso se entregan a él. Pero tú como cristiana sabes que ese acto ha de estar abierto a la vida. Yo sé que Dios ha puesto placer en el acto conyugal, igual que ha puesto placer en el comer; pero en el fondo, la entrega sexual tiene como fin tener hijos. Pero eso no se lo vas a explicar a alguien que no tiene idea de nada. Puedes explicarlo desde un punto de vista más universal, por ejemplo, que todas las personas tenemos dignidad, y si te acuestas con uno que no vas a volver a ver, ya has perdido tu dignidad, algo que es tuyo.

Teresa Azañedo: Si tú te consideras una basura y no te respetas a ti misma, pues sí, lo haces… eres un objeto de usar y tirar, puedes irte con cualquiera; pero si tienes un cierto respeto por ti misma y te consideras persona, has de controlar ese instinto animal que a veces nos sale.

Paloma: En la sociedad en que vivimos es difícil vivir la castidad bien, porque continuamente se promueven métodos anticonceptivos, la sexualidad fuera del matrimonio… si no hay valores, es muy difícil vivir todo esto de lo que estamos hablando.
Autor: Victoria Luque.


Teresa Iglesias: Te das cuenta de lo que crees y de lo que no crees cuando estás con gente distinta a ti en tus convicciones. Lo difícil es explicar aquello en lo que crees

Teresa Azañedo: Si tú te consideras un objeto de usar y tirar, puedes irte con cualquiera; pero si tienes un cierto respeto por ti misma y te consideras persona, has de controlar ese instinto animal que a veces nos sale

Paloma De la Hoz: Hay amigos que cuando se enteran de que vas a misa dicen ¡ay, qué rara! y dejan de considerarte su amiga; pero luego hay otros que muestran interés y te preguntan porqué


Teresa Iglesias: Yo creo que los jóvenes tienen miedo a las obligaciones. Quieren todas las facilidades y concebir un hijo es muy fácil, lo difícil es la consecuencia de ese acto. Estamos en una sociedad que promueve no tener límites