domingo, 26 de enero de 2014

Pasó un día, pasó una noche

-Prima, quién te ha visto y quién te ve... cómo cambiaste, cómo el Señor te ha ido puliendo... ¿Te acuerdas cuando salíamos de fiesta, con dieciséis o diecisiete años? ¿Te acuerdas del guantazo que me diste, cuando ibas con tus amigas de m
archa, sin venir a cuento? Tú estabas un poco bebida, y yo también... Por aquel entonces teníamos nuestros roces. También tengo otra imagen de ti, de adolescente, que nunca olvidaré: Salías del Instituto con tu “corte” de amigas aduladoras, eras guapa, popular, bromista, gustabas a los chicos, nada ni nadie había que se te resistiera, y tú lo sabías. Siempre estabas inventando cosas, y los demás te seguían el juego. A tu lado, el chaval, también el más popular de su generación... yo pensaba: ¡madre mía! ¿Quién te abajará? Qué orgullosa, qué superficial, qué inconsciente... Eras déspota, ibas como diciendo: “qué me vas a decir tú, tú te callas”.

-Sí, así era yo. Pero sabes que la gloria no es mía, que la gloria es de Dios. Ha sido el Señor quien lo ha hecho. Como dice el salmo, “ha sido un milagro patente”.

-Prima, ¿te acuerdas de aquella Pascua en la que hiciste un eco hablando sobre la Creación?

-“Pasó un día, pasó una noche, y vio Dios que todo estaba bien hecho. Y que yo tenga un cáncer con dieciocho años está bien hecho, porque ha sido mi salvación, porque yo quería darle la espalda a Dios, pero Él que es fiel, me ha salido al encuentro con este cáncer... El Señor ha tenido misericordia de mí, porque me quiere y me ha elegido...  Y me tocó el fémur, como a Jacob, y me dijo: “Te llamaré Israel, fuerte con Dios”. Pasó un día, pasó una noche, y no tengo pelo, y vio Dios que estaba bien hecho. Y estoy con la angustia y vomito... y vio Dios que estaba bien hecho. Porque, primo, esta enfermedad es el signo que Dios me da para decirme “te amo”.

-Pero, cómo va a ser eso... que el Señor ha permitido que tengas un cáncer, vale, y que tú ves que Dios te quiere, vale. Pero no te vuelvas la cabeza loca...; ¿que la cruz es porque Dios te quiere?

-Sí. El cáncer es el regalo que Dios me ha hecho. Es un regalo envuelto en un papel feo, asqueroso, pero el regalo en sí es maravilloso, lo que pasa es que lo ha envuelto con un periódico viejo... Porque ¿sabes? A mí el sufrimiento no me mata, yo entro más en la desesperanza cuando me peleo en la comunidad, con mi familia, cuando empiezo a juzgar a los demás... pero no me mata el sufrimiento físico. El sufrimiento del ser, el ontológico, ese es al que hay que temer.

(Extraido del libro YO SOY PARA MI AMADO. Autor : Victoria LUQUE. Editorial: Bendita María. Colección SIGNOS BUENANUEVA). En librerías religiosas de toda España.

sábado, 18 de enero de 2014

Yo no lo conocía (Evangelio 19 enero 2014)

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: «Tras de mí, viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo». Yo no lo conocía, pero ha salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel». Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: «Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo». Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios». (Jn 1, 29-34)



Este es el cordero de Dios; el que quita el pecado del mundo; existía antes que yo... Juan el Bautista habla sin miedo, sin "paños calientes" sobre una verdad que cambia y cambiará la vida de todo hombre que la acoja en su corazón: Jesús es el Hijo de Dios, el cordero, el humilde que quita con su entrega total el pecado del mundo. Éste es. Juan lo reconoce y habla de Él a los que lo escuchan por los caminos. Habla del que existía antes que él, porque desde antes de la Creación el Hijo estaba en el seno del Padre. Como dirá el evangelista Juan, la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Y todo fue hecho para ella y nada se hizo sin ella.

Yo no lo conocía, dice Juan el Bautista. Conocer a una persona implica saber cuál es su centro, cual es la esencia que la hace única e irrepetible a los ojos de Dios. Juan no conocía a Jesús hasta que tuvo esta "inspiración", el Señor le habló al corazón: "Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es". A partir de ese momento Juan se convertirá en el anunciador de Cristo Jesús. Yo no soy la luz, soy testigo de la luz, dirá. Aquí está la Verdad, esta es La Verdad.

Juan, en lo más íntimo de su ser supo que Jesús era la persona a la que estaban esperando. Como tú y como yo. En algún momento de nuestra historia personal hemos conocido el Amor que el Señor nos tiene. Le hemos descubierto a Él en acontecimientos concretos de nuestra vida, y por eso hemos exclamado como el rey David... "esto sólo quiero, tu Palabra en mis entrañas". Es la misma certeza que tuvo Juan. Es la misma certeza que tuvieron los apóstoles en el cenáculo, cuando recibieron esa ráfaga de Espíritu Santo... este conocimiento íntimo y personal es el que nos hace proclamar con el Bautista, "yo no soy la luz, sino testigo de la luz".



lunes, 6 de enero de 2014

Una conversación con el Rey Baltasar

"No, con el rey negro, no", decía Nazareth cuando faltaban segundos para que nos dirigiéramos a uno de los reyes magos de nuestra parroquia. Alguno más de la chavalería decía lo mismo: "el negro, no". Allí estaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Allí estábamos todos al completo, mi marido y yo con nuestros hijos. Como todos  los años, nos disponíamos a celebrar la venida de los Reyes Magos escuchando a estos tres viajeros de Oriente. José Manuel dirimió la controversia en un pis pas... "iremos con el rey que nos toque". Y fue Baltasar. Y bendito Baltasar. Todos alrededor de él, comenzó por las pequeñas, las escuchó, les tomó la carta... y después, pasó a hablar con los mayores. En ese momento comenzó el festín. Tuvo una Palabra capaz de atravesar el corazón de cada uno de nosotros.

Empezó por Victoria.
-Yo quiero una entrada para el Concierto de One Direction.
-Uuy ¡¡ ¿y esos quienes son?
-Son un grupo inglés.
-No sé si te conviene ir. NO crees un ídolo de ese grupo. Esos chicos no te van a dar la vida.
-Pero ir a un concierto no es malo... yo ayudo en casa, me porto bien. Yo quiero ir.
-Ya. Bueno, yo le voy a pedir a Jesús para ti, algo mejor que eso, le voy a pedir humildad. Que seas la última de tu casa, que ayudes a todos, que quieras a todos. ¿Qué te parece?
Victoria comenzó a poner caras raras...
-Humildad, Victoria. Eso es lo que necesitas, no lo dudes. Sé la última. ¿oK?
Después miró a Rocío.

Rocío, más lanzada, comenzó por pedir dinero para pagar el carnet de conducir..."lo quiero, para ayudar a mi madre con los niños... y para irme de viaje con mis amigas"... El rey mago, mirándola fijamente a los ojos, y con una leve sonrisa, le contestó: "NO. Eso no te conviene. Tú ahora, en este momento en el que estás tienes que estudiar y ayudar en casa. No te distraigas con otras cosas. No. Yo le voy a pedir a Jesús, para ti, algo mejor que todo eso... tú eres muy resuelta, muy echada para delante,  nada te detiene... para ti le voy a pedir a Jesús,  Prudencia. ¿Sabes lo que es eso? Es un don que te ayudará a ser feliz. Y para empezar a ejercitarlo, un día a la semana, deja el móvil apagado y no lo uses. Y cada día, durante diez minutos, estate en silencio, cállate. No hables. Escucha, y reflexiona.

Después le tocó el turno a Nazareth.
-¡¡vaya nombre!!- comenzó diciendo-. ¿-Sabes quién vivió en Nazareth?
-Jesús, dijo ella.
-Sí, y su madre, María.
-¿Qué quieres que te traiga el rey Baltasar?
-Ropa.
-Pero bueno... yo le voy a pedir para ti algo mejor, a Jesús le voy a pedir para ti el don de la Ciencia. Escruta las Escrituras que hablan de Ése que anduvo por Nazareth, y de su Madre.

Siguió mirando hacia su izquierda y le tocó el turno a Teresa.
-Ropa, quiero también- dijo-.
-¡¡Le podemos pedir el uniforme de las carmelitas!! - me dice a mí, bromeando.
-Teresa ¿te obedece? -me pregunta-
-Bueno, algunas veces-
-No, no la justifiques. No andes tapando los errores de tus hijos. Tú debes ponerla en la verdad, eso es lo que la va a ayudar a ser una mujer cristiana y madura en la fe.
¡¡¡Vaya cuatro que tenéis aquí!!! nos dice a José Manuel y a mí. ¡¡Qué peligro tienen!!

Teresa, ¿sabes quién era santa Teresita del Niño Jesús? Ella tuvo una misión, desde su convento, la de interceder por todos los hombres. La de ofrecerse por ellos. Tú tienes que ser en tu casa el amor, el centro de unión de la familia. En vez de juzgar a tus hermanos, ámalos, quiérelos como son.
¿Lo harás?
-No sé.
-No, no sé no vale. Sí o No. Tú decides.
Teresa no acaba de dar su Sí. Y Baltasar me dice, como si lo supiera todo de ella: Y mira que tiene un gran corazón...
-Ahora estás confusa con las cosas del mundo, y eso hace sufrir mucho a vuestra madre, que quisiera que fuérais -las tres adolescentes- de otra manera...

Por último, -y tras hablar con José, nuestro hijo mayor, para el que  pide "fortaleza"-, se dirige a nosotros, los padres.
 José Manuel le pide humildad y mansedumbre... para llevar adelante a la familia:
-Las recibo por todas partes... le dice (refiriéndose a las humillaciones).
-bueno, eso puede ser falsa humildad. Hombre, humilde eres, porque todavía están vivos... dice, bromeando.

Y mirándome, me sugiere: "tú tienes que ser como la mujer fuerte de la Biblia, como parra fecunda en medio de tu casa... para ti pediré templanza. ¿Qué es lo que te hace sufrir?
-Yo veo mi debilidad. Que no puedo. Que no soy nada.
-Sólo te queda rezar por todos tus hijos. Y no te preocupes, encomiénda a tus hijas a María, ella es una mediadora fabulosa.

Así terminó, a grandes rasgos nuestra conversación de 20 minutos. Creo que a todos nos vino bien. Digo más, yo salí fortalecida en la fe. Mi marido también. Nuestros hijos, al menos, impactados por lo que habían oido de parte de Dios y a través de los labios de aquel Rey Mago negro. Rocío, volviéndose hacia mí, me dice: "Lo ha clavao".




miércoles, 1 de enero de 2014

¡¡¡Feliz y Santo Año!




Que el Señor nos bendiga a todos, ilumine su rostro sobre nosotros y nos dé su paz.
Que podamos amar, pedir perdón y perdonar de corazón.

Que Él nos regale su sabiduría y el discernimiento necesario para salir airosos de las tribulaciones que, seguro, nos esperan este nuevo año.

Que Él nos ayude a combatir el buen combate de la fe.
Que podamos verle, vivo y resucitado, en las cosas que nos pasen este año. Y que al final del mismo, una vez más, le bendigamos por el inmenso amor que nos tiene a cada uno en particular (con nombre y apellido).

Eso pedimos para todos los que se acercan por este blog. Un abrazo fuerte y ¡¡¡feliz y santo 2014!!!