sábado, 22 de marzo de 2014

Energúmenos, de tomo y lomo

¿Esto es lo mejor que sabéis hacer? ¿Esta es la sabiduría que destilan las aulas de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid? Perdonad, chicos y chicas, pero es penoso. Es penoso que hayáis caido tan bajo y que encima, penséis que lo estáis haciendo bien. En teoría, vosotros sois lo mejorcito de nuestra "intelectualidad", en otro tiempo no cualquiera podía ser universitario, aparte de "pelas", el universitario era una persona que buscaba el saber, que investigaba para llegar al meollo de las cosas, buscaba el sumo bien, la perfección como persona y quería contribuir al buen desarrollo de la sociedad... todo eso ha quedado en el olvido. Ahora, por lo que se ve, es más fácil denostar a unos cuantos jóvenes valientes que defienden al que no tiene defensor, al débil que se refugia en el seno de una madre. Una madre que algunas veces es la misma promotora de su muerte. Una madre a la que no juzgo, porque seguramente estará tan confundida como todos vosotros, que a grito de "fuera machistas de la Universidad" dejáis sin posibilidad de diálogo al que quiere dar a conocer otra realidad de las cosas.

Esto ocurrió el 21 de marzo pasado,el día anterior ocurría algo similar en la facultad de Ciencias Políticas, también de la Complutense. Los que están dando la cara en la Universidad para que el crimen del aborto (sí, crimen) no pase desapercibido son un grupo de jóvenes de una Asociación cultural llamada Atlántida, son católicos, y no lo tienen fácil.

 "¿Por qué decidís vosotros por todos los demás?" decía el chico que repartía octavillas entre los estudiantes... mientras estos energúmenos le increpaban para que se marchase de allí. "Es bueno que tú existas", decía la octavilla, ¡¡¡qué osadía!!!  Es bueno que tú vivas, ¿por qué limitas la vida de otro?, digo yo, refrendando lo que los provida argumentan. Pero intentar hablar contra una mole de intransigentes, es de ilusos. Desgraciadamente piensan que actúan en libertad, cuando en realidad son esclavos de sus apetecencias, egoísmos y esclavitudes. Si verdaderamente defendieran la libertad, defenderían al débil y no se dejarían llevar por ideologías de tres al cuarto.

Por cierto, el rector de la Complutense piensa que todos son iguales, los agresores y los agredidos. Así nos va.


viernes, 21 de marzo de 2014

"Yo creo", un documental que hay que ver

Un documental hermosísimo sobre la belleza de la fe


¿Se puede explicar la fe de forma sencilla y en un producto audiovisual? La respuesta es sí. Lo ha hecho una pequeña distribuidora española, Global3DSolutions, cuyo productor y director es Vicenç Vila.Yo creo resulta un trabajo catequético hermosísimo.
Rodado en  3D, Yo creo fue finalista el pasado mes de julio en el festival “Mirabile Dictu”, los “Óscars” del cine religioso, donde fue elegida como uno de los tres mejores documentales religiosos del mundo del año 2013 y donde se presentaron cerca de 2.000 producciones internacionales.
Si no se estrena en su ciudad pueden solicitarlo a través de la página web de la película:yocreo.net.

martes, 18 de marzo de 2014

Escucha el susurro de Dios (comentario al evangelio del 19 de marzo: San José)

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José, y antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: “José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”. Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. (Mt 1, 16.18-21.24a)

Verdaderamente el Espíritu de Dios estaba con él, con José. Porque resulta racionalmente incomprensible que sin el Espíritu Santo uno pueda aceptar que tu mujer -a la que todavía no has recibido en tu casa- esté embarazada sin haber conocido varón. Eso para José fue una prueba dura, como también lo es para cada una de las personas que se acercan a la figura de Cristo Jesús, porque es necesario que el Espíritu Santo certifique a cada hombre o mujer que eso es cierto. Que no es un cuento chino. Que el mismo Dios se encarnó en un cuerpo y fue engendrado en una mujer. Y este milagro, este “comprender” con el corazón sigue dándose hoy en cada uno de nosotros, por gracia del Espíritu Santo. Nosotros somos testigos, como lo fue José, de que Jesús es el Hijo de Dios vivo.

José ya desde antes del nacimiento de Jesús, actuó como un creyente, como un hombre que busca hacer la voluntad de Dios, por eso, pese al sufrimiento y desazón que le produciría conocer la noticia del embarazo de María, decide apartarla en secreto. Dice la Escritura que José era un hombre justo, - y yo añado, “enamorado”, quería con todo su ser a María- y por ello, para no dar lugar a escándalo, para protegerla también en su integridad física, toma esta determinación. Él toma esta decisión movido por el santo temor de Dios, busca actuar justamente aunque no entienda nada, aunque de momento, se le haya nublado el futuro. Una tremenda losa le aplasta, pero él sabe lo que debe hacer. Repudiarla en secreto. A nosotros también nos puede ocurrir, y de hecho nos ocurre, que en un momento determinado de nuestra historia todo se vuelve color gris oscuro -yo añadiría, rayando con el negro plomizo-. Pero aún en esta situación difícil, sin salida aparente, ahí también ha de surgir como una luz que abra las tinieblas, nuestra profunda convicción de sentirnos queridos y amados por Dios. Él está ahí, actuando, aunque de momento no lo veamos. Esto mismo le ocurre a José.

Y después, José tiene un sueño. Y ahí se le desvela la verdad del acontecimiento del que va a formar parte activa durante muchos años de la vida de Jesús. Dios Padre, a través de la figura de un ángel, le habla en sueños. Dios habla en la historia, en cada historia personal, el Señor no está mudo. Sólo hay que saber escuchar. Dios habla también a través de los acontecimientos personales, José escuchó y actuó. Siguió las directrices del ángel, puso en práctica lo que le había dicho el Señor. Qué bueno es seguir la voz de Dios. Adecuar la propia vida a los susurros del Señor. Aunque a veces esto suponga renuncia, humillación, incomprensiones... qué bueno es escuchar la voz del Señor. Porque esto lleva implícita una paga, “serás feliz”, “te irá bien”, como le ocurrio a José, el esposo de María.


Ojalá hoy nosotros pongamos en práctica también esta palabra, aceptar los acontecimientos de nuestra vida y escuchar el susurro de Dios a través de ellos. Estoy segura de que si le dejamos hacer, el Señor nos dará esa paz de espíritu de la que disfrutó, sin duda alguna, también José.

domingo, 9 de marzo de 2014

Presentación de YO SOY PARA MI AMADO, en Albacete

El viernes pasado estuvimos de "presentación". Presentamos el libro "Yo soy para mi amado" en una parroquia de Albacete. Allí nos dirigimos mi marido Jose Manuel, el director de la Editorial Bendita María, Jorge Santana y yo misma. Previamente había habido todo un trabajo de organización del evento, a cargo de mi amiga Felicidad Izaguirre, ayudada por Juan Miguel y Raquel. A los tres, así como al párroco de la Sagrada Familia, les doy mis más sinceras Gracias. Y la verdad es fue un encuentro muy gratificante. Asistieron los padres de Elena Romera, la chica "protagonista" del libro, y se creó entre todos los asistentes -unas sesenta personas- un clima de familia muy entrañable. Esta es la quinta presentación del libro, la primera fue en Caravaca de la Cruz, después hemos tenido otras tres más en Madrid, y esta última -de momento- en Albacete. Me sorprendió que muchos de los asistentes compraran dos, tres y hasta cuatro libros para regalar... desde luego me parece una muy buena forma de comunicar esto que nos mueve a todos los cristianos: el amor tan grande que hemos descubierto en nuestro Padre Dios.

Paso a contar someramente, algo sobre el libro... por si a alguien le interesa: El libro narra en el fondo, una historia de amor, la de una novia muy enamorada (Elena) de su Amado, Jesucristo. Estamos acostumbrados a contemplar la relación del hombre –o de la mujer- con la trascendencia como algo estático, frío; muchas veces esta relación religiosa la vemos estructurada en cumplimiento de normas, imposiciones, leyes… cuando en realidad todo aquel que se encuentra con Jesucristo en su vida lo que vive realmente es un encuentro de amor. Algo fantástico. 

Todo el que ha tenido una verdadera experiencia religiosa está realmente vivo por dentro. Y esta fuerza “amorosa” es la que hace que se done a los demás… todo santo, todo apóstol, todo testigo se ha sentido primero amado de una forma única, especial… y esto lo experimenta también Elena. Para Elena Romera, Jesucristo es el Amado. Le dirá a una amiga… “me han salido muchos novios, pero desde que me encontré con uno, ninguno le llega a Éste a la suela de los zapatos”.


¿Y de dónde le venía a Elena esa fuerza interior que la llevaba a donarse, a comunicar el enorme amor que Cristo tiene por cada uno de nosotros? Sencillamente, esa fuerza le venía de la oración y de vivir la fe en una pequeña comunidad, como los primeros cristianos.

 Ella buscó y encontró. “Encontré el Amor de mi vida, lo he abrazado, y no lo dejaré jamás”, estos versos del Cantar de los Cantares se hicieron carne en ella. El libro está plagado de anécdotas y de momentos muy especiales, porque Elena tuvo una vida intensísima, vivió siete años con el cáncer, pero según ella misma dice, fueron los siete años más felices de su vida. Porque buscó y encontró.