jueves, 23 de agosto de 2012

¿Cómo es mi fe?


Hace poco fue la Asamblea Nacional de la Renovación Carismática aquí en Madrid. Me han llegado los vídeos de este encuentro y es una maravilla. Os dejo uno de ellos, para que el que quiera, medite y ore a partir de la predicación del p. Linero, un sacerdote colombiano.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Rianxo



 


¿Que qué me traigo de Rianxo, ese pueblecito de La Coruña donde el clima es mucho más suave que aquí (ha llovido cuatro días) y donde comen a placer mejillones, pulpo y empanada "de mejillones", claro? Pues me traigo las puestas de sol, las barbacoas, las playas donde el calor no te sofoca, las tardes en la plaza y sobre todo, el verdadero placer de la amistad (aunque suene a topicazo). Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de unas vacaciones. En total, nos hemos reunido en Rianxo 25 personas, niños incluidos, cuatro familias a las que nos une algo más que el deseo de pasarlo bien. Conchita, una amiga reciente, con la que he podido compartir mucho, y con la que me he quedado boquiabierta por la sólida personalidad que tiene, decía: "estos quince días han sido para mí un gran descanso, esto es como una convivencia, te oxigenas mentalmente y sales renovada". Lourdes, otra amiga nuestra, corroboraba: "sí, echas unas risas, cuentas, te cuentan, recibes consejo si lo necesitas... ha estado bien la experiencia".



 La verdad es que todos volvemos encantados, también nuestros hijos, que han podido conocer más a fondo a otros chavales de su edad (porque había para todas las edades, claro). Hemos tenido hasta "concierto" de violín y guitarra, una de estas noches "locas"; gracias Jorge, María, y José (este último, hijo nuestro). Y ¿quien dijo que en las islas Cies no llueve? Sí, llueve, y nuestra experiencia es que en situaciones límite, valen toallas como chubasqueros, y sombrillas como paraguas.
También fuimos a Santiago de Compostela, hubo quien abrazó al santo, y hubo quien prefirió quedarse en la misa del peregrino. Por cierto, me encantó la ciudad. Ya había estado hacía muchos años, pero para mi fue como la primera vez (tengo la cabeza tan "mala" que todo me sorprende).
También visitamos la lonja de Ribeira y lo único que nos faltó fue el "pourraxiño" (jajaja, con esta palabreja hemos tenido guasa todas las vacaciones). Resulta que los gallegos conducen temerariamente, y hay una salida de la casa donde estábamos, a la carretera, súperpeligrosa. Todos los días pensábamos que iba a ser el del "pourraxiño"... menos mal que al final, no llegó.



Dejo unas fotiños, para amenizar esta entrada.