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Mostrando las entradas etiquetadas como Hijos

¿Está desapareciendo la figura del padre?

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Os dejo un vídeo muy interesante editado por la Universidad Católica de Valencia y dirigido por Lucía Garijo. El corto está basado en el libro "La paternidad robada" de  María Calvo. De la mano de dos mujeres y sus familias, el vídeo plasma con un argumento sólido cuál es la misión del padre y de la madre en el desarrollo saludable del hijo/a. Así, bajo la consigna de "no podemos ahorrarles el sufrimiento pero sí prepararles para la vida", el corto va desgranando situaciones de la rutina familiar en las que, quizás inconscientemente, algunas -o muchas- mujeres optamos por arrebatar el papel de padre al hombre, postulándolo como una "madre2"; o hacemos padre y madre dejación de nuestra responsabilidad hacia los hijos, o también pudiera ser que ni siquiera la figura paterna esté presente en la vida del niño, con las carencias que esto implica.  El cortometraje señala, entre otras muchas cosas, cómo la mujer por el hecho de haber tenido al hijo dentro de su ...

Bendecidos

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Hace mucho que no escribo una entrada "personal", de esas que escribo para mí, para que no se me olvide cómo el Señor actúa en mi vida. Este verano hemos ido a Cañete La Real, Málaga, y ha habido un par de cosillas que quisiera tener presente a partir de ahora. Una es que somos una familia muy bendecida por Dios. Hace mucho tiempo que no rumio esta idea... una de las cosas que me llamó enormemente la atención casi al principio de iniciar el Camino fue la frase de Dios a Abraham: "Sé tú una bendición". Aquello se me quedó grabado a fuego. Yo quería ser una bendición para mi marido, para mis hijos, para los que tengo a mi alrededor, pero no sabía cómo hacerlo. Hoy, diecinueve años más tarde, una priora de un convento de clausura, perdido en el Sur de España, me decía, mirando a mi familia: "Sois muy bendecidos por Dios". Y es verdad. Él es el que nos bendice, el mérito es suyo. El Señor ha estado grande con nosotros, lo que pasa es que a veces se me olv...

Niña Judith

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Ha sido un día único, precioso. Me ha encantado ver tu ilusión, tu alegría, tu sonrisa. Hoy has experimentado por primera vez lo que es ser habitada por tu Dios. Una maravilla. Hoy nos has enseñado a todos los que te acompañábamos, que hay que hacerse niño de nuevo, volver a nacer, si queremos un día gozar de la presencia de nuestro Dios. Llegaste Judith, a nuestras vidas, ligera y pequeñita. No te costó nada entrar en este nuestro mundo, en un pis pas ya estabas aquí. La octava, casi nada. Pero como si hubieses sido la primera -o el primero-, qué más da, hay amor en esta casa para todos y cada uno de vosotros. Y has sido una bendición. Como la mujer fuerte de la Biblia, tú también has sido elegida -por pura gracia de Dios- para mostrar qué bueno es el Señor. Como Judith la hebrea, habrás de ser discreta y valiente, habrás de cortarle la cabeza a Holofernes; tendrás llegado el momento, que hacer una opción seria por tu Dios. Ahora, recién conocido Ese que te quiere tal como ere...

A la niña de mis ojos

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Desde hace un par de días vengo dándole vueltas en la cabeza a algo que seguramente es fruto del amor que Dios nos tiene a ti y a mí. No sé si tienes la certeza patente, real, de lo mucho que te quiero. Yo soy poco afectuosa, lo reconozco, y bastante dada al juicio (y condena) como lo has podido comprobar en tu propia piel. Últimamente además, he dejado a un lado la prudencia, y me veo como un elefante en una cacharrería; dándome de bruces con todo, sin una idea clara de adónde quiero llegar, sin una luz al fondo de la estancia. Instalada en la necedad, soy una insensata que no pone trabas a su lengua descontrolada. Y así nos va. Esto nos hace mucho daño, lo sé. A ti y a mí. Porque tú tampoco te reprimes. Pues en medio de toda esta situación tensa, caótica, el Señor me está dando un poco de su luz, de esa que me falta. Y ahora veo que estos choques continuos, desmedidos, sin tregua, son una oportunidad única, grandiosa, para amarte. Para amarnos. Porque yo, q...

Siéntate, solitario y silencioso

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Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí que me falta el aliento -¿Qué quieres que haga? -Señor, que vea. Quítame la ceguera y la confusión interior. Quítame este malestar y esta incertidumbre, dame de tu Espíritu y de tu sabiduría. Que yo sepa como cuidar de mis hijos. Sobre todo de los mayores. No me dejes sola, Señor, que me muero. Envíame tu Espíritu Santo. Que sepa ver más allá. Que pueda ver qué cosas ocurren en lo más recóndito de su ser. Y que hilvane y haga encaje de bolillos... Señor, necesitan tanto de ti. De tu Palabra y de tu Espíritu. Y yo estoy tan confusa... Sal fiador por ellos y ellas. Señor, bendícelos, sánalos, ámalos como a la niña de tus ojos. No permitas que ninguno de los que nos has encomendado se pierda. Llevo varios días dándole vueltas a un salmo... ese que dice: "Dios mío, Dios mío, me has atado, me has atado, y me has hecho caminar entre tinieblas. Has tensado para mí, tu arco, y me has hecho blanco de tus flechas". Y así me s...

Jerby, picotín, y demás máscotas

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Desde que Blanquito, el conejo blanco chino que tuvimos hace unos años "se fue a China" con su familia, no hemos tenido más animales en casa, hasta ahora. Aquella fue una experiencia traumática, porque el pobre conejito, a las dos ó tres horas de llegar a casa, ya estaba estresado. Tanto, que daba saltos y brincos en la jaula, como un poseso. Los niños, entonces pequeños, le tocaban y acariciaban continuamente, y Blanquito debió sentirse incómodo. Pero podría haber seguido con nosotros, de no ser porque lo colocaron sobre la mesa de la cocina y con el nerviosismo que llevaba encima, dio un salto al suelo, y se destrozó por dentro. Aquello fue terrible. Ahora, al cabo de los años, se han enterado de la verdad. Que no se fue a China. Que murió. Rocío (14 años) no daba crédito... ¿pero de verdad que no se fue a China? ¡pobre conejo! ¡Qué pena! Ahora, desde hace un mes, y tras mucho insistir los mayores en que querían tener mascota, tenemos en casa un jerbo (jerby), un pollit...

María, que ninguno se pierda

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María, madre, hoy quiero poner delante de ti mis preocupaciones, sobre todo una, que tú sabes bien. ¿Por qué será tan difícil educar a los hijos? Señora, tú, que también has sido madre, y sigues siéndolo de cada uno de nosotros, No desoigas mi súplica. Tú, que cuidaste a Jesús, y le diste forma interior, Le moldeaste como unas manos moldean la arcilla Ayúdame, ayúdanos a tocar el corazón de nuestros hijos, ayúdame a orientarlos, a consolarlos, dame fortaleza, paciencia y discernimiento. Tú, Señora, que acogiste a Jesús, le curaste, le vendaste cuando Venía llorando por esos caminos de tierra… Tú que le abrazaste y fuiste su roca, en medio de la tempestad No desoigas la súplica de esta madre, y de todas las madres que como yo, tienen el corazón inquieto. Señora, que ninguno de mis hijos se pierda. Acógelos como hijos tuyos, bajo tu manto. Hoy, con nombre y apellido, te los hago presentes… Los míos y los de tantas madres afligidas, en tensión por unos hijos a lo...

Adolescentes

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Ayer Jose Manuel y yo tuvimos una experiencia fantástica, que espero que volvamos a vivir muchas más veces. No fue nada extraordinario, pero sí fue un motivo de alegría para ambos. Me explico. Nuestros hijos mayores están entrando en ese tiempo de la adolescencia -que por cierto, cada vez empieza antes, ahora, a los trece años, ya hay signos evidentes de "adolescente precoz"- y nosotros estamos atentos, con vértigo, y con la inexperiencia del que se estrena en estas lides. La verdad es que de momento, no tenemos queja, pero hay que sentar las bases para que podamos pasar todos por este trance de la mejor forma posible. Así que ayer, aprovechando que las pequeñas y medianas se habían ido a la piscina con su tía, vimos la oportunidad de hablar sosegadamente con los mayores, en el marco de los Laudes del domingo. Y tengo que decir que todos salimos muy contentos. Creo que la clave está en mantener una buena comunicación. Aderezada con unas cucharaditas de sinceridad, paciencia, ...

Gracias, chicas

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Realmente me he conmovido. Ayer, catorce de mayo José Manuel y yo hicimos diecisiete años de casados... en principio, no habíamos pensado nada especial para celebrar el evento. Pero he aquí la sorpresa. Las pequeñas (Victoria, Inés y Teresa) -Judith y Almudena todavía no se enteran de la misa, la media- nos abordaron, impacientes, nada más cruzar el umbral de la puerta, y tras unas cuantas interrupciones y chillidos, nos dijo Teresa: -Toma, mamá, cuatro euros y noventa céntimos. Para que os vayáis a tomar algo, por vuestro aniversario. A renglón seguido, no nos dejaron ni respirar. Pretendían que nos fueramos INMEDIATAMENTE, de casa, a celebrarlo. Ya había detectado yo días atrás un cierto movimiento, y me imaginaba que algo tramaban. Las pretensiones eran más grandes; en principio, querían invitarnos a cenar, y habían estado ahorrando durante más de un mes... pero alguna que otra imperiosa necesidad (comprar chuches), y alguna ladronzuela (de nombre, Judith, para más señas) meno...

El flautista de Pekín (última entrega)

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Al día siguiente los niños mayores de ambas familias organizaron una excursión a un riachuelo cercano. Como el día anterior había llovido, y habría fango, Giovanni dejó a José y Miguel dos pares de botas de agua viejas, que  guardaba en su armario. Y un par de plásticos con un agujero para meter la cabeza. La gran muralla -Chicos, mirad por donde pisáis, no os resbaléis, les dijo Carlo en un español bastante decente. José y Miguel parecían los fantasmas de aquel río chino. Con sus capas transparentes, a punto de echar a volar. --Aquí hay mucho bambú, les comentó Carlo. Podemos hacer unas cañas para pescar. Miguel enseguida encontró la apropiada, y atándole una cuerda que, previsor, había traído de la casa, se sentó en una roca ¡a esperar!. Al cabo de un rato se dio cuenta de que, sin cebo, estaba perdido. Así que se dispuso a buscar algo apetecible para aquellos pececillos chinos. --¿Los peces chinos comen lo mismo que los peces españoles?, le preguntó a Finito, el terc...

El Milagro

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A las dos de la tarde del día de Reyes, sonó el teléfono: -¿Es usted el padre de José y Miguel Poveda? --Sí, así es. --Mire, tenemos aquí, en la recepción del programa Los pequesabios, de Torre España, varios sobres a su nombre. Los han traído distintas personas en estos últimos quince días, y nos ha extrañado que nadie haya venido a recogerlos. En cada sobre está escrito “Entregar a los padres de José y Miguel Poveda”. Hemos creído que teníamos la obligación de llamarle por teléfono, y hacérselo saber. --Muchas gracias, iré a por esos sobres ahora mismo, dijo el papá de los siete. Y tras despedirse de su mujer y de la chiquillería, con un “hasta luego, ahora vuelvo”, salió de la casa apresuradamente. Cuando llegó a Torre España, Andrés estaba excitado. Sabía que algo imprevisible iba a ocurrir. Preguntó en recepción, subió a la 5ª planta, y allí le entregaron los sobres. Eran cinco sobres blancos, sin remitente, y la letra de cada uno de ellos marcadamente distinta. Los abrió. El prim...