viernes, 31 de diciembre de 2010

Duérmete pequeño

Cada vez que veo /y escucho/ este vídeo me estremezco.
Cuánto amor, María, y cuánto dolor. Y cuánta entereza.






Te miro a los ojos y entre tanto llanto parece mentira que te hayan clavado, que seas el pequeño al que he acunado y que se dormía tan pronto en mis brazos; el que se reía al mirar el cielo y cuando rezaba se ponía serio.

Sobre este madero veo aquel pequeño que entre los doctores hablaba en el templo; que cuando pregunte, respondió con calma que de los asuntos de Dios se encargaba ese mismo niño, el que está en la cruz, el rey de los hombres, se llama Jesús.

Ese mismo hombre ya no era un niño, cuando en esa boda le pedí mas vino que dio de comer a un millar de gente y a pobres y enfermos los miró de frente rio con aquellos a quienes mas quiso y lloro en silencio al morir su amigo ya cae la tarde, se nublan los cielos pronto volverás a tu padre eterno; ¡duérmete pequeño, duérmete mi niño, que yo te he entregado todo mi cariño!. como en Nazareth, aquella mañana: "he aquí tu sierva, he aquí tu esclava"

lunes, 27 de diciembre de 2010

Los impostores



"Mamá, esta mañana han venido a clase los impostores", me soltó Inés al salir del colegio,
muy segura de sí misma, apretándome fuerte la mano, para que la hiciese caso.

-¿qué? ¿quienes son los impostores?

-¡mamá! ¡los reyes falsos! ¡esos que vienen al cole y nos dan chuches!

-¡ah, claro, los impostores! ¡en qué estaría yo pensando!, dije, sin poder contener la carcajada.

Esto pasó hace unos cuantos días; después de los impostores, hemos tenido el festival del colegio, que este año ha sido menos estresante, porque los disfraces eran fáciles. (El año pasado, sin ir más lejos, tuve que hacerle a Victoria un sombrero para que ella se metiese dentro... en fin, sin comentarios).

Este curso Inés se ha disfrazado de gato, Victoria  de reno, Judith de alfarera, y Nazareth de cantante de soul. Estuvo bastante distraido, la verdad es que en esto de los festivales el cole ha ido mejorando, y ya puedo decir, y digo, que no nos aburrimos, muy al contrario; también ayuda que tenemos niños en casi todos los cursos, con lo cual, mantenemos la expectación, de principio a fin.

La clase de Teresa, se me olvidaba, hizo una representación de los Oscars, con alfombra roja y todo, y con entrada triunfal en coche descapotable (grabado previamente, días antes). Todo muy logrado y trabajado, con un gran despliegue de glamour y vestuario;  se ofrecieron escenas-montajes de los protagonistas (Teresa participaba en Harry Potter) de las distintas películas a concurso...  aunque a mi parecer faltó la guinda, que hubiera sido dar los premios en vivo y en directo a todos los participantes.


 Siguiendo el ritmo de esta navidad, diré que también hemos ido el circo Mundial; hacía al menos seis o siete años que no íbamos al circo. Curiosamente, días antes de que mi hermana me dijera que tenía entradas gratis para todos, yo lo había estado pensando... pero había rechazado la idea, porque se nos salía de presupuesto.

¿Será que Dios provee?

El caso es que lo disfrutamos. Y cada vez que hablamos del circo, acabamos contando la anécdota de hace años, cuando fuimos por primera vez.

Ahí sí que fuimos impostores, verdaderamente.

Por aquel entonces teníamos cinco críos, y Jose Manuel y yo, al llegar a la puerta del Circo (delante de la Plaza de Ventas, la de los toros) vimos que a escasos metros habia un trailer aparcado y un cola de gente esperando... no sé por qué supusimos que aquello formaba parte de la entrada que habíamos pagado, así que ni cortos ni perezosos, nos pusimos a la cola; cuando entramos en el trailer vimos a un señor repartiendo unas cajas  muy bonitas, cerradas, que contenían (después lo vimos) bocadillos, bebida, chuches, etc...
.¿cuantos niños son?
-cinco
-Más el padre y la madre...
-Sí.
Salimos de allí, todos, con nuestra cajita. Entramos en el circo, y nos dice el acomodador...
-Ustedes a la zona VIP`S.
-No, nosotros no somos VIP' S.
 -¿No? como les veo con las cajitas de L, Oreal... supuse que eran VIP's...

Bueno, todavía nos desternillamos cada vez que pensamos que cogimos un tentenpié que no era para nosotros... sin saberlo. Y que merendamos gracias a esa marca de cosméticos. Al terminar las actuaciones, dijeron que los empleados de L'oreal se quedasen un poco más, porque había unos regalos que iban a repartir... aquello ya nos pareció excesivo... y nos fuimos.



Otro día estuvimos en un concurso de villancicos en Pozuelo (Madrid),  donde por cierto, el equipo de cuatro de nuestras hijas ganó el tercer premio... entre unas cosas y otras, hemos celebrado la nochebuena en familia... la navidad... Y hemos cantado villancicos hasta desfallecer.


domingo, 26 de diciembre de 2010

¿A quién celebramos?




Según Chesterton:  

"Nadie había imaginado la posibilidad del Creador viviendo entre los hombres, hablando con funcionarios romanos y recaudadores de impuestos. Pero la mano del Dios que había moldeado las estrellas se convirtió, de pronto, en la manecita de un niño que gimotea en una cuna. Y ese hecho, admitido en bloque por la civilización occidental durante dos milenios, es, sin ninguna duda, el hecho más asombroso que ha conocido el hombre desde que pronunció la primera palabra articulada". 

 "La Navidad, que en el siglo XVII tuvo que ser rescatada de la tristeza, tiene que ser rescatada en el siglo XX de la frivolidad, que es el intento de alegrarse sin nada sobre lo que alegrarse. Que se nos diga que nos alegremos el día de Navidad es razonable e inteligente, pero solo si se entiende lo que el mismo nombre de la fiesta significa. Que se nos diga que nos alegremos el 25 de diciembre es como si alguien nos dijera que nos alegremos a las once y cuarto de un jueves por la mañana. Uno no puede alegrarse así, de repente, a no ser que crea que existe una razón seria para estar alegre. Un hombre podría organizar una fiesta si hubiera heredado una fortuna; incluso podría hacer bromas sobre la fortuna. Pero no haría nada de eso si la fortuna fuera una broma. No se puede montar una juerga para cele­brar un milagro del que se sabe que es falso. Al desechar el aspecto divino de la Navidad y exigir sólo el humano, se está pidiendo demasiado a la naturaleza humana. Se está pidiendo a los ciudadanos que ilumi­nen la ciudad por una victoria que no ha tenido lugar". 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un aleluya sorprendente

Una manera estupenda de celebrar la navidad, y compartir la alegria de que Cristo Jesús está entre nosotros.
Es la coral "Chorus Niagara, Ontario. Canada", cantando el Hallelujah de Haendel, en una "Flash Mob", en
la zona de restaurantes de "comida rápida", de un centro comercial.



viernes, 17 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

 Que el Señor nos bendiga a todos, que podamos seguirle, amarle y entrar en Su voluntad.
¡Feliz Navidad!



viernes, 10 de diciembre de 2010

El mito del condón

Me parece una carta tan clarificadora, que no me resisto a publicarla. Por si a alguien le queda
alguna duda sobre los "beneficios" del preservativo.
 
  Guayaquil, 20 de marzo de 2009 
 
  Muy estimado Bonil:
  Le admiro como humorista; no me da empacho decirlo. Le escribo con
  la autoridad que me proporciona ser un sacerdote que visita todas
  las mañanas de todos los viernes a los pacientes de VIH-sida en el
  Hospital de Infectología. Voy siempre con un equipo de voluntarios y
  voluntarias de la Casa de la Vida. No sólo le escribo como un
  apóstol de mis enfermos, sino como simple hombre culto (soy abogado
  y sacerdote, con 10 años de estudios en tres universidades
  españolas). Estoy completamente en contacto con todo lo que sucede.
  Me muevo en el Internet como un pez en el agua. Le digo esto, porque
  a veces la gente piensa que los curas vivimos en otro planeta. He
  visto su chiste de hoy sobre el Papa y el criterio de la Iglesia
  Católica sobre la ineficacia del preservativo para combatir el SIDA.
  Estimado Bonil: El Papa puede decir que dos por dos son cuatro. Pero
  esta verdad no deja de ser una verdad científica, sino que sigue
  siendo una verdad matemática, aunque la afirme un religioso. Dejemos
  aparte - sólo por método, para poder dirigirme a usted, con total
  independencia de sus creencias, no sé nada de su religión, ni
  siquiera sé si cree en Dios o no, da lo mismo para el caso - los
  motivos morales por los cuales la Iglesia Católica se opone al uso
  del preservativo para combatir la pandemia del SIDA. El Papa ha
  afirmado algo que es puramente científico: el uso del preservativo,
  lejos de impedir la propagación del SIDA, en definitiva, la
  acrecienta y aumenta. Tome usted un microscopio. Ponga un
  preservativo de látex. Mida las microscópicas perforaciones que
  tiene el látex. Apunte en una libreta las milimicras que posee
  cualquiera de las perforaciones. Ahora, coja un virus del sida.
  Póngalo en el microscopio. Mídalo. Ahora compare las dos medidas. La
  ciencia de hoy afirma que el virus del sida es 450 veces más pequeño
  que el espermatozoide. Si bien los espermatozoides no atraviesan las
  perforaciones del preservativo, claro que los virus del sida sí lo
  hacen. Por otra parte, hemos de reconocer que la masiva difusión del
  preservativo, no determina una disminución del número de relaciones
  sexuales, sino, por lo contrario las facilita, las estimula, las
  incentiva. Sepa, además, mi estimado Bonil, que tras la difusión
  masiva del preservativo hay toda una industria con gigantescos
  intereses económicos, todo un capitalismo. y, lo peor, ellos saben
  que el preservativo no preserva de nada, y que, como dice el Papa,
  aumenta la pandemia (por las dos razones científicas que antes le he
  expuesto: matemática: dimensión de las perforaciones, y estadística:
  constatación numérica de los fenómenos sociales) y, sin embargo, son
  tan criminales y tan genocidas, que por forrarse los bolsillos de
  dólares, empujan al mundo entero a la peor pandemia de la historia
  (tengo 5 DVD's, sobre el tema). La irresponsabilidad de las
  autoridades de salud del mundo entero, y también, por supuesto, de
  Ecuador, es espantosa. Tras esa irresponsabilidad, o está una
  tercermundista ignorancia o una tercermundista corrupción. Todos
  ellos tendrán que dar cuenta a Dios - no me fío nada de los "juicios
  de la Historia", que son para morirse de risa - de la criminal
  irresponsabilidad con la que difunden en nuestro ambiente el uso del
  preservativo, con la consiguiente incentivación de las relaciones
  sexuales realizadas con la "ruleta rusa" del preservativo. No por
  motivos religiosos, sino por simples razones de salud pública, la
  autoridad gubernamental debería informar a la gente los peligros que
  comporta el uso del preservativo. Algo así como se hace con la
  campaña de difusión de la estrecha relación que hay entre el tabaco
  y el cáncer. Para terminar: son innumerables los y las pacientes de
  sida que cuando yo les he preguntado - claro, con toda mi intención
  - si usaron "protección". me miran con profunda tristeza y con una
  sonrisa cargada de odio e ironía me dicen: "Padrecito, el
  preservativo no sirve para nada." Le invito un viernes a visitar
  conmigo a 'mis' enfermitos de sida - hoy mismo he estado con ellos -
  y luego me dirá si se atreve a hacer, querido Bonil, un chiste sobre
  la relación que hay entre la difusión del preservativo y el avance
  de la pandemia del sida. Venga, le recibiremos llenos de cariño en
  nuestro equipo. Venga, y verá cómo los enfermitos están equivocados
  - sí que están equivocados - cuando dicen que no sirve para nada:
  ¡Claro que sirve!, y muchísimo: sirve para contagiarse ellos del
  sida; y sirve, sobre todo, para que muchos millonarios del primer
  mundo y del tercero, ganen más euros y dólares a costa de los
  millones de enfermos de sida que se fiaron del preservativo. Además,
  mi querido amigo: no sé si usted es casado, no sé si tiene hijas.
  pero si un chico le dice a usted que va a tener relaciones con su
  hija, no creo que usted le diga: "¡Ok; pero con preservativo!" Me
  imagino que, como padre digno que supongo será, le dirá al chico de
  turno: "Amigo, usted a mi hija no me la toca, hasta que sea su
  esposa, después de haberse casado con ella, como Dios manda.
 
¡Mientras, ni con preservativo, ni sin preservativo!".
 
  Y esto es lo que la Iglesia afirma como el mejor y único camino para
  preservar al mundo del SIDA y de muchos otros males, tales como los
  hijos sin hogar. En esto, supongo que usted coincide con Dios y la
  Iglesia.
 
  Con mi respeto y mi afecto.
 
  Padre Paulino Toral.   
 
 

viernes, 3 de diciembre de 2010

La conversión de Narciso Yepes


Sencillo y genial al mismo tiempo, Narciso Yepes (1927 1997) personifica un importante capítulo de la historia universal de la guitarra. Las páginas siguientes reflejan su hondura religiosa, y reproducen en su mayor parte la entrevista que concedió a Pilar Urbano, publicada en el número 149 de la revista Época en enero de 1988.

A Dios le encanta mi música

El pretexto de esta conversación es el sillón número 18 de la Real Academia de Bellas Artes que, sustituyendo a Andrés Segovia, ocupará Yepes. Pero el motivo es, como siempre, abrir de par en par el personaje y asomarse a la persona: este hombre de cuerpo pequeño y macizo, rostro tosco, mirada suave como la seda y sonrisa inocente. Este hombre de manos pequeñas y gordezuelas, como nidos de gorrión, pero, ¡ah!, prodigiosamente sensitivas, certeras y firmes en el acorde, audaces y agilísimas en el arpegio. Manos que rasguean, que tañen, que pulsan, que hacen vibrar y estremecerse las cuerdas de la guitarra, como si las yemas de sus dedos fuesen los terminales inteligentes de un portentoso cerebro... zahorí de manantiales musicales. Que eso es Narciso Yepes: un insaciable buscador del agua sonora que duerme en el cuenco oscuro de su guitarra.

Narciso, dígame una cosa con toda sinceridad. ¿Qué es el triunfo para usted?

Me pide sinceridad total, ¿no? Pues así le hablaré. jamás me he preocupado por el éxito, ni por el triunfo, ni por el aplauso... Todo lo que me ha ido viniendo de aceptación, por parte del público o de la crítica, lo he recibido con las mismas dosis de alegría que de humildad. Yo soy humilde de cuna y creo que soy humilde de espíritu. Y en eso no pienso cambiar. Nunca me he envanecido, ni me he endiosado. El éxito no afecta al interior de mi ser. Dicho con más crudeza: mis entrañas no saben qué es la fama. Y eso es bueno. Uno sigue siempre aguijoneado por el instinto de superación. No considero jamás que en nada de lo que hago haya llegado a la cumbre.

Pero usted trabaja con sus partituras y su guitarra para dar esa música a otros...


Sí, ¿y qué?

Luego... está buscando un eco, y que le sea favorable,
Yo recreo la música, primero, para mi gozo solitario. Y, sólo después, para darla a oír a los demás. Cuando doy un concierto, sea en un gran teatro, sea en un auditórium palaciego, o en un monasterio, o... tocando sólo para el Papa, como hice una vez en Roma ante Juan Pablo II, el instante más emotivo y más feliz para mí es ese momento de silencio que se produce antes de empezar a tocar. Entonces sé que el público y yo vamos a compartir una música, con todas sus emociones estéticas. Pero yo no sólo no busco el aplauso, sino que, cuando me lo dan, siempre me sorprende..., ¡se me olvida que, al final del concierto, viene la ovación! Y le confesaré algo más: casi siempre, para quien realmente toco es para Dios... He dicho «casi siempre» porque hay veces en que, por mi culpa, en pleno concierto puedo distraerme. El público no lo advierte. Pero Dios y yo sí.

Y.. ¿a Dios le gusta su música?

¡Le encanta! Más que mi música, lo que le gusta es que yo le dedique mi atención, mi sensibilidad, mi esfuerzo, mi arte..., mi trabajo. Y, además, ciertamente, tocar un instrumento lo mejor que uno sabe, y ser consciente de la presencia de Dios, es una forma maravillosa de rezar, de orar. Lo tengo bien experimentado.

Perdone la humorada, Yepes: es precioso que usted actúe para un espectador divino; pero, si al artista en pleno concierto «se le va el santo al cielo», el público puede pensar que allí está de más...

¡No! ¡Yo toco con los pies bien en el suelo! Yo soy consciente de que hay un diálogo mudo, una corriente mutua de energía que pasa de mí al público y del público a mí. Cuando se tiene el alma llena de fe y de amor, necesariamente se produce esa comunicación. No das notas, das... todo un mundo de evocaciones, de ideas, y de emociones que están entre las notas y en tu mente y en tu corazón y en las yemas de tus dedos. Das... tu vida interior. Al espectador de butaca y al de allá arriba a la vez.

¿Siempre ha tenido usted esa fe religiosa que ahora tiene?

No. Mi vida de cristiano tuvo un largo paréntesis de vacío, que duró un cuarto de siglo. Me bautizaron al nacer, y ya no recibí ni una sola noción que ilustrase y alimentase mi fe... ¡Con decirle que comulgué por primera vez a los veinticinco años! Desde 1927 hasta 1951, yo no practicaba, ni creía, ni me preocupaba lo más mínimo que hubiera o no una vida espiritual y una trascendencia y un más allá. Dios no contaba en mi existencia. Pero... luego pude saber que yo siempre había contado para Él. Fue una conversión súbita, repentina, inesperada... y muy sencilla. Yo estaba en París, acodado en un puente del Sena, viendo fluir el agua. Era por la mañana. Exactamente, el 18 de mayo. De pronto, le escuché dentro de mí... Quizás me había llamado ya en otras ocasiones, pero yo no le había oído. Aquel día yo tenía «la puerta abierta»... Y Dios pudo entrar. No sólo se hizo oír, sino que entró de lleno y para siempre en mi vida.

¿ Una conversión a lo Paul Claudel, a lo André Frossard..., a lo san Pablo?

¡Ah..., yo supongo que Dios no se repite! Cada hombre es un proyecto divino distinto y único; y para cada hombre Dios tiene un camino propio, unos momentos y unos puntos de encuentro, unas gracias y unas exigencias... Y toda llamada es única en la historia...

Dice usted que «escuchó», que «se hizo oír»..., ¿he de entender, Narciso, que usted, allí junto al Sena, «oyó» palabras?

Sí, claro. Fue una pregunta, en apariencia, muy simple: «¿Qué estás haciendo?» En ese instante, todo cambió para mí. Sentí la necesidad de plantearme por qué vivía, para quién vivía... Mi respuesta fue inmediata. Entré en la iglesia más próxima, Saint Julian le Pauvre. Y hablé con un sacerdote durante tres horas... Es curioso, porque mi desconocimiento era tal que ni me di cuenta de que era una iglesia ortodoxa. A partir de ese día busqué instrucción religiosa, católica. No olvidé que yo estaba bautizado. Tenía la fe dormida y... revivió. Y ya desde aquel momento nunca he dejado de saber que soy criatura de Dios, hijo de Dios... Un hombre con una cita de eternidad que se va tejiendo y recorriendo ya aquí en compañía de Dios. Así como hasta entonces Dios no contaba para nada en mi vida, desde aquel instante no hay nada en mi vida, ni lo más trivial, ni lo más serio, en lo que yo no cuente con Dios. Y eso en lo que es alegre y en lo que es doloroso, en el éxito, en el trabajo, en la vida familiar, en una pena honda como la de que te llame la Guardia Civil a media noche para decirte que tu hijo ha muerto...

Esa noticia, ese desgarro, ¿no le hizo encararse con Dios y... pedirle explicaciones? ¿Lo aceptó a pie firme?

¿Pedirle explicaciones? ¿Por qué iba a hacerlo? Sentí y sigo sintiendo todo el dolor que usted pueda imaginarse..., y más. Pero sé que la vida de mi hijo Juan de la Cruz estaba amorosamente en las manos de Dios... Y ahora lo está aún con más plenitud y felicidad. Por otra parte, Pilar, cuando se vive con fe y de fe, se entiende mejor el misterio del dolor humano. El dolor acerca a la intimidad de Dios. Es... una predilección, una confianza de Dios hacia el hombre.

Dios trata duro a los que quiere santos...

Pues... sí. Así es. Pero no es el trato duro, áspero e insufrible de un todopoderoso tirano, sino..., ¿sabré hacerme entender?, la caricia de un padre que se apoya en su hijo. Y esa caricia... limpia, sosiega y enriquece el alma. Y se obtiene la certeza moral y hasta física de que la muerte ha de ser un paso maravilloso: llegar, por fin, a la felicidad que nunca acaba y que nada ni nadie puede desbaratar... ¡Empezar a vivir de verdad!

Oyéndole hablar puede parecer que en usted no hay, como en todos los mortales, el hombre carnal, el bajo mundo de pasiones, la rebeldía del barro... Se diría que en usted hay una espiritualidad de superhombre, o de superángel, sin lucha, sin tentación, sin caída... ¡y sin tibieza ni rutina! ¿No es demasiado sublime para ser real?

Pues no habré sabido explicarme. ¡Claro que hay tentación! Pero también hay gracia. ¿Rutina, tibieza? Si se nutre a diario la experiencia de vivir estando al tanto de Dios, no cabe la rutina: Él interpela de continuo con preguntas y con solicitudes nuevas... Y uno va de hallazgo en hallazgo. ¡Nada es igual! Todo es novedad. Ya le dije que Dios no se repite nunca... Ciertamente, yo no le planteo rebeldía a Dios: hacer las cosas bien me cuesta, como a cualquiera. Pero, desde la libertad para decir «No quiero», decido decir « Sí quiero ». Porque, además de creer en Dios..., yo le amo. Y lo que es incomparablemente más afortunado para mí: Dios me ama. ¡Cambiaría tanto la vida de los hombres si cayesen en la cuenta de esta espléndida realidad!

Pero el mundo camina en otra dirección... justo la contraria.

Sí. Es tremendo que el hombre, por cuatro cachivaches técnicos que ha conseguido empalmar, se haya creído que puede prescindir de Dios y trate de arreglar esta vida con su solo esfuerzo... Pero ¿qué está consiguiendo? No es más feliz, no tiene más paz, no se siente más seguro, no progresa auténticamente, pierde el respeto a los demás hombres, utiliza mal los recursos creados..., y él mismo es cada vez menos humano. La sociedad tecnificada y postindustrial de este siglo que vivimos ha perdido su norte. Está equivocada. Marcha fuera del camino ... ; por eso no avanza verdaderamente. Y esto lo afirmo y, si me lo pone por escrito, lo firmo.

Otra cuestión: de un tiempo a esta parte, y refiriéndose a terroristas que han asesinado, se dice «no es posible estrechar unas manos manchadas de sangre». Mi pregunta es comprometedora. Yépes, ¿usted daría la mano a un etarra asesino?

Hay manos que se manchan de sangre apretando un gatillo, hay manos que se manchan de sangre provocando una guerra o practicando un aborto... Hay manos que se manchan firmando leyes que van contra la Ley Natural... Pero no hay ninguna mano definitivamente indigna. El hombre, por muy abyecto que sea, siempre está a tiempo para dejar de serlo. Vivir es eso: estar todavía a tiempo.

Supongo, pues, que usted no es partidario de la pena de muerte.

¡En modo alguno! ¿Quién es el hombre para disponer de la vida de otro hombre? Castigo al delincuente, sí. Pero pena de muerte, nunca. Quizás porque soy converso creo más que otros en la capacidad de regeneración y de redignificación del ser humano. Y no se debe cercenar esa posibilidad

Entrevista de Pilar Urbano a Narcisco Yepes en "EPOCA" de Enero de 1988.

martes, 23 de noviembre de 2010

Dies natalis

Hace un par de semanas murió Bruno, el hijo de unos vecinos. Tenía seis o siete años. Ha muerto de cáncer y la verdad es que ha sido un mazazo; desde que nos enteramos mis hijas las pequeñas piden a Dios por él todos los días, en el coche, camino del colegio.Victoria de vez en cuando, por los pasillos de casa, sin venir a cuento, susurra: "Pobrecito, Bruno". Inés está empeñada en que cuando vea a Mario, su hermano, le va a decir: "Siento mucho que se haya muerto Bruno, y que te hayas quedado solo". Creo que la dejaré, porque ella también necesita manifestar sus sentimientos, y la verdad no hace daño a nadie si se dice con cariño.

Bruno volvió a su casa diez días antes de su muerte, después de una larga estancia en el hospital, y parecía que por fin, iba a curarse. Pero unos cuantos virus echaron por tierra cualquier esperanza. Esto último me lo ha comentado su madre, bastante entera, dadas las circunstancias.

Me ha dado mucho que pensar todo esto, porque yo apenas tengo trato ni con esta familia, ni con tantas otras que viven en mi bloque, casi puerta con puerta... me encierro en mi cascarón, saludo educadamente, y poco más. Me cuesta mucho darme, romper barreras, acoger de corazón... estoy demasiado enrocada en mi familia y pasan alrededor mía muchas cosas de las que apenas me entero. Quizás por esto todavia seguimos en este piso (en el que ya casi ni cabemos). Es posible que el Señor esté esperando un fruto que no estoy dando. Un fruto de misericordia. De acogida. De humanidad.

Sin embargo, me encantó un detalle que viví  hace poco. Me acababa de enterar de que había muerto Bruno, y en las peticiones de la eucaristía, públicamente, pedí al Señor por él y por su familia... en el momento de la paz, se me acercó el asistente del sacerdote, y me preguntó: "el niño que ha muerto... se llama Bruno, ¿verdad?". -Sí, le dije asintiendo con la cabeza. Y cual no sería mi sorpresa cuando en la oración inmediatamente antes de la consagración, el sacerdote nombró a dos personas fallecidas, y a Bruno, para que el Señor las acogiera en su Gloria.

Así que me imagino al chaval, de la mano de Cristo, presentándose delante del Padre. Qué descanso saber que el mismo Jesús se hace cargo de este chavalín... del que no sé si quiera si está bautizado. También me alegra pensar que de alguna manera he podido ayudar a Bruno; que aunque no me haya entregado en vida, he podido interceder por él junto a la asamblea, cosa que me anima, porque los cristianos somos sacerdotes, profetas y reyes. Y como sacerdotes, mediadores ante el Padre, en favor de los hombres.

Y enlazo este hecho, tan duro, con unas palabras que he oido este fin de semana a una catequista. Nos decía: "Para Dios, no hay edad. El Padre te puede llamar en cualquier momento". Y es verdad. La muerte esta ahí, latente, desde el momento en que naces. (Y aún antes, si pensamos en el aborto). El Padre llama cuando lo cree oportuno. Y quizás para Bruno era éste su mejor momento. El Padre lo estimó así. Y lo llamó.

Ni un cabello de nuestra cabeza cae sin que el Señor lo permita, decía Cristo Jesús. Si esto es así, ¿a qué tanto miedo?  Es curioso que el día de la muerte, para los cristianos, es el Dies natalis, el día del Nacimiento. Porque es cuando la persona nace a la Vida plena. Los primeros cristianos no estaban tristes cuando un hermano moría, sino que celebraban una gran fiesta,  porque había pasado a la Casa del Padre. Esto hoy día también se da en las comunidades cristianas. Y es una bendición, sin duda.

Comprendo que es duro, durísimo para los padres... yo no sé cómo sobrellevaría esta separación... pero sé que el Padre está ahí, y que no es un justiciero, ni un maltratador, ni quiere nuestro mal. Es un Padre bueno que acoge al que sufre y le protege bajo su manto. Y sé que el Espíritu Santo viene a habitar en quien lo acoge. Y sin duda, asistirá a estos padres si hay cristianos que oran por ellos.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Gianna: Superviviente de un aborto

 Es un vídeo impresionante. Para escucharlo y verlo despacio. Se nota el sufrimiento que esta mujer lleva
sobre sus espaldas, pero también la fuerza que le proporciona la fe. Verdaderamente Gianna es una joya en la corona de Dios.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Oración por los cristianos perseguidos


Desde Ayuda a la Iglesia Necesitada, se ha iniciado una campaña de oración por los 58 católicos asesinados en Irak, así como por sus familias y por los más de 70 heridos en el asalto armado a la iglesia de Sayida an-Naya (Nuestra Señora del Socorro), en el centro de Bagdad. Ante este nuevo ataque terrorista en Irak del pasado 31 de octubre, víspera de Todos los Santos, hagamos frente a la violencia con la mejor de las armas: la oración. Únete a nosotros y reza por ellos.

Oración por los cristianos perseguidos
"Dios nuestro, 
que en tu misteriosa Providencia
has querido asociar tu Iglesia
a los sufrimientos de tu Hijo, 
concede a los fieles 
que sufren persecución
a causa de tu Nombre, 
el don de la paciencia y de la caridad,
para que puedan dar testimonio fiel
y creíble de tus promesas.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén".

Oración por los cristianos perseguidos, tomada del Misal Romano.
 

 
"Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra"
Este mensaje se puede leer todavía en la fachada de la iglesia de Sayida an-Naya (Nuestra Señora del Socorro), en el céntrico barrio bagdadí de Karrada, donde el pasado 31 de octubre, al menos 58 católicos, en su mayoría mujeres y niños, murieron como consecuencia del asalto armado a dicha iglesia, perpetrado por un grupo vinculado a Al Qaeda, así como en la posterior operación para liberar a los rehenes.



 (Información facilitada por Ayuda a la Iglesia necesitada)



sábado, 23 de octubre de 2010

Ardiendo como llamas que no se extinguen

 Qué bien explicado está en este vídeo lo que es el amor verdadero, entregado, entre los esposos. Es precioso, y qué riqueza encierra el Cantar de los Cantares. Ojalá Jose Manuel y yo podemos quemarnos en estas tres llamas ... Señor, danos de este Amor.




domingo, 17 de octubre de 2010

Como la sal

Hace un par de semanas que acompaño a mi hija Rocío a las catequesis para adultos que dan en la
parroquia. Son catequesis del Camino, las mismas que recibimos Jose Manuel y yo hace 14 años. Entonces Rocío tenía un año... ahora ella bebe de la misma fuente que bebimos nosotros. Para mí es una alegría enorme poder acompañarla. Sobre todo porque es como un volver a sumergirme en las mismas aguas. Las de la fe.

En aquel entonces yo llegaba maltrecha, herida y hambrienta (tenía un hambre enorme de todo lo que supiera a Dios...), estaba tan necesitada de Él que verdaderamente el Señor me pescó a través del sufrimiento. Ese fue su anzuelo. Lo mal que lo estaba pasando. Mi matrimonio hacía aguas y yo lloraba hasta por las esquinas. Recuerdo que no podía cantar... no me salía. No podía rezar... no articulaba palabra más allá de "Padre". Así llegué, y así Él me llamó por mi nombre.

Recuerdo, años más tarde, una eucaristía en concreto en la que las lágrimas me brotaban a borbotones, no podía contenerlas... y no eran lágrimas de tristeza, sino de alegría, de sanación. Una hermana, Elena, me tocó el hombro y me dijo: ¿Estás bien? Yo le respondí: Sí.  Y ella, razonando a su manera lo que estaba viendo, replicó: "Yo también me emociono en las eucaristías".
Ahora no puedo explicarme bien qué fue lo que ocurrió, sólo sé que mis ojos manaban agua y que me sentí tan querida... que aquello me curó. Fue como ver mi vida con ojos nuevos; con los ojos de Cristo. Y ver que todo estaba bien, maravillosamente bien hecho.

Ahora en las catequesis estoy reviviendo aquellos primeros tiempos. Todavía no hemos llegado a la catequesis de Abraham... de ella recuerdo una frase: "Sé tú una bendición". Esto me encantó. Eso era lo que yo quería, ser una bendición, y no una maldición para los que me rodeaban.

También recuerdo que entonces los catequistas nos dijeron, igual que lo dicen ahora, que nadie creyera que por escuchar unas catequesis o "apuntarse" al Camino se le iban a solucionar sus problemas de pareja, de salud, de trabajo... que el Señor -si de verdad nos estaba llamando- nos quería para otra cosa. Para algo mucho más serio, para ser Sal, Luz y Fermento.

Y te lo explicaban. Lo tengo ahora fresquísimo porque acabo de oírlo hace unos días.Obvio la explicación de porqué el cristiano ha de ser luz y fermento, porque sería muy largo, y me centro en la imagen de la sal.

 La sal es este condimento que sala la comida, que es necesario e imprescindible para que el cocido, por ejemplo, sea sabroso (un cocido, sin sal, está de pena). Pero la sal tiene que desaparecer, disolverse completamente en el caldo... si no es así no cumple su misión  (que es salar, dar sabor). A nadie le gusta encontrarse un tropezón de sal cuando se lleva la cucharada a la boca... en ese caso, lo escupimos. Lo mismo ocurre con el cristiano que no se diluye... ese, no sala... no deja que se vea a Cristo actuando en su vida.

El cristiano tiene que deshacerse, disminuir, desaparecer, para que sea Cristo el que se haga presente a través de él...y mueva a otras personas a buscarLe.

Es una imagen muy hermosa la de la sal. Todavía quedan unas cuantas catequesis, y seguramente refrescaré otras tantas "cosas" que en su día me tocaron el corazón. Todo esto viene en mi ayuda, sin duda alguna. Es como una vuelta a los orígenes. A lo mejor tiene razón Daniel, un catequista, quien al verme allí, entre los oyentes, me dijo: "¿repites? eso es que te estás convirtiendo".

P.D. Respecto a lo de ser Sal, creo que me va a tocar aplicarlo en mi trabajo. Sal que sala, pero que no ha de ser vista. Debo aparcar mi vanidad, aplastar a mi yo que lucha por sacar la cabeza y decir "aquí estoy", y diluirme salando (ojalá pueda hacerlo) deshaciéndome en el intento.

Por cierto, dijeran lo que dijeran los catequistas, lo cierto es que el Señor me ha regalado un marido "nuevo" (no es que haya cambiado de marido... ya me entendéis), quiero decir que ahora José Manuel ha encontrado el verdadero sentido de su vida, que es seguir a  Cristo, y esto, se nota. También el Señor me ha dado discernimiento para ver que mis sufrimientos no venían de fuera, sino de dentro de mí misma. El verlo y aceptarlo todo como un don de Dios hace que todo cambie de color. Bendito sea Dios.

sábado, 9 de octubre de 2010

Jerby, picotín, y demás máscotas

Desde que Blanquito, el conejo blanco chino que tuvimos hace unos años "se fue a China" con su familia, no hemos tenido más animales en casa, hasta ahora. Aquella fue una experiencia traumática, porque el pobre conejito, a las dos ó tres horas de llegar a casa, ya estaba estresado. Tanto, que daba saltos y brincos en la jaula, como un poseso. Los niños, entonces pequeños, le tocaban y acariciaban continuamente, y Blanquito debió sentirse incómodo. Pero podría haber seguido con nosotros, de no ser porque lo colocaron sobre la mesa de la cocina y con el nerviosismo que llevaba encima, dio un salto al suelo, y se destrozó por dentro.
Aquello fue terrible.

Ahora, al cabo de los años, se han enterado de la verdad. Que no se fue a China. Que murió. Rocío (14 años) no daba crédito... ¿pero de verdad que no se fue a China? ¡pobre conejo! ¡Qué pena!

Ahora, desde hace un mes, y tras mucho insistir los mayores en que querían tener mascota, tenemos en casa un jerbo (jerby), un pollito (picotín) y una codorniz (codor), los tres conviven más o menos apaciblemente... jerby tiene como propiedad la parte de arriba de su jaula (con rueda incluida), y la parte de abajo pertenece a la codorniz. 


Miguel, mi hijo, a quien le encantan los animales, ha logrado incomunicar las dos zonas, por lo que la relación es sostenible. Aunque ayer el jerbo se coló en la casa de codor y la mordió en la pata... le tuvimos que poner betadine con un algodón; Picotín, por su parte, tiene una caja con serrín para él solo (lo malo de esto es que las briznas del serrín inundan la habitación, y hay que estar continuamente "aspirando"  la zona).

El pollito hizo su entrada triunfal en casa picándole en un ojo a Rocío (no fue nada, gracias a Dios), pero aparte de estas pequeñas cosas (y de que el  pollito pía continuamente, y de que hay que estar muy pendientes de Almudena, que cuando le parece mete la mano en la caja, para cogerle del pescuezo), las mascotas no han alterado "mucho" la vida familiar.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

"Dejaos reconciliar con Dios"

De vez en cuando necesito que me recuerden qué es lo importante, y qué lo accesorio. Lo principal, y lo que me da la vida es que soy Hija de Dios, y que Él me ama sin medida... sabiendo esto, y siendo consciente de esto, de que El me quiere y ha dado su vida por mí, para que tenga Vida y la tenga en abundancia (y desde "ya", aquí, en la tierra, y después en su Presencia); sabiendo esto, digo, ya pueden venir los problemas o las dificultades, que el Señor está conmigo.
Hoy traigo aquí este video, uno de tantos, en el que se anuncia el Kerigma, la victoria de Cristo sobre la Muerte, que murió por mí (y por ti), para que ya no vivamos más para nosotros, sino para aquel que murió y resucitó...
porque creo que es fundamental para la propia vida cristiana tener esto muy presente, para  andar, todos los dias, sobre las aguas de la muerte. Os animo a que veais todas las partes de este Encuentro en Youtube.

 

sábado, 25 de septiembre de 2010

santo sin ñoñerías

Ayer estuvimos viendo Jose Manuel y yo (más nuestra hija Victoria) una pelí sobre san Juan Bosco, y la verdad es que me sorprendió. Es una producción italiana, y la recomiendo a todos aquellos que quieran acercar a sus hijos la idea de que ser santo no es imposible. Está  al alcance de nuestra mano.Sólo hay que  querer, después Dios dará las ocasiones para vivir lo ordinario de forma extraordinaria, es decir, amando. Todo esto lo explica Juan Bosco a Domingo Savio, uno de sus chicos, que será  mucho más tarde proclamado santo por la Iglesia.

Esta peli no cae en la ñoñería (y mira que esto es complicado, cuando se trata de narrar la vida de un santo). Al contrario, muestra la realidad sin tapujos: dos chavales que se escapan en la primera salida (vigilada por don Bosco) de la cárcel... la ejecución de uno de sus muchachos tras robar y asesinar a un hombre...
pero también se muestra cómo cambian las actitudes y las formas de pensar de más de cien chicos de la calle, a los que Juan Bosco acoge en lo que él llamó su Oratorio. Se ve también cómo el cólera diezma a la población, y cómo estos chavales medio delincuentes en un principio, se vuelcan en ayudar a los enfermos y moribundos. Hay una cosa que a mí me parece fundamental, cómo Juan Bosco está sostenido en todo tiempo por la oración... él consulta a Cristo, y éste le muestra el camino.

Y una frase que la apunto para mí: "estos chicos no necesitan palos, sino mucho amor".
(No es que yo esté dando palos a diestra y siniestra, ya me entendéis, pero veo que a veces no sé acercarme a mis hijos, les juzgo sobremanera, estoy como un "apuntador",  llevándoles la cuenta de todo lo que hacen mal,  y no entro en la caridad, no me pongo en sus pieles y trato de ver la vida desde su perspectiva.
Me sobran gritos y me faltan abrazos, sobre todo con los mayores.


Creo que después de ver esta peli me voy a empapar de las enseñanzas de este santo (fundador de los Salesianos). Puede ayudarme a aterrizar respecto a cómo educar a mis hijos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

científico ex-ateo habla sobre sus investigaciones

 Es un vídeo largo, pero merece la pena. Os sorprenderá, como me ha sorprendido a mí; tanto, que a quien tenga tiempo, le animo a ver la conferencia entera en Youtube, no le defraudará.


martes, 14 de septiembre de 2010

Transparente


Acabo de despedirme de Jose Antonio, que ha sido enviado a Roma, y me he quedado como cuando a una teje una prenda y le "cortan la trama", que diría el salmista. Me explico. Jose Antonio es paulino y además mi jefe, o mejor dicho, lo era, (aún no sabemos quién lo sustituirá), pero al margen de esta minucia, Jose Antonio es, o al menos yo lo considero así, un amigo querido. Para mí ha sido y es una persona entrañable, una de estas personas con las que te sientes a gusto. Llevamos un año trabajando juntos de nuevo, después de un considerable lapso de tiempo durante el que he dado a luz siete veces; y cuando después de trece años empezábamos a retomar todo lo andado, va y se va. Le envían a Roma con otro cometido, por tiempo indefinido. Para él ha sido doloroso, y para los que nos hemos quedado aquí, sin él, también.


Recuerdo que una vez le dije: -Me han regalado en la parroquia un cuadro de la Virgen María muy bonito, pero está algo deteriorado, tiene una mancha oscura que no me convence... no sé qué hacer con él. ¡No lo voy a tirar!

Él me contestó: -Tráemelo. Veré si lo puedo arreglar.

-¿Tú pintas?
-Sí, en mis ratos libres.

Pasó el tiempo, y el cuadro entró en el olvido... me fui de la revista. El cuadro ha estado con él trece años... un día del año pasado, recién llegada de nuevo a san Pablo, Jose Antonio me enseñó un cuadro que traía bajo el brazo:

-¿Te acuerdas de este cuadro? me dijo. Lo he tenido en mi habitación todos estos años, lo he retocado mil veces, no me convencía cómo quedaba, pero al fin lo he conseguido, aquí lo tienes, como nuevo.

María estaba preciosa. Me encantó la dedicación que había puesto en aquel cuadro. Así es él. Cuida los detalles, que son expresiones del amor que uno lleva dentro. Le conozco desde hace ¿diecinueve años? (¡qué barbaridad!), cuando él  maquetaba Familia Cristiana y yo estaba de redactora en la revista. Recuerdo que entonces me sentaba en su mesa y tomaba decisiones, fíjate tú, sobre qué foto me gustaba más, qué colores elegir para el título, etc. y él aceptaba sin rechistar mis sugerencias... eso sí que es ser humilde, y lo demás es tontería.

Es un rara avis, dado los tiempos que corren, porque sabe escuchar. Me decía otro paulino que "cuando hablas con Jose Antonio se para el tiempo; aunque tenga mucho que hacer, te trata como si fueras lo más urgente para él en ese momento". Y esto, que yo lo tengo más que comprobado, da idea de la talla de su persona. El año pasado le invitamos Jose Manuel y yo a nuestra proclamación del Credo en la parroquia, y allí estuvo junto a otros paulinos. Hoy me alegro enormemente de haberlo invitado, porque conoció todo lo que hemos sufrido hasta encontrarnos con Cristo, conoció nuestra historia más íntima, y esto forja la verdadera amistad.

Con él me ha pasado lo que pasa cuando una se encuentra con una persona transparente, sin dobleces, y se hace amiga de ella; que esa amistad ya es para siempre. "Vendrán los torrentes, vendrán los vientos, y azotarán contra la casa, pero no será derribada porque está cimentada sobre roca"; este evangelio, que fue el que elegimos Jose Manuel y yo para nuestra boda, y que en aquella ocasión proclamó Jose Antonio desde el atril, refiriéndose a nuestro matrimonio, esto mismo lo digo yo hoy referido a él: este lazo que nos une está cimentado en Dios, y eso no hay quien lo mueva.
(Y ya te puedes ir a Roma, o a África, si llega el caso, que cuando el corazón es fiel, no hay lugar para la distancia).

P.D. ¿Por qué se va todo el mundo?

lunes, 6 de septiembre de 2010

Estais todos muy tristes


Ayer fuimos a llevar a Sara al aeropuerto. Sara -amiga de mi hija Rocío- junto a su familia (son diez hermanos más su padre y su madre) se van de misión a un pueblo de Austria. Se quedó a dormir en casa por aquello de apurar hasta el último momento el estar junto a Rocío.


La verdad es que esta separación nos has tocado a todos: desde el mayor de mis hijos hasta la más pequeña (con uso de razón) es decir, hasta Inés, pasando por José Manuel, mi marido.


Han sido dos años cortos, pero intensos. Los Dávila vinieron a España hace dos años después de haber estado de misión otros cinco en un país asiático del que obvio el nombre porque la situación allí no es muy acogedora para los cristianos. Cuando llegaron a Madrid no tenían casa, ni trabajo, ni colegios, ni coche, ni nada... y según ellos cuentan, vieron milagro tras milagro cómo todo iba colocándose en su lugar poco a poco... el primer año fue duro, también porque lo que les trajo de vuelta fue el cáncer de uno de sus hijos pequeños.


Gracias a Dios este crío ya está bien. Y ahora, cuando ya estaban asentados, e "instalados" en el mundo, en la comodidad, en un trabajo interesante profesionalmente, en unos colegios, en una casa grande... ahora, el Señor les ha vuelto a llamar, y para asombro de todos, lo han vuelto a dejar todo de nuevo y han emprendido la marcha.


¿Por qué? "Porque el Señor nos ha rescatado tantas veces de la muerte que no podemos decirle que no". También porque quieren que sus hijos "tengan experiencia de Dios". Y aquí, entre tantos ídolos, esto es más difícil. Porque de alguna forma han visto que aquí, en Madrid, sus hijos estaban dispersándose interiormente, buscando la vida donde no está, en cosas que no dan la felicidad.


"En la misión todo es más fácil", decía Jasnagüra, la mayor de las hijas, durante la eucaristía-envío de esta familia a la misión en Austria:



-"La verdad es que los que os quedáis aquí, en la retaguardia, lo tenéis más difícil"; esa parecía ser la idea que nos querían transmitir los hijos, porque Loreto, con once años, con la sonrisa en la boca y con esa mirada transparente de los niños, comentaba una cosa "muy simple" según ella:


- "yo he notado que cuando estaba en ... (país asiático) tenía más Espíritu Santo... desde que estoy aquí, estoy más triste... tengo menos Espíritu, y no es por ofender, también veo que vosotros estáis tristes, os falta alegría".



Y esta es una verdad como un templo. La misión lleva consigo la entrega, el desprendimiento de uno mismo, y esto trae aparejada la alegría, la fe, la confianza en Dios... a mí esta familia me ha tocado el corazón.



Ayer, en las laudes del domingo, acabamos todos llorando, porque cada uno de nosotros ha tenido su experiencia particular con alguno de ellos en concreto y con todos en general. Yo lo que he visto es que esta familia tiene alegría, están siempre con la sonrisa en la boca, son generosos sin medida, hemos ido a su casa este verano muchas veces, nos hemos bañado en su piscina, hemos cenado con ellos, hemos compartido y siempre he salido reconfortada.


Recuerdo que Nazareth se sorprendía de la generosidad de Sara, que invitó a todos mis hijos a la Aquopolis con un dinero que le habían dado sus abuelos para ella. Jose y Miguel han experimentado lo que es subir a la montaña gracias a la inquietud de Jasnagura por la naturaleza. Gracias a Jasnagura, Miguel este verano ha dejado de lado horas y horas delante de la pantalla del ordenador, y las ha sustituido por horas pedaleando en bici.


Este verano, los Dávila-Lasso nos lo hemos pasado genial. Unos han venido a dormir a nuestra casa, y otros han ido a dormir a la suya. Todo esto ha sido una bendición enorme. Y habrá que ver que quiere Dios decirnos a nuestra familia con todo esto, porque ahora mismo todos estamos "tocados".


Úrsula, la madre, me decía en el aeropuerto: "Ha sido muy bonito todo lo que hemos compartido... nuestros hijos y los vuestros...". A mí sólo me salía un ¡ay!... sólo pude abrazarla y darle las gracias.



Teresa, en el aeropuerto, le regaló a Loreto una pulsera suya y le dio una carta, Loreto le dijo con su sonrisa de oreja a oreja: "Muchas gracias Teresa... muchas gracias... de premio, te doy un paseo en el carrito de las maletas"; y cuando se despidieron la cogió del brazo y la decía: "venga, vente con nosotros, dejales a ellos ahí". Teresa, el domingo, después de las Laudes, estuvo llorando sin parar en su cama, y casi sin poder articular palabra me dijo que no quería que se fueran a Austria.


Victoria también estaba desconsolada... Miguel tenía los ojos rojos...
Rocío y los demás (a excepción de Nazareth, que dice que "de eso ni hablar") nos decían a José Manuel y a mí que ellos querían irse de misión. Y lo decían en serio.

lunes, 9 de agosto de 2010

Cosas del veranito

Anoche a las seis de la madrugada llegó Jose (17 años) en autobús desde Santiago de Compostela... ha sido una experiencia fuerte para él, se le ve contento, feliz; el segundo día de camino se dobló el tobillo y se hizo un esguince (fue con un amigo, los dos solos, dormían en polideportivos y albergues ; ¡una sola vez probó lo que es una cama en estos cinco días!).


Aun así siguió peregrinando, así que cuando ha llegado a casa tiene una inflamación considerable y habrá que llevarle a urgencias mañana sin falta. Nos ha contado hoy a todos en la oración de laudes que "en el camino te das cuenta de muchas cosas, salen todos tus demonios y también lo mejor de ti mismo. Yo he visto que el Señor nos ha precedido, ha habido veces en que nos hemos dado cuenta, y otras en que no; nosotros, que ibamos completamente fiados en la providencia, sin alojamiento, casi sin dinero... cuando ya parecía imposible encontrar donde pasar la noche, siempre surgía alguien que nos echaba una mano... una tarde fueron dos "angeles" francesas, que tras oir que hablábamos con una señora que nos ofrecía su albergue por 16 euros la noche, y que nosotros lo rechazábamos, se nos acercaron y nos dijeron: "sabemos donde se puede dormir muy a gusto por 6 euros, tomad el mapa, la dirección, etc".

Otra tarde en que tampoco encontrábamos dónde alojarnos, en todos los albergues nos decían que no había sitio,  desesperados,sin saber adonde acudir, estuvimos en un bar más de una hora, al salir de allí vimos a una chica en la puerta de un polideportivo donde se iban a instalar los de la DELEJU de Madrid, le pedimos que si podíamos entrar al baño, ella nos dejó pasar... nosotros no pretendíamos nada más, pero casi sin saber cómo nos encontramos ayudando a instalar las colchonetas, nos dijeron que nos quedaramos... y allí estábamos, los primeros, a las cuatro de la tarde ya teníamos sitio para dormir. Creo que es una experiencia que debería hacerla cualquier persona al menos una vez en su vida. Lo de menos es lo del esguince,curiosamente no me dolió el tobillo hasta llegar a Santiago. De todas formas, abrazar al apóstol y vivir el camino, bien merecen un esguince".

Han ido a misa casi todos los días, han rezado, se han acordado de sus familias... yo le insistí mucho a Jose en que rezara por cada uno de nosotros "con nombre", poniendo a esa persona delante de María, delante de Jesús... así lo ha hecho. ¿Qué más puedo pedir? José es una bendición (como todos los demás), él es el mayor y se le ve maduro, centrado. Una gozada.

Por lo demás, llevamos un veranito movido, movido, movido. Ya lo hemos proclamado "el verano de los campamentos", en años anteriores no nos había sucedido esto de forma tan exagerada. Otros años, dos o tres iban a Avila, a un campamento de la parroquia, pero los demás estaban con nosotros. Este año es que salvo las dos pequeñas, todos han estado para arriba y para abajo, en distintas fechas, en distintos lugares (Asturias, Peguerinos, Ávila, Santiago) e incluso ha habido cinco o seis días en que nos hemos encontrado Jose Manuel y yo solos con las pequeñas (más Nazareth, que nos ha echado una mano esos días).

La verdad es que ha sido un desahogo, porque con estos calores, tanto niño entre cuatro paredes hubiera sido matador. También nos hemos intercambiado hijos con otra familia a la que queremos mucho y que tienen diez. Así que hemos estado llevando y trayendo niños, visitándolos en su casa con piscina y empapándonos de su forma de entender la vida que es más o menos la nuestra, aunque a ellos yo los veo más pacientes, más alegres, en una palabra, más "convertidos".

Yo no me pude bañar en su piscina por el tema del pie. Resulta que se me cayó una botella de cristal en el pie, y me tuvieron que poner tres grapas. Sí, grapas. Ya me las han quitado, pero ahora tengo unos tirones espantosos cuando hago algun movimiento brusco. Debe ser un problema de algún nervio dañado o tendón... lo cierto es que esto me preocupa porque si me da el tirón conduciendo, es tal el dolor que podemos tener un accidente, así que no sé qué pasará. Nuestras vacaciones ahora mismo están en el aire. Mañana quiero ir a urgencias de nuevo. Me consuelo escuchando a Judith, quien cuando me ve con el pie en alto, se me acerca y me dice: "Mami, ¿sabes cuánto te quiero?
.¿cuánto?
"Desde el pozo más profundo, más profundo del oceano hasta el infinito y más allá".
Después de oír esto, se le quitan a una todos los dolores...

Y sigo. Nazareth ha estado en Asturias, ella misma se ha pagado ese campamento trabajando en una residencia de estudiantes, por las mañanas. Aunque algunos días se ha quejado porque se le hacía cuesta arriba, sin embargo ha sido muy bueno para ella, la han enseñado muy bien, a poner las mesas, a cocinar... ha aprendido a ser más responsable. Lo que menos le ha gustado ha sido recoger la basura de las habitaciones y quitar el polvo "porque no hay". Limpiaba sobre limpio, lo cual le parecía una pérdida de tiempo.

Teresa, Victoria e Inés han ido a un pueblo de Ávila. Yo tenía miedo por Inés, que está muy apegada a mí, pero qué va, segun sus propias palabras, se lo pasado "genial". Era la más pequeña del campa y el último día la nombraron "Miss Ternura". Ha vuelto morenísima, y con un montón de amigas.

Miguel, Jose y Rocío han ido también a Peguerinos (sierra de Madrid), y según ellos, lo que más les ha llenado han sido las salidas en bici y todo lo que han jugado al ajedrez. Jose (a quien parece que le ha mirado un tuerto  -es broma- se cayó de la bici el primer día de campamento y se hizo una buena magulladura en el hombro. Rocío, por no ser menos, también se cayó al día siguiente.


No sé si esta entrada es un poco "peñazo". Pero bueno, os he puesto al día, cosa que los amigos hacen a menudo. A vuestra disposición. besos.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Sé tú mi huerto regado




¿Por qué será tan complicado educar cuando los hijos ya están de lleno en la adolescencia? ¿Por qué tanta zozobra? ¿Por qué me empeño y me violento a mí misma, queriendo que las cosas sean así, y no de otra manera?
¿Por qué a veces –muchas- provoco sufrimiento y malestar a mis hijos? Yo creo que en el fondo es un problema de inseguridad. NO estoy anclada en la roca, y las olas me pueden. La tempestad se me echa encima, y yo trato de nadar contra olas que son muy superiores a mis fuerzas.
Y todo por no dejarme guiar. Me falta paciencia, mansedumbre, fe.



Últimamente estoy viendo que debo buscar la actitud de María, si quiero que mi vida de familia no se convierta en un infierno. Tengo que estar en silencio a los pies de la cruz. A esto me está llamando el Señor. A que pase la tormenta a los pies de su cruz. Y verdaderamente esta es la actitud que salva. Lo tengo más que comprobado. Cuando alguno de nuestros hijos (ahora, uno en concreto) se pone bravo, toca callar. Si el Señor me concede poder hablar con tranquilidad, estupendo, entonces estoy andando sobre las aguas de la muerte… como Pedro; si esto no es posible, entonces toca callar. Ya vendrá la ocasión, más tarde, de colocar las cosas en su justo lugar. Pero es difícil, complicado, mucho, si el Señor no nos sostiene (a José Manuel y a mí). Y cuando no nos sostiene, es porque no nos dejamos sostener.


A mí en concreto, me falta oración, escucha de Su Palabra, intimidad con Él. Hoy, cosa rara, he rezado las Laudes, y cuando he abierto los evangelios al azar, me ha dicho al oído:


“Yo soy el pastor de las ovejas. Mis ovejas reconocen mi voz, y me siguen”.


“Yo soy la puerta, el que escucha mi voz entrará por ella y tendrá pasto abundante”.


Cómo me conoces, Señor. Cómo sabes de mis necesidades. Cómo me sostienes.


Sé tú mi puerta, mi huerto, mi solaz.


Sé tú mi guía, mi cayado, mi roca.


Hazme escuchar tu voz.


Quítame esta libertad que me destroza y dame la actitud del siervo de Yahvé;


quiero estar a los pies de tu cruz, como María.


Sé tú nuestra puerta, que podamos entrar en tu huerto regado y beber de tus ubres abundantes.


Señor, que nos falte todo, menos Tú.