lunes, 9 de agosto de 2010

Cosas del veranito

Anoche a las seis de la madrugada llegó Jose (17 años) en autobús desde Santiago de Compostela... ha sido una experiencia fuerte para él, se le ve contento, feliz; el segundo día de camino se dobló el tobillo y se hizo un esguince (fue con un amigo, los dos solos, dormían en polideportivos y albergues ; ¡una sola vez probó lo que es una cama en estos cinco días!).


Aun así siguió peregrinando, así que cuando ha llegado a casa tiene una inflamación considerable y habrá que llevarle a urgencias mañana sin falta. Nos ha contado hoy a todos en la oración de laudes que "en el camino te das cuenta de muchas cosas, salen todos tus demonios y también lo mejor de ti mismo. Yo he visto que el Señor nos ha precedido, ha habido veces en que nos hemos dado cuenta, y otras en que no; nosotros, que ibamos completamente fiados en la providencia, sin alojamiento, casi sin dinero... cuando ya parecía imposible encontrar donde pasar la noche, siempre surgía alguien que nos echaba una mano... una tarde fueron dos "angeles" francesas, que tras oir que hablábamos con una señora que nos ofrecía su albergue por 16 euros la noche, y que nosotros lo rechazábamos, se nos acercaron y nos dijeron: "sabemos donde se puede dormir muy a gusto por 6 euros, tomad el mapa, la dirección, etc".

Otra tarde en que tampoco encontrábamos dónde alojarnos, en todos los albergues nos decían que no había sitio,  desesperados,sin saber adonde acudir, estuvimos en un bar más de una hora, al salir de allí vimos a una chica en la puerta de un polideportivo donde se iban a instalar los de la DELEJU de Madrid, le pedimos que si podíamos entrar al baño, ella nos dejó pasar... nosotros no pretendíamos nada más, pero casi sin saber cómo nos encontramos ayudando a instalar las colchonetas, nos dijeron que nos quedaramos... y allí estábamos, los primeros, a las cuatro de la tarde ya teníamos sitio para dormir. Creo que es una experiencia que debería hacerla cualquier persona al menos una vez en su vida. Lo de menos es lo del esguince,curiosamente no me dolió el tobillo hasta llegar a Santiago. De todas formas, abrazar al apóstol y vivir el camino, bien merecen un esguince".

Han ido a misa casi todos los días, han rezado, se han acordado de sus familias... yo le insistí mucho a Jose en que rezara por cada uno de nosotros "con nombre", poniendo a esa persona delante de María, delante de Jesús... así lo ha hecho. ¿Qué más puedo pedir? José es una bendición (como todos los demás), él es el mayor y se le ve maduro, centrado. Una gozada.

Por lo demás, llevamos un veranito movido, movido, movido. Ya lo hemos proclamado "el verano de los campamentos", en años anteriores no nos había sucedido esto de forma tan exagerada. Otros años, dos o tres iban a Avila, a un campamento de la parroquia, pero los demás estaban con nosotros. Este año es que salvo las dos pequeñas, todos han estado para arriba y para abajo, en distintas fechas, en distintos lugares (Asturias, Peguerinos, Ávila, Santiago) e incluso ha habido cinco o seis días en que nos hemos encontrado Jose Manuel y yo solos con las pequeñas (más Nazareth, que nos ha echado una mano esos días).

La verdad es que ha sido un desahogo, porque con estos calores, tanto niño entre cuatro paredes hubiera sido matador. También nos hemos intercambiado hijos con otra familia a la que queremos mucho y que tienen diez. Así que hemos estado llevando y trayendo niños, visitándolos en su casa con piscina y empapándonos de su forma de entender la vida que es más o menos la nuestra, aunque a ellos yo los veo más pacientes, más alegres, en una palabra, más "convertidos".

Yo no me pude bañar en su piscina por el tema del pie. Resulta que se me cayó una botella de cristal en el pie, y me tuvieron que poner tres grapas. Sí, grapas. Ya me las han quitado, pero ahora tengo unos tirones espantosos cuando hago algun movimiento brusco. Debe ser un problema de algún nervio dañado o tendón... lo cierto es que esto me preocupa porque si me da el tirón conduciendo, es tal el dolor que podemos tener un accidente, así que no sé qué pasará. Nuestras vacaciones ahora mismo están en el aire. Mañana quiero ir a urgencias de nuevo. Me consuelo escuchando a Judith, quien cuando me ve con el pie en alto, se me acerca y me dice: "Mami, ¿sabes cuánto te quiero?
.¿cuánto?
"Desde el pozo más profundo, más profundo del oceano hasta el infinito y más allá".
Después de oír esto, se le quitan a una todos los dolores...

Y sigo. Nazareth ha estado en Asturias, ella misma se ha pagado ese campamento trabajando en una residencia de estudiantes, por las mañanas. Aunque algunos días se ha quejado porque se le hacía cuesta arriba, sin embargo ha sido muy bueno para ella, la han enseñado muy bien, a poner las mesas, a cocinar... ha aprendido a ser más responsable. Lo que menos le ha gustado ha sido recoger la basura de las habitaciones y quitar el polvo "porque no hay". Limpiaba sobre limpio, lo cual le parecía una pérdida de tiempo.

Teresa, Victoria e Inés han ido a un pueblo de Ávila. Yo tenía miedo por Inés, que está muy apegada a mí, pero qué va, segun sus propias palabras, se lo pasado "genial". Era la más pequeña del campa y el último día la nombraron "Miss Ternura". Ha vuelto morenísima, y con un montón de amigas.

Miguel, Jose y Rocío han ido también a Peguerinos (sierra de Madrid), y según ellos, lo que más les ha llenado han sido las salidas en bici y todo lo que han jugado al ajedrez. Jose (a quien parece que le ha mirado un tuerto  -es broma- se cayó de la bici el primer día de campamento y se hizo una buena magulladura en el hombro. Rocío, por no ser menos, también se cayó al día siguiente.


No sé si esta entrada es un poco "peñazo". Pero bueno, os he puesto al día, cosa que los amigos hacen a menudo. A vuestra disposición. besos.