lunes, 31 de diciembre de 2012

Cortes y recortes en la eucaristía de las Familias



El corte del vídeo en el que aparece la celebración de las familias está en el minuto 10:36.

Ayer estuvimos en la plaza de Colón, como en años anteriores, para celebrar el enorme don que es tener una familia. Celebramos que Dios es Padre y nos quiere a todos, a cada uno de los que estábamos allí, y también a todos los que no han estado. Celebramos, agradecidos, que un día nos fiamos y dijimos sí a tener estos hijos que Dios nos ha dado para que los cuidemos y encaminemos hacia el cielo. Eso es lo que celebrábamos. Lo digo porque a José Manuel y a mí nos entrevistaron en TVE1 y , pese a que soy periodista y sé que una cosa es lo que se dice y otra lo que después, lamentablemente, se plasma en el papel o en este caso en la imagen televisiva, volvimos a caer... nosotros dijimos una cosa, y luego, tras cortes y recortes, apareció otra...
Bueno, a mi marido le respetaron eso de que "venimos a la misa de las familias para transmitirles la fe a nuestros hijos", pero la verdad es que dijo otras cosas más interesantes, que desparecieron del mapa, tales como que "Dios provee con  nosotros, siempre hemos tenido lo que hemos necesitado. Sin lujos, pero lo necesario para vivir y ser felices".

A mí me colgaron el sanbenito de que "vivimos sin lujos, cada vez menos", cuando la frase en el contexto en el que fue dicha, era la siguiente: "Hemos aprendido a vivir sin lujos, tenemos cada vez menos lujos, bueno, ya ninguno, pero no importa, porque lo importante es que nos queremos y que el Señor está en medio de nuestra familia". Durante los tres ó cuatro minutos que respondí a las preguntas de la entrevistadora, tengo súper presente que todo giró entorno al Señor, que Él es verdaderamente el protagonista de nuestra casa. Le dije también que nuestra casa era un caos  (porque todo el afán de esta chica consistía en que le explicáramos cómo nos organízábamos en el día a día; y fue a dar con una familia poco organizada, donde mucho se deja a la improvisación) pero en la que lo principal es que Dios te quiere a pesar de tus -o nuestras-limitaciones. Le dije que teníamos nueve hijos porque nos habíamos encontrado con el amor de Dios y nos habíamos sentido muy queridos por Él. Que queríamos transmitirles a todas las familias que hay esperanza... Todo eso se lo llevó el viento.

Esta experiencia me ha recordado a tantas otras, tantos acontecimientos religiosos -bodas religiosas de la realeza, retransmisiones de Semana Santa, etc- donde lo que menos importa para el informador es lo que allí se está celebrando, todo se reduce a los trajes de los contrayentes e invitados (en el caso de las bodas) o al último abalorio que le han colocado a la Virgen de no sé qué cofradía... pura anécdota. ¿Por qué nadie se preocupa de lo realmente importante? ¿Por qué nadie se hace eco de lo que Dios -ese gran desconocido para muchos- hace en las vidas de los que se fían de Él?



viernes, 28 de diciembre de 2012

La fuerza del corazón (Testimonio de una Misionera Agustina Recoleta)

Me acaba de enviar este texto la Hna Ana, misionera agustina recoleta, ahora en Granada. Ha contactado conmigo a través del blog y llevada por el Señor, ha sentido la necesidad de compartir su experiencia de fe. Aquí os la dejo, para que la saboreéis.


Hola, soy Ana, religiosa Misionera Agustina Recoleta. Quiero compartir con vosotros la experiencia de Dios que llena mi corazón y da sentido a mi vida. Soy española, ahora he sido destinada de nuevo a mi país, después de estar varios años de misionera en México. Allí conocí a gente humilde, sencilla y maravillosa a través de la cual me he sentido bendecida por Dios. 

Con parte de la letra de la canción de una cantautora de aquellas tierras, que hunde su inspiración en la profundidad de San Agustín, quiero comenzar mi compartir: “Toma el destino en tus manos, que dejen huella tus pasos, arriesga todo por tu corazón. Oye la voz que te llama y graba solo en tu alma palabras que llenan de amor. Lanza tus penas al viento y siente por un momento la fuerza de tu corazón”. 

En mi adolescencia, quería descubrir “eso” que era Dios. No había prestado la atención suficiente entonces, para darme cuenta, que era Él quien continuamente se hacía el encontradizo conmigo, cada vez que era capaz de sentir la fuerza del corazón, de “bajar” al interior de mi misma. Él estaba y está allí. Pero para poderlo escuchar solo tenía que interrogarme y “descender”: ¿Qué habría más allá de la falsa seguridad de las cosas materiales y relaciones superficiales? ¿Existiría algo en mi corazón más profundo que mis máscaras, apariencias, ruidos y temores? ¿Por qué y para qué sentía “sed” y vacios que no se llenaban con las amistades, estudios, vivencias, ilusiones y proyectos que cualquier chica de 16 años podía tener? 

Siempre me llamó la atención las diferentes actividades que realizaba la parroquia, así que por curiosidad y por ayudar en algo, porque algunos de mis amigos ya lo estaban haciendo, me acerqué más. Provengo de una familia creyente pero no muy practicante en la Iglesia. Allí, conocí algo más de “ese” Jesús y ocurrió algo nuevo y diferente; aquello que transmitía la Palabra de Dios tenía que ver con mi corazón, con la vida, conmigo, no era diferente al día a día de cada ser humano.

Todo comenzó a tener un sentido, había una conexión inexplicable entre mi interioridad, mi vida, mis inquietudes y búsquedas, mis miedos, limitaciones y temores; y una fuerza interna, algo así como una claridad, una alegría diferente, una certeza, una PRESENCIA además de mi misma. Me sentí y descubrí inmensamente amada. 

Una realidad que sacudió también mi corazón en aquel tiempo, fueron los testimonios de seguimiento de Jesús desde diferentes estados de vida: matrimonios cristianos que vivían su fe en familia, el servicio incondicional de algunos misioneros del pueblo, entre ellos, Agustinos Recoletos, que desde diferentes partes del mundo venían en las vacaciones; la presencia de un convento de Agustinas Recoletas de clausura con su entrega incondicional a Dios en la oración y la cercanía y testimonio de atención, amor y ternura hacia los ancianos de las Misioneras Agustinas Recoletas en una residencia cercana.

 También San Agustín salió al encuentro de mi corazón, para susurrarle que él había vivido una experiencia parecida a lo que a mí me estaba sucediendo. Así fue como me encontré en un momento de mi vida cara a cara conmigo misma, con mi corazón y en él con el Señor. Contrasté mi ayer con aquel hoy desde Dios que había descubierto y experimentado. No hay nada en el mundo que pueda compararse con la alegría de sentirse habitada por la presencia de Dios en lo más íntimo del corazón, que lo empuja a entregarse al servicio de los demás.

 No podía conformarme con la vida “que todo el mundo llevaba”, necesitaba vivir desde “ese algo más” que había descubierto, sencillamente, en mi interior. Y fue entonces cuando lo que había vivido hasta aquel momento pasó a un segundo plano. Mi chico, mis amistades, mis estudios, mis proyectos de futuro en un buen trabajo y sueldo, eran importantes, pero aquella fuerza del corazón era más inquietante e insistente. 

A la sombra de la oración, continué mi búsqueda, seguí profundizando, conocí diferentes experiencias… y encontré desde Dios mi razón de ser y existir. Lo arriesgué todo por mi corazón e ingresé con las religiosas Misioneras Agustinas Recoletas, en cuyo carisma de seguimiento radical de Jesús, me sentí identificada: Servicio-Fraternidad-Interioridad.

 Y tú, joven, que lees este escrito, ¿eres capaz de pararte un momento en tu vida y escuchar la voz que te llama y grabar en tu alma solo palabras que llenan de amor?¿eres lo suficientemente valiente para tomar el destino en tus manos y arriesgarlo todo por tu corazón?  Continuará…
Hna Ana Rosario Martínez Ramírez, MAR              anarosimr@hotmail.com
Colegio Ntra Sra de la Consolación-Granada 





miércoles, 26 de diciembre de 2012

De festivales de Navidad


Y... Acabamos de llegar del festival de navidad del cole... un año más organizando disfraces, saliendo del trabajo sin comer (con unas croquetas metidas en un tupper, en el bolso)y llegando casi sin aire al colegio para vestir a las pequeñas. Almudena estaba esperándome en la puerta de su clase, se alegró muchísimo de verme (las demás madres ya habían empezado a vestir a sus hijos, y ella estaba aún sin disfrazar), le quité el uniforme, le puse la camiseta negra con las letras "FAMILIA" y los pantalones negros... y le hice un par de fotos en clase... Le di dos besos, y me fui a vestir a Judith. Gracias a Dios una madre solidaria, viendo que yo no llegaba, se me adelantó, y cuando por fin, localicé la clase de Judith, ella ya había hecho el trabajo duro. Judith estaba preciosa con su vestido blanco de bailarina egipcia. Le habían pintado dos rayas negras en la comisura de los ojos, y aún me dio tiempo de hacer unas fotos a toda la clase, faraones, esclavos negros, abanicadores y bailarinas,María, José y el niño, todos en fila, justo antes de bajar al salón de actos. Fue una delicia ver la puesta en escena de este villancico moderno, lo hicieron francamente bien, y la carcajada estaba servida cada vez que las bailarinas desplegaban sus brazos y haciendo unos movimientos desconcertantes, desplazaban sus cuerpos hacia atrás,retando su línea de verticalidad. La verdad es que a José Manuel y a mí el festival de navidad nos compensa, porque tenemos niños clase sí, clase no, así que no nos aburrimos, mantenemos la expectación de principio a fin. Miro a mi alrededor, y el resto de los padres esperan ver la actuación de su hijo, y después, normalmente, pierden interés; a nosotros eso no nos ocurre, con el agravante además este año, de que las mayores, Rocío y Nazareth,son presentadoras y hacen doblete. Consecuencia de lo dicho anteriormente: Hemos decidido comprar el DVD que facilita el colegio cuando esté listo, porque como dicen nuestras adolescentes: "rentar, renta".

 Y dos palabras sobre la actuación de las medianas: Inevitablemente, el farolillo de Inés se apagó... dias previos había estado el farolillo que si sí, que si no, que si me enciendo, que si me apago... en el momento decisivo, optó por apagarse. Qué le vamos a hacer. Cuando la vi en el escenario, con todos sus compañeros, y su farolillo apagado, no pude más que esbozar una sonrisa. Al fin, el farolillo se había salido con la suya. Ella no se lo tomó a mal. Son cosas que pasan. Victoria, como está en la clase de Óscar, y éste es un profesor que se lo curra, tuvo una actuación junto al resto de su clase, espectacular. Hicieron una representación, a oscuras, con cables luminosos, de un cuento que hablaba de besos, muchos besos y abrazos... Esos que Dios tenía guardados en una cueva... todos los besos que los niños -después adultos- habían dado a lo largo de sus vidas. Al final, los niños le devuelven un súperbeso a su Padre Dios.

 En fin, no quiero cansaros más. Como todos los años, no nos ha tocado la cesta de navidad, y eso que,digo yo, las probabilidades de que nos la llevemos pesan a nuestro favor. Quince años ininterrumpidos de festivales de navidad... pues nada, no hay manera. Para desquitarme he comprado unos polvorones al volver a casa. Quien no se consuela, es porque no quiere. Postdata: Este año no hemos tenido festival de navidad en la parroquia, porque nos lo hemos tomado de descanso, y esperamos al curso que viene para llevar a Judith a pre-comunión. Así que, hemos estado más relajados, porque normalmente, no sé porqué curiosa razón, el festival de navidad del cole coincide con el de la parroquia. Y hay que estar de acá para allá, con disfraces varios. Este año, tranquilidad. Hurra.

martes, 25 de diciembre de 2012

HOY TAMBIÉN NACE JESÚS




Este video lo han editado en CEU-San Pablo, y ha ganado un premio en la pastoral universitaria. Me lo ha enviado Cristina Luque, que es una de las protagonistas del video.





http://wmail69.terra.es/cp/ps/Mail/ExternalURLProxy?d=epersonas.net&u=victoria1965&url=-2108282959

lunes, 26 de noviembre de 2012

¿Cómo evangelizar?

En este video he visto a un joven entusiasmado (David), verdaderamente entregado y enamorado de Dios. El chico, joven español, seminarista en Toulon (Francia) relata su experiencia de encuentro con Dios y todo lo que desde su seminario y en concreto desde Valencia, su ciudad natal, se está haciendo por la nueva evangelización. Es largo, pero merece la pena verlo. El encuentrotuvo lugar el 28 de octubre 2012, en el Monasterio de San Mateo. https://vimeo.com/52732933

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Cómo vivís vuestro noviazgo?




ENTREVISTA-COLOQUIO:              

Hace poco hablé con unos amigos de mi hija Rocío. Chicos que están en la Iglesia. Y después de hablar con ellos me afiancé en la convicción de que no todo está perdido. Hay jóvenes que luchan por vivir la fe. Que se han encontrado con Cristo y no lo esconden. Me sentí reconfortada. No son bichos raros, gracias a Dios la Iglesia está ayudando a muchos jóvenes a redimensionar sus vidas. Merece la pena conocer su experiencia. Aquí está.

 Autor: Victoria Luque

Foto: De dcha a Izda: Ignacio: 20 años. 1º Medicina; José Manuel , 20 años. 3º de Farmacia, Juan Antonio, 23 años. 3º Ingeniería Informática.

Hay que decir, antes de transcribir esta entrevista, que estos tres jóvenes están súper enamorados de sus novias, durante la conversación, entre risas y bromas, han dejado claro que se sienten muy afortunados de que Sara, Mila y Noemí quieran algún día, compartir su vida con ellos. Enhorabuena, chicas. Pero empezamos…

P. ¿Habéis tenido que dar muchas vueltas, para encontrar la chica acorde con el proyecto de vida que vosotros tenéis?

Ignacio: Yo siempre había pensado que era algo muy complicado, pensaba: tienes que buscar a tu chica y estás condicionado a enamorarla y conquistarla; pero ahora me he dado cuenta de que no es así. Te sitúas de cara a Dios, y en el momento en que menos te lo esperas (yo soy muy tímido, me cuesta salir de mí) ves que el Señor te pone una chica delante, enamorada igual que tú, perfecta, que pensáis igual, que te ayuda a crecer espiritualmente, ves que con ella es todo súper fácil, súper, súper fácil. Yo tenía el problema de ver que todos mis amigos se habían liado con chicas, y yo no había besado a ninguna chica ¡hasta los 20 años!

José Manuel: (bromeando) ¿Y ha merecido la pena esperar, Ignacio?

Ignacio: Y ha merecido la pena esperar, porque besas a la chica que realmente te gusta, y a lo mejor no acaba bien la historia, pero es una chica que ves que el Señor te ha puesto ahí en ese momento de tu vida, por algo, y la relación se hace súper fácil. Lo garantizo.

José Manuel: Yo opino lo mismo. Yo era el tipo menos indicado para tener novia. La gente se pensaba que yo no iba a tener novia en la vida. Yo era el primero en pensarlo (risas). Porque no era ni el típico guay, ni el chulito, ni el guaperas ni el que hablaba más con las chicas, yo era el tímido, vamos que… chicas, ¡puff!. Pero me encontré con ella en la peregrinación de san Javier, y yo lo vi como un regalo de Dios, para nada lo forcé, ella menos… no forzamos para nada la situación, fue de lo más normal, sin yo quererlo ni proponérmelo, surgió… muy bonito, y además, con la marca de Dios al lado. No hizo falta ni buscar ni romperte la cabeza, para nada. El Señor me lo dio.
Ignacio: En esto valoras realmente lo que es un regalo. Dices, el regalo de la familia, el regalo de no sé qué... Lo mío fue de la noche a la mañana, yo estaba hablando con ella y en un momento, abres los ojos y piensas, pues ¡ésta es la ideal!. Y te brotan sentimientos que no has tenido con ninguna otra chica, por supuesto había chicas que me caían muy bien y que me gustaban físicamente, pero no había tenido ese sentimiento con ninguna otra chica. Y realmente lo ves palpable, ves que ciertamente es un regalo de Dios.
Juan Antonio: Yo no tenía un ideal de chica. Noemí es muy guapa, me gusta físicamente y también me gusta espiritualmente. Ella es católica, va a misa los domingos, pero al principio tenía cierta reticencia hacia cosas de la Iglesia, criticaba al Papa, que si los curas… sin embargo, ha sido bonito porque vas viendo cómo se desarrolla su fe y la tuya -a la vez a ti te hace cuestionarte cosas, por qué vas a misa, por qué crees, por qué vives de una forma y no de otra-. Y es curioso porque al final de este proceso conoce a Oscar, un sacerdote amigo nuestro, conoce a los seminaristas que van a casa –a mis padres les gusta mucho acoger a seminaristas, que van y vienen a Madrid-, ¡y se le cayeron todos los prejuicios!. Después de hablar con Óscar, decía: Pero ¡si es persona! (risas).

P. ¿Qué pensáis vosotros de las relaciones prematrimoniales?

José Manuel: La gente se piensa que por ser cristiano te va a resultar todo más fácil, yo soy un chico y ella es una chica, y es lógico, normal y necesario que tu novia te atraiga muchísimo. Evidentemente te atrae su forma de ser, de pensar, y también su físico, claro. La gente se piensa que los cristianos nos asustamos, que no podemos mirarla, que tenemos que ponerle un saco encima para no caer en la tentación. Que no, que no. Es súper bueno que tu novia sea guapa. La imagen que tienen de la Iglesia, cuando ésta dice: “No es bueno que tengáis relaciones antes del matrimonio”, la idea que tienen los de fuera, es que la Iglesia dice que el sexo es malo. Y no es así. No sé qué se piensan o qué les han contado, de que el sexo te condena… para nada es así. De hecho, sin el sexo no habría vida, no habríamos nacido ninguno de nosotros, ni los sacerdotes, ni el Papa, ¿sabes?.

El sexo es bueno y necesario; lo que te dice la Iglesia es algo muy natural y muy lógico incluso fuera del ámbito religioso, lo que te está diciendo es: Si tú quieres estar con una mujer para siempre -que es el deseo que está dentro de todo ser humano- hasta que no lleguéis a un acuerdo y lo establezcáis, todavía no perteneces a la otra persona, todavía no le puedes entregar todo tu ser, plenamente. Es como si tú dices, me quiero comprar una moto, pero me la llevo, la pruebo, y ya te la pagaré. En cualquier contrato humano primero acuerdas que te vas a quedar con la moto, y luego ya la usas (es un poco triste comparar una mujer con una moto, evidentemente, pero para que me entendáis). Que todo tiene su tiempo.


Claro, la gente ha perdido mucho el valor de lo que es una relación sexual, en la universidad lo tratan como si fuese ir a desayunar o irte al baño, lo tratan como si fuese algo súper normal tener relaciones fuera del matrimonio. Pero ahí estás implicando a toda tu persona, y dejas huella, es un regalo, estás entregándote en cuerpo y alma a otra persona, y por eso duelen tanto las infidelidades, porque ¿cómo tú, que yo te he dado esto, que éramos uno, una sola carne, que nos pertenecíamos mutuamente, ahora te vas con otro?. Porque tú, en esa intimidad sexual sientes que has dado algo, dejas parte de ti en la otra persona, eso deja huella, deja marca.

Juan Antonio: ¡Jose ya ha contado todo el catecismo! (risas)

José Manuel: Jose “ha hablado” (risas).

Juan Antonio: Hay que contar con la ayuda del Señor. Yo quiero decir que cuando más tentado he estado, la oración me ha ayudado. La oración ésta que Jose tiene de los novios… ¡me la he descargado de internet! La lees con ella antes de quedar… Yo sigo la norma: No hagas nada que no harías delante de tus padres. Quedamos en lugares públicos y con luz, ¡y no pasa nada! (risas). Y así estamos, confiando en el Señor, y que las fuerzas te las dé Él, porque no te queda otra. Porque si fuera por tu parte humana, la norma ahora es acostarte a la tercera cita, o antes.

Pues eso, “espera en el Señor”. Y pasa un año, dos, tres, y dices, ¡me quiero casar con ella ya! (risas). Lo bueno es que si está en tu mismo grupo de Iglesia, te acercas más a Dios; porque si estáis distanciados y no vais a misa juntos, entonces no compartís esos momentos en los que ves que el Señor está ahí, entre los dos, con los dos. Si no quedáis entre semana y poco menos habláis de cosas religiosas, al final, se enfría la relación de los dos con el Señor, y yo necesito que Él esté en medio. Yo al menos necesito que mi novia venga conmigo a misa, te das cuenta cuando estas con ella en misa, que no es como si ella fuera a su misa y tú a la tuya: necesitas ver que tú has comulgado, que ella ha comulgado, y que los dos tenemos una comunión con el Señor y que está en medio de nosotros. Otra cosa: rezar el rosario juntos, en pareja, es precioso.

José Manuel: Es tener la certeza de que Dios ha puesto esta persona en mi camino, y decir, ¡qué bonito es hacer las cosas bien! Sin ninguna prisa, sin ninguna exigencia, porque el amor no exige, yo quiero a una persona incondicionalmente, sin exigirle que se acueste conmigo antes de tiempo. Pero la gente lo que hace actualmente es banalizar la relación sexual. Lo tratan como si fuese un pasatiempo, nos lo pasamos bien, tú quieres, yo quiero, lo hacemos. Y ya no saben ni con quien lo han hecho; lo han hecho con muchas personas… si me apuras, lo han hecho con tres o cuatro, vale. Pero, ¿de quién eres? ¿del primero, del segundo, del tercero o del cuarto?

A mí, por ejemplo, se me caería la cara de vergüenza si le digo a mi mujer, cuando nos casemos, “mira, yo te voy a dar este regalo, este amor tan grande para ti, para siempre, pero antes lo he compartido con otras personas”… y que me lo dijese mi novia, me dolería muchísimo. Y aparte, la responsabilidad que es el poder crear vida, participas en el poder creador que tiene Dios; es que con esto (con el coito) puedes crear vida, estás jugando con la vida de las personas.

Y realmente para casarte no necesitas tener dinero, simplemente, querer estar con una persona para siempre. Y acordarlo. Tú vas a la Iglesia, Dios bendice esa unión, y ya está. Hay personas que dicen, “yo me acuesto con mi novia porque la quiero”, vale, pero si tú crees en Dios, lo lógico es que Dios bendiga esa unión, y estaría bien que así fuera, no tienes por qué hacerlo fuera de la Iglesia.

Ignacio: Si tú quieres casarte, puedes casarte en cualquier momento, no tienes por qué decir, tengo que tener 30 años, tener terminada una carrera, tener el carnet de conducir, que mi novia tenga una carrera… realmente, si tu quieres unirte a una persona, lo pones delante de Dios, te casas, y ya está.

José Manuel: Y dices, Señor, nos queremos unir para siempre, queremos que Tú estés con nosotros, y construyes ese proyecto en común, basado en Jesucristo. Y es genial que Dios mismo pueda bendecir esa unión, algo tan grande, porque para ti es algo bueno.
Y el Señor te va a ayudar. Porque si tú dices hoy, “yo quiero estar con esta mujer para siempre” la gente se ríe de ti, porque la gente ya no calcula a largo plazo estar con una persona, dicen: vivo el momento, ahora voy a estar con esta persona, mientras me dure. Pero que eso permanezca y dure para siempre, es una gran locura. La gente se divorcia al cabo de un tiempo, y por eso, ¿qué mejor ayuda que la de Dios?

SUMARIOS

IGNACIO: “Yo siempre había pensado que encontrar novia era muy complicado: Pensaba: tienes que enamorarla y conquistarla; pero ahora me he dado cuenta de que no es así. Te sitúas de cara a Dios, y en el momento en que menos te lo esperas el Señor te pone delante a la chica perfecta para ti”

JOSÉ MANUEL: “La gente se piensa que los cristianos nos asustamos, que no podemos mirar a nuestra novia, que tenemos que ponerle un saco encima para no caer en la tentación. Que no, que no. Es súper bueno que tu novia sea guapa”

JUAN ANTONIO: “Yo sigo la norma: No hagas nada que no harías delante de tus padres. Quedamos en lugares públicos y con luz, ¡y no pasa nada! (risas). Y así estamos, confiando en el Señor, y que las fuerzas nos las dé Él. Porque lo que ahora se estila es acostarse a la tercera cita, o antes” 

martes, 6 de noviembre de 2012

Consejeras sentimentales



No suelo leer estas secciones de “consejos”  sobre sexo, que dan en algunas revistas y periódicos llamémosles “lignt”, pero el otro día cayó en mis manos uno de estos  periódicos gratuitos, de estos que reparten en el metro, y leyéndolo topé con lo siguiente:
“Llevo dos años con mi pareja, y desde hace un tiempo he perdido las ganas de tener sexo con él. El sexo siempre ha sido bueno y creo que todavía le quiero, pero no hay manera de que me motive. A todas las parejas les llega el hastío y la rutina, pero considero que es demasiado pronto en nuestra relación. ¿Qué puedo hacer?”.

Bueno, hasta aquí, un caso de tantos… alguien que ha perdido el deseo sexual por su “pareja” –a mí el término “pareja” no me gusta, me da la sensación de que detrás hay una relación materialista, utilitarista, prefiero llamarle “marido”, “mujer”…  claro, si están casados.  Pero volviendo a lo que nos ocupa, lo sorprendente para mí  fue la respuesta de la supuesta consejera sexual, lo transcribo:  “Lo primero que tienes que hacer es reflexionar sobre tu relación, si tu proyecto de futuro, tus expectativas, se van cumpliendo o estás empezando a sentirte incómoda en la relación. El cuerpo es el primero que te avisa de que algo va mal. El sentimiento no es una buena razón para mantener una historia que se cae por su propio peso. La relación de pareja no puede sustentarse sólo sobre algo tan frágil y a veces tan tóxico como lo que llamamos cariño”.
Olé. Hombre, algo de razón tiene la “psicóloga”, la relación de pareja, sobre todo la del matrimonio cristiano, ha de sustentarse en algo más que el cariño… sí, en la voluntad. No se trata de que como ya no siento, le dejo; sino en que como no siento, me apoyo en el Señor y le grito, le pido ayuda porque Él es el que se ha comprometido con nosotros en que esto va a salir adelante. (Oye, y aunque parezcan tracas de feria, lo cierto es que funciona. El Señor está al quite. No deja que un matrimonio que quiere edificar sobre roca, quede destrozado a merced de los vientos. Esto lo digo porque lo tengo experimentado, y conozco a unos cuantos matrimonios –muchos- que han reconducido su vida de pareja gracias a que están y permanecen en la Iglesia).

Ya sé que estoy pisando tierras movedizas. Porque seguramente la persona que consulta, y sin lugar a dudas, el consultor, no son “gente de Iglesia”. Quiero decir, creyentes no lo sé, pero cristianos católicos… supongo que no. Porque la Iglesia tiene armas para defender el matrimonio. Los cristianos tenemos armas para luchar contra la desidia. Unas “armas” muy pacíficas, pero útiles: el primero, Jesucristo, que es el garante de mi matrimonio y de todos los matrimonios cristianos. Él es el que se ha comprometido conmigo; el que, cuando yo le grito –y ya le he gritado varias veces- sale en auxilio de su oveja desamparada, a merced de los lobos.  Si no fuera por Él, mi matrimonio se hubiera ido a pique, seguro. Hace unos años hubiera tenido mis dudas sobre esto, ahora no tengo ninguna. Es Cristo quien nos sostiene. Es la fuerza de su Espíritu Santo, es el sacramento de la reconciliación el que me da nueva luz para afrontar los problemas… es la eucaristía la que nos fortalece. Su cuerpo y su sangre. Él mismo entregado por nosotros. Este es el quid del matrimonio cristiano, es por esto que es indisoluble, porque el que lo garantiza es Cristo. Claro, si quieres luchar, si no te abandonas en los brazos del relativismo moral y de la desesperanza. Si Le buscas con toda tu alma. Pero hay otras armas también eficaces: la oración, la comunidad que reza por nosotros… y la ayuda de orientadores familiares que tratarán de dar luz sobre aquello que no está funcionando correctamente.

Pero esto no se lo puedo decir a esa chica que lleva dos años con su pareja, y ha perdido el deseo sexual, y aunque tiene cariño, no es suficiente, porque ese cariño “tóxico” hace peligrar lo más importante –según la sesuda consejera-:  el disfrute. Pero señora…  si cuando más disfrutas con tu “pareja” es cuando estás en comunión con él, cuando de verdad se da “una sola carne, un solo espíritu”, cuando sabes que para esa persona no eres un cuerpo que produce placer, sino alguien único en quien puedes confiar y a quien amas  -también con sus debilidades-. Pero esto no se lo puedo decir a una chica que vive inmersa en esta vorágine materialista y que consulta a una “consejera sentimental”. Lástima.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El misionero responde


Decía Pío XII que a los misioneros había que admirarlos, pero poco. Que sobre todo había que ayudarles. Ayer estuve en una mesa redonda organizada con motivo del Domund, dieron su experiencia varios misioneros (Egipto, Honduras y Etiopía) y de todo lo que allí se dijo extraje la convicción firme de que quien pierde su vida por Jesucristo y el evangelio (en defintiiva, por el hombre) la encuentra. Porque entregarse (amar) es lo único que nos hace personas.

lunes, 15 de octubre de 2012

UN VÍDEO SOBRE LO QUE VIVEN LOS JÓVENES


Es un vídeo larguillo, unos 5-8 minutos, pero merece la pena verlo. Me ha gustado sobre todo ver cómo se hace eco de una realidad, la de unos jóvenes que viven su vida al margen de Dios y de la Iglesia, pero que sin embargo, como toda persona humana, se plantean interrogantes y cuestiones que tienen por resolver,
y en ellos, a la vez, hay esa búsqueda de la verdad, y del amor verdadero. Detrás de todos ellos late el deseo de encontrar a Dios aunque ellos mismos todavía no se hayan dado cuenta. Es un vídeo que ha
realizado Juan manuel cotelo, para el primer congreso nacional de pastoral juvenil en Valencia (del 1
al 4 de noviembre de 2012).




"También vosotros daréis testimonio"

jueves, 27 de septiembre de 2012

III Marcha Internacional por la vida



Domingo, 7 de octubre de 2012. Anota esta fecha en tu agenda, por favor.
En Madrid haremos una gran Marcha Internacional por la Vida. Y en decenas y decenas de localidades de España y el extranjero habrá igualmente Marchas y Concentraciones por la Vida.
Ése día, 7 de octubre, se celebra en todo el mundo el 'Día Mundial contra la Pena de Muerte'. Ése día miles, cientos de miles de personas saldremos, de nuevo, a la calle, en Madrid, en toda España, para defender el derecho a vivir. Para gritar alto y claro que la única cifra razonable de abortos es: Aborto Cero.
El aborto es una pena de muerte sumarísima, particularmente inhumana, contra el más débil. El Día Mundial contra la Pena de Muerte es el día para recordarlo. 

Os dejo un vídeo de cuatro personas que, pese a su situación familiar y social complicada, decidieron seguir adelante con el embarazo. Ahora son padres contentísimos, porque hicieron lo que tenían que hacer. Los dos pirmeros minutos del vídeo son anuncios, pasad de ellos.



jueves, 23 de agosto de 2012

¿Cómo es mi fe?


Hace poco fue la Asamblea Nacional de la Renovación Carismática aquí en Madrid. Me han llegado los vídeos de este encuentro y es una maravilla. Os dejo uno de ellos, para que el que quiera, medite y ore a partir de la predicación del p. Linero, un sacerdote colombiano.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Rianxo



 


¿Que qué me traigo de Rianxo, ese pueblecito de La Coruña donde el clima es mucho más suave que aquí (ha llovido cuatro días) y donde comen a placer mejillones, pulpo y empanada "de mejillones", claro? Pues me traigo las puestas de sol, las barbacoas, las playas donde el calor no te sofoca, las tardes en la plaza y sobre todo, el verdadero placer de la amistad (aunque suene a topicazo). Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de unas vacaciones. En total, nos hemos reunido en Rianxo 25 personas, niños incluidos, cuatro familias a las que nos une algo más que el deseo de pasarlo bien. Conchita, una amiga reciente, con la que he podido compartir mucho, y con la que me he quedado boquiabierta por la sólida personalidad que tiene, decía: "estos quince días han sido para mí un gran descanso, esto es como una convivencia, te oxigenas mentalmente y sales renovada". Lourdes, otra amiga nuestra, corroboraba: "sí, echas unas risas, cuentas, te cuentan, recibes consejo si lo necesitas... ha estado bien la experiencia".



 La verdad es que todos volvemos encantados, también nuestros hijos, que han podido conocer más a fondo a otros chavales de su edad (porque había para todas las edades, claro). Hemos tenido hasta "concierto" de violín y guitarra, una de estas noches "locas"; gracias Jorge, María, y José (este último, hijo nuestro). Y ¿quien dijo que en las islas Cies no llueve? Sí, llueve, y nuestra experiencia es que en situaciones límite, valen toallas como chubasqueros, y sombrillas como paraguas.
También fuimos a Santiago de Compostela, hubo quien abrazó al santo, y hubo quien prefirió quedarse en la misa del peregrino. Por cierto, me encantó la ciudad. Ya había estado hacía muchos años, pero para mi fue como la primera vez (tengo la cabeza tan "mala" que todo me sorprende).
También visitamos la lonja de Ribeira y lo único que nos faltó fue el "pourraxiño" (jajaja, con esta palabreja hemos tenido guasa todas las vacaciones). Resulta que los gallegos conducen temerariamente, y hay una salida de la casa donde estábamos, a la carretera, súperpeligrosa. Todos los días pensábamos que iba a ser el del "pourraxiño"... menos mal que al final, no llegó.



Dejo unas fotiños, para amenizar esta entrada.

martes, 31 de julio de 2012

En tierra de nadie


Por qué tengo miedo, si nada hay imposible para Ti. Por qué tengo miedo… si nada hay imposible para Ti. Nada hay imposible para ti. Nada hay imposible para ti. Llevo tarareando estos versos toda la mañana. ¿Por qué? Porque veo que algo falla, que algo no va bien, que yo personalmente, y José Manuel conmigo, no acabamos de creernos que hemos encontrado la piedra preciosa. Y que todo lo demás es basura.

Nos falta la gracia. Nos falta Espíritu Santo. Y eso no se puede comprar, no hay ningún sitio donde puedas pedir “cuarto y mitad de Espíritu Santo”. Eso el Señor te lo da gratis, cuando Él quiere y en la medida en que Él quiera. Y sin Espíritu, imposible amar. Imposible entregarse, donarse. Imposible ser feliz. Entonces… qué hacer. Pues sencillamente, pedirlo con humildad. Pedir su santo Espíritu, a quien da la Vida con mayúsculas.

Una vez visto el mal, sólo queda buscar el remedio. Yo sé que algo no va bien, y que de alguna manera se nos están yendo, sin tocarnos si quiera, tantos dones que el Señor tiene reservados para nosotros. Veo que en mi casa no hay alegría, sí hay bullicio, pero falta la esperanza. Ese gozo interior que lo transforma todo. Ahora empiezo a comprender la palabra del Sembrador. Para mí que la Palabra del Señor se nos ha quedado entre las zarzas, o agostada y sin agua en medio de las piedras.  A veces me escandalizo de cómo somos. En esto Satanás también hace su obra, pone delante de mí el desastre de familia que somos, lo poco que nos queremos, lo poco que nos respetamos, los gritos, los insultos, la falta de misericordia… en definitiva, egoístas de tomo y lomo. Soberbios, a más no poder. Indolentes, caprichosos, insensatos. ¿Esto es una familia cristiana? Evidentemente, no. El escándalo que podemos provocar en quienes nos ven…

Esto está mal. Pero, nada hay imposible para Ti.  Que lo sepa el embaucador. Nada hay imposible para mi Señor. Él lo puede hacer, si yo le dejo. Porque lo ha hecho muchas veces en mi vida, ha transformado el infierno en cielo. Ha colocado de nuevo la esperanza en medio de mi casa. Hemos podido pedirnos perdón, hemos podido rezar juntos, hemos podido dar Gracias y bendecir. Donde hubo maldición, habrá bendición. Se lo digo al embaucador y al mentiroso, para que vaya a enredar a otra parte.
Sé que nos ha enredado a José Manuel y a mí misma con el tema de la casa, una casa más grande, dinero para llegar a fin de mes, dinero, dinero, que no tengamos problemas económicos, vacaciones… donde esté tu tesoro, ahí está tu corazón. Y mi tesoro está, o mejor estaba, en estas cosas. No, ya me he dado cuenta. Sé, porque lo he experimentado, que Tú provees incansablemente, que nos cuidas con verdadero amor de Padre, que yo soy tu Hija aunque muchas veces no lo parezca o reniegue con mi boca o con mi corazón, de Ti.

Señor, céntranos a José Manuel y a mí. Danos de tu Espíritu Santo. Danos a degustar tu Amor. Que podamos descansar en Ti. Que nuestra tierra sea fecunda. Que tu Palabra caiga en buena tierra, que podamos acogerla, hazla tú fructificar. Que nos creamos que Tú estás vivo y resucitado y tienes poder para cambiar nuestra vida. Danos de tu agua, de ese agua de tu Espíritu, que podamos soltar las amarras del barco, que dejemos de estar con un pie en tierra y con otro en el mar, porque así, ya lo sé (como dice una amiga mía, a la que estoy empezando a querer especialmente) te “escoñas” ( y perdón por la expresión). Así, nos partimos en dos y no estamos ni con el mundo ni con Dios. En tierra de nadie. 

martes, 3 de julio de 2012

Experimenté una gran paz, una certeza… “Dios estaba conmigo y yo no lo sabía”


Lidia Troya Cáceres



Autor: Victoria Luque

Lidia, tienes 26 años y eres novicia, discípula del Divino Maestro, pero ¿cómo has llegado hasta aquí? ¿Cómo ha sido tu camino de fe?
Jamás habría imaginado mi vida así, es decir (y según mi abuela), siendo “monja” pero, como dice la canción, “¡sorpresas te da la vida!” y algunas, muy gratas... Como toda joven que se cree dueña de su propia existencia, yo estudiaba y planificaba mi futuro. Creo que no es preciso aclarar qué clase de futuro: un buen puesto de trabajo, viajes, hijos... Mi mundo era el de las apariencias, ése en el que desgraciadamente se juega hoy la vida y que nos hace hombres y mujeres light. Un mundo en el que lo importante son los títulos académicos, el modelito que te pones, la marca del coche que conduces, etc, etc, etc, como si lo que poseemos y hacemos fuera lo que nos confiriese nuestra más profunda identidad. En este ambiente así de elevado no había lugar para un Dios humilde, que se abaja y despoja hasta una muerte de cruz, y para quien los que cuentan son los pequeños, los débiles.
Así vivía. Así viví durante algunos años, tan cómodamente como infeliz y desfragmentada, sin sentido, sin rumbo y sin noticias de Dios. Intentaba encontrar una respuesta al dolor, al sufrimiento, y a los interrogantes más profundos con los que a todos, antes o después, nos confronta la vida. Pero no la hallaba. Como tampoco conocía la autentica felicidad. Mi familia es religiosa por tradición. En mi pequeño pueblo de Granada hay tres días en los que la iglesia se llena: la Virgen de la Cabeza, el patrón, S. Sebastián, y si no han decaído, las primeras comuniones, convertidas en bulliciosa pasarela de moda… Si la fe no se hace experiencia, no sirve. Si nuestra religión no transforma la vida y la vida no interpela la religión, ésta pierde su valor y su sentido. Entonces ¿para qué ir a la Iglesia?, me preguntaba. Y, de hecho, no iba.

¿Y qué pasó? ¿Cuándo se produjo la ruptura con esta vida light?
Me faltaban pocos meses para acabar el Instituto secundario y comenzar la Universidad. En medio de todo el caos, una sucesión de luminosos e inesperados acontecimientos: el camino de Santiago con el tránsito incesante de peregrinos; la amistad de una profesora y su entrañable familia, que me conduce a las comunidades neocatecumenales donde comienzo a intuir algo de Dios, y la experiencia del enamoramiento… No, no fueron simples casualidades. La casualidad no existe. Yo lo llamo Providencia y nube de testigos, presencias luminosas que me condujeron hacia la luz. Algo comienza a  despertarse en mí; mi vida quiere adquirir otra tonalidad…
Y, como digo, sin avisar, también llegó el turno del amor. Conocí a un chico e iniciamos un noviazgo. Él, un joven fuertemente tocado por Dios, ha sido uno de los parteros de mi alma: entre otras muchas cosas buenas, me introdujo en el universo de la trascendencia y la interioridad. Pero después de más de cuatro años, nuestro compromiso se acabó. Una fuerza más grande que la de nuestro amor lo empujaba a él en otra dirección: la cartuja de Miraflores, en Burgos. Sí, dado el escaso número de monjes cartujos, estadísticamente hay más posibilidad de ser agraciado con la lotería que de que tu novio sea cartujo… ¡y me tocó a mí! ¿Habla el Señor o no?
Mis planes se hicieron añicos. Apenas tenía 23 años y, otra vez arrastraba la vida. Una pregunta me reconcomía: ¿Quién? ¿Quién es ese Dios para que un hombre enamorado lo deje todo por Él…? Como herencia, antes de partir, me dio su resistente crucifijo de madera, el cual fue objeto de mi rabia e incomprensión una salvífica noche de marzo. Eran las dos y media de una fría madrugada, año 2007. Regresaba a casa después de lo que quería ser una noche de marcha entre conocidos. Mi intento de alienarme fue fallido y, antes de lo previsto, me vi en el sillón del salón, abatida, con los ojos fijos en el crucifijo. Como los orantes bíblicos, lloraba, gritaba y gemía desesperanzada. Tenía mil preguntas y ninguna respuesta: sólo una cruz y el silencio. La noche avanzaba y el dolor se intensificaba… Con todas mis fuerzas, llena de ira y de reproches, cogí el crucifijo y lo lancé contra la pared, a cuatro metros. Pasados unos instantes, más serena, fui a recogerlo… Lo que sucedió después no lo sé... Una gran paz, una certeza - Dios estaba aquí y yo no lo sabía (Gn 28,16)- , y dos libertades encontradas: la de Dios-Amor que me precedía y la mía que dejó de luchar… “me has seducido, Señor, y me has podido” (Jr 20,7).

Y a partir de aquí, ¿qué pasó?
A partir de aquí, me sentí llevada. Por otro cúmulo de sorprendentes “casualidades” llegué a un pequeño y encantador pueblecito del Alto Tajo, Buenafuente del Sistal. Allí aprendí a dejarme asombrar por un Dios desconcertante. Allí, mis queridas monjas cistercienses mantienen la oración incesante desde hace siglos y el ritmo lo marcan las campanas. Después de unas semanas de soledad y discernimiento, y cuando teóricamente yo ya no tenía que estar allí, aparecieron cuatro discípulas del Divino Maestro, entre ellas, Conchi, otra de las “parteras” de mi alma. En el tiempo de discernimiento, yo me había dado cuenta de que la vida contemplativa me atraía vivamente, pero también la vida apostólica entre la gente. Es más, comencé a sentir la urgencia apasionada de comunicar a todos a este Dios que había descubierto como Amor y como Vida. Me pareció que esta llamada a la mística y al servicio correspondía con el carisma de la que ahora es mi congregación y, poco a poco, el Señor me atrajo a este otro lugar para ser su discípula. Hace más de tres años decidí emprender un nuevo camino en mi vida que hoy me ha traído a Roma, donde vivo, y donde junto a mis compañeras, Josefina y Magdalena, y el resto de hermanas, no ceso de buscar el rostro de Aquél que nos busca primero: el Dios de la vida y vida abundante.
Es decir, que has pasado de atea a monja…
Sí, yo era una atea que rechazaba a Cristo crucificado y que proclamaba como el filosofo “Dios ha muerto”,  pero encontré el amor del alma mía, lo he abrazado y no lo dejaré jamás, como dice el Cantar de los cantares. ¿Que cómo me he topado con este Amor? ¿Que qué he hecho? ¡Nada! ¡Nada especial! Basta dejarse encontrar en el silencio y en la escucha atenta para descubrir que somos habitados por alguien más que nosotros mismos. Es en la desnudez de todas nuestras obras y proyectos, en el silencio de los recuerdos, las preocupaciones y los agobios, cuando su Presencia y su Palabra se hacen perceptibles. Quiero decir también que en todo este itinerario, he hecho un hallazgo, quizás el más importante de todos mis días: la vida sólo es hermosa cuando está llena de amor, y he encontrado un nuevo y revolucionario modo de vivir: el de Jesús, el de la donación, porque la auténtica felicidad tiene que ver con el servicio.

Qué les dirías a los jóvenes que están buscando un sentido a su vida…
Yo les diría, como el Papa Juan Pablo II decía con tanto coraje: ¡No tengáis miedo! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!

Sumarios:
 “Mi mundo era el de las apariencias, ése en el que desgraciadamente nos jugamos hoy la vida y que nos hace ser hombres y mujeres light”
“La casualidad no existe. Yo lo llamo Providencia y nube de testigos, presencias luminosas que me condujeron hacia la luz”
“Sí, hay más posibilidad de ser agraciado con la lotería que de que tu novio sea cartujo… ¡y me tocó a mí! ¿Habla el Señor o no?”
“Con todas mis fuerzas, llena de ira y de reproches, cogí el crucifijo y lo lancé contra la pared, a cuatro metros. Pasados unos instantes, más serena, fui a recogerlo… Lo que sucedió después no lo sé... Una gran paz, una certeza: Dios estaba aquí y yo no lo sabía…”
“¿Que cómo me he topado con este Amor? ¿Que qué he hecho? ¡Nada! ¡Nada especial! Basta dejarse encontrar en el silencio y en la escucha atenta para descubrir que somos habitados por alguien más que nosotros mismos”
“Yo era una atea que rechazaba a Cristo crucificado y que proclamaba como el filosofo “Dios ha muerto”,  pero encontré el amor del alma mía, lo he abrazado y no lo dejaré jamás, como dice el Cantar de los Cantares”
“La vida sólo es hermosa cuando está llena de amor, y he encontrado un nuevo y revolucionario modo de vivir: el de Jesús, el de la donación, porque la auténtica felicidad tiene que ver con el servicio”

lunes, 2 de julio de 2012


QUE ME FALTE TODO, MENOS TÚ 

Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Entonces se le acercó un escriba y le dijo: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas”. Jesús replicó: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza”.Otro de los discípulos le dijo: “Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre”. Jesús replicó: “Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos”. (Mt. 8, 18-22) (Evangelio 2 julio)

Debía ser impactante ver y escuchar a Cristo Jesús por los caminos... debía ser sobrecogedora su mirada, me la imagino penetrante y tierna al tiempo, desgarradora su palabra, para aquellos que se sentían interpelados por Él... Jesús no dejaba a nadie indiferente. Para bien o para mal removía conciencias, te colocaba en la tesitura de tu vida, o Dios o los ídolos. O tu vida entregada a ti mismo, o tu vida entregada al bien. Muchas veces he pensado que si me hubieran dado la posibilidad de vivir en otra época, hubiera elegido el tiempo y el lugar donde vivió Jesús. Y hubiera sufrido lo mismo, igualmente hubiera tenido que renunciar a cosas o personas o situaciones por seguirle. El conoce a sus ovejas, y sus ovejas le conocen a Él. Una vez dentro de ti, Cristo te cambia las prioridades, y es Él el que elige. Porque el escriba se le acercó y le dijo: “Maestro, te seguiré adondequieras”, pero el Señor es el que llama. “El Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza”, es decir, mira, que el que me sigue no sabe adónde va, ha de dejarse llevar por el Espíritu, ha de abandonarlo todo por mí. Ante esta realidad, imagino que el escriba desistió... El Señor es el que escoge, el que elige a los que van a subir con él al calvario y van a ser crucificados en su misma cruz. La tarea no parece grata, de principio. Ante este panorama, no es extraño que santa Teresa le dijera: Señor, ahora entiendo porqué tienes tan pocos amigos, ¡si los tratas así!.

Pero la verdad es que a Cristo Jesús no hay quien le gane en generosidad. En verdad sí hay donde reclinar la cabeza: en su pecho. El mejor sitio. (“Hasta el gorrión ha encontrado una casa, la golondrina un nido donde poner a sus crías: tus altares, Yahvé Sebaot, Rey mío y Dios mío. Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre”) (Sal. 84, 4s).
Ese es el premio de los que siguen a Cristo, estar con Él, morar en Su casa, beber de sus ubres abundantes. Tocar ya el cielo en la tierra. Siendo así, la cruz se vuelve ligera, y la carga suave. Hago mías hoy, las palabras de Tobit a su hijo Tobías: “No debes preocuparte hijo, porque seamos pobres. Muchos bienes posees si temes a Dios, huyes de todo pecado y haces todo lo que es bueno ante el Señor tu Dios” (Tb 5,21).

“Tú, sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos”. Muertos en vida que entierran a muertos. Yo no quiero eso para mí. No quiero ser un zombi, un muerto viviente, alguien a quien le falta la savia de tu Espíritu... Revivifícame. Lléname de ti, para que pueda dar mi “fíat”, hágase, igual que María. Hágase tu proyecto de vida en mí.
Es algo bueno honrar el cuerpo del fallecido, enterrándole, como de hecho ya se hacía en los tiempos antiguos. Ya José enterró a su padre Jacob con el beneplácito del faraón de Egipto; Tobit también pide a su hijo Tobías que cuando muera le dé “una digna sepultura”... Acaso será, Señor, que tú buscas la entrega absoluta, el no mirar atrás (“lo dejaron todo y al instante le seguieron”), que me desprenda de aquello que me ata y que me impide hacer tu voluntad todos los dias, cada día. Me acuerdo que Eliseo, antes de seguir al profeta Elías (éste le había cubierto con su manto, y ello significaba que lo tomaba como algo “propio”) quemó su yunta de bueyes y lo ofreció en sacrificio como signo de rompimiento con su vida pasada. ¿Con qué tengo que romper, Señor, hoy, para seguirte?

Ayúdame tú, Señor, a ponerte a ti como el Señor de mi vida, dame discernimiento para ver qué es lo que quieres que haga, y tu Espíritu Santo para poder hacerlo. Señor, que pueda ser digna de ti por que te ame más a ti que a cualquier afecto humano, que tome mi cruz y te siga, porque si busco mi vida la perderé, pero si me aferro a la tuya, la encontraré. Señor mío y Dios mío. Victoria Luque.

miércoles, 13 de junio de 2012

Los siete viajan a China

Hoy os quiero presentar un libro para niños (7-12 años) que escribí hace mucho y que la editorial Buenanueva acaba de publicar. Me ha animado mi hijo mayor a hacer una entrada sobre este asunto, porque según él, "hay que usar todos los medios al alcance para promocionarlo". Es verdad. Y el blog es un medio. El libro se llama "Los siete viajan a China", y en este blog ya dejé algún capítulo suelto el verano en que me lancé a esta aventura literaria.

Lo escribía por la noche, después de que los niños se acostaran y lo leía a pequeños y grandes a la mañana siguiente. El libro sirvió de vínculo de unión para todos, los niños aportaban ideas, me sacaban de los "baches" en los que caía, y entre todos, forjamos una historia cuyos protagonistas eran ellos mismos. Entonces tenía siete vástagos, la más pequeña era Inés, de unos meses. Así que Judith y Almudena  no aparecen en la historia... quedan para otra ¿próxima? entrega.

El libro aúna la fantasía y las aventuras de una familia numerosa que viaja a China a adoptar a dos niños chinos que se han quedado sin familia. No voy a desvelar nada más, sólo decir que yo me lo pasé superbien escribiéndolo, aunque sufrí mucho, porque a veces la misma historia te lleva por unos derroteros que no habías imaginado en un principio... pero mereció la pena. Por aquel tiempo una familia amiga nuestra estaba de misión en China (ahora están en Austria) y en cierto modo su experiencia me ayudó a darle forma a esta historia.

Te ríes algunas veces, sonríes casi de continuo, y a mitad del libro se te encoge el corazón. Tiene "su punto" según me comentaba mi padre, cuando lo leyó. El libro además introduce a los niños en el sentido de la fe, en la providencia de Dios, en la entrega, etc. Quiero decir con esto que he escrito el libro que a mí me gustaría encontrar en las librerías para mis hijos, con esto lo digo todo. Entretiene a los pequeños, y ayuda a los padres en la transmisión de la fe y de los valores. Os animo a que lo busquéis y lo leáis (está en las librerias religiosas -paulinas, san pablo, etc. y en la Casa del Libro. También se puede solicitar a la editorial Buenanueva, telef.91-759 79 68).
Os dejo un capítulo del libro, para ir haciendo boca:

EL VIAJE EN AVIÓN



--¡Mamá, mira, nos movemos! El avión era un boeing 747 de la Compañía Iberia, y los asientos estaban colocados en filas de diez, así que los niños y sus padres se acomodaron en una sola fila.

A Inés la sentaron en su sillita de viaje, atada al asiento del avión. De pronto, aparecieron varias azafatas haciendo gestos en cada uno de los pasillos; los niños no entendían nada, porque la voz que sonaba de fondo hablaba en inglés, y en francés. Después, sí. Se abrocharon los cinturones, y se agarraron fuerte, ¡aquello empezaba a correr, y se ponía de pie!

--¡Cómo mola! Decía José, mientras Miguel, cosa rara, abría un ojo para mirar por la ventanilla. Al cabo de cinco segundos, lo volvió a cerrar. Para él era más importante, ahora, seguir durmiendo.

--¡Es algodón! ¡Mamá, yo quiero salir y saltar encima de las nubessss!
Decía Teresa, apoyando su cuerpo sobre el asiento de su madre.

--No, que te caes. No es algodón. Es aire. Y si sales fuera, te caes por un precipicio... le respondió María, con autosuficiencia.
El pasajero que estaba a su lado, soltó una carcajada.
E Isabel, la madre de los siete, le sonrió.

--¿Son todos suyos?, preguntó extrañado.

--Sí, del primero hasta el último.

--¡Qué maravilla! Ya no se ven familias así. Nosotros hemos sido diez hermanos, y en casa siempre ha habido mucha alegría. Enhorabuena.

La mamá de los siete agradeció el comentario con otra sonrisa, y cerró los ojos. Habían sido muchas emociones y estaba algo cansada.

-¡Mamá, quiero hacer caca! Gritó Teresa. ¡Mamá, que me hago caca!

--Está bien. Deja a tu madre tranquila. Ven, yo te llevo, dijo Andrés, quien
cogiendo a Teresita de la mano, se dirigió hacia el lavabo de señoras.

Allí estuvo Teresa, sentada en el inodoro, más de veinte minutos.

--¡Papá, no sale! ¡Papá, me duele! ¡Papá, no sale!

Al final, Teresita volvió a su asiento igual que se había ido. El chocolate seguía haciendo de las suyas. Apenas habían pasado un par de horas del despegue, cuando las cuatro niñas dormían en los brazos de Morfeo. Miguel ya se había espabilado, y acribillaba a su padre con preguntas de este tenor:

--Papá, ¿Cuántos chinos viven en China?

--Mil doscientos millones.

--¿Y caben todos en su país? -

-Sí, porque es muy grande.

--¿Y en qué trabajan en China?

--En muchas cosas. Adonde nosotros vamos, sobre todo cultivan el campo, siembran algodón y maíz. También tienen minas de carbón y refinerías de petróleo.

--Y adonde nosotros vamos, ¿cómo se llama?

--Nosotros nos dirigimos a Pekín. Fino y Tina viven en las afueras de esta ciudad, en una casa grande, de ladrillo, con cubiertas de teja. Fino me ha comentado que tienen pocos muebles, pero que no necesitan mucho más. Allí estaremos muy a gusto.

--¿Y veremos animales?

--Claro que sí. Al lado de su casa tienen un establo con ovejas, cerdos, bueyes, algunas gallinas e incluso puede que tengan patos.

A Miguel le brillaban los ojos. ¡Patos! ¡Si no conseguía encontrar al conejito,

se traería a casa un par de patos!

--¿Y no cultivan arroz? Preguntó José, albergando una pizca de esperanza.

-Hay más algodón y maíz, que arroz.

--¡Bien! ¡Entonces quizás me libre de comerlo!.

Aunque, a renglón seguido, José cayó en la cuenta: Entonces, ¿para qué había estado comiéndolo dos veces a la semana? Y a medida que lo pensaba, la rabia se iba apoderando de él.

De repente, Teresa vio que todos los pasajeros -unos trescientos, más o menos- se levantaban uno detrás de otro, y se ponían en fila para entrar en el servicio. La fila daba varias vueltas en el interior del avión, y todos juntaban las piernas muchísimo, y se encogían para que no se les saliese nada. Teresita miró por la ventanilla y vio una estela de cacas, todas seguidas, dibujando un caminito.

¡El avión estaba haciendo de vientre!.

Además, allí abajo, en la tierra, la gente había sacado los paraguas, porque les estaba lloviendo la mierda que salía por el agujerito del avión .

--¡Qué assssco! Pensó Teresa. Cuando bajemos va a oler todo fatal.

Y se tapó la nariz con sus deditos, por si acaso llegaba algo de olor hasta allí arriba.

--Teresita, ¿Qué haces tapándote la nariz?, oyó que le decía una voz a su lado.

Teresa abrió los ojos y vio que todo estaba normal. Que no había fila de gente. Y que el cielo estaba blanco. La gente con paraguas también había desaparecido.
--¡Menos mal! ¡Qué sueño más assssqueroso!, musitó. Y volvió a dormirse.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Tres segundos de cielo en la tierra

Es verdaderamente impresionante el testimonio de conversión de María Vallejo Nájera. Hay que dejar pasar los tres minutos primeros, que es una especie de introducción. Pero lo que viene después es realmente conmovedor.Merece mucho, mucho la pena escucharla.


martes, 22 de mayo de 2012

Evangelio del día: La higuera seca


Jesús entró en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania.
Al día siguiente, cuando salían de Betania, sintió hambre. Al ver de lejos una higuera con hojas, fue a ver si encontraba algo en ella. Se acercó a ella pero no encontró más que hojas. (Es que no era tiempo de higos). Entonces le dijo: “¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti”! Sus discípulos oyeron lo que decía.

Llegaron a Jerusalén, una vez allí entró Jesús en el Templo y comenzó a echar fuera a los vendedores y compradores; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo. Y les enseñaba, diciendo: “¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las gentes?”¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos!”. Se enteraron de esto los sumos sacerdotes y los escribas, que buscaban la forma de poder matarle. Y es que le tenían miedo, pues toda la gente estaba asombrada de su doctrina. Al caer la tarde, salió de la ciudad.

Al pasar muy de mañana, vieron la higuera, que estaba seca hasta la raíz. Pedro se acordó y le dijo: “¡Rabbi, mira!, la higuera que maldijiste está seca”. Jesús les respondió: “Tened fe en Dios. Yo os aseguro que quien diga a este monte: «Quitate y arrojate al mar», sin vacilar en su interior y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo que obtendréis todo cuanto pidáis en la oración, si creéis que ya lo habéis recibido. Y si, cuando os pongáis de pie para orar, tenéis algo contra alguno, perdonadle, para que también vuestro Padre, que está en los cielos, os perdone vuestras ofensas”. (Mc 11, 11-26)


Tenía muchas hojas, estaba frondosa, pero le faltaba lo principal, el fruto. Aparentemente era hermosa, pero en lo profundo de su ser era estéril porque no brotaba de ella aquello que le daba “sentido”, aquello constitutivo de su naturaleza: el fruto, el higo.

Señor, así estoy yo muchas veces, muchos días, estéril. Tú has regado, has abonado, pero yo no te doy el fruto que buscas. Hazme caer en la cuenta de que las apariencias no me dan la verdadera vida, que tú no quieres cristianos “aparentes”, mucho follaje y poca enjundia. Dame la fortaleza de vivir cada día de cara a Ti, contrapesando mi vida y mis acciones, buscando ser auténtica, una contigo, una en Ti. Nutriéndome de la savia de tu Palabra, de tu Cuerpo y de tu Sangre, sólo así podré dar frutos de vida eterna.
¡Que nunca jamás nadie coma fruto de ti!” qué palabras tan duras.... No era tiempo de higos pero aún así tú le pediste el fruto a la higuera, y la maldijiste porque no te lo dio. ¡Que nunca jamás nadie coma fruto de ti!, dijiste. Porque tú cosechas donde no se ha sembrado y recoges donde no se ha esparcido... Tú Señor, esperas mi fruto, el fruto de conversión y de misericordia que yo no doy. Cuántas veces paso de largo ante el dolor de los demás, cuántas veces vuelvo la cara para no ver, para no implicarme, para seguir llevando mi vida ¿cómoda? (cómoda no, porque en el fondo esa dejadez produce tristeza y desesperanza).

Pero tú sigues aguardando, tienes una paciencia grande conmigo (mucha más que con la higuera), y esperas que alguna vez caiga en la cuenta de que tú eres mi Padre y yo soy tu Hija. Que sólo tengo que dejarme hacer por Ti para que el fruto nazca vigoroso de esta higuera hasta entonces estéril.

Señor, que pueda dar fruto y fruto abundante. Concédeme el don de la conversión, que me conozca a mí misma en mis pecados y debilidades, que no me escandalice de mí, para que un día vea que ese fruto maduro que cae de mi árbol (gracias a que te dejé actuar en mi vida) proviene única y exclusivamente de Ti.
A Ti la gloria y el poder por siempre. Amen.

Ayúdame a echar fuera a los vendedores, librecambistas y demás ralea que sólo quieren distraerme de Ti. Tú, el centro de mi vida. Tú, en el templo de mi cuerpo. Yo, en el templo de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú en mi y yo en Ti. Así sí podré mover montañas, así sí podré gustar el amor que tienes al Hombre. Porque así seré un instrumento eficaz: yo en Ti, Tú en mí. Porque todas nuestras empresas nos las realizas Tú.
Entonces veré tu acción a través de mí. Veré milagros. Porque cuanto pida en la oración, Tú en mí, y yo en Ti, se cumplirá. Victoria Luque.

jueves, 17 de mayo de 2012




QUE EL SEÑOR ILUMINE SU ROSTRO SOBRE NOSOTROS


Antes de ayer estuvimos celebrando José Manuel y yo nuestros veinte años de casados. "Quedamos" para ir a comer, cada uno desde su trabajo, y nos encontramos a las tres y media de la tarde en la placita de Opera. Previamente, a lo largo de la mañana, nos habíamos estado enviando mensajes de móvil como dos críos... "te quiero mucho, ayúdame a quererte más" "hay que darle muchas gracias a Dios" "¿no me mandas una carita sonriente?"... entramos en un restaurante típico de la zona decorado con muy buen gusto (me chiflan las lámparas antiguas y los angelitos de época colgados en la pared), comimos el menú dentro (ensalada de gambas, filete en salsa de roquefort, y tarta de manzana) porque fuera, en la terraza, hacía calor... fue un acierto estar bajo el amparo del aire acondicionado. Después, sin pensarlo mucho, entramos en la cripta de la Catedral de la Almudena (haciendo un inciso, diré que aquí pensamos casarnos hace 20 años ya, incluso cogimos día y hora, pero después se impusieron otros motivos familiares y reconducimos nuestros pasos hasta la Castrense. Pues aquí, en esta belleza de iglesita, entre columnas de corte románico y acompañados en el altar por un Cristo (Corazón de Jesús) y una talla de la Almudena, rezamos un rosario en agradecimiento por tanto bueno que el Señor nos ha regalado.

Después subimos, nos confesamos en la catedral (Jose tuvo que buscar un sacerdote... ¿por qué no se  pondrán directamente, sin tener que ir a la caza y captura?) y celebramos la eucaristía a las seis de la tarde (ahora que lo pienso, a la misma hora que nuestra boda). Éramos unos pocos, muy pocos para ser víspera de fiesta, al día siguiente era san Isidro. Y me gustó pensar que el 14 de mayo, día de nuestro "Sí, quiero" está "empanado" entre el día dedicado a la Virgen de Fátima, y el día de san Isidro. Caí en la cuenta de que María nos precedia (nos ha precedido siempre, en estos 20 años) y de que san Isidro y santa María de la Cabeza fueron un matrimonio santo, de los pocos laicos subidos a los altares, gente sencilla, que vivió y murió con el corazón puesto en hacer la voluntad de Dios. Por cierto, no sabía que su hijo, san ¿Millán? también fue declarado santo por la Iglesia. Una familia santa. Curioso, cuanto menos; gratificante, sin duda.

El evangelio me volvió a recordar algo que el Señor me dice siempre, a veces machaconamente, "unidos a la vid", "permaneced en mi amor", "sin mí no podéis hacer nada". Si hiciera una estadística que nunca he hecho, seguramente esta Palabra se llevaría la palma, porque en momentos puntuales de mi vida, surge para removerme y decirme ¿dónde estás? ¿quién es tu Dios? ¿adónde tienes puesto el corazón? Sin mí, no podéis hacer nada.

Y es verdad. El Señor ha sido fiel con nosotros. Sin él, ya haría mucho que José Manuel y yo habríamos ido dando bandazos, sin encontrar un sitio tranquilo y fresco donde descansar. Donde acurrucarnos y reposar. Han sido veinte años de encuentros y desencuentros, pero siempre, de eso puedo dar fe, cuando he gritado al Señor pidiéndole auxilio, Él ha calmado las aguas. Entonces me ha dicho, ¿de qué tienes miedo, no ves que estoy contigo? Cuando nuestro matrimonio estaba muerto (y ha habido unas cuantas veces en que yo al menos, lo he visto así, muerto) el Señor lo ha resucitado, y lo sigue resucitando. Es verdad que él es la roca. Por eso comprendo que muchas parejas se vayan al garete, porque falta lo fundamental, contar con él. Buscarle a Él. Querer construir sobre roca. Y fiarse de Él. Dejarse empapar por la Palabra y vivir íntimamente ligados a la eucaristía es la clave para dejarse modelar por Él, para que nazca ese nuevo ser en cada uno de nosotros. Ese Hijo de Dios en mí,  que puede llamarle Padre, con todas las letras.

Hay una oración en el rito del matrimonio esponsal que es preciosa, está llena de sabiduría, dice algo así:

Que el Señor os bendiga
ilumine su rostro sobre vosotros,
acojais a los hijos con amor, y a todos, que vuestra casa esté abierta a las necesidades del prójimo,
que el Señor os dé salud para ver a los hijos de vuestros hijos, y os regale su paz.

Hoy hago mía de nuevo esta oración, y pido de nuevo la gracia necesaria para poder cumplirla.

Postdata: (En los laudes de ese día, 14, rezando juntos José Manuel y yo, el Señor nos regaló una Palabra, ¿cuál? el evangelio de Lázaro (un amigo muerto al que volvió a la vida... una promesa, "si crees, verás la gloria de Dios"). Casi nada.








lunes, 7 de mayo de 2012

VENEZUELA: EL EVANGELIO NO SE RINDE

La situación que están viviendo los católicos en Venezuela es delicada. Podría hablarse de
una persecución religiosa, de la cual no sabemos aún las consecuencias.Escuchad las palabras de Hugo
Chávez hacia la Iglesia de Venezuela, no tienen desperdicio. Ayuda a la Iglesia Necesitada
ha articulado una campaña de ayuda a las comunidades católicas de mayo a agosto de 2012



lunes, 9 de abril de 2012


La cruz es la llave



Esta es la noche en que Cristo ha vencido a la muerte. Felicidades, felicidades a todos porque hoy el Señor ha estado grande con nosotros. NO ha tenido en cuenta en mal, y nos da, una vez más, el traje nuevo, la alegría de la salvación. El borrón y cuenta nueva. Nos deja la puerta abierta, de par en par, para que entremos...

Hemos llegado a casa esta mañana a las 8,00h. después de haber estado de vigilia en esta noche santa. Cansados, pero contentos. Aunque yo, la verdad, esta vigilia no la he disfrutado tanto como en años anteriores, cometimos el error de llevarnos a Almudena (4 años) a la vigilia, y tuve que bajarme con ella a una sala con juguetes, para que no molestase en la celebración. Estaba como una moto. Después me enteré que las mayores le habían dado una coca cola poco antes de empezar la vigilia. Incombustible, se durmió un rato casi al terminar la celebración (a las 5,00 de la madrugada).

Pero lo que hoy quiero decir, y que no me atreví a proclamarlo ante la asamblea (porque mi testimonio implicaba a una persona que  estaba allí), es que Cristo ha sido fiel con nuestra familia. Después de dos años de calvario, en el que no veíamos la luz, una serie de acontecimientos providenciales han dado un giro de 180 grados a la situación límite que vivíamos en casa. Una psicóloga del colegio que ha ayudado mucho, el cambio de amigos, más la javierada última (hace de esto un mes, más o menos) unida a una recientísima peregrinación a Roma (hace de esto algo más de una semana) han sido la guinda que nos ha devuelto la paz a nuestra casa.

Y quiero decirme a mí misma unas cuantas cosas, para que no se me olviden...
suele ocurrir que cuando el Señor actúa en tu vida, enseguida viene el maligno y zas, te lo quita de tu memoria "histórica", de tu propia historia personal; al menos, a mí  me pasa esto, y supongo que a mucha gente también. Y me pierdo ese hito del Señor actuando en mi vida...  ese hito que en otra ocasión puede servirme para elevar los ojos a mi Padre Dios, y para ver la vida con esperanza y con fe, sabiendo que si el Señor ha actuado una vez, puede hacerlo otra, y otra., y otra... y si no actúa, será porque no conviene, porque conviene que abrace mi cruz de ese momento, aunque me duela y yo no lo entienda.


Así que a mí misma me digo:

¿Te acuerdas, Victoria, del viernes santo pasado, hace ahora un año justo?

-Sí, me acuerdo de que llegué al rito de la "adoración de la cruz" machacada, vapuleada por lo que estábamos viviendo en casa José Manuel y yo... no podía con mi cruz, era superior a mis fuerzas, me aplastaba... me acuerdo de que mientras rezaba de rodillas ante tu cruz, y te pedía con toda mi alma fuerzas para abrazarla en mi vida, cantaban los salmistas "stabat mater dolorosa, justa crucem lacrimosa, spendebat filium" (estaba la madre, dolorosa, llorando junto a la cruz, de la que colgaba su hijo) , y así me sentía yo, como una madre dolorosa, que no comprendía el porqué de tanto sufrimiento. Justo cuando me levanté cantaban los salmistas "victoria", "victoria", recuerdo que uno de ellos, incluso me lo comentó, cuando terminó la celebración... le chocó esta coincidencia, pues sabía por el momento tan difícil que estábamos pasando.

Y no sé si fue en esta celebración en concreto, supongo que sí, cuando le pedí a María que cuidara de uno/a de nuestros hijos, que lo acogiera bajo su manto, que lo librara del peligro...que lo sostuviera en la fe.

Hace de esto un año, y hoy puedo decir que hemos sufrido (mi marido y yo) como unos enanos, y que nuestro hijo/a ha empezado a dar signos visibles de que está buscando otro camino por el que encauzar su vida, hemos descansado.

Pero lo que quiero que no se me olvide es que este tiempo de cruz fuerte, ha sido también un tiempo de gracia enorme, porque en la cruz no hemos estado solos, en la cruz estaba Jesucristo con nosotros, el Señor no nos ha dejado nunca de su mano, nos ha dado su Palabra, su cuerpo, su sangre, la oración de nuestra comunidad... de tantas personas que han rezado por nuestra familia, incluso le pedimos oraciones a las monjas dominicas de Lerma. Hemos visto a la Iglesia en oración por nosotros, cosa que me conmueve.También se lo pedía a Elena Romera (de la cual hay una entrada en este blog), que ha muerto en fama de santidad, hace dos años; a ella le pedía que nos ayudase, que cuidara de nuestro hijo/a, que ella también había tenido una adolescencia complicada, que mediase ante el Señor.

Quiero decirme a mí misma, hoy, que este tiempo de cruz me ha servido para conocerme, para conocer mi realidad más cierta, hasta dónde soy capaz de llegar... he visto mis pecados y debilidades de una forma tan patente... mi ira, mi soberbia, mi egoismo, mi falta de fe, mi falta de amor hacia mi hijo/a.

Yo, empecatada, puedo hacer cualquier cosa. Parte del problema que teníamos, creo que se hubiera solucionado con un poco de humildad por mi parte. Y esto también lo he visto...

Que necesitaba que Tú me abajases para poder entrar por la puerta estrecha.
Y gracias a esta cruz que no entendía, ahora me siento querida por Ti en mis debilidades.
Tu sabes, Señor, que la puedo liar en cualquier momento, pero también sabes, Señor, que yo sin ti no soy nada.

También he descubierto que se puede estar en paz, en el sufrimiento. Y que se puede estar alegre, en medio del dolor... esperando en ti.

Me ha ayudado mucho el salmo que dice "Espera en Dios, que volverás a alabarlo", porque es verdad que tú, Señor, de la muerte sacas vida... y lo que parecía imposible, tú lo haces realmente posible.

Toda esta historia me ha ayudado a ver la vida con perspectiva, a verla desde tu perspectiva: la cruz es la llave que nos abre la puerta del cielo. He podido trascender y ver los acontecimientos con ojos nuevos. He visto que detrás de todo lo que nos pasa, lo bueno y lo malo, estás Tú. Y que todo es para nuestro bien. Para que le dé una patada al "hombre viejo" que soy, y te busque a ti con toda mi alma. Nunca había rezado tanto como en este tiempo de sufrimiento.

Por eso hoy me sale el agradecimiento. Gracias, Señor, porque en la cruz estás tú conmigo. Yo no estoy sola. Y gracias por tu Madre, que me ha consolado tanto. Gracias.