lunes, 31 de diciembre de 2012

Cortes y recortes en la eucaristía de las Familias



El corte del vídeo en el que aparece la celebración de las familias está en el minuto 10:36.

Ayer estuvimos en la plaza de Colón, como en años anteriores, para celebrar el enorme don que es tener una familia. Celebramos que Dios es Padre y nos quiere a todos, a cada uno de los que estábamos allí, y también a todos los que no han estado. Celebramos, agradecidos, que un día nos fiamos y dijimos sí a tener estos hijos que Dios nos ha dado para que los cuidemos y encaminemos hacia el cielo. Eso es lo que celebrábamos. Lo digo porque a José Manuel y a mí nos entrevistaron en TVE1 y , pese a que soy periodista y sé que una cosa es lo que se dice y otra lo que después, lamentablemente, se plasma en el papel o en este caso en la imagen televisiva, volvimos a caer... nosotros dijimos una cosa, y luego, tras cortes y recortes, apareció otra...
Bueno, a mi marido le respetaron eso de que "venimos a la misa de las familias para transmitirles la fe a nuestros hijos", pero la verdad es que dijo otras cosas más interesantes, que desparecieron del mapa, tales como que "Dios provee con  nosotros, siempre hemos tenido lo que hemos necesitado. Sin lujos, pero lo necesario para vivir y ser felices".

A mí me colgaron el sanbenito de que "vivimos sin lujos, cada vez menos", cuando la frase en el contexto en el que fue dicha, era la siguiente: "Hemos aprendido a vivir sin lujos, tenemos cada vez menos lujos, bueno, ya ninguno, pero no importa, porque lo importante es que nos queremos y que el Señor está en medio de nuestra familia". Durante los tres ó cuatro minutos que respondí a las preguntas de la entrevistadora, tengo súper presente que todo giró entorno al Señor, que Él es verdaderamente el protagonista de nuestra casa. Le dije también que nuestra casa era un caos  (porque todo el afán de esta chica consistía en que le explicáramos cómo nos organízábamos en el día a día; y fue a dar con una familia poco organizada, donde mucho se deja a la improvisación) pero en la que lo principal es que Dios te quiere a pesar de tus -o nuestras-limitaciones. Le dije que teníamos nueve hijos porque nos habíamos encontrado con el amor de Dios y nos habíamos sentido muy queridos por Él. Que queríamos transmitirles a todas las familias que hay esperanza... Todo eso se lo llevó el viento.

Esta experiencia me ha recordado a tantas otras, tantos acontecimientos religiosos -bodas religiosas de la realeza, retransmisiones de Semana Santa, etc- donde lo que menos importa para el informador es lo que allí se está celebrando, todo se reduce a los trajes de los contrayentes e invitados (en el caso de las bodas) o al último abalorio que le han colocado a la Virgen de no sé qué cofradía... pura anécdota. ¿Por qué nadie se preocupa de lo realmente importante? ¿Por qué nadie se hace eco de lo que Dios -ese gran desconocido para muchos- hace en las vidas de los que se fían de Él?