martes, 9 de octubre de 2018


Conocemos la pregunta

Esta mañana, jugándome el tipo porque no tenía dinero para el ticket de la hora -por tanto, no he podido dejar el coche legal y municipalmente aparcado- he ido a misa. La parroquia estaba cerca del colegio de una de mis hijas, así que he aprovechado el tirón.  El cura, en su homilía, ha dicho algo que no por sabido, deja de ser importante: “Conocemos la pregunta que nos va a hacer el Señor cuando entremos a su Presencia”. La sabemos. Tenemos la pregunta del examen que nos llevará directos a la gloria. ¿Quién, cuando era un chaval, no ha soñado con tener las preguntas de ese examen en el que te jugabas tanto? Pues nosotros, los cristianos, tenemos esa pregunta de oro... tontos seríamos si no pusiéramos toda la carne en el asador. Y la pregunta, esa que nos llevará a la Vida -esperemos- es: “Fulanito -pon aquí tu nombre-, ¿cuánto has amado?”. Esto es.
Y dice el Señor que ya sabemos lo que es amar, principalmente porque Él nos lo ha dejado dicho: da tu pan al hambriento, viste al desnudo, visita al enfermo, al que está en la cárcel, acompaña al solo... por cierto, y para que veamos hasta qué punto el hombre necesita del amor y de la compañía del otro, hace poco los británicos han creado un ministerio curioso, el de la Soledad. Porque en Gran Bretaña hay 9 millones de personas solas, que se dice pronto. Y han tenido que ponerse manos a la obra. En nuestra sociedad española, si los cristianos verdaderamente quisiéramos aprobar con buena nota ese “examen” del que hablábamos antes, no haría falta nunca crear ese ministerio, porque el amor no se hace con superficialidades y calenturas del corazón, el amor del bueno se hace con voluntad, tiempo, y escucha.

Yo os animaría a que diéramos un repaso a un artículo de José Luis Martín Descalzo, que en paz descanse, sobre las 24 pequeñas maneras de amar.  José Luis dice cosas tan concretas y tan asequibles como las siguientes: “Piensa, por principio, bien de todo el mundo”. “Sonríe. Sonríe a todas horas, con ganas o sin ganas”. “Multiplica el saludo, incluso a los semiconocidos”. “Olvida las ofensas”. “Ten la manía de hacer el bien, sobre todo a aquellos que teóricamente no se lo merecerían”, “Aguanta a los pesados. No pongas cara de vinagre escuchándolos”. “Haz regalos muy pequeños, que muestren el cariño y no creen obligación de ser compensados con otros regalos”. “Apréndete los nombres de tus vecinos, y salúdalos por su nombre”. “Cuenta a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos”. “Manda con tono suave. No grites nunca”. “Corrige de modo que se note que te duele hacerlo”. “Presta libros aunque te pierdan alguno. Devuélvelos tú”, “Visita a los enfermos, sobre todo sin son crónicos”. “Haz favores”. “Anima a los viejos”. “Recuerda las fechas de los santos y cumpleaños”.  “Expón tus razones sin tratar de aplastar”. “No contradigas por sistema”... así, hasta 24. Creo que es un buen plan para empezar a dar respuesta a esa pregunta en la que nos va la vida. Yo me apunto.

viernes, 13 de julio de 2018

Entrevista sobre el libro La perla Escondida

En Radio Santa María, de Toledo pude presentar el libro La perla Escondida. Fue en el espacio Todo está en los libros, del programa La tarde contigo, de Ana Isabel Jiménez. Estuvimos muy a gusto, os dejo el audio.



















martes, 10 de julio de 2018

La perla escondida


Tengo una buena noticia. Acaba de publicarse en la editorial Bendita María, mi nuevo libro La perla escondida. Son siete historias reales, en las que ha actuado fuertemente el Señor. Le doy gracias por haber podido escribirlo, a mí me ha hecho mucho bien, espero que quien lo lea también pueda sentirse agradecido, porque estas experiencias vitales nos ayudan a todos, creyentes y no creyentes, pero a nosotros los cristianos, además, nos reafirman en la fe.


Qué decir sobre estas experiencias, sobre estas personas que han volcado en estas páginas su hálito de vida... No tengo palabras. Hay una cosa que es común a todas ellas, han seguido a una Persona, no una argumentación doctrinal, no unas leyes escritas en piedra, primero se han encontrado con el Señor de la Vida, después ya vendrán las verdades de fe. Pero lo primero, es lo primero.

Verdaderamente estas personas son unas privilegiadas, no porque sean mejores –que no lo son, son como todos los mortales—sino porque Alguien las ha mirado, se ha fijado en su necesidad y las ha sacudido, quiero decir, las ha zarandeado. Ha puesto su vida patas arriba y las ha colocado de nuevo en el lugar que les corresponde: Hijas de Dios y herederas del cielo. Esta es su dignidad, la de estas personas, pero también la de todos nosotros. 

Por otro lado, creo sinceramente que el Señor no se manifiesta sólo a unos cuantos privilegiados, creo que esto que he recogido en este libro no es un caso raro, creo que la Iglesia está plagada de casos como éstos, testimonios fuertes de vida, encuentros profundos que hacen que todo cobre un sentido nuevo, personas felices aún en medio de precariedades y sufrimientos, a veces muy duros. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué estas vivencias de Dios permanecen en lo oculto? Sencillamente por pudor. Por pudor, callan. Sencillamente, nadie les ha preguntado, sencillamente nadie les ha puesto una grabadora delante y les ha pedido que den gloria a Dios. Reconozco, por lo demás, que es harto complicado poner en letra lo sagrado. La experiencia de Dios muchas veces se diluye entre los dedos… es difícil ---y no todas las personas tienen esa gracia--- encontrar palabras para estas vivencias tan íntimas.

Y Él es el que elige. Nadie se da la fe a sí mismo. La fe es un don de Dios, un regalo, y como regalo puede ser rechazado. Estas personas con las que he hablado decidieron libremente atender esa inquietud que nacía en su alma, pero no todas obran así. Jesús es un caballero extremadamente discreto y no fuerza la voluntad de nadie. Te pueden suceder cosas incomprensibles a todas luces, puedes estar a tiro, puedes dejarte querer, pero tú tienes la última palabra, el Señor no va a violentar tu voluntad. Mira al joven rico de la Escritura (Mc10, 17-27), le pregunta a Jesús: “Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?”. Cumple los mandamientos, le dice Jesús, a lo que responde el joven: “Eso lo hago desde niño”. Y dice el Evangelio que Jesús lo miró con amor. Y a continuación, le pide algo más: “Vende tus bienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Luego, sígueme”. Y ante esta nueva propuesta, el joven se alejó cabizbajo, porque “tenía muchos bienes”. El Señor es el que llama, nosotros somos los que tenemos la última palabra.

Decía Chesterton que hasta el límite donde perdemos la creencia, perdemos la razón. Y es cierto, Dios abre al hombre a una nueva dimensión; con Dios el mundo, nuestro entorno, se vuelve “razonable” o razonado, se empapa de su verdadero sentido. Sin Dios, todo carece de savia, de entramado vital.

Y un último apunte, qué importante es la transmisión de la fe a los hijos, ese poso queda ahí, ese conocimiento de Dios, aunque sea infantil, tiene su valor; en un momento determinado de la historia personal puede facilitar el paso al verdadero conocimiento de la Verdad. Y ya sabes, querido lector, que la Verdad es la que nos hace libres.

Os dejo el enlace a la página web: 
http://editorialbenditamaria.com/tienda/la-perla-escondida/

miércoles, 23 de mayo de 2018

Niñas de día, prostitutas de noche






 El pasado mes de abril se presentó en Madrid el corto documental Love. Producido por Misiones Salesianas, y realizado por Raúl de la Fuente, cuenta la historia de un grupo de niñas prostituidas en las calles de Freetown, Sierra Leona. El corto es impactante sobre todo porque refleja una realidad cruel que afecta, según el responsable del programa “Girls Os+”, Jorge Crisafulli, a unas 2.500 niñas de esta capital africana.

Se calcula que cada año un millón de menores, la mayoría niñas, ingresa en el mercado mundial de la prostitución infantil.


Habla Jorge Crisafulli, el director del Programa de atención a la Prostitución Infantil en Freetown (Sierra Leona)

¿Cuándo dejan de prostituirse?
Tengo que confesar que no son todas historias de éxito, también hay historias de fracaso. No somos especialistas en este tema, los salesianos nos hemos lanzado a la pileta porque ya teníamos una larga experiencia trabajando con niños de la calle, obviamente las razones para que las niñas acaben en la prostitución son múltiples, pero en la raíz está la miseria en la que viven. Muchas veces estas niñas ya han sufrido abusos sexuales en sus hogares, abuso físico, abuso emocional, trabajo infantil… Muchas de ellas quieren ir a la escuela, muchas de ellas quieren progresar, tienen sueños, ambiciones, pero ¿cuándo llega el momento del cambio? ¿cuándo dejan de prostituirse? Primero, cuando descubren que no todos los hombres son malos, que entre tanta humanidad mala, hay algunos que buscan realmente, con un amor de benevolencia, el bien de las niñas. Ya se sienten de alguna forma “atraídas” cuando se dan cuenta de que alguien no las trata de “perras”, no las insulta, sino que las respeta y las quiere.
En segundo lugar -y esto lo usamos como herramienta terapéutica-, hay que descubrirles el sentido de todo el sufrimiento que han vivido: Aminata, viendo el documental, lloraba recordando su dolor, pero ¿qué es lo que la movió para dejar la calle y volver a su aldea donde hay mucha pobreza, también? Había perdido ya durante la guerra a su papá, además, un jefe rebelde quiso como esposa a su mamá y le cortó un brazo porque ella no quiso ser la esposa del jefe rebelde. La madre de Aminata llega a la aldea con un brazo cortado y muere prácticamente desangrada. Pero en la aldea quedó la abuela. A Aminata le dijimos, ¿hay algo en tu vida que pueda darle sentido a todo lo que has sufrido? “Mi abuela”, contestó. “Antes de que se muera yo quisiera abrazarla, ayudarla, y vivir en familia con ella”. En el vídeo aparece cómo Aminata vuelve a la aldea y abraza a su abuela. Siempre en la vida de cada chica hay un rayo de luz, y tenemos que agarrarnos a ello para que encuentren un sentido a tanto sufrimiento y tengan el deseo de comenzar de nuevo”.




Ellas son obras maestras de Dios

Y continúa Jorge Crisafulli explicando cómo estas niñas poco a poco van recobrando su dignidad de personas: “El africano es religioso por naturaleza, cree en Dios, ve a Dios en todo, y ve espíritus en todas partes, el elemento espiritual es sumamente importante; decirles que Dios no las juzga, que Dios las ama, que Dios cuida de ellas, es música celestial para los oídos de estas niñas. Desde ese momento también empieza una sanación interior, ellas comentan: “¿Cómo? Yo pensé que Dios me juzgaba, que Dios me consideraba basura”.

Les decimos que no son basura, porque Dios nunca crea basura; Dios hace obras maestras, y ellas son parte de la Creación, son obras maestras que han salido de las manos de Dios” (Jorge )

Este es el comienzo de una recuperación que mira siempre al futuro con esperanza. Siempre hay esperanza. No hay ninguna niña que esté completamente corrompida, siempre en cualquier niño hay un elemento de bondad, lo que ocurre es que nadie se ha acercado a decirles que tienen un gran potencial para la bondad y que van a salir adelante”.

Ante la pregunta de si se siente desilusionado o superado por tanto dolor o sufrimiento y si esto le afecta a su fe, Jorge Crisafulli contesta: “No, desde esta situación, desde las calles, yo siento que Dios me llama a trabajar y luchar por la justicia. El Papa Francisco nos está invitando ahora a dar un paso más allá, a no quedarnos encerrados entre las cuatro paredes de nuestras iglesias, qué bueno es tener un autobús que sale todas las noches, de 10 de la noche a 4 de la mañana a buscar a estas niñas... A fin de cuentas, esta es la Iglesia de Cristo, una Iglesia sensible ante el dolor de los más vulnerables, y seguiremos mostrando este rostro de Iglesia, no con palabras sino con el testimonio de nuestra vida. Seguiremos luchando contra el sistema, contra políticos corruptos, contra mafias que están detrás de la prostitución, no nos interesa nuestra seguridad, no nos interesa nuestra vida; aunque hayamos tenido amenazas de muerte a través del teléfono, mensajes de texto o wasap, seguiremos adelante, sabemos que Jesús, nuestra cabeza, fue perseguido por su actitud profética y yo creo que lo que estamos haciendo, también con este documental, es asumir una actitud profética. Se habla en el documental de la policía, no lo dice Don Bosco Fambul, lo dicen las niñas: que a veces la fuerza que tiene que protegerlas, que ha de velar por que se cumpla la ley, es la misma fuerza que las abusa, las persigue en la calle, les saca el dinero, las lleva a la estación de policía y las viola. Hemos asumido esta situación profética aunque sabemos que nos puede traer consecuencias; aparecen también en el video los hombres blancos como abusadores junto con los hombres negros, aparecen pueblos concretos que están recolonizando Africa, y bueno, si hacen algo que está mal, tenemos el deber de denunciarlo, aunque eso a veces puede llegar a costarte la vida”.

No nos interesa nuestra seguridad, no nos interesa nuestra vida; aunque hayamos tenido amenazas de muerte a través del teléfono, mensajes de texto o wasap, seguiremos adelante, sabemos que Jesús, nuestra cabeza, fue perseguido por su actitud profética” (Jorge Crisafulli)


Mafias y corrupción

Por último, Jorge Crisafulli habla de la corrupción a la que se tienen que enfrentar, y de proyectos de futuro que ya empiezan a materializarse:Desafortunadamente tenemos que estar en contacto con proxenetas, porque son nuestros informantes. El daddy que aparece en el video, es un proxeneta. Es un hombre casado, con dos hijas, peluquero de profesión, pero en su chabola dispone un lugar para las niñas, es el que recibe a las niñas, es el que tiene información directa sobre nombres y edades de las niñas que vienen de las zonas rurales a Freetown. Ese hombre, por ejemplo, también abusaba de una niña, la tenía como su esposa, esa niña finalmente se escapa de esa casa que él regenta, escapa de daddy.



"Tenemos que estar en contacto con aquellos que son la imagen del mal, pero no para pactar con ellos, sino justamente para luchar contra un sistema que es corrupto"

Hay mafias, también hay muchas mujeres, tías, que usan a las niñas para enriquecerse, y a veces tenemos que entrar en contacto con ellas. Es un trabajo que nos lleva a estar en contacto con poderes económicos, mafias, y a veces poderes políticos y gente rica. Les digo, los autos que paran a recoger a las niñas no son los autos de los más pobres de Sierra Leona, son autos de gente rica, son autos de poderosos, son autos de hombres blancos, incluso autos de policías, que las recogen y se las llevan. Les cuento un caso: En una ocasión vi que subían a dos niñas a un auto policial, yo les seguí con el auto de Don Bosco, y de repente pararon y arrojaron a las niñas del auto. Las recogí y las llevé al Centro de acogida.

"La policía ya nos respeta, los hombres y los jóvenes también empiezan a sentir un respeto, cierto miedo ante el nombre de Don Bosco Fambul, porque saben que les llevamos a juicio y acaban en prisión"

Por ejemplo, en una ocasión nos percatamos de que había habido un abuso sexual de un grupo de jóvenes a una niña, prácticamente la habían destrozado, la tuve que llevar al hospital y con la información que la niña nos pasó, fuimos a la policía, se aprehendieron a los violadores y hoy están cuatro de esos violadores en prisión. Ahora nos los encontramos en el programa que tenemos los salesianos para los presos en la cárcel.

Sobre el futuro inmediato, comenta: “Estamos comenzando un nuevo proyecto en las afueras de Freetown, que va a consistir en 4 edificios residenciales. Estamos construyendo en este momento el primer edificio residencial para las niñas que viven en situación de prostitución, va a ser un Centro terapéutico para ayuda a niños traumatizados, queremos enfocarnos en niños-niñas que realmente tienen traumas muy profundos y darles la oportunidad de recuperarse a través de tratamientos psicológicos”. Y termina: “Quisiéramos hacer un gran esfuerzo y llegar en 3 años a estas 900 niñas con las que estamos en contacto, es casi un sueño, quisiéramos sacarlas de las calles, y luego, ofrecerles un servicio profesional psicoterapéutico, espiritual, moral, para ayudarlas en su recuperación como personas”. Victoria Luque.

El reportaje completo aparece publicado en papel, en el último numero (Mayo 2018) de la revista Buenanueva.
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jueves, 1 de marzo de 2018

¿Cómo evangelizo?






Hace unos días se ha celebrado en Madrid la 18 Jornada del Apostolado Seglar, y ante este acontecimiento cabe reflexionar sobre cómo entregamos a nuestros contemporáneos aquello que hemos recibido: la fe.

Antes del Concilio Vaticano II parece que la transmisión de la fe quedaba circunscrita al campo del clero: religiosos y obispos eran los que tenían que “comunicar” en primera persona el mensaje evangélico. Después del concilio esta forma de entender la evangelización ha quedado obsoleta. Entendemos ahora meridianamente claro que por el bautismo, todos los cristianos estamos llamados a evangelizar. A dar gratis aquello que hemos recibido gratis. Ya dice la Constitución Lumen Gentium (31[JMLO1] )* que el pueblo de Dios –y cada cristiano en particular- es partícipe del sacerdocio, la profecía y la realeza de Cristo Jesús. Es decir, cada uno de nosotros, por nuestro bautismo, fuimos ungidos como sacerdotes, profetas y reyes. Casi nada.

Sacerdotes, profetas y reyes. Esta unción del Espíritu nos habilita para mediar entre Dios y el resto de la humanidad (sacerdocio), para anunciar el evangelio y leer los acontecimientos que nos rodean a la luz de la Palabra de Dios (profeta) y para ser Señor de nuestra vida, libres, con poder para dominar todo aquello que nos aparta de Dios. Nuestra realeza viene igualmente unida al don del servicio, Cristo Jesús es un rey que no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida por el otro. Nosotros igual. Esa es nuestra misión, la misión de cada cristiano. Y esta es la verdadera revolución pendiente. Todavía los cristianos necesitamos hacer carne en nuestra realidad cotidiana esta unción como profetas, sacerdotes y reyes. Si esto llega a ser una evidencia palpable, entonces, sin duda, nuestra realidad social, política, económica, familiar, quedará visiblemente transformada, para bien. De alguna forma es la misma idea que repite hasta la saciedad el Papa Francisco, los cristianos hemos de estar “en salida”, dispuestos a dar la batalla en nuestra cotidianeidad. Esto es ser coherente con el evangelio, lo demás son milongas. La enfermera, sanando las heridas, confortando, entregando lo mejor de sí misma por su paciente, el maestro, abriendo mentes al conocimiento de la verdad, con paciencia y tesón, la directora de banco, realizando bien su trabajo con espíritu de justicia, sin perder el ánimo… cada uno en su lugar, ejerciendo la humildad y la caridad para con el otro.

Todavía los cristianos necesitamos hacer carne en nuestra realidad cotidiana esta unción como profetas, sacerdotes y reyes

Sociedad posmoderna. Pero ¿cuál es la sociedad posmoderna que los cristianos hemos de salar? Pues una sociedad europea, rendida al dinero y al bienestar, con unas inquietudes morales mínimas, donde prácticamente todo es relativo –todo depende del color con que se mire-, que se conforma con poco, o casi nada: vivir bien, llegar a fin de mes sin agobios, tener un buen coche, una buena casa, un viaje de vez en cuando, un perro, un hijo o ninguno, y ya. -Quiero hacer un inciso, estoy mostrando una realidad que cada vez se hace más evidente en Europa, lo cual no quita para que haya otras formas de vivir, a Dios gracias, que chocan con lo que aquí estoy exponiendo-. Prosigo: Por supuesto, los jóvenes europeos contraen matrimonio cada vez menos, no adquieren compromisos de por vida con nadie, y se atisba una masa, in crescendo, de personas solas. De hecho recientemente se ha creado en Gran Bretaña un ministerio nuevo, el de la Soledad, que se encargará de buscar soluciones para los nueve millones de británicos que viven solos. La soledad es un asunto muy delicado, si escudriñamos un poco, quizás encontremos que un porcentaje alto de casos está íntimamente relacionado con el egoismo, mío o de los otros.


El cielo cerrado. El panorama es cuanto menos, inquietante. A veces da la impresión de que estamos rodeados de zombis, muertos en vida, que nacen, caminan, comen, trabajan, luchan, se desesperan y mueren. Lamentablemente muchas personas hoy día viven así, con  el cielo cerrado, no ven más allá de su trabajo y sus ocupaciones diarias –tampoco quieren ver más allá-, y este es el problema. Por supuesto, Dios –para esta mayoría- no interesa, no es “útil”, no aporta nada a su realidad cotidiana. Si pisan una iglesia alguna vez, para asistir a alguna comunión o algún funeral, lo hacen como mero trámite, el sentido trascendente de la celebración queda fuera de su perspectiva. En realidad, el hombre/mujer europeo se ha autoconvertido en un semidios, que cree tener dominio sobre todas las cosas, plenamente imbuido de la ciencia y de la tecnologia solo pisa tierra cuando se topa con la enfermedad y la muerte. Es entonces, cuando se siente impotente y vuelve la mirada al cielo. Tendrá que ahogarse en  acontecimientos que le superan, para iniciar la búsqueda del sentido verdadero de su vida, eso que no entiende será la ocasión propicia para que busque salir del absurdo de una existencia vacía. Y Dios seguirá estando ahí, y los cristianos seguiremos estando ahí, en este hospital de campaña que se ha convertido nuestro entorno.

El hombre/mujer europeo se ha autoconvertido en un semidios, que cree tener dominio sobre todas las cosas, plenamente imbuido de la ciencia y de la tecnologia solo pisa tierra cuando se topa con la enfermedad y la muerte

Algunas claves. Pero, ánimo. Dios ha vencido a la muerte. Hay esperanza. El hombre posmoderno necesita escuchar que Dios apuesta por él, que no todo está perdido. Somos tan queridos, que Dios mismo se ha abajado hasta la condición humana, para restituir lo que estaba caido. El hombre y mujer europeos necesitan conocer este kerigma, esta buena noticia, pero para ello los “anunciadores” debemos haber hecho, anteriormente, una labor de conocimiento de uno mismo, de intimidad con el Amado, de escrutinio de la propia historia personal… solo conociendo de qué nos ha liberado el Señor, podremos ayudar a estas personas a dejar atrás sus ataduras. Por supuesto, hay que llenarse del amor de Dios, hay que beber de la fuente de la vida: Oración, Eucaristía y Palabra son pilares fundamentales para todo cristiano. Y el acercamiento a la persona que sufre ha de ser desde la humildad, “considerando a los demás como superiores a ti”, decía san Pablo. No somos mejores. Dios ha tenido mucha misericordia con cada uno de nosotros. Habremos de pedir el Espíritu santo, y dejar que Él actúe a través de nosotros. Y una cosa más: Ser fieles a la Palabra dada, a lo que se nos ha confiado; no cabe manosear la Palabra de Dios. Al final, podremos decir junto con los discípulos: “Siervos indignos somos, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. La gloria es suya.
Victoria Luque.


Solo conociendo de qué nos ha liberado el Señor, podremos ayudar a estas personas a dejar atrás sus ataduras


 [JMLO1]"incorporados a Cristo por el bautismo, constituidos en pueblo de Dios y hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profética y real de Jesucristo" (LG 31).

lunes, 19 de febrero de 2018

Conocemos la pregunta


Conocemos la pregunta

Esta mañana, jugándome el tipo porque no tenía dinero para el ticket de la hora -por tanto, no he podido dejar el coche legal y municipalmente aparcado- he ido a misa. La parroquia estaba cerca del colegio de una de mis hijas, así que he aprovechado el tirón.  El cura, en su homilía, ha dicho algo que no por sabido, deja de ser importante: “Conocemos la pregunta que nos va a hacer el Señor cuando entremos a su Presencia”. La sabemos. Tenemos la pregunta del examen que nos llevará directos a la gloria. ¿Quién, cuando era un chaval, no ha soñado con tener las preguntas de ese examen en el que te jugabas tanto? Pues nosotros, los cristianos, tenemos esa pregunta de oro... tontos seríamos si no pusiéramos toda la carne en el asador. Y la pregunta, esa que nos llevará a la Vida -esperemos- es: “Fulanito -pon aquí tu nombre-, ¿cuánto has amado?”. Esto es.

Y dice el Señor que ya sabemos lo que es amar, principalmente porque Él nos lo ha dejado dicho: da tu pan al hambriento, viste al desnudo, visita al enfermo, al que está en la cárcel, acompaña al solo... por cierto, y para que veamos hasta qué punto el hombre necesita del amor y de la compañía del otro, hace poco los británicos han creado un ministerio curioso, el de la Soledad. Porque en Gran Bretaña hay 9 millones de personas solas, que se dice pronto. Y han tenido que ponerse manos a la obra. En nuestra sociedad española, si los cristianos verdaderamente quisiéramos aprobar con buena nota ese “examen” del que hablábamos antes, no haría falta nunca crear ese ministerio, porque el amor no se hace con superficialidades y calenturas del corazón, el amor del bueno se hace con voluntad, tiempo, y escucha.

Ahora que estamos en cuaresma, con la vista puesta en la Pascua, parece que todo esto se nos refresca; podemos recibirlo con nuevos bríos. Yo os animaría a que diéramos un repaso a un artículo de José Luis Martín Descalzo, que en paz descanse, sobre las 24 pequeñas maneras de amar.  José Luis dice cosas tan concretas y tan asequibles como las siguientes: “Piensa, por principio, bien de todo el mundo”. “Sonríe. Sonríe a todas horas, con ganas o sin ganas”. “Multiplica el saludo, incluso a los semiconocidos”. “Olvida las ofensas”. “Ten la manía de hacer el bien, sobre todo a aquellos que teóricamente no se lo merecerían”, “Aguanta a los pesados. No pongas cara de vinagre escuchándolos”. “Haz regalos muy pequeños, que muestren el cariño y no creen obligación de ser compensados con otros regalos”. “Apréndete los nombres de tus vecinos, y salúdalos por su nombre”. “Cuenta a la gente cosas buenas que alguien ha dicho de ellos”. “Manda con tono suave. No grites nunca”. “Corrige de modo que se note que te duele hacerlo”. “Presta libros aunque te pierdan alguno. Devuélvelos tú”, “Visita a los enfermos, sobre todo sin son crónicos”. “Haz favores”. “Anima a los viejos”. “Recuerda las fechas de los santos y cumpleaños”.  “Expón tus razones sin tratar de aplastar”. “No contradigas por sistema”... así, hasta 24. Creo que es un buen plan para empezar a dar respuesta a esa pregunta en la que nos va la vida. Yo me apunto.