El está detrás
Hace algún tiempo que vengo pidiéndole al Señor que me dé la fe de un grano de mostaza, porque veo que yo, en realidad, no tengo fe... No confío, no me fío y los acontecimientos me sobrepasan, no puedo pasarlos por el filtro de la fe, soy como un sepulcro blanqueado, que aparenta una cosa pero en su ser interno es otra. Me falta fe y me sobra apariencia. Así que insisto al Señor, dame la fe de un grano de mostaza, que con eso será suficiente para decirle a esa montaña, quítate de ahí... Lo cierto es que mi vida está repleta de caricias, pero yo, la mayoría de las veces, soy incapaz de verlas. Hoy quiero traer a esta página dos pequeñas cosas que han sido como un fogonazo de esperanza. Llevo un tiempo largo rezando por dos hijas mías, Teresa y Almudena, cada una con sus historias, con sus problemas que, por mi falta de confianza en el Señor, muchas veces se me hacen verdaderas montañas imposibles de escalar... Pues aquí están los dos guiños de Dios, que es mi Padre y me cuida au...