jueves, 13 de julio de 2017

Fiarse de Dios, este es el punto



"Hoy veo el tapiz de mi vida del derecho y me admiro de la belleza, meticulosidad y perfección de los planes de Dios; durante años yo solo fui capaz de ver el reverso del tapiz: multitud de nudos, hilos cruzados, diferentes colores, un sin sentido, una maraña… Pero la REALIDAD era otra bien distinta, muy distinta. Si confiamos en Dios nos daremos cuenta de que TODO en nuestras vidas esta orquestado meticulosamente con un fin, para una misión, donde ninguno de los sucesos y sufrimientos son en balde, donde TODO tiene un sentido; y si sabemos confiar en ello y no decaemos saldremos triunfantes". 

Lo anterior lo dice Jeanny, una chica a la que su vida dio un vuelco tras encontrarse de lleno con el Amor ante el que toda rodilla se habrá de doblar -si se quiere ser justo-, Jesucristo. Ella confió y encontró, esto mismo, con otras palabras, es lo que viene a decir Jacques Philippe, un escritor enormemente conocido por sus libros de marcado carácter espiritual e intimista. Él afirma lo siguiente en "La paz interior": 

"El primer obstáculo consiste en que, mientras no hayamos experimentado concretamente esa fidelidad de la Divina Providencia para proveer nuestras necesidades esenciales, nos cuesta creer y abandonarnos en ella. Somos obcecados, no nos bastan las palabras de Jesús; ¡para creer queremos ver por lo menos un poco! Ahora bien, no la vemos actuar claramente entre nosotros... En ese caso, ¿cómo experimentarla?

Es importante saber una cosa: sólo experimentaremos el apoyo de Dios si le dejamos el espacio necesario para que pueda manifestarse. Me gustaría hacer una comparación: mientras el paracaidista no salte al vacío, no podrá comprobar que le sostienen las cuerdas, pues el paracaídas aún no ha tenido la posibilidad de abrirse. Es preciso saltar primero, y sólo entonces se sentirá sostenido. En la vida espiritual ocurre lo mismo: “Dios nos da en la medida en que esperamos de Él”, dice San Juan de la Cruz.

Y San Francisco de Sales: “La medida de la Providencia Divina para nosotros es la confianza que tenemos en ella”. Ahí radica el auténtico problema: muchos no creen en la Providencia porque nunca la han experimentado, pero no la han experimentado porque nunca han dado el salto en el vacío, el salto de la fe, y no le dejan la posibilidad de intervenir; lo calculan todo, lo prevén todo, tratan de resolverlo todo por sus propios medios en lugar de contar con Dios".

Hoy traigo estas ideas al blog porque creo que la fe se basa mucho en esto, no se trata tanto en "creer" una serie de verdades de fe, como en experimentar la presencia constante de Dios con nosotros. Confiar, fiarse, esa es la fe en esencia.