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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuento para niños

El Milagro

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A las dos de la tarde del día de Reyes, sonó el teléfono: -¿Es usted el padre de José y Miguel Poveda? --Sí, así es. --Mire, tenemos aquí, en la recepción del programa Los pequesabios, de Torre España, varios sobres a su nombre. Los han traído distintas personas en estos últimos quince días, y nos ha extrañado que nadie haya venido a recogerlos. En cada sobre está escrito “Entregar a los padres de José y Miguel Poveda”. Hemos creído que teníamos la obligación de llamarle por teléfono, y hacérselo saber. --Muchas gracias, iré a por esos sobres ahora mismo, dijo el papá de los siete. Y tras despedirse de su mujer y de la chiquillería, con un “hasta luego, ahora vuelvo”, salió de la casa apresuradamente. Cuando llegó a Torre España, Andrés estaba excitado. Sabía que algo imprevisible iba a ocurrir. Preguntó en recepción, subió a la 5ª planta, y allí le entregaron los sobres. Eran cinco sobres blancos, sin remitente, y la letra de cada uno de ellos marcadamente distinta. Los abrió. El prim...

El concurso de la tele

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--Por favor. ¿Es usted la madre de José y Miguel Poveda? Pregunta una voz femenina, al descolgar la mamá de los siete el teléfono. -Sí. Dígame. -Llamo del programa “Los pequesabios”. Sus hijos nos han escrito para concursar con nosotros. Nos gustaría que viniesen a la grabación el próximo martes, a las cinco de la tarde. El programa se emite en directo. Los padres están invitados a presenciar el concurso en el plató. Por supuesto, pueden venir con más familiares, si lo desean. Tras anotar la dirección, Isabel se sienta en una silla. No puede creerlo. Sus hijos han llamado a un programa concurso. Llegan pronto a los estudios de Torre España, todavía falta una hora para que comience la emisión. José y Miguel tienen cara de circunstancias. Están muertos de miedo, pero ilusionados. --No os precipitéis. Pensad antes de responder. No tengáis miedo, les dice su padre. --No es miedo, papá; es pánico, replica Miguel, mientras una maquilladora le retoca los pómulos de la cara con una esponja. E...

La carta de los misioneros

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Una mañana lluviosa, al volver del colegio, mamá encuentra en el buzón del ordenador, un correo electrónico de los misioneros italianos que viven en China. Extrañada, abre el mensaje y lee: “Queridos Andrés, Isabel, y niños: No os inquietéis. Os escribimos estas palabras para deciros, en primer lugar, que estamos bien, trabajando mucho, como de costumbre. Los niños, un tanto nerviosos porque llevan varios días sin poder ir al colegio a causa de las inundaciones que han sacudido esta zona, y nos impiden desplazarnos con normalidad. En parte, el motivo de esta carta está ligado a este suceso: Mirad, debido a la catástrofe natural que hemos padecido, dos hermanos, un niño y una niña, han perdido a sus padres. Tienen 9 y 7 años respectivamente, y se llaman Lao Ming Se, y Tao Ming Se; no tenían ninguna otra familia, así que se encuentran desamparados. De momento, viven con nosotros, pero nos gustaría que pudiesen hallar una familia española que los acogiese como hijos propios. El departamen...

INESITA DICE AJO

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Somos siete hermanos. Si nos ponemos uno al lado del otro, de mayor a menor, todos seguiditos, vamos decreciendo en altura y en “madurez”. Aunque si empiezas a mirarnos de abajo hacia arriba, es decir, de bajitos a altos, verás que somos la monda. Inés es la más pequeña, de momento.  Tiene tres meses, y todos sus hermanos alucinan con ella.-¡Mamá, ha dicho aaajooo .... dice Miguel, a voz en grito, seguido por el pasillo, casi pisándole los talones, por José, Cristina, Teresa, María y Victoria. Todos llegan a la cocina casi sin aliento.  --¡Mamá, mamá! Inés ha hablado.... explica Miguel, zarandeando a su madre, que tiene en las manos un cuenco lleno de gazpacho, y poco falta para que riegue con él todo el suelo de la cocina. --¿De verdad ha dicho ajo? Pregunta la mamá de los siete acercando su rostro al de la bebé quien, mirándola con sus ojos vivos y brillantes, le regala la mejor de sus sonrisas. Después, Isabel, la mamá, se saca uno de sus pechos y lo acerca a la boca de la ...