Transparente
Acabo de despedirme de Jose Antonio, que ha sido enviado a Roma, y me he quedado como cuando a una teje una prenda y le "cortan la trama", que diría el salmista. Me explico. Jose Antonio es paulino y además mi jefe, o mejor dicho, lo era, (aún no sabemos quién lo sustituirá), pero al margen de esta minucia, Jose Antonio es, o al menos yo lo considero así, un amigo querido. Para mí ha sido y es una persona entrañable, una de estas personas con las que te sientes a gusto. Llevamos un año trabajando juntos de nuevo, después de un considerable lapso de tiempo durante el que he dado a luz siete veces; y cuando después de trece años empezábamos a retomar todo lo andado, va y se va. Le envían a Roma con otro cometido, por tiempo indefinido. Para él ha sido doloroso, y para los que nos hemos quedado aquí, sin él, también. Recuerdo que una vez le dije: -Me han regalado en la parroquia un cuadro de la Virgen María muy bonito, pero está algo deteriorado, tiene una mancha oscura que ...