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Mostrando las entradas etiquetadas como Recuerdos

Exultantes de gozo

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No quiero que pase la navidad sin hacer memoria de todo lo bueno que ésta nos ha traído. Hemos ido de celebración en celebración, y eso es una piedra preciosa que disfrutamos los cristianos (por extensión, las personas que buscan a Dios); lo que destilan estas celebraciones es esperanza. Me causa asombro comprobar cómo el Señor transforma mi corazón en cada uno de estos encuentros con Él: Llego cansada, muchas veces triste, desesperanzada por los embates familiares, y en un pis pas, Él me devuelve la esperanza. Es asombroso. Sin ir más lejos, esto mismo me volvió a ocurrir ayer, en la eucaristía. Desasosegada, inquieta por no saber cómo encauzar a nuestras dos hijas mayores, que están en un tiempo difícil... Dios Padre me volvió a tocar el corazón: "El Señor se sienta por encima del aguacero", decía el salmo. Y este pensamiento me tranquilizó. Ten fe, ten calma, que yo estoy aquí, y miro por encima del aguacero. Y vuelvo la cabeza y veo a una de mis hijas ...

Crisis, ¿qué crisis?

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Cuando me hablan de la crisis, suelo responder siempre lo mismo: “Yo llevo en crisis muchos años, y aquí estoy. Nunca me ha faltado de nada”. El Señor siempre se ha ocupado de nosotros. Y ha provisto, con generosidad. Lo cual no quiere decir, que no sigamos en crisis, año tras año. Nuestra crisis económica llegó con la sexta hija, más o menos. Entonces comprobamos que el dinero no se estiraba más, ni la tarjeta de crédito tampoco. Pero también comprobamos que había Uno que lo sabía. Que sabía de nuestros apuros. Y entonces, nos sentimos aliviados. “Ni un solo pelo de vuestra cabeza se cae sin que mi Padre lo permita”. “Buscad el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”. Y esta Palabra se ha cumplido. Y se sigue cumpliendo en nosotros. A mí me llega ropa nueva, de todas partes. Ya hasta me da apuro decir que no la necesito. Porque me parece que esa o aquella persona la ofrece con ilusión. Pero es cierto. A veces voy a la parr...

Almudena

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Hoy, cinco de febrero, es tu cumpleaños. Mi preciosa Almudena. Cumples un añito, y parece que ha pasado un siglo desde que naciste. Verdaderamente la vida es un torbellino, que te envuelve, te lleva, te trae, y si no paro un momento, me devora. La verdad es que has traído nuevamente alegría a esta casa. Cada uno de tus hermanos ha dejado un poso de alegría en esta familia. Cómo te quieren. Te adoran. Nazareth no soporta oírte llorar en la cuna, ni dos segundos, enseguida va a por ti. Teresa igual. Rocío se pasa el día haciéndote fotos con el móvil, y Judith (dos años), te trata como a su bebé. Ella es "tu mamá", y tú eres "su hija". Como me descuide, te "enchufa" el biberón. Los mayores, siguen empeñados en enseñarte monerías. Y tú, entrometida, les devuelves la mejor de tus sonrisas. El otro día parecías uno de esos bebés de Youtube, que se ríen estrepitosamente. Aquello era una feria: tus hermanos provocándote, y tú, rien...

Mi Navidad

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Yo soy nueva en esto de contestar memes (que me imagino lo que es, aunque no sé de dónde vendrá la palabreja), pero como Irache, me lo ha brindado, pues yo lo acojo con gusto, y haré lo que buenamente pueda. En casa no tenemos una comida favorita de navidad, cada año solemos cambiar, o introducir alguna novedad. Eso sí, de primero siempre hay langostinos con salsa rosa (a mi padre, le chiflan) y buen jamón. De segundo, siempre nos decantamos por la carne (o de ave, o de ternera), pasando del pescado. La verdad es que como siempre sobra comida, ya hace años que decidimos olvidarnos del pescado, e ir a lo seguro (la carne nos gusta a todos más). De los entrantes se encarga mi madre, de la carne para los niños (se juntan, catorce niños...) mi cuñada, y de la carne para los adultos, yo misma. El postre se lo dejamos a mi hermana, que siempre nos sorprende con alguna delicatessen. Y los vinos, cerveza, etc. este año se le ha asignado a mi hermano pequeño. Ha sido una cena fantástica. Hemos ...

HUELE A NAVIDAD por José Manuel

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Estas Fiestas me traen muchos recuerdos de mi infancia... cuando íbamos toda la familia a la Plaza Mayor de Madrid a comprar alguna figurita del belén, algún adorno para el árbol de Navidad, ó simplemente a dar un paseo por el centro y ver la iluminación navideña y los belenes. Es curioso, pero además de los recuerdos visuales, de lo que más me acuerdo es de los olores, olía a musgo, a resina de abeto y a corcho. Hoy quiero que mis hijos sigan disfrutando, tanto ó más que yo, de la celebración del nacimiento del Hijo de Dios. Poner el belén, cuidadosamente, casi como una ofrenda; con la participación de todos, será -como cada año- el eje principal de la celebración doméstica, y secundariamente el árbol. Quiero ver la alegría reflejada en el rostro de cada uno de mis hijos, sobre todo de los más pequeños. Quiero ser cómplice, con Victoria, de algunos secretos que aflorarán el día de Reyes. Quiero que estas fiestas no pasen de largo en mi casa, sino que sean un punto de encuentro para ...