Exultantes de gozo
No quiero que pase la navidad sin hacer memoria de todo lo bueno que ésta nos ha traído. Hemos ido de celebración en celebración, y eso es una piedra preciosa que disfrutamos los cristianos (por extensión, las personas que buscan a Dios); lo que destilan estas celebraciones es esperanza. Me causa asombro comprobar cómo el Señor transforma mi corazón en cada uno de estos encuentros con Él: Llego cansada, muchas veces triste, desesperanzada por los embates familiares, y en un pis pas, Él me devuelve la esperanza. Es asombroso. Sin ir más lejos, esto mismo me volvió a ocurrir ayer, en la eucaristía. Desasosegada, inquieta por no saber cómo encauzar a nuestras dos hijas mayores, que están en un tiempo difícil... Dios Padre me volvió a tocar el corazón: "El Señor se sienta por encima del aguacero", decía el salmo. Y este pensamiento me tranquilizó. Ten fe, ten calma, que yo estoy aquí, y miro por encima del aguacero. Y vuelvo la cabeza y veo a una de mis hijas ...