viernes, 6 de febrero de 2009

Almudena







Hoy, cinco de febrero,
es tu cumpleaños.
Mi preciosa Almudena.
Cumples un añito, y parece que ha pasado un siglo desde que naciste.

Verdaderamente la vida es un torbellino, que te envuelve, te lleva,
te trae,
y si no paro un momento, me devora.

La verdad es que has traído nuevamente alegría a esta casa.
Cada uno de tus hermanos ha dejado un poso de alegría en esta familia.

Cómo te quieren. Te adoran.

Nazareth no soporta oírte llorar en la cuna, ni dos segundos,
enseguida va a por ti.

Teresa igual.

Rocío se pasa el día haciéndote fotos con el móvil,
y Judith (dos años), te trata como a su bebé.
Ella es "tu mamá",
y tú eres "su hija".
Como me descuide, te "enchufa" el biberón.


Los mayores, siguen empeñados en enseñarte monerías.
Y tú, entrometida, les devuelves la mejor de tus sonrisas.

El otro día parecías uno de esos bebés de Youtube,
que se ríen estrepitosamente.
Aquello era una feria: tus hermanos provocándote,
y tú, riendo a carcajada limpia.


Eres un cielo. Eres el cielo.


Hace poco te vi por el pasillo, haciendo las veces de "muñeco",
mirándolo todo desde el carricoche de juguete,
que le han regalado los Reyes a Judith). Tan ricamente.

Y todos alrededor tuya, paseándote,
y riéndote la gracia.

Hace poco te metieron también en la palangana azul,
donde ponemos la ropa para lavar,
ahí, como si eso fuera una atracción del Tío vivo, y tú,
agarrándote con tus manitas,
sentadita, y bien erguido el cuerpo, te lo pasaste pipa.

Por cierto, tus hermanas te han comprado
un regalo, un "detalle".

Inés y Victoria insistían en que una piruleta era lo mejor.

¡La primera piruleta de tu vida!,
decía Teresa, que para eso es la más teatrera.

Tras un buen rato de negociaciones, (no te conviene comer chuches
tan pronto, que cuando se empieza, no se acaba nunca...),
he conseguido que cambien la piruleta por unas galletas
con trocitos de chocolate.

Bueno, come sólo un poquito. Que es tu primer festín dulcero.
También te hemos comprado papá y yo unos zapatos "de andar",
para ver si te animas.

La tarta la vamos a dejar para la noche, después de cenar, porque José
y Miguel se han ido a la "comu", y volverán tarde.


Qué pena que haya gente que no entienda la alegría que dais los niños.

Ayer, sin ir más lejos, la hermana de una amiga mía, al comentarle
que eras la pequeña de nueve hermanos, me dijo, sin pensarlo, claro:

-"Pobrecita" (por ti).

Yo le contesté, sin pensarlo también,

- "¿Pobrecita, por qué?.
Si está encantada con tantos hermanos, que la cuidan y la miman".

-"Claro, claro", respondió la susodicha, dando marcha atrás.

Ellos se lo pierden.

Esto es así. Antes, multiplicábamos por uno, por tres, por seis...
Ahora multiplicamos la alegría y el trabajo por nueve.

Las preocupaciones, no las multiplico por nada,
porque se las paso a Jesús, que Él se ocupa.

Me acuerdo del susto que nos diste al nacer. Por aquello del famoso RH,
estuviste ingresada en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) cinco días,
faltó una pizca para que te tuviesen que hacer un "cambio de sangre".

Se me encogía el corazón cuando te veía llena de tubitos, y con el antifaz
en los ojos, para que no te molestase la luz de los focos que tenías en la incubadora.

Ahí María, se portó.

Se lo pedí a Ella, como siempre.
Ella es la auxiliadora de los afligidos, y la Madre que intercede ante su Hijo.

Me acuerdo de que tu abuela (mi madre), me dijo:
"No te preocupes. María no falla nunca". Y así fue.

María, que sería de nosotros sin Ti.

Así que, Almudena, disfruta de este día de "cumple".

Un beso muy fuerte de parte de todos.

Que Ella, María de la Almudena,
te siga cuidando como hasta hoy.

P.D. ¡Y a ver cuando andas, que ya es hora!

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