jueves, 12 de febrero de 2009

Opositar de la mano de Dios






Estas tres personas que hoy traigo a este blog, ya están trabajando, pero en su día opositaron.

Hoy recupero sus historias para todos nosotros, porque merece la pena conocer cómo afrontaron aquel tiempo difícil, en que su futuro dependía de unas oposiciones.

Del Libro de los Macabeos: "Entablaron combate con el enemigo entre invocaciones y plegarias. Luchando con las manos, pero orando a Dios en su corazón, abatieron no menos de 35.000 hombres".


APROBAR NO ESTÁ SÓLO EN MIS FUERZAS

María Jesús Puga, gaditana, licenciada en Derecho, lo tiene claro:
Estudiar como si todo dependiera de mí, pero sabiendo que la última palabra
la tiene el Señor.

Él sabe lo que me conviene en cada momento de mi vida;
aunque yo a veces no lo entienda.

Esta certeza de que todo no está en mis fuerzas, me hace descansar.
No se trata de una mentalidad derrotista; Dios me ha dado unos dones

y he de sacarles provecho, pero me ayuda mucho pensar que si Él quiere, aprobaré.

Y si no apruebo, habiendo estudiado lo humanamente posible, será que el Señor

tiene reservada otra cosa, otro trabajo, otra tarea para mí.

Es lo que dice la Escritura: "Tus caminos no son mis caminos".

María Jesús ha sido profesora de Derecho en la Facultad de Jerez de la Frontera,

y hace dos años que prepara oposiciones a Jueces y Fiscales, en Madrid.

"A veces resulta agobiante, porque con 28 años, y habiendo estado trabajando
parece un paso atrás ser opositor.


Además, ahora dependo económicamente de mis padres, y un preparador bueno

supone un desembolso mensual de 44.000 -de las antiguas pesetas- en mi caso".


Esta gaditana eligió esta oposición movida por su afán de servir al hombre

desde una concepción cristiana del mundo:

"Hay quien piensa que juzgar los actos de otras personas no comulga con el Evangelio;
pero el Papa nos ha animado a los jóvenes a integrarnos en la sociedad,

a ser luz y sal en todas nuestras actividades, a participar activamente

a favor del hombre".

Pero María Jesús ha aprendido a mirar en la distancia:

"He comprendido que tengo que distanciarme de lo inmediato,

para ver la obra que el Señor ha realizado, realiza y quiere realizar conmigo.


Él me ha hecho ver que, independientemente de que apruebe o no la oposición,

Él me quiere y está conmigo; que, en todas las circunstancias de mi vida, está a mi lado.

Los opositores a jueces, a notarios, a fiscales…, con diez, doce horas diarias de estudio,

tenemos el peligro de pensar que lo nuestro es lo peor, y hay mucha gente que acaba

necesitando tratamiento psiquiátrico, porque el 70% de la oposición

se centra en el estudio; pero existe otro 30% que se basa en la fuerza psíquica.

El "ora et labora" de los monjes medievales a mí me sirve mucho,

en esto encuentro fortaleza".


HE APRENDIDOA SER HUMILDE

Ricardo Romero tiene 31 años, y es ingeniero técnico informático.

Durante cinco años ha trabajado en una empresa que le ha proporcionado

una buena posición laboral y económica.

Pero... "No me gustaba ese estilo de vida. En mi empresa el fin era ganar dinero,

y esto no me convencía demasiado. Yo gastaré mis fuerzas en limar mi orgullo,

mi egoísmo, en servir al que tengo al lado; en definitiva, daré mi vida por el Evangelio

de Jesucristo, pero no por ser esclavo de un trabajo cuyo fin es ganar dinero

a toda costa, pisando si es necesario al que tienes a tu lado".

Ha dejado ese trabajo y lleva nueve meses preparando unas

oposiciones a guarda forestal.

Ricardo es un amante de la naturaleza, con visado de montaña ha recorrido

los Alpes, los Andes, ha estado en el Himalaya, en la cordillera del Karakorum…,

y ser guarda forestal, según él, le daría una libertad, un contacto con la creación

difícil de hallar en otro tipo de trabajo.

"Gracias a la oposición he tenido más tiempo para acercarme a Dios y ver la vida

de una forma más humilde. Ya no estoy en la carrera por ser alguien dentro

de un escalafón profesional; la oposición me ha servido para ver las cosas desde

otra perspectiva.

He visto que los familiares (salvo mi mujer), los amigos… todo lo que me rodea

me dice que me promocione profesionalmente, que busque el dinero, el bienestar,

la calidad de vida…; para mi madre supuso una humillación que yo dejara ese trabajo

tan bien considerado, sobre todo porque se mueve en un círculo de amistades

donde se valora mucho quién eres desde la perspectiva de cuánto tienes".


HE PROCURADO QUE EL ESTUDIO
SEA ORACIÓN


Cuando hablo con este biólogo y enfermero, Fernando Blas, acaba de conocer

que se ha quedado a una décima de aprobar la oposición a Sanidad Militar.

Ha pasado todas las pruebas, pero sólo había ofertadas quince plazas para toda España,

y él ha conseguido el número 35, de 150 aspirantes.

Está un tanto apesadumbrado, pero todavía le queda ánimo para decir que el año
que viene será el decisivo, entre otras cosas porque, debido a su edad, 29 años, ya no podría
presentarse en más ocasiones:

"El año que viene, a muerte", dice, señalando que para él esta oposición

es muy vocacional: "Hice la carrera de enfermería pensando únicamente

en esta oposición, en ella se conjugan dos cosas: mi vocación militar y mi vocación

por la sanidad.

Siempre he dicho que prefiero trabajar al pie de la cama de los efermos,

que con bacterias".

A Fernando le gustaría poder trabajar en un cuartel como enfermero militar.

Me confiesa que siempre procura llevar la oración al estudio.

"Tengo mucha confianza en la Providencia; si Dios no ha querido que apruebe

este año la oposición, Él sabrá por qué.

Yo confío en que el año que viene lo consiga, y si no fuera así,

yo al menos lo he intentado.

Será, en este caso, que Dios me quiere en otro sitio, realizando otra labor.

Sólo le pido que, sea lo que fuere, pueda aceptar Su voluntad".

Publicado en Alfa y Omega.Año 2000.