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Mostrando las entradas etiquetadas como enfermedad

Jeanny o la paz del corazón

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Jeanny está llena de vitalidad. Transmite alegría. Es feliz hasta decir basta. Con Jeanny me ha pasado que primero he recibido su testimonio por escrito, y bastantes meses más tarde, la he llegado a conocer en persona. Es arrolladora. El Señor la ha tenido que pulir, y mucho, para sacar de esta piedra preciosa un diamante único, espectacular. La he conocido durante un Retiro de oración para jóvenes en Navacerrada (Madrid). Ella y a su marido José llevan algo más de un año casados y tienen un precioso bebé de 5 meses.  Se casaron sin tener trabajo ninguno de los dos, confiados en que casarse era la voluntad de su Padre Dios, y enseguida Jeanny se quedó embarazada. Aquello les desconcertó un poco, pero como dice Jeanny, “el bebé viene con un pan debajo del brazo. Empezamos a trabajar los dos el mismo día, el 18 de enero de 2016, y el Señor lo hizo así para que comprendiéramos que nuestra vida la lleva Él; era como si nos dijese: no os inquietéis, Yo soy, estoy aquí con vosotros”...

Felicidades, Elena

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El próximo 18 de noviembre hará siete años de las Bodas de Elena y su Amado. Este es el artículo que publicó Cristina López Schlichting sobre ella, tras conocerla a través del libro que escribí.  ¡Felicidades, Elena!, y no te olvides de nosotros, pobres incrédulos. Elena Romera Santillana confesó que no quería morirse sin hacer algo grande. Tenía todas las cualidades para haber destacado en el trabajo, la sociedad o el amor. Pero el Misterio decidió cumplir su deseo de otra forma: haciendo de su propia existencia un gran foco de belleza y bondad. En este libro tienes la vida de una adolescente que nos demuestra a todos que ser santo está al alcance de todos. La de una chica alegre, con sus sombras y sus luces, que se abandonó en manos de Dios e iluminó a los que  la rodeaban. Una  seguidora del Camino Neocatecumenal -el movimiento eclesial en el que se formó- que fue sostenida hasta la muerte por sus amigos de manera conmovedora. “Yo soy para mi amado” contiene...

Necesitamos sanación

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Este es el testimonio del p. Emiliano Tardif, enfermo de tuberculosis pulmonar aguda, que recobró la salud gracias a la oración de cinco carismáticos. Lo traigo aquí junto con la oración de sanación interior, escrita por él, porque  el Señor tiene poder para sanar nuestros males interiores y físicos. Sólo hay que pedírselo. Padre de bondad, te bendigo y te alabo y te doy gracias porque por tu amor nos diste a tu hijo Jesús, gracias padre porque a la luz del Espíritu comprendemos que él es la luz, la verdad y el buen pastor que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Hoy, padre, me quiero presentar delante de ti, como tu hijo. Tú me conoces por mi nombre pon tus ojos de Padre amoroso en mi vida. Tu conoces mi corazón y conoces las heridas de mi historia, Tu conoces todo lo que he querido hacer y no he hecho. Conoces también lo que hice o me hicieron lastimándome. Tu conoces mis limitaciones, mis errores y mis pecados ...

Presentación de YO SOY PARA MI AMADO, en Albacete

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El viernes pasado estuvimos de "presentación". Presentamos el libro "Yo soy para mi amado" en una parroquia de Albacete. Allí nos dirigimos mi marido Jose Manuel, el director de la Editorial Bendita María, Jorge Santana y yo misma. Previamente había habido todo un trabajo de organización del evento, a cargo de mi amiga Felicidad Izaguirre, ayudada por Juan Miguel y Raquel. A los tres, así como al párroco de la Sagrada Familia, les doy mis más sinceras Gracias. Y la verdad es fue un encuentro muy gratificante. Asistieron los padres de Elena Romera, la chica "protagonista" del libro, y se creó entre todos los asistentes -unas sesenta personas- un clima de familia muy entrañable. Esta es la quinta presentación del libro, la primera fue en Caravaca de la Cruz, después hemos tenido otras tres más en Madrid, y esta última -de momento- en Albacete. Me sorprendió que muchos de los asistentes compraran dos, tres y hasta cuatro libros para regalar... desde luego me...

Pasó un día, pasó una noche

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Doy Gracias por ti

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Llevo varios días un tanto aturdida por un acontecimiento que me ha sacudido: la muerte de una amiga, de una hermana en la fe, alguien a quien he conocido durante unos años y a quien el Señor me ha permitido servir un “poquito”. Y todo comenzó cuando en un rato de oración se me hizo presente que de alguna forma tenía que mantener una relación más cercana con Toñi, con esta persona ciega, bajita, con la cara distinta a lo común, con cuatro pelos en la cabeza, que pese a su minusvalía, afrontaba la vida con un arrojo fuera de toda lógica. Cuestionaba mi seguimiento de Cristo el hecho de que no hubiera movido un dedo por Toñi hasta entonces. Y en esa oración lo vi claro y le pedí al Señor que pudiera servirla, estar cerca de ella, amarla. Y el Señor me lo concedió. Lo puso fácil. Y pude acompañarla a diálisis, y la pudimos llevar y traer en coche a convivencias, pudimos-mi marido y yo- vivir juntos celebraciones de Palabra, reuniones en su casa y en la nuestra,  etc. Y pudimo...

La puerta estrecha

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Me gustaría decirte unas cuantas cosas, no sé si se dará la oportunidad; de momento, lo escribo para aclarar mis ideas... la enfermedad es tan traicionera. Según como la enfiles, puede ser una oportunidad para acercarte al Padre, para buscarle y encontrarle, para sentir su sostén... o una ocasión para caer en la desesperanza y en la muerte óntica, esa, que es la peor de las muertes, la muerte del interior de la persona. Esta noche me ha costado conciliar el sueño, porque sé que lo estás pasando mal, que van muchos ingresos en el hospital, que van muchos sobresaltos... que aunque eres optimista por naturaleza, todo esto acaba pasando factura. Mamá me decía ayer que había estado hablando contigo, y que te había dicho: "Si hemos aceptado de Dios los bienes, que han sido muchos, durante nuestra vida... ¿Cómo no aceptar ahora los males? Tenemos que convivir con esta enfermedad, que ya es de por vida, y sobrellevarla lo mejor posible". Qué sabiduría tiene mamá. Se nota que bebe ...

el secreto paras ser feliz

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Dies natalis

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Hace un par de semanas murió Bruno, el hijo de unos vecinos. Tenía seis o siete años. Ha muerto de cáncer y la verdad es que ha sido un mazazo; desde que nos enteramos mis hijas las pequeñas piden a Dios por él todos los días, en el coche, camino del colegio. Victoria de vez en cuando, por los pasillos de casa, sin venir a cuento, susurra: "Pobrecito, Bruno". Inés está empeñada en que cuando vea a Mario, su hermano, le va a decir: "Siento mucho que se haya muerto Bruno, y que te hayas quedado solo". Creo que la dejaré, porque ella también necesita manifestar sus sentimientos, y la verdad no hace daño a nadie si se dice con cariño. Bruno volvió a su casa diez días antes de su muerte, después de una larga estancia en el hospital, y parecía que por fin, iba a curarse. Pero unos cuantos virus echaron por tierra cualquier esperanza. Esto último me lo ha comentado su madre, bastante entera, dadas las circunstancias. Me ha dado mucho que pensar todo esto, porque yo ape...

Sergio sufrió un cáncer muy agresivo: "Me veía como Cristo, crucificado"

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Cuando el salmista clama “Dichoso el hombre a quien corrige el Señor” (Sal 93,12), Sergio lo certifica con su vida. Como educador inescrutable que usa de paciencia y de misericordia, Dios le ha atraído hacia sí con lazos de infinita bondad. Con 29 años le diagnosticaron una enfermedad tan agresiva como extrema, por la que estuvo a punto de perder la vida, pero quiso Dios que, contra todo pronóstico, el mal remitiera. Hoy por hoy se encuentra recuperado y, lo más sorprendente, agradecido porque esta dolorosa circunstancia le ha hecho renacer a la vida plena: su matrimonio, la paternidad, su profesión, la relación con el prójimo, todo se llena de contenido y Dios ocupa ahora el centro de sus deseos y voluntad. El sufrimiento y la debilidad le han hecho descubrir lo que conocía de oídas, el amor infinito de un Padre vivo y cercano. Testigos somos de otro encuentro cara a cara con el misterio de la Cruz: escándalo y necedad para el mundo, sabiduría para el cristiano. ¿Cuándo empezaste a...