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Mostrando las entradas etiquetadas como Transmisión de la fe. Hijos

Como la sal

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Hace un par de semanas que acompaño a mi hija Rocío a las catequesis para adultos que dan en la parroquia. Son catequesis del Camino, las mismas que recibimos Jose Manuel y yo hace 14 años. Entonces Rocío tenía un año... ahora ella bebe de la misma fuente que bebimos nosotros. Para mí es una alegría enorme poder acompañarla. Sobre todo porque es como un volver a sumergirme en las mismas aguas. Las de la fe. En aquel entonces yo llegaba maltrecha, herida y hambrienta (tenía un hambre enorme de todo lo que supiera a Dios...), estaba tan necesitada de Él que verdaderamente el Señor me pescó a través del sufrimiento. Ese fue su anzuelo. Lo mal que lo estaba pasando. Mi matrimonio hacía aguas y yo lloraba hasta por las esquinas. Recuerdo que no podía cantar... no me salía. No podía rezar... no articulaba palabra más allá de "Padre". Así llegué, y así Él me llamó por mi nombre. Recuerdo, años más tarde, una eucaristía en concreto en la que las lágrimas me brotaban a borbotones,...

Judith, aprendiendo a aporrear... la guitarra

Judith tiene algunas habilidades innatas y tocar la guitarra parece que no es una de ellas. Eso sí, canta a voz en grito. Todo vale, en esto de transmitir la fe... Otros posts:  Niña Judith Dar el salto: los hijos son un don

Por qué creo en Ti

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Esta tarde me preguntaba a mí misma porqué creo que Dios existe... A veces conviene hacerse esta pregunta, para no ir por la vida como una zombi. Y veo señales tan evidentes de que Dios no es una entelequia, que no me resisto a hacer aquí un memorial del amor y la paciencia que el Señor ha tenido conmigo. Primero, creo que Tú existes porque todo lo has hecho hermoso. Tu creación es una maravilla. Empezando por la naturaleza, y terminando por el hombre. Todo es complejo, y a la vez lógico. Es curioso ver cómo cada cosa, por pequeña que sea, tiene su lógica interna, su orden... Segundo, creo en Ti, porque creo en el Amor. Creo que hemos sido creados para amar, y esa necesidad Alguien la ha puesto en nosotros. Y es un amor que trasciende incluso la muerte. El amor no acaba nunca. Por eso creo que Tú lo trasciendes todo, lo abarcas todo, lo engendras todo. El amor no muere nunca. Y es un signo evidente de que Tú existes. Tercero, creo que eres Padre porque me has cuidado desde que nací ha...

Haciendo pan ácimo

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Acabo de releer un cuento que hice hace unos años, en el que los protagonistas eran nuestros hijos. Y en él hay una historieta corta donde se ve cómo los niños pueden vivir la fe de una forma natural. Lo transcribo porque, además de que me ha hecho gracia, viene bien para replantearnos todos, esto: cómo transmitimos a los más pequeños de la casa, aquello en lo que creemos. "Cuando se cansan de jugar a las tiendas, deciden hacer pan ácimo  “como el de mamá”. Aprovechando que su padre está jugando en el ordenador pringan la cocina de arriba abajo. La mamá de los siete, de vez en cuando hace pan ácimo, para la eucaristía del sábado por la tarde, de la parroquia. Por eso, cuando juegan, las niñas no van al Corte Inglés a comprar ropa, sino que van a misa. -El pan de Cristo, dice María, alzando solemnemente un poco de masa de harina y agua. -Amén, amén, responde Teresa, abriendo la boca, para recibir el manjar. Después Victorita, de dos años, canta: Aleeeeeluya, Aleeeeel...