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Mostrando las entradas etiquetadas como Satanás

Habla un exorcista de la diócesis de Madrid: "El poder de Jesucristo es más fuerte que el del maligno"

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Lo primero que el presentador del evento nos hace saber es que el exorcismo no es un espectáculo: “Espectacular, sí, pero espectáculo, no. Es una realidad muy triste y muy dura -dice-”. Y a continuación presenta al conferenciante, un exorcista de la diócesis de Madrid, el p. José Ramón, que pese a llevar solo dos años en este cometido, desvela con prudencia y tino una realidad de la que muchos hablan, y de la que casi todo es desconocido. El exorcismo, dice, forma parte de la pastoral de la Iglesia que se preocupa por sus hijos que sufren. José Ramón es un sacerdote joven, se presenta ante la sala, abarrotada de estudiantes, con la humildad de alguien que simplemente ha obedecido el encargo de su obispo. Nada más. “En unos ejercicios espirituales sentí la necesidad -nunca me había ocurrido antes- de ponerme al servicio de la diócesis en lo que necesitara. Y cuando terminé los ejercicios, mi obispo me pidió que fuese exorcista. No pude negarme”. Y deja clara una cosa, el exorci...

Tenía doce años

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Después de un tiempo largo en el "desierto", vislumbro la luz. Vuelvo a casa muy contenta, después de haber escuchado las siguientes palabras, de parte del Señor: "Levántate. No estás muerta, estás dormida", "La niña se levantó y empezó a andar, tenía doce años". Cualquiera que lea esto, pensará que estoy chalada, o que escribo de una forma incomprensible... pero es que detrás de estas palabras está la clave que me devuelve, otra vez, la alegría... y la convicción profunda de que Cristo está vivo, y de que sé de quién me he fiado. Durante un tiempo largo (me remonto a antes del verano... a varios meses atrás...) he estado, en el desierto, en la incredulidad. Me faltaba la esperanza, la alegría de Cristo en mi vida, la paz... me faltaba la fe. Satanás ataca cuando estás débil, y yo había abandonado mucho la oración, la intimidad con Dios... como ya he pasado otras veces por esta situación tremenda, de duda, de pecado, sé que es ...

Mamá, no te mueras

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La otra noche, en ese ratito en que rezo con las pequeñas, Victoria, medio llorando, me dijo: “Mamá, tengo miedo de que te mueras. Si te mueres, yo me muero.” Inés, por mimetismo, lloraba también. Y en ese desconsuelo, yo trataba de poner un poco de sentido común.   -Yo no me voy a morir. Pero si por casualidad me muero, no pasa nada. Yo desde el cielo cuidaré de vosotras. Y de todos. Sólo cambiaré de lugar. Yo estaré con Dios, mi Padre, y seré muy feliz, y vosotras podéis hablar conmigo, y pedirme lo que necesitéis. Que yo le digo a María: “María, mis hijas necesitan esto, y ella, se lo pide a Jesús…    -Yo no quiero que te mueras. ¿Qué haremos nosotras? ¿Quién nos llevará al colegio? Papá no sabe hacer la comida. -A ver. Papá podría buscar a alguien que le ayudase a cuidaros, a daros la comida, a llevaros al colegio… -Pero, aunque no te mueras ahora, te morirás antes que nosotras –decía Victoria-, y yo no quiero que te mueras… -Mirad, todas las personas hemos si...

La casa del Miedo

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Cada vez me asombro más sobre cómo vive mucha gente. Muertos de miedo. Ese miedo agarrota, e impide hacer lo que uno quisiera, y cree justo. Miedo a no poder pagar la hipoteca, miedo a tener otro hijo y no poder mantenerlo, miedo a quedarme sin trabajo, miedo a que no me quieran o me rechacen, miedo a no aprobar los exámenes, miedo, miedo, miedo… Hay veces que cuando cuento lo de nuestros nueve hijos, la respuesta inmediata es: “Qué valiente, yo podría haber tenido algún hijo más, pero no me atreví…”. Pero si Dios Padre está conmigo, ¿de qué tengo miedo?. Detrás del miedo está el Príncipe de la Mentira, Satanás. Hace poco leí un libro que hablaba sobre la Casa del Amor y la Casa del miedo. Decía el autor (Henry J. M. Newman, Signos de Vida, Edit. PPC) que vivimos permanentemente en la casa del miedo. Todo son temores, incluso por cosas que ni siquiera han pasado en nuestra vida. Y que quizás no lleguen a pasar nunca. Pero que condicionan nuestras decisiones. Buscad el Reino de...