25 años de casados
Escribo esto para que no se me olvide. Dentro de una semana haremos 25 años de casados, Jose y yo. Toda una vida juntos, sí. Ya llevamos más años juntos, que cada uno por separado. Y tengo que decir que no me merezco al hombre que Dios ha puesto a mi lado, no, no lo merezco. Durante muchos años, he sido una necia de tomo y lomo; tenía tan idealizado lo que debía ser un matrimonio que no me he dado cuenta de que hería y despreciaba, sí, al compañero de mi vida. Tenía tan sobrevalorado el "sentimiento", que olvidé que el matrimonio se fundamenta también en la voluntad. En querer amar y dar la vida por quien tienes al lado. Con el "sentimiento" no se conoce a una persona; a la persona se la conoce a través del sufrimiento, a través de las tribulaciones que juntos hemos pasado. Satanás me engañó con los afectos. Me sentía no querida, y esto lo catapultaba sobre mi marido. Pensaba que yo era la buena, la que llevaba el peso de la familia, la guay, y que él, pobrecito...