lunes, 7 de diciembre de 2009

Pablo y Sara


Este fin de semana hemos estado Jose Manuel y yo, "de novios",
es decir, sin niños. ¡¡¡solos!!!

Y no es que nos molesten los niños, no, ni mucho menos, pero es cierto
que también de vez en cuando, necesitamos nuestro espacio personal, íntimo,
sin intromisiones.
Bueno, solos, lo que se dice solos, tampoco es que hayamos estado... el sabado
estuvimos en una boda, pero el domingo sí, disfrutamos de una mañana y media
tarde exclusivamente para nosotros.
Pero me gustaría empezar por la boda:
Nos hemos ido a Zamora, a la boda de un hermano de comunidad, sevillano,
que trabaja en Madrid, y que se casaba con una chica, zamorana,
también del Camino, que vive igualmente en Madrid.

Y en Zamora, en la parroquia de San Frontis, nos hemos encontrado
cuatro comunidades juntas, dos de Madrid,
una de Sevilla, y otra de Zamora, todas unidas en un mismo espíritu,
celebrando el matrimonio de Pablo y Sara.

Ha sido espectacular, y conmovedor.

Me encantó la ceremonia. Me arrebataron los cantos, y sobre todo la
comunión que se respiraba en aquella iglesita románica, abarrotá...
me emocionó algo
que nunca antes había visto:
después de los esponsales,
de rodillas, los novios se cubrieron
la cabeza y los hombros con el talit,
manto hebreo que los judíos usan para las plegarias...
aquello fue impactante:
en un momento, estos nuevos esposos-católicos,no os quepa duda-
habían asumido todo el antiguo testamento, la vida de fe del pueblo hebreo,
las promesas de Dios, la alianza con su pueblo, sus debilidades,
su éxodo, su búsqueda constante del Dios de la vida...

Habían reconocido como propio todo el legado del pueblo hebreo,
habían hecho suya la infancia y la vida de Cristo Jesús,
en medio de su pueblo,
y en un instante,digo, habían incorporado a todo esto,
la buena nueva, Cristo resucitado,
bendiciendo y saliendo garante por aquel matrimonio.

Maravilloso.

Otra cosa que también me ha hecho pensar, ha sido cómo estos jóvenes
han valorado la fe que les han transmitido sus padres, cómo,
pudiendo "ennoviarse" con alguien de fuera de la Iglesia,
no lo han hecho así,
han buscado dentro de la Iglesia,
y en concreto, en el mismo "andamio" que ellos están empleando
para "tocar" a Dios: el Camino.

Me ha encantado esta madurez,
esta coherencia, este querer fundar el matrimonio sobre roca:
"Vendrán los vientos, las tempestades, pero no
derribarán la casa,
porque está cimentada sobre roca".
Sobre Cristo mismo.

Por otro lado, en esta escapada hemos vuelto a saborear
las delicadezas del Señor.
He tocado la fe de la Iglesia, presente en aquel templo románico...
y he visto al Dios que provee, por la forma en que nos ha facilitado
que pudiéramos estar allí:
Aterrizando, os diré que no desvelo ningún secreto,
si confieso que
normalmente estamos "a la última pregunta", vamos,
que llegamos a fin de mes, si llegamos...
imposible, por tanto, hacer un viajecito de fin de semana,
pero...
mi hermana estuvo en Cuba hace poco, y la agencia de viajes le regaló
un cheque-hotel, por cien euros...que ha ido a parar directamente a
nuestras manos. Gracias, hermanita. El Señor es grande.

Hemos tenido intimidad, celebración, banquete, baile, hotel, ciudad histórica,
naturaleza...visita a la colegiata y al monasterio de las dominicas de Toro...
un fin de semana único. En alabanza. Qué más podemos pedir.