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Mostrando las entradas etiquetadas como Providencia

Un pastelero en el cielo

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Era jueves santo. Todas las tiendas estaban cerradas. En casa, la nevera tiritando. Ni una mísera magdalena que llevarte a la boca. No sé qué había ocurrido, pero lo cierto es que quizás por no prever lo suficiente, quizás también porque estábamos casi a fin de mes, me encontré en la hora de la merienda con seis niños y nada, nada, que darles. Por un momento me angustié. ¿Y ahora qué hago? Mientras me debatía en estas consideraciones yo seguía trabajando, recogiendo juguetes, arreglando ropa… de repente, llamaron a la puerta. Abrí. Era un vecino con una bolsa grande en la mano. -Hola, mire, soy el vecino del segundo. Les he hecho un bizcocho a los niños, para que merienden…dijo mientras me lo entregaba. Era un señor bajito, canoso, delgado, con gafas, con un brillo de niño travieso en los ojos; ya entrado en años.   Yo le di las gracias, varias veces. Me invadió una alegría enorme. No solo porque el problema se había solucionado de una forma inverosímil, sino porque en esta sit...

Crisis, ¿qué crisis?

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Cuando me hablan de la crisis, suelo responder siempre lo mismo: “Yo llevo en crisis muchos años, y aquí estoy. Nunca me ha faltado de nada”. El Señor siempre se ha ocupado de nosotros. Y ha provisto, con generosidad. Lo cual no quiere decir, que no sigamos en crisis, año tras año. Nuestra crisis económica llegó con la sexta hija, más o menos. Entonces comprobamos que el dinero no se estiraba más, ni la tarjeta de crédito tampoco. Pero también comprobamos que había Uno que lo sabía. Que sabía de nuestros apuros. Y entonces, nos sentimos aliviados. “Ni un solo pelo de vuestra cabeza se cae sin que mi Padre lo permita”. “Buscad el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”. Y esta Palabra se ha cumplido. Y se sigue cumpliendo en nosotros. A mí me llega ropa nueva, de todas partes. Ya hasta me da apuro decir que no la necesito. Porque me parece que esa o aquella persona la ofrece con ilusión. Pero es cierto. A veces voy a la parr...

La casa del Miedo

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Cada vez me asombro más sobre cómo vive mucha gente. Muertos de miedo. Ese miedo agarrota, e impide hacer lo que uno quisiera, y cree justo. Miedo a no poder pagar la hipoteca, miedo a tener otro hijo y no poder mantenerlo, miedo a quedarme sin trabajo, miedo a que no me quieran o me rechacen, miedo a no aprobar los exámenes, miedo, miedo, miedo… Hay veces que cuando cuento lo de nuestros nueve hijos, la respuesta inmediata es: “Qué valiente, yo podría haber tenido algún hijo más, pero no me atreví…”. Pero si Dios Padre está conmigo, ¿de qué tengo miedo?. Detrás del miedo está el Príncipe de la Mentira, Satanás. Hace poco leí un libro que hablaba sobre la Casa del Amor y la Casa del miedo. Decía el autor (Henry J. M. Newman, Signos de Vida, Edit. PPC) que vivimos permanentemente en la casa del miedo. Todo son temores, incluso por cosas que ni siquiera han pasado en nuestra vida. Y que quizás no lleguen a pasar nunca. Pero que condicionan nuestras decisiones. Buscad el Reino de...