jueves, 3 de diciembre de 2009

"Gracias por no matarme"



Me he quedado helada cuando he visto las pintadas que han puesto unas cuantas
autoengañadas -porque eso es lo que son, para su propia desgracia personal-
en las paredes de la sede de Red Madre. Una de estas pintadas, dice:
"Os beberéis la sangre de nuestros abortos".
Otra: "Aborto, porque me sale del koño". Casi nada.

En el fondo, estas pintadas vienen a decir: Mira, tengo que justificarme
de alguna forma, en el fondo de mi ser, sé que lo he hecho mal,
que no tenía que haber abortado, pero tengo que taparlo, autojustificarme,
defenderme, porque si no... qué va a ser de mí, cómo voy a vivir
con este sufrimiento... así que por mi libertad, porque nadie tiene
que decirme lo que he de hacer,
porque "eso" que aborté no es nadie,
porque los que defienden la vida son unos radicales, fachas,
intolerantes, retrógrados, prepotentes, ricos... etc por todo eso,
y muchas cosas más que yo misma alimento, por eso aborto,
y seguiré abortando.

Debe ser duro, durísimo, reconocer un error de tal calibre. Pero...
ahí está la grandeza de la persona. De los errores también se aprende.
Y si no, que se lo digan a tantas mujeres que hoy están en Red Madre,
ayudando a otras embarazadas, para que no cometan la misma
metedura de pata que ellas.

El otro día, me dijo Inés, seis años: "Mamá, gracias por no matarme".
Aquello me dejó de piedra.
Inés me miró fijamente, y muy seria, me lo repitió:
Gracias, por no abortarme. Gracias por tenernos a todos los hermanos.
La cogí y le dí un beso enorme.

-Las mamás no matan a sus bebés. Las que lo hacen, no saben lo que están
haciendo.

Sé que son pequeñas, pero esta realidad está ahí, y ellas la han vivido de cerca,
cuando estuvieron en la manifestación del 17 de octubre.

Recuerdo que entonces,Victoria -8 años-cogió sus pinturas, y
ni corta ni perezosa, escribió en una carpeta vieja:
"No al aborto. Sí a la vida. Tengan corazón",
así resumía ella todo lo que llevaba dentro...
"tengan corazón".

El día anterior, en el colegio, la vi hablando con su amiga Nuria,
y ambas, me abordaron nada más verme, e interrumpiéndose mutuamente,
me pedían que les contara "cómo se mataba a los bebés".
A mí aquello me pareció demasiado fuerte.

-¿Los cortan a pedacitos?, decía Victoria.
-¿Les matan con una pistola?, preguntaba Nuria.
-No, seguramente les ponen una inyección con veneno,sentenció Victoria.

Ellas, con sus grandes ojos marrones, me miraban y me pedían explicaciones...

Yo no quería responderles.Sobre todo, porque Nuria no es mi hija...

-Nuria, eso te lo tiene que explicar tu madre. Yo no puedo decirte nada de esto.
Eso te lo tiene que explicar tu madre...
Así quedó la cosa.


Yo creo que en este asunto del aborto hay que preguntarle a los niños.
Ellos no están contaminados por razonamientos enrevesados,
motivos económicos, presiones sociales... ellos ven la verdad.
El aborto es algo horrendo.
Parte el corazón de quien lo tenga.
Nadie tiene que pasar por esa experiencia. Ni la madre, ni el hijo.