miércoles, 17 de diciembre de 2008

HUELE A NAVIDAD por José Manuel




Estas Fiestas me traen muchos recuerdos de mi infancia...
cuando íbamos toda la familia a la Plaza Mayor de Madrid a comprar alguna figurita del belén, algún adorno para el árbol de Navidad, ó simplemente a dar un paseo por el centro y ver la iluminación navideña y los belenes.

Es curioso, pero además de los recuerdos visuales, de lo que más me acuerdo es de los olores,
olía a musgo, a resina de abeto y a corcho.

Hoy quiero que mis hijos sigan disfrutando, tanto ó más que yo, de la celebración del nacimiento del Hijo de Dios.

Poner el belén, cuidadosamente, casi como una ofrenda; con la participación de todos, será -como cada año- el eje principal de la celebración doméstica, y secundariamente el árbol.

Quiero ver la alegría reflejada en el rostro de cada uno de mis hijos, sobre todo de los más pequeños.
Quiero ser cómplice, con Victoria, de algunos secretos que aflorarán el día de Reyes.

Quiero que estas fiestas no pasen de largo en mi casa, sino que sean un punto de encuentro para cada uno de nosotros; que disfutemos de todo lo que el Señor nos regala cada día, con sencillez y alegría.

Quiero que mis hijos sepan que la Navidad permanece en el tiempo, que cada día es navidad, porque Dios, el Emmanuel, el Dios con nosotros, está a nuestro lado todos y cada uno de nuestros dias.

"Yo estoy con vosotros todos los dias hasta el fin del mundo", nos dijo Cristo tras su resurrección.

Quiero que mis hijos sepan que Dios nos lo da todo gratis, la vida -un regalo-, los padres, los familiares, los amigos... otro regalo, los bienes, el trabajo... todo nos lo da El gratis, no lo hemos conseguido por nuestros méritos... hasta la posibilidad de amar y ser amados nos la da El.
E igual que lo recibimos todo, hemos de hacerlo fructificar, generosamente.
Sin pedir nada a cambio. Gratis.

Quiero celebrar el día de los Reyes Magos como manda la tradición.
Hay quienes me dicen que los regalos los dan el día de Navidad, para que los chicos disfuten más de los juguetes, a éstos, siempre les digo lo mismo: ¡Dadselos cuando terminen el curso en junio, así tendrán todo el verano!.

Quiero huir del consumismo y del materialismo, y ahora que tenemos más tiempo, disfrutar de estar todos juntos; y hablar cada uno de nuestras cosas. Lamentablemente, la sociedad actual está creando personas incomunicadas y solas, ensimismadas con tanta televisión, consolas y ordenadores.

Y lo más importante, quiero rezar en familia, acordándonos también de los que ya no están con nosotros; quiero pedir por los que no pueden vivir unas Navidades como querrían.

Las Navidades me huelen a musgo, resina de abeto y corcho. ¡Huelen a Salvación!