lunes, 22 de diciembre de 2008

Familia, la imagen visible...



Esta tarde José Manuel y yo hemos ido con todos los niños (menos dos -Rocío, que estaba enferma, y Jose, que tenía otro compromiso-, a la parroquia de San Fermín de los Navarros, aquí en Madrid.

No es ésta nuestra parroquia, pero el Cardenal Rouco ha pedido a las familias de los distintos movimientos eclesiales, que invitemos personalmente a todos los cristianos, a la Eucaristía del domingo 28 de diciembre. Día de la Sagrada Familia de Nazaret.

Será en la Plaza de Colón de Madrid. a las 12,00h. del mediodía.

Vendrán familias de toda España, y se trata de celebrar todo lo que Dios está haciendo con cada uno de nosotros.

Al final de nuestro breve testimonio, he lanzado una pregunta a las personas que estaban en misa.
Una pregunta que cada uno habrá de contestarse, si quiere, y es la siguiente:
¿Veo a Dios en mi vida?, ¿Tengo que darle Gracias por algo?

Lamentablemente muchos cristianos vamos por la vida sin notar la presencia de Dios, en las cosas que nos ocurren cotidianamente. Y el Señor está detrás de todas ellas. Todo tiene un sentido, aunque muchas veces se nos escapa.
En la mayoría de las ocasiones, lo vemos más tarde, a agua pasada, entonces unimos los hilos y decimos: ¡caramba! ¡esto que me parecía malo, resulta que ha sido bueno para mí!

"Ni un pelo de vuestra cabeza se cae sin que mi Padre lo permita".

Dios está detrás de todo lo que nos pasa. Y todo es para nuestro bien.

Creo que era Juan Pablo II, quien decía que la familia es
la imagen visible, del Dios invisible.
Y es verdad.
Hay mucha gente que nos para por la calle, cuando vamos todos juntos, y nos dice: "qué maravilla", "qué cosa más bonita", y es porque de alguna manera sienten que entre nosotros se da el amor, la comunión. Es decir, la unidad.

La imagen visible, del Dios invisible.

También Jesús, cuando estuvo en la tierra, decía: "Amaos", porque amándoos verán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.
También decía, "sed uno", como mi Padre y yo somos Uno.

"Amaos", (...)" sed Uno para que el mundo crea que mi Padre me ha enviado".

Dos signos (amor y unidad) por los que el que no cree, puede cuestionarse el porqué de su incredulidad.


Nosotros vamos a ir a Colón, desde el agradecimiento.

Para darle Gracias a Dios por habernos sacado de nuestra pereza, de nuestra comodidad, y habernos puesto en un camino de fe.

Para darle Gracias por haber llegado a nuestras vidas, y haberlas cambiado radicalmente.

Para darle Gracias por el vino nuevo que nos está regalando en nuestro matrimonio.

Para darle Gracias por nuestros hijos, por la vida, por todas las personas con las que nos relacionamos y que nos quieren.

También para darle Gracias por las que no nos aceptan, porque están ahí para nuestra conversión personal.

Queremos darle Gracias a Jesucristo porque está resucitado.

Porque esto no es un cuento chino. Ha resucitado. Y ha dado su sangre por ti y por mí. Y nos ha rescatado de la muerte, de esa muerte interior de la que no podíamos salir por nuestras fuerzas. Yo al menos esto lo he vivido, y el sentirte rescatada es la maravilla de las maravillas. Está resucitado. Y viene con nosotros.

Queremos darle Gracias porque ha sido fiel.

El se comprometió, el día de nuestra boda, con nosotros, a ser testigo de nuestro amor mutuo, garante de que es posible vivir felices, siguiendole a El.
Que es posible perdonar, y no pasar factura.
Que es posible amar de verdad, cuando el Espíritu de Dios está con nosotros.
Y lo está cumpliendo. Lo ha cumplido, y lo sigue cumpliendo.

Hay una lectura que recuerdo muy amenudo, y es la de nuestra boda: "Vendrán los rios, vendrán las tormentas, los vendavales (estoy escribiendo de memoria, puede que no sea exactamente así, pero la idea es ésta) y azotarán contra la casa, pero la casa no se hundirá porque está cimentada sobre roca".

Cristo es la roca sobre la que hemos cimentado la casa. Y la casa no cae. Él nos sostiene, nos da su paz, su alegría, la capacidad de perdonarnos... nos da su fortaleza.
Nos da su Palabra (que tanto nos ayuda), y su cuerpo y su sangre, alimento sin el que sería imposible caminar.
También nos da a su Madre, que intercede por nosotros, tantas veces, cuando el miedo nos puede.

Por todo esto, Te damos Gracias, Señor. Y si Tu lo permites, iremos a Colón, a hacer visible tu Presencia, en medio de los hombres.