jueves, 18 de diciembre de 2008

Ande, ande, ande, la marimorena




Están todos dormidos. ¡Increíble! Agotados, del primero al último. Hemos tenido un día ajetreadillo, y han caido kao.

Hoy dos de los mayores no han venido a comer, porque se han ido a un Vips con los de su clase, de celebración navideña...
los pequeños han comido en el colegio (les han puesto cositas especiales, para celebrar la navidad, tipo: coca cola, hamburguesa, chuches... en fin, todo superdietético, pero bueno, un día es un día).

Yo he salido prontísimo de casa para vestir a las pequeñas, porque teníamos el festival del colegio. Hemos comido a la una del mediodía, Judith, Almudena y yo. Jose Manuel llegaba más tarde, pero con tiempo suficiente para comer rápido e irse al cole.

Por el camino me he encontrado con Jose, el mayor, que venía a casa a comer porque se lo había pensado mejor, y le daba tiempo, así que le dejé las llaves. Mal hecho porque se las dejó olvidadas dentro, y como después del festival, iba a entrenar al fútbol, y dos de sus hermanas tenían que entrar en casa...
en fin, un lío tal que hemos tenido que hacer otra copia, y dárselas a Miguel que ha hecho de "puente" quedándose en casa, y no yendo al segundo festival que teníamos hoy, el de la parroquia.

Pero recapitulo, primero hemos estado en el del colegio, y después en el de la parroquia. Es curioso,llevamos varios años en que nos coinciden los dos festivales de navidad, y vamos con el tiempo justo, de uno a otro. Ponles ropa, quitales ropa, vuelve a ponerles disfraces otra vez.

Pero ha estado bien. Hemos disfrutado todos muchísimo. Hasta Jose Manuel, que con los años va aceptando cada vez mejor este trajín de corre por aquí, vuelve a correr por allá...

Inés iba de "niña del coro", junto con otras cuantas de su clase, vestida de rojo completamente(jersey rojo larguito, y leotardos rojos), con una diadema roja con espumillón plateado, cosido previamente.
Monísima. Tiene cinco años. Le he hecho unas cuantas fotos en la clase, porque en el salón de actos salen de pena al haber poca luz.

Y no es porque sea su madre, pero la pobrecita - es un decir- ha estado genial. El resto del grupo no sabía ni por donde tirar, unos mirando para un lado, otros despistados completamente, sin seguir los gestos de la "profe", en fin, un desastre...
y esta pobre, dale que te pego, calcando, uno a uno, todos los gestos, con un aire de dominio, que vaya... vamos, que les ha salvado a todos de la quema. Qué sol de niña. Y qué petardo de madre, diréis.

Victoria iba de conejo, ¡un conejo en la selva!. El resto de su clase se ha distrazado de otros animales selváticos.

Jose Manuel, con cierto retintín, le preguntó ayer: ¿pero hay conejos en la selva? Y ella, toda inocente, le dijo con su ingenuidad de siete años... "sí, lo que pasa es que están escondidos".

No se quería poner las orejas (hechas con cartón forrado de tela de borreguito) porque no le gustaban, y hasta el último momento me tuvo en vilo... al final se las puso, medio amenazada con que iba a contárselo a la profe... El mismo villancico lo ha vuelto a cantar en la parroquia, junto a otras niñas del colegio... en fin, quiere explotar sus saberes...

Victoria también ha paseado un "burrito" por el escenario (más bien era una oveja grande,de madera, que hacía las veces de burrito, pues según las catequistas,no encontraron nada mejor)y entre villancico y villancico, los reyes magos han entregado oro, incienso y mirra a Almudena, reconvertida en niño Jesús.

Esto ha sido apoteósico. De repente, me viene una catequista y me dice: "Déjame a la niña, que la ponemos en el portal". Y en un pis pas, la veo tendida sobre un cojín, medio contorsionada, no se le veía ni la cara, y oigo voces de niños, sorprendidos, que decían: "se mueve, el niño Jesús está vivo..."

Y yo pensando, "ésta se da la vuelta, y empieza a gatear, o tira de la cortina, y se descuajeringa todo el invento".

Al final, como no se la veía casi, entre la virgen María y un ángel, la han cogido... oye, la niña, ni rechistar... mirándolo todo... quieta, quieta.

Así ha estado un rato, hasta que la ha rescatado el padre Antonio, y me la ha devuelto sana y salva.

También tengo fotos. La lástima es que son con cámara normal, no digital, y no voy a poder colgarlas.

Cuando hemos vuelto, todavía nos quedaba hacer otra excursión a la parroquia porque Miguel, que acaba de empezar este año el Camino, decía que había una reunión con los catequistas para enseñarles cómo se preparaba una Palabra. Fuimos en el coche. Y no vimos a nadie. Nos volvimos. Eran las nueve de la noche. Después, una cena rápida, y a la cama.

No ha hecho falta dar ni un solo grito. No hay nada como un día saturadito.