viernes, 26 de diciembre de 2008

Mi Navidad


Yo soy nueva en esto de contestar memes (que me imagino lo que es, aunque no sé de dónde vendrá la palabreja), pero como Irache, me lo ha brindado, pues yo lo acojo con gusto, y haré lo que buenamente pueda.

En casa no tenemos una comida favorita de navidad, cada año solemos cambiar, o introducir alguna novedad. Eso sí, de primero siempre hay langostinos con salsa rosa (a mi padre, le chiflan) y buen jamón. De segundo, siempre nos decantamos por la carne (o de ave, o de ternera), pasando del pescado.

La verdad es que como siempre sobra comida, ya hace años que decidimos olvidarnos del pescado, e ir a lo seguro (la carne nos gusta a todos más).

De los entrantes se encarga mi madre, de la carne para los niños (se juntan, catorce niños...) mi cuñada, y de la carne para los adultos, yo misma. El postre se lo dejamos a mi hermana, que siempre nos sorprende con alguna delicatessen. Y los vinos, cerveza, etc. este año se le ha asignado a mi hermano pequeño.

Ha sido una cena fantástica. Hemos comido carne mechada en salsa de piña con vinagre de módena... un lujo. La receta me la dio la madre de un hermano de comunidad, y ha sido un acierto. Lleva ciruelas, dátiles, piña... de beber, nos gusta el vino rosado, y el tinto bueno para acompañar la comida. Los niños comieron filetitos de lomo, y lo "rociaron" con la típica, coca cola, fanta... etc.

La casa la adornamos con el belén, y el árbol. Todos los años nos juntamos con dos belenes, el de los niños (hecho por ellos) y el de los mayores. Este año los niños empezaron a hacer figuritas con huevos (vaciados previamente), pero se han cansado, y lo han dejado a medias... no sé si se animarán a terminarlo. La verdad es que merece la pena, porque está muy bien hecho, al huevo le pintan la cara, y después le ponen ropa (trocitos de tela).

De momento, sólo tenemos el belén de mayores, que como todos los años, lo hemos situado arriba de la chimenea... aunque la decoración la he cambiado... y parece otro.

El niño Jesús lo ponemos el 24 de diciembre por la noche. Llevamos ya varios años haciendo una especie de procesión con los niños (desde la puerta de la casa, hasta el salón) cantando villancicos, acompañados de las guitarras, panderetas, etc... y cuando lo dejamos en el portal, leemos el evangelio del nacimiento de Jesús.

Este año hemos fallado... después de la cena, empezaron mis sobrinos a tocar el violín (estaban los abuelos, y había que deleitarlos), y después dos de nuestras hijas a tocar una canción de Los chicos del coro, con la flauta (nosotros somos más rústicos)... después vino un concurso de preguntas y respuestas que habían preparado... total, que entre violines y flautas, se nos fue la olla.

Cuando nos dimos cuenta, estabamos cantando villancicos, para degenerar después en otros tipos de "cantos"... mi hermano pequeño está en un grupo de rock flamenquito, total, que de una cosa a otra, al niño Jesús lo puse sin pena ni gloria en el belén... seguro que él no nos lo tiene en cuenta. El año que viene, procuraremos estar más al quite.

Lo que más me gusta hacer el 25 de diciembre es reunirnos de nuevo a merendar, en casa de mi hermana, con mis padres, mis hermanos, sobrinos, etc.

Lo que más me gusta hacer el uno de enero es dormir. Para mí el uno de enero, salvo los últimos dos ó tres años, es bastante nefasto, porque me acuesto tarde, luego me levanto tarde también, y estoy todo el día medio zombi.

Como digo, de un tiempo a esta parte, estoy cambiando el ritmo, y prefiero acostarme pronto (a las dos de la mañana) y levantarme relativamente temprano (a las 10 u 11 de la mañana), así consigo vivir este día menos tediosamente.

La navidad la celebramos con mis padres, hermanos, sobrinos... etc. Mis padres y uno de mis hermanos viven en Sevilla, y vienen siempre por nochebuena y navidad, así que es un reencuentro gozoso, siempre.

La nochevieja la celebramos con los padres, hermanos, sobrinos, etc. de Jose Manuel.

No recuerdo ningún regalo de infancia, en especial. Me acuerdo de dos muñecas gemelas que me trajeron los reyes magos, un año. También de un lavabo rojo, de plástico, enorme. Y de un frigorífico con luz.

Mi frustración de reyes ha sido la nancy, nunca me regalaron una, y yo la quería... pero tonta de mí, nunca la llegué a pedir, no sé porqué. Ahora cuando la veo en las tiendas, todavía alguna vez me dan ganas de comprarmela.

Por supuesto, para navidades, entronizamos en casa la figura del niño Jesús. Pasamos ampliamente de Santa Claus. Jose Manuel le tiene aversión, y todo.

No hago ningún ritual para recibir el año nuevo. Me parece una solemne tontería, hay gente que mete el anillo en la copa de champán para "atraer la buena suerte", o se pone alguna prenda íntima roja... todo eso me parece superstición. El Señor ya se encarga de darnos todo lo que necesitamos, y mucho más.

Canción preferida en esta época: los villancicos.
Me gusta mucho uno que dice: "Ya viene mi Dios, ya viene mi rey...", no sé si lo conocéis. Le tengo mucho cariño porque lo canté mucho -interiormente- cuando estaba a punto de dar a luz a Teresa (nació el 20 de enero), parecía que me daba ánimos susurrar ese villancico, cuando me encontraba en aquel trance.

También me gusta el de "vivid alegres, el Señor está cerca"..., porque para mí, un cristiano triste es aquel que no se ha enterado de nada...

No tengo ni película, ni prenda favorita de navidad. Me gustan, como siempre, las películas que enseñen algo positivo. Que salgas con el corazón esponjado, esas son las que me gustan.

Me encantan los dulces de estas fechas. Yo soy muy dulcera. Me gusta todo, los polvorones, los mantecados, los bombones... los mazapanes, menos.

Prácticamente no he patinado en mi vida. Así que obvio lo de "patines en linea" o de hielo.
Ni playa, ni montaña. Nos quedamos en casa. No solemos viajar en estas fechas.
Ponemos zapatos para los reyes, o sea, bota.

Mascotas, hemos tenido pocas. Tuvimos un conejo blanco, que se murió al poco tiempo de estar en casa. Tuvimos que decirles a los niños que el conejito se había puesto enfermo, y que papá se lo había llevado a la tienda, para que lo devolvieran a China, con su familia. Una pena.

Después tuvimos una cobaya. Y ahora tenemos un hamster, que no da mucha guerra, sólo por la noche, cuando empieza a mover la rueda de su jaula, como un descosido.

A la cobaya, los reyes le trajeron un libro, sobre cómo cuidarla. Pero no creo que este año, los reyes se acuerden de traerle nada a Humphrey (el hamster). No sé.

No tengo ninguna navidad inolvidable. Pero, todas son buenas, y apetecibles, para mí.
No detesto nada de este tiempo. Me molestan las compras desenfrenadas... y el que desaparezcan los signos navideños que recuerdan el porqué de esta celebración... cada vez hay menos villancicos por las calles, menos belenes...

Lo que más adoro de este mes, es el poder compartir más tiempo con mis hijos, y mi marido. Y con mi familia, en general.

No tengo nada pendiente respecto a navidades de mi infancia... y para este nuevo año que empieza, me gustaría que el Señor nos preceda en todo lo que hagamos. Que esté con nosotros. Que nos dé unión y alegría.
Y una cosa material: Una casa más grande, y bien comunicada. (Esto, por si cuela).