lunes, 27 de diciembre de 2010

Los impostores



"Mamá, esta mañana han venido a clase los impostores", me soltó Inés al salir del colegio,
muy segura de sí misma, apretándome fuerte la mano, para que la hiciese caso.

-¿qué? ¿quienes son los impostores?

-¡mamá! ¡los reyes falsos! ¡esos que vienen al cole y nos dan chuches!

-¡ah, claro, los impostores! ¡en qué estaría yo pensando!, dije, sin poder contener la carcajada.

Esto pasó hace unos cuantos días; después de los impostores, hemos tenido el festival del colegio, que este año ha sido menos estresante, porque los disfraces eran fáciles. (El año pasado, sin ir más lejos, tuve que hacerle a Victoria un sombrero para que ella se metiese dentro... en fin, sin comentarios).

Este curso Inés se ha disfrazado de gato, Victoria  de reno, Judith de alfarera, y Nazareth de cantante de soul. Estuvo bastante distraido, la verdad es que en esto de los festivales el cole ha ido mejorando, y ya puedo decir, y digo, que no nos aburrimos, muy al contrario; también ayuda que tenemos niños en casi todos los cursos, con lo cual, mantenemos la expectación, de principio a fin.

La clase de Teresa, se me olvidaba, hizo una representación de los Oscars, con alfombra roja y todo, y con entrada triunfal en coche descapotable (grabado previamente, días antes). Todo muy logrado y trabajado, con un gran despliegue de glamour y vestuario;  se ofrecieron escenas-montajes de los protagonistas (Teresa participaba en Harry Potter) de las distintas películas a concurso...  aunque a mi parecer faltó la guinda, que hubiera sido dar los premios en vivo y en directo a todos los participantes.


 Siguiendo el ritmo de esta navidad, diré que también hemos ido el circo Mundial; hacía al menos seis o siete años que no íbamos al circo. Curiosamente, días antes de que mi hermana me dijera que tenía entradas gratis para todos, yo lo había estado pensando... pero había rechazado la idea, porque se nos salía de presupuesto.

¿Será que Dios provee?

El caso es que lo disfrutamos. Y cada vez que hablamos del circo, acabamos contando la anécdota de hace años, cuando fuimos por primera vez.

Ahí sí que fuimos impostores, verdaderamente.

Por aquel entonces teníamos cinco críos, y Jose Manuel y yo, al llegar a la puerta del Circo (delante de la Plaza de Ventas, la de los toros) vimos que a escasos metros habia un trailer aparcado y un cola de gente esperando... no sé por qué supusimos que aquello formaba parte de la entrada que habíamos pagado, así que ni cortos ni perezosos, nos pusimos a la cola; cuando entramos en el trailer vimos a un señor repartiendo unas cajas  muy bonitas, cerradas, que contenían (después lo vimos) bocadillos, bebida, chuches, etc...
.¿cuantos niños son?
-cinco
-Más el padre y la madre...
-Sí.
Salimos de allí, todos, con nuestra cajita. Entramos en el circo, y nos dice el acomodador...
-Ustedes a la zona VIP`S.
-No, nosotros no somos VIP' S.
 -¿No? como les veo con las cajitas de L, Oreal... supuse que eran VIP's...

Bueno, todavía nos desternillamos cada vez que pensamos que cogimos un tentenpié que no era para nosotros... sin saberlo. Y que merendamos gracias a esa marca de cosméticos. Al terminar las actuaciones, dijeron que los empleados de L'oreal se quedasen un poco más, porque había unos regalos que iban a repartir... aquello ya nos pareció excesivo... y nos fuimos.



Otro día estuvimos en un concurso de villancicos en Pozuelo (Madrid),  donde por cierto, el equipo de cuatro de nuestras hijas ganó el tercer premio... entre unas cosas y otras, hemos celebrado la nochebuena en familia... la navidad... Y hemos cantado villancicos hasta desfallecer.