viernes, 10 de diciembre de 2010

El mito del condón

Me parece una carta tan clarificadora, que no me resisto a publicarla. Por si a alguien le queda
alguna duda sobre los "beneficios" del preservativo.
 
  Guayaquil, 20 de marzo de 2009 
 
  Muy estimado Bonil:
  Le admiro como humorista; no me da empacho decirlo. Le escribo con
  la autoridad que me proporciona ser un sacerdote que visita todas
  las mañanas de todos los viernes a los pacientes de VIH-sida en el
  Hospital de Infectología. Voy siempre con un equipo de voluntarios y
  voluntarias de la Casa de la Vida. No sólo le escribo como un
  apóstol de mis enfermos, sino como simple hombre culto (soy abogado
  y sacerdote, con 10 años de estudios en tres universidades
  españolas). Estoy completamente en contacto con todo lo que sucede.
  Me muevo en el Internet como un pez en el agua. Le digo esto, porque
  a veces la gente piensa que los curas vivimos en otro planeta. He
  visto su chiste de hoy sobre el Papa y el criterio de la Iglesia
  Católica sobre la ineficacia del preservativo para combatir el SIDA.
  Estimado Bonil: El Papa puede decir que dos por dos son cuatro. Pero
  esta verdad no deja de ser una verdad científica, sino que sigue
  siendo una verdad matemática, aunque la afirme un religioso. Dejemos
  aparte - sólo por método, para poder dirigirme a usted, con total
  independencia de sus creencias, no sé nada de su religión, ni
  siquiera sé si cree en Dios o no, da lo mismo para el caso - los
  motivos morales por los cuales la Iglesia Católica se opone al uso
  del preservativo para combatir la pandemia del SIDA. El Papa ha
  afirmado algo que es puramente científico: el uso del preservativo,
  lejos de impedir la propagación del SIDA, en definitiva, la
  acrecienta y aumenta. Tome usted un microscopio. Ponga un
  preservativo de látex. Mida las microscópicas perforaciones que
  tiene el látex. Apunte en una libreta las milimicras que posee
  cualquiera de las perforaciones. Ahora, coja un virus del sida.
  Póngalo en el microscopio. Mídalo. Ahora compare las dos medidas. La
  ciencia de hoy afirma que el virus del sida es 450 veces más pequeño
  que el espermatozoide. Si bien los espermatozoides no atraviesan las
  perforaciones del preservativo, claro que los virus del sida sí lo
  hacen. Por otra parte, hemos de reconocer que la masiva difusión del
  preservativo, no determina una disminución del número de relaciones
  sexuales, sino, por lo contrario las facilita, las estimula, las
  incentiva. Sepa, además, mi estimado Bonil, que tras la difusión
  masiva del preservativo hay toda una industria con gigantescos
  intereses económicos, todo un capitalismo. y, lo peor, ellos saben
  que el preservativo no preserva de nada, y que, como dice el Papa,
  aumenta la pandemia (por las dos razones científicas que antes le he
  expuesto: matemática: dimensión de las perforaciones, y estadística:
  constatación numérica de los fenómenos sociales) y, sin embargo, son
  tan criminales y tan genocidas, que por forrarse los bolsillos de
  dólares, empujan al mundo entero a la peor pandemia de la historia
  (tengo 5 DVD's, sobre el tema). La irresponsabilidad de las
  autoridades de salud del mundo entero, y también, por supuesto, de
  Ecuador, es espantosa. Tras esa irresponsabilidad, o está una
  tercermundista ignorancia o una tercermundista corrupción. Todos
  ellos tendrán que dar cuenta a Dios - no me fío nada de los "juicios
  de la Historia", que son para morirse de risa - de la criminal
  irresponsabilidad con la que difunden en nuestro ambiente el uso del
  preservativo, con la consiguiente incentivación de las relaciones
  sexuales realizadas con la "ruleta rusa" del preservativo. No por
  motivos religiosos, sino por simples razones de salud pública, la
  autoridad gubernamental debería informar a la gente los peligros que
  comporta el uso del preservativo. Algo así como se hace con la
  campaña de difusión de la estrecha relación que hay entre el tabaco
  y el cáncer. Para terminar: son innumerables los y las pacientes de
  sida que cuando yo les he preguntado - claro, con toda mi intención
  - si usaron "protección". me miran con profunda tristeza y con una
  sonrisa cargada de odio e ironía me dicen: "Padrecito, el
  preservativo no sirve para nada." Le invito un viernes a visitar
  conmigo a 'mis' enfermitos de sida - hoy mismo he estado con ellos -
  y luego me dirá si se atreve a hacer, querido Bonil, un chiste sobre
  la relación que hay entre la difusión del preservativo y el avance
  de la pandemia del sida. Venga, le recibiremos llenos de cariño en
  nuestro equipo. Venga, y verá cómo los enfermitos están equivocados
  - sí que están equivocados - cuando dicen que no sirve para nada:
  ¡Claro que sirve!, y muchísimo: sirve para contagiarse ellos del
  sida; y sirve, sobre todo, para que muchos millonarios del primer
  mundo y del tercero, ganen más euros y dólares a costa de los
  millones de enfermos de sida que se fiaron del preservativo. Además,
  mi querido amigo: no sé si usted es casado, no sé si tiene hijas.
  pero si un chico le dice a usted que va a tener relaciones con su
  hija, no creo que usted le diga: "¡Ok; pero con preservativo!" Me
  imagino que, como padre digno que supongo será, le dirá al chico de
  turno: "Amigo, usted a mi hija no me la toca, hasta que sea su
  esposa, después de haberse casado con ella, como Dios manda.
 
¡Mientras, ni con preservativo, ni sin preservativo!".
 
  Y esto es lo que la Iglesia afirma como el mejor y único camino para
  preservar al mundo del SIDA y de muchos otros males, tales como los
  hijos sin hogar. En esto, supongo que usted coincide con Dios y la
  Iglesia.
 
  Con mi respeto y mi afecto.
 
  Padre Paulino Toral.