sábado, 7 de enero de 2012

Día de reyes

Esta navidad, como todas, ha sido muy ajetreada. Hoy hemos disfrutado muchísimo del día de Reyes, la inocencia de los niños es algo fantástico, y gracias a Dios, nosotros tenemos mucho niño/a en casa, así, aunque los mayores ya tienen un pie en la adolescencia (o los dos), todavía nos quedan pequeñas con las que saborear el corazón de este tiempo: la inocencia, la alegría, el asombro... Inés hoy no ha parado de repetir: ¡qué buenos son los reyes magos! ¡lo saben todo! ¡cuánto nos quieren!
En casa de sus abuelos paternos, la sorpresa más inesperada... "¡¡¡la wii party¡¡  ¡¡los reyes lo saben todo¡¡ ¡Es el mejor regalo de todos, y yo no lo había pedido, porque se me había olvidado¡¡ ¡¡¡me lo pedí el año pasado, y me lo han traido éste¡¡¡  ¡¡qué buenos son!!

Las pequeñas prepararon la mesa del salón, con mantel, con las copichuelas de vino (que por cierto, el vino estaba un poco "pasao", porque hace siglos que está en la estantería de la cocina, sin que nadie le haga ni caso), y con algún que otro extraño manjar ( en casa no había mucho que degustar, porque los mantecados, polvorones y demás cayeron hace días) así que rebuscaron entre sus chuches, y les pusieron a los reyes unas bolsitas de gusanitos, galletas y dos mantecados que no se sabe de dónde salieron.

También les dejaron una carta: "Muchas gracias por traernos regalos. Toda mi familia dice que sois muy buenos con la gente. OS QUEREMOS MUCHISIMO. Ya sabemos que no nos vais a traer todo lo que queremos porque este año no nos hemos portado muy bien. Pero os deseamos FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO". (Y abajo de la carta, tres corazones en los que en su interior se leía: "Amor", "Esperanza", "Cariño".


¿Que no se han portado muy bien¿ . ¡Si son el cielo bajado a la tierra¡.

Victoria (nueve años) tiene un poquillo de genio, y un afán desmedido por hacerlo todo bien. Esto exaspera a sus hermanas, que se sienten acusadas muchas veces por ella.Victoria sigue creyendo en los reyes magos, y este año les ha pedido en su carta, "que se lleve mejor con sus hermanas"... ella es consciente de que esta "búsqueda de la perfección" tiene que encauzarla de otra manera, no juzgando a todo bicho viviente. A su favor, su corazón, blandito, blandito. Llora con el que llora, y ríe con el que ríe. Hay días que la sorprendo en la cocina, recogiendo los platos, y poniendo orden, "para que mamá descanse un poco". Hoy los reyes la han sorprendido con una bici, ella, que ya había perdido toda esperanza, "porque hay crisis, y somos muchos hermanos". A los reyes magos, no hay quien les gane en generosidad, y además, serían injustos si no reconocieran el esfuerzo y el deseo que Victoria tiene de hacer las cosas bien.

Y qué decir de Inés... el cielo en la tierra. Inés es cariñosísima, y te pide perdón por cualquier tontería. Está siempre alegre, es trabajadora, aplicada, te busca siete veces al día para darte un abrazo y un beso. Pero ella también se exige mucho a sí misma. Ayer, sin ir más lejos, me decía: "Es que, mamá, tú te crees que yo soy buena, pero yo pego, me enrabio, insulto..." (no es verdad, yo creo que es la niña más dócil del mundo... para enrabiar a Inés hay que trabajárselo mucho). ¿Cómo no le van a traer los reyes lo que pide¿
En total, ha recibido ¡¡¡siete regalos¡¡¡ No se lo podía creer. Una máquina para hacer gominolas, otra para hacer pulseras, otra para hacer pegatinas... la wii party... así estaba, que no cabía en sí de gozo. Ahora, que todo "a compartir".

(Porque el rey Melchor, con el que hablamos toda la familia ayer por la tarde en la parroquia, les dejó bien claro que "el amor nace del compartir. No se puede ser egoísta, porque el egoísta se encierra en sí mismo y no ama. No se ocupa ni preocupa del que tiene al lado. Para que en una familia se dé el amor y la acogida, hay que echar fuera el egoísmo" (creo que fue una lección magistral, no sólo para los niños, también para nosotros, los padres: Si el egoísmo se instala en nuestra casa, estamos perdidos. Y si no contamos con la Iglesia, con Cristo, también.
Todos los años vamos a hablar con los reyes magos antes de ver la cabalgata, y la verdad, lo que nos dicen no tiene desperdicio. El Espíritu santo habla a través de ellos. Los niños no perdían detalle. También nos dijo que si de verdad necesitábamos una casa más grande, que lo pidiéramos con fe, que el Señor no está sordo a las necesidades materiales que podamos tener. En fin, esta charlita ha sido otro de los regalos de esta navidad).


 ¿Y Judith¿ ¿Qué decir de Judith¿. Judith es preciosa, la mellada preciosa. Le faltan cuatro dientes, y según ella, es la "pupas", todo le pasa a ella. Todavía tiene la señal del tenedor clavado en la nalga, de cuando se cayó encima del lavavajillas (que estaba abierto) desde arriba de la estantería de la cocina, adonde se había encaramado para coger no sé qué cosa. Judith hoy está encantada con su ordenador de la barbie, y con su caballo blanco (con peine, para peinarle la crin).

¿Y Almudena¿ ¿Se ha portado mal, Almudena¿ . No puedo evitar reírme cuando pienso en ella. Es una marujilla de tres años, que te pone "caras" cuando se enfada. Y cuando hace alguna trastada (el otro día pintó con el pintauñas la puerta del cuarto de baño) le echa la culpa a Judith ("ha sido Judith"), aunque, casualmente, Judith no estuviera en casa en ese momento.
Almudena lleva toda la mañana disfrazada de princesa, y jugando con un kit de plastilinas.

También hemos vivido la visita al Cotolengo, este año José, el mayor se vistió de rey Baltasar, y para mí fue muy reconfortante ver cómo se desvivía por hablar y acoger a los enfermos de esta  residencia. Inés hizo de paje, y le entregaba los presentes al rey mago, quien a su vez, los repartía mientras se cantaban villancicos... la parroquia estuvo allí, y unos hermanos de Cáritas, también. Hemos ido de celebración en celebración, como todos los años. Las pequeñas se vistieron de "monagos" y cantaron para los ancianos... se disfrazaron en el colegio en el festival de navidad... acogimos a dos chicos franceses en casa, que vinieron para la Misa de las Familias en Colón... (esto último ha sido otra bendición). En fin, no quiero cansaros más. Sólo quería dejar aquí algunos detalles de esta navidad, que pasa como un soplo de aire fresco, y que ha estado llena de pequeñas cosas, tan importantes.

jueves, 5 de enero de 2012

"Aunque vaya contracorriente, soy feliz"

Este es Andrés Moreno, tiene 17 años, y estudia segundo de bachillerato, en los Maristas. Hablé con él para hacerle una pequeña entrevista, que se ha publicado en la revista Buenanueva. La traigo hoy aquí, porque me parece un testimonio interesante, de como un joven intenta seguir a Jesucristo. (En la foto, Andrés es el de la derecha)





-¿De dónde has recibido la fe?

He recibido la fe de mis padres;  no ha sido tanto que ellos  me hablaran explícitamente de Cristo, como ver sus creencias reflejadas en  su forma de vivir,  en el ejemplo que me han dado. Después la fe se ha ido afianzando gracias al Camino Neocatecumenal .

-          Tú has vivido un acontecimiento muy duro, la muerte de tu padre. ¿La fe te ha ayudado en este trance?

-          Sí, me ayudó muchísimo. Este hecho me fortaleció en la fe; vi la fuerza de la oración, lo mucho que Dios Padre nos ayudó, no sólo a mí, sino a toda mi familia. Porque estábamos tristes y doloridos, pero no desesperados ni hundidos.  Ahora, hablando contigo,  me acabo de dar cuenta de lo importante que es tener una comunidad de hermanos; en concreto la comunidad de mis padres estuvo ahí, rezando con nosotros, estando presentes en el velatorio…  Me acuerdo que una hermana de la comunidad de mis padres, durante el entierro, me dijo que ella había pasado por una experiencia similar a la mía; me dijo: “Cuando pase el tiempo y eches la vista atrás, verás que Dios te ha ayudado especialmente, que ha estado cuidado de ti de una manera especial, única”. Y ahora veo que Dios me ha ido cuidando hasta en las cosas más pequeñas del día a día.

-          ¿Algún hecho en concreto donde tú hayas visto que Dios te ha cuidado?

-          Dios ha ido proveyendo personas (desde un sacerdote con el que hablar, por ejemplo, hasta hermanos concretos, una comunidad en la que madurar mi fe, un grupo de discernimiento vocacional al que asisto con regularidad… He visto que Dios actuaba también en que mi madre no se derrumbó  después de la muerte de mi padre, y eso que ella se había quedado sin apoyos, y sin embargo mi hermano y yo la veíamos serena, tranquila, con paz. Sobre todo he visto que Cristo está resucitado, ya digo, tras la muerte de mi padre, ahí es donde me he dado cuenta de la importancia de la fe, que es la roca en la que sustentar la vida.

-¿Cuál es tu relación con tus compañeros de colegio y profesores? ¿En alguna ocasión has dado testimonio de Cristo, delante de ellos?

En esto he pasado por dos etapas. En un primer momento, sobre todo por miedo  y también por no contar con una formación suficiente, cuando oía críticas a la Iglesia o comentarios que yo sabía que no eran ciertos, me callaba, no daba mi opinión, porque no me consideraba capacitado para argumentarla convenientemente. Ahora, porque Dios así lo quiere, estoy perdiendo el miedo; en esto también me ayuda  el  grupo de discernimiento vocacional  al que asisto, donde se habla de todo tipo de temas con libertad absoluta y se muestra la visión de la Iglesia, en toda su profundidad.  Hombre, siempre cuesta levantar la mano y cortarle al profesor, y decirle que eso no es así, que tú no piensas eso… pero cuanto más lo haces, menos te cuesta.

Aunque estoy en un colegio católico, surgen ocasiones continuamente,  sobre todo con los profesores… incluso  con el profesor de religión. Por ejemplo, éste nos decía que la anticoncepción era “necesaria”, que la postura de la Iglesia está fuera de la realidad… que una paternidad responsable no es compatible con estar abiertos a la vida. 

También nos decía que en una familia numerosa no se puede educar bien a los hijos, porque no se les puede dar todo lo que necesitan…  Yo le argumentaba que eso es absurdo, ¡claro que puedes atender bien a los hijos que Dios te da!(esto lo he visto en mi parroquia, donde hay muchas familias numerosas y los hijos están bien cuidados, bien atendidos, también en los estudios;  el hecho de tener muchos hijos, no implica que estos no puedan sacar buenas notas. Habrá de todo, eso dependerá de cada familia, y de cada persona en particular).

-¿Y cuál es la postura de los profesores, cuando les llevas la contraria en estos temas morales?

-Hay quienes se salen por la tangente y a partir de ese momento, defienden su opinión de una manera menos radical, también los hay que siguen en sus trece e intentan hacerme ver que lo que yo digo no es cierto…

-Y tus compañeros,  cuando les replicas, ¿qué dicen?

-Mis compañeros  me dicen “anda, deja de decir tonterías, que eres un fanático y un intolerante”. Hacen oídos sordos a lo que les digo, pese a haberme tomado la molestia de argumentarlo debidamente. Critican la doctrina de la Iglesia o defienden el aborto, por ejemplo,  basándose en casos límite (“si una chica ha sido violada o está mal económicamente, entonces, es normal que aborte”); ellos acaban siempre la conversación con el argumento relativista: “bueno, que cada uno haga lo que quiera con su vida”.

-¿De qué hablas con tus compañeros?

-De anticoncepción, de aborto, de sexualidad… también de la Historia de la Iglesia (de la Inquisión, de Galileo…). También pasa que muchas veces los profesores hablan de lo que no saben. Un profesor de Quimica  nos dijo que la iglesia quemó a Miguel Servet (el que estudió la circulación de la sangre), sin embargo fueron los calvinistas quienes lo hicieron. Este profesor ridicullzó a la Iglesia en medio de la clase, como si ésta fuera un grupo de fanáticos intolerantes que odia la razón y el conocimiento.

-Tú has tenido la experiencia hace un par de años, de salir por las calles en la Misión Joven, hablando con la gente, contándoles tu experiencia… ¿qué te aportó todo esto?

Esta experiencia también ayuda a quitarse el miedo de encima y a decir lo que piensas y en quién crees. En esa ocasión estuvimos en el intercambiador de Moncloa, y en la plaza de los Cubos, en Madrid. Íbamos con guitarras, cantando con un megáfono.  Sobre las doce de la noche, en hora punta de salidas nocturnas, micrófono en mano unos cuantos jóvenes dieron su  testimonio de cómo Cristo había cambiado sus vidas. A mí me sorprendió que en aquel ambiente completamente hostil  (había risas, burlas) delante de muchísima gente, fueran capaces de hacer esto. Desde un punto de vista humano, pudiera pensarse que esto es una pérdida de tiempo, pero lo cierto es que hay que hacer este tipo de  cosas, porque ahora los jóvenes no pisan las iglesias, y hay que salir a su encuentro en los ambientes donde ellos (nosotros) nos movemos.

¿Estás contento de estar en la Iglesia?

-Sí, mucho.  Si no llega a ser por mi familia y por la Iglesia, ahora mismo estaría bastante perdido; para mí sería lo más importante la apariencia, los afectos, lo que opinaran mis compañeros de mí…  o mis planes de futuro, o pondría todas mis fuerzas en conseguir mis propósitos… y me iría fatal, no sería feliz. Me estaría buscando a mí mismo continuamente, me dejaría arrastrar por el ambiente de la calle… En la Iglesia es donde soy feliz, aunque vaya contracorriente con lo que se vive en nuestra sociedad.