viernes 30 de octubre de 2009

Escalofriante

video ¿A esto hemos llegado? ¿puede el ser
humano perder el sentido de su dignidad como persona? ¿puede permanecer, impasible,
ante el sufrimiento del otro/a? Evidentemente, sí. Puede. Pero entonces, deja de ser
"humano", para convertirse en una bestia.
Nadie está libre de llegar a convertirse en "algo" así.
De hecho, nuestra sociedad nos lo pone en bandeja.

La "moral" no es otra cosa que la preocupación por crecer como persona,
y la obligación de pensar en los demás, antes que en uno mismo.
Decía, creo que Benedicto XVI, que cuando falta Dios,
la vida se desenvuelve en el límite con el precipicio
(no es una frase exacta, la tengo que comprobar...
pero la idea es esta).

Este video no refleja algo ilusorio, de hecho, hace ya unos cuantos años, se concedió
un premio muy importante de fotografía, a nivel mundial, a un fotógrafo que captó
la imagen de un niño negro africano, desnutrido, agonizante, rodeado de buitres
carroñeros, que esperaban el momento en que muriese para devorarlo.

El niño murió, el fotógrafo fue premiado- en medio de la polémica,
por no haber auxiliado al pequeño-, y tengo entendido que años más tarde,
dicho fotógrafo, se suicidó.

miércoles 28 de octubre de 2009

Benigno Blanco, del Foro de la Familia: "Se puede reconstruir una cultura de la vida"





Lo primero, enhorabuena por esta manifestación tan viva, tan sorprendente, tan auténtica…
lo segundo, quisiera su valoración personal sobre esta marcha por la vida del 17 de octubre,
qué expectativas hay tras
aunarse más de millón y medio de personas en defensa del no nacido, y de la mujer embarazada.

La valoración es muy positiva. Ha sido una de las manifestaciones más numerosas que
ha habido en la historia de España, y además se notó en la calle el espíritu singular de los defensores de la vida, claramente alegre, positivo, muy juvenil, muy femenino, muy familiar…
lo cual ha impactado bastante a la opinión pública,
a los MCS, a los visitantes extranjeros…

¿Efectos inmediatos en la vida política? Yo creo que ninguno. Ya me gustaría que no fuera así, pero hasta ahora el gobierno ha demostrado en este tema una cerrazón, un sectarismo…
no se atiene a los datos científicos, ni a lo que dice el Tribunal Constitucional, ni a nada…
por tanto, me temo que ahora tampoco nos va a hacer caso.

Yo espero que el PP tome nota de que hay una amplísima mayoría en este país
que no estamos dispuestos a transigir con el aborto, y que no entenderíamos que
el PP no fuera serio con este tema. Por otra parte, esta manifestación es una
expresión del punto de madurez del movimiento Provida en su sentido amplio, en España.

No hay vuelta atrás, millones de españoles vuelven a ser conscientes de que se puede reconstruir una cultura de la vida, que el aborto no acabará ni mañana ni pasado,pero que se puede hacer.
Tenemos un discurso positivo, progresista, pro mujer, pro derechos humanos,
que es bastante incontestable. Yo creo que desde un punto de vista cultural
y de responsabilidad social la manifestación ha sido un éxito absoluto,
y desde el punto de vista de la incidencia en la vida política,
va a ser limitado por la cerrazón de algunos de nuestros gobernantes.

Da la sensación de que España es el laboratorio experimental,
el campo de trabajo
de todas las medidas sociales y políticas
que la izquierda radical quiere imponer en el mundo…
así, en siete años, Zapatero ha articulado el aborto libre,
la ley de educación para la ciudadanía,
la ley de violencia de género, Reforma del Código Civil que permite el “matrimonio”
entre personas del mismo sexo, ley del Divorcio Express…


Yo creo que éste es un fenómeno mundial, no es un fenómeno español, no lo ha inventado el presidente del gobierno. Viene de antes, está presente en otros países, y seguirá después de Zapatero… es la gran lucha ideológica de nuestro mundo occidental,
son los principios del humanismo cristiano (o los retazos del mismo, quizá tampoco muy clarividentemente asumidos) frente a la antropología de género laicista, que viene con gran fuerza desde USA,las agencias de Naciones Unidas, el feminismo más radical, el movimiento gay, etc.

Esta presente este debate en Alemania, en Francia, en Italia, en Latinoamérica,
en Asia…Quizás lo singular de España es que somos el único país del mundo
en que este virus, que pulula por todo el planeta, un gobierno lo ha hecho
suyo de forma muy sectaria y radical, como la línea directriz de toda
su política.

Aquí tenemos todo un gobierno que si algo ha demostrado en los siete
años que lleva en el poder, es que la única línea directriz consecuente,
en la que no está dispuesto a dar un paso atrás, es la que se deriva
de la agenda política de la ideología de género.

Lo que está sucediendo en España está generando una atención
desde todo el mundo,muy llamativa… el 17 de octubre teníamos aquí
MCS de veintitantos países, cuando el tema del aborto está “muy visto”…
a estos países les sorprende que, a estas alturas, haya un gobierno
que se empeñe en un “más aborto” sin más, como si fuese algo bueno…

¿Y lo están consiguiendo?, ¿Nos están “cambiando el agua” en la forma
de pensar,
de concebir el mundo?

-Obviamente le “comen el coco” como dirían mis hijos, a una parte de la población,
pero también provocan la reacción contraria… es como el debate sobre el matrimonio homosexual en USA… ¿el balance? Ha habido más Estados en USA que han reformado
su constitución para definir que el matrimonio es entre hombre y mujer,
que los que han legalizado la unión de personas del mismo sexo.

O lo que ha pasado con el debate sobre el aborto en México…en el Distrito Federal
han aprobado la ley del aborto, pero como reacción, ya hay 11 estados mejicanos
que han reformado su constitución interna para proteger la vida humana
desde el momento de la concepción… por lo tanto, el balance ya veremos cuál es,
la gente se deja arrastrar por esta ideología que se presenta como liberadora
de nuevos derechos… las leyes nuevas tienen un efecto pedagógico,
pero también provocan mucha reacción en contra, de gente que se reafirma
en sus convicciones.

Pero, la Ley Aído es una excepción… El aborto se mantiene como delito penal en Europa. Hay un 60 por ciento de países europeos en que el aborto sigue considerándose como delito, aunque se acepten algunos supuestos.
Personalmente, siempre he considerado que ley actual de los tres
supuestos legales de aborto en España son, d
e hecho, en la práctica,
el ejercicio del aborto libre, porque no existe un control
sobre el supuesto de la salud psíquica de la madre…


La ley española es teóricamente restrictiva, porque así lo exigió el TC,
en sentencia del 85, que anuló la primera ley del aborto,
porque no daba suficientes garantías a la vida del no nacido…
aquella sentencia 53/85, estableció que la vida del no nacido
es un valor amparado por el art. 15 de la Constitución /todos
tienen derecho a la vida / y que por lo tanto, el Estado no
puede desprotegerla...y continuó, bien es verdad, que “si
entra en conflicto con otros bienes de la madre, de igual
relevancia constitucional, y siempre que ese conflicto
no se pueda resolver de otra manera, se puede despenalizar”.

Por tanto, actualmente, según el TC, sólo podemos despenalizar
cuando hay un gravísimo conflicto no resoluble de otra manera,
pero la aplicación ha sido un fraude de ley, y aborto libre.

De hecho, durante el primer año de esta ley hubo 9 abortos,
el segundo, 411, y el tercero, más de 16.000… /después ha ido
creciendo un 10 por ciento cada año/.

El salto de 411 al 16.000 se produjo porque hubo un Real Decreto
que suprimió las Comisiones previas de valoración, es decir,
suprimió los médicos de distrito sanitarios que,
ante cualquier petición de aborto, miraban la historia clínica
para ver si era un caso clínicamente grave… ese sólo control
sirvió para que hubiese 9 ó 400 abortos…

En el 86 se suprimen esos comités y entonces ya nadie comprueba
que estamos ante un grave conflicto, y además ese mismo Real Decreto
legaliza las clínicas privadas del aborto.

Así, la conversión del aborto en un negocio, unido a la desaparición de las comisiones previas, es lo que ha disparado las cifras.
En las clínicas privadas se realizan el 99 por ciento de estos
abortos, y se alega en el 99 por ciento de los casos, “grave peligro
para la salud psíquica de la madre”.

Esta futura ley del aborto, si llega a aprobarse, será una de las
más permisivas de Europa…


Sin duda alguna. Teóricamente en España, la figura del no nacido
está protegida por ley, y con la nueva ley ya no va a ser así.

Este tipo de leyes provocan la banalización del aborto, y el desarme moral
de la sociedad, porque si tú permites el aborto hasta las 14 semanas,
y luego, por un posible peligro para la salud psíquica, hasta la
semana 22… si alguien aborta a las 14 semanas y media,
¿cómo vas a condenarle penalmente?… Y si en vez de ser una
grave enfermedad psíquica, es una enfermedad más o menos grave…
pues tampoco… además, las clínicas dicen públicamente que ellos
consideran que existe un grave peligro para la salud psíquica
de la madre, siempre que un embarazo no es deseado… se trata de
una pendiente deslizante que desarma a los jueces, y a toda la sociedad.

La idea del gobierno es que los métodos anticonceptivos y el aborto
van a frenar los embarazos no deseados entre adolescentes,
sin embargo está demostrado por diversos estudios, que la difusión
del preservativo como forma de frenar los embarazos ha sido un fracaso.
¿Por qué se empeña el gobierno en seguir esta línea, y no atiende
al caso de Uganda, que ha conseguido frenar el sida gracias a la
abstinencia sexual?


Efectivamente el caso de Uganda es ejemplar. En todos los países del mundo,
sin excepción ninguna, el aumento de consumo de anticonceptivos y de uso de preservativos, ha ido paralelo al aumento de los abortos. Es un dato que no
se quiere tener en cuenta, igual que este otro dato: todas las campañas
del preservativo no han controlado la expansión del sida.

Ese empeñarse en ver el ejercicio promiscuo de la sexualidad como la
clave de la felicidad humana, obnubila a muchos de nuestros políticos.
Les lleva a negar la realidad de las cosas.

Llevamos treinta años con estas campañas de preservativos en España:
“enróllate, pero con preservativo”, “hazlo cuantas veces quieras,
pero con preservativo”, así, cada vez más embarazos no deseados,
más abortos, reaparecen enfermedades de transmisión sexual que
creíamos ya erradicadas, no contenemos el Sida… y es pura estadística.
El preservativo reduce el riesgo de contagio y embarazo, pero sólo lo
reduce, no lo elimina… por tanto, si en paralelo a la difusión del
preservativo, incentivamos el incremento de conductas de riesgo,
el efecto no deseable va a aumentar. Es como si en las campañas de
circulación nos dijesen, “conduzca por donde quiera, pero con el cinturón
de seguridad siempre puesto”, ¡habría más accidentes! Porque
aumentamos el riesgo, aunque vayamos con cinturón…

Es decir, no quieren renunciar a la primera parte: “hazlo cuantas
veces quieras”… y esto ya es un prejuicio moral, y como no lo hacen,
no saben cómo contener ni las conductas de riesgo, ni las consecuencias
de ellas. Y luego se acude a los abortos, para que no se vean
los efectos…la única manera de evitar todo esto, es una educación
en la libertad y en la responsabilidad sexual. De hecho, el aborto,
esta obsesión abortista que vemos, es el precio obligatorio
que nuestra sociedad paga, para no renunciar a una sexualidad
inestricta y sin consecuencias.

El arzobispo de Lima, cardenal Juan Luis Cipriani, ya manifestó que
“bajo el término salud reproductiva existen grupos ideológicos que
pretenden liberalizar nuevas formas de aborto”. Bajo el término
“salud reproductiva”, que es usado mucho en todos estos planes para
el control de la población, por parte de la ONU, se encubren
esterilizaciones forzosas, difusión de la contracepción,
esconder información sobre los efectos abortivos y secundarios
de algunos anticonceptivos…


La ideología de género la hace suya, parcialmente, Naciones Unidas
en la Cumbre de El Cairo sobre población del año 95. Recuerde que
Juan Pablo II hizo toda una campaña mundial para lograr que en los
documentos finales no se adoptasen los términos, ni la ideología de
género, y lo logró en parte… pero en la siguiente Cumbre de Pekin, ahí
ya se aprobó la ideología de género totalmente.

Desde entonces, Naciones Unidas está fagocitada por los grupos
de planificación familiar, imbuidos de la perspectiva de género.
Y en gran medida, los objetivos del milenio, son pura
ideología de género. Ese es el Programa Oficial de Naciones Unidas,
y lo es, porque la gran obsesión de Naciones Unidas,
y es difícil de entender, es el control de la población.

Esto es en lo que más dinero gasta. Y la ONU ha adoptado la
ideología de género como instrumento para el control de la población,
y difunde esa visión de fobia a la maternidad, que exalta
las formas de sexualidad que no permiten la reproducción,
como la homosexualidad, y esa visión negativa de la maternidad
para la mujer, que convierte en un derecho el aborto,
la esterilización, etc.
Naciones Unidas está haciendo un enorme daño a la salud del mundo,
y sobre todo a las mujeres, por la enorme carga ideológica
que está imponiendo a estos países del segundo y tercer mundo.

Aquí en España, la presión de la ONU se nota poco,
pero en estos países de Iberoamérica, en los países africanos,
Naciones Unidas es más poderosa incluso que los gobiernos,
porque es la que paga el sistema sanitario, el sistema educativo,
las campañas de salud… y claro, en muchos países del tercer mundo
se necesitan los dólares para abrir la escuela, el hospital…

Y es más, dan dinero a cambio de que puedan realizar
esta “planificación familiar” sobre la población…
es un chantaje en toda regla.


-Es un chantaje expreso. De hecho, está habiendo una presión jurídica
de Naciones Unidas hacia los países de América Latina para que
estos países legalicen el aborto, como si fuese obligatorio
por pertenecer a Naciones Unidas.

Interpreta –Naciones Unidas- con esta relectura de género que hace,
que el “derecho a la vida y a la salud”, que está en la
Convención de Derechos Humanos del 48, incorpora el derecho al aborto.
De facto, se han producido requerimientos formales y jurídicos
que vienen a decir, yo le echo de Naciones Unidas, si no legaliza
el aborto en su país.

Existe una relación íntima entre ideología
de género y control de la natalidad… ahora, además, apoyándose en el
cambio climático surge un nuevo malthusianismo, consistente en la idea
de que la superpoblación daña el planeta.


El Malthusianismo es una obsesión de Naciones Unidas desde hace
muchos años, el célebre memorándum McNamara-Kissinger, para el
presidente Nixon -que Nixon convirtió en documento secreto de la
línea directriz de todas las agencias internacionales de Naciones Unidas,
y de todos los Fondos de Cooperación con el exterior- impuso que
todas las políticas internacionales de Estados Unidos , y todas las
organizaciones internacionales financiadas por Naciones Unidas,
incorporasen el control de la población del tercer mundo,
como una línea esencial de la política de defensa de los Estados Unidos.

Por tanto, el Malthusianismo es la defensa de la nación blanca
por excelencia, que sería las Naciones Unidas, frente a esos pobres
del tercer mundo que crecen demasiado y quieren tener derecho
a las riquezas.
Esto después se ha ido revistiendo de capas ideológicas,
la ideología de género, y hoy día, efectivamente, un cierto ecologismo
antihumanista tan presente en la sociedad, que ve al hombre como una
bacteria peligrosa para el planeta, en vez de su mayor riqueza,
está intentando convertir el control de la población en la clave
para salvar el planeta. Lo cual no tiene ningún fundamento;
evidentemente, los seres humanos somos bocas que comemos,
pero también inteligencias que mejoramos el mundo, y manos que
trabajamos el mundo. Y eso se quiere olvidar.

Uno de los grandes dramas de nuestra época, es que hemos creado
una cultura tan antihumanista, que hay gente que ya defiende
expresamente que la propia supervivencia de la especie humana
es algo nefando ; alguien dijo que la mejor manera de ayudar
a este planeta era eliminando a cinco o seis mil millones de
seres humanos… parece una barbaridad, pero más de un burócrata
debe pensar en ello.

"asistimos a la gran lucha ideológica,
entre el humanismo cristiano y la antropología de género"

"tenemos un discurso positivo, progresista,
pro mujer, pro derechos humanos,
que es bastante incontestable"


"un cierto ecologismo antihumanista, muy presente en la sociedad, ve al hombre como una bacteria peligrosa para el planeta"


"está habiendo una presión jurídica de Naciones Unidas, hacia los países de América Latina, para que estos países legalicen el aborto"


"nos vamos a homologar con los países más radicalmente abortistas de Europa"


Autor: Victoria Luque Publicado en la revista Buenanueva, noviembre 2009

martes 27 de octubre de 2009

Gran Hermano, ¡y a bailar!




No sé por dónde empezar. No salgo de mi asombro. Resulta que me he acostumbrado
a ver un programa televisivo, de gama "blanca", podría decirse, llamado
-ya lo conoceréis- FAMA, ¡y a bailar!.
En principio, todo muy inocente, chavales jóvenes aprendiendo distintos tipos
de baile, en una "Escuela".
Tras una selección entre al menos mil jóvenes,(que me la "tragué" entera,
han sido elegidos unos veinte, y a estos, sus profesores
-altamente cualificados, por lo que parece- les dan clases,
e incluso se convierten en sus "padres", dándoles consejos, orientándoles
también en cuanto al trato con sus compañeros... hasta ahí todo bien.

Incluso leí una entrevista hace poco en que la "regenta" de Fama,
una tal "Lola", decia que en la Escuela estos chicos aprendían valores
como el esfuerzo, el sacrificio, el compañerismo, etc.
Lo cual me pareció encomiable.

Pero... poco a poco el programa se ha ido convirtiendo en un Gran Hermano,
sólo que con actuaciones de sus protagonistas.
El cotilleo ya hace tiempo que lo vengo asumiendo, pero es que,
en los últimos programas que he visto, la cosa ha subido de tono...

primero, que si un beso "con lengua" (perdonad la expresión)durante
la actuación, entre Jonathan y Lourdes, y claro,
cuando fulanito le pregunta a menganita que si esto le podría
molestar al novio de ella...

ella, ni corta ni perezosa le dice que le da igual, que si se molesta su novio,
que se aguante, que están haciendo un "trabajo".

Después el profesor argentino, Rafa, insiste en que quiere "fuego", "fuego",
y ya durante la selección de los chavales, a algunos les hizo quitar la
camiseta, y bailar con el torso desnudo... bueno, pero es que ahora plantea
unas coreografías que parecen salidas de los night clubs.
Y este programa según cuentan ,y es verdad -porque mis hijas lo estaban
viendo hasta hace relativamente poco-, lo ven muchísimos
niños en edad escolar.

Pero no queda aquí la cosa, la gota que ¿colma? el vaso
ha sido cuando, en un tiempo de relax, los chicos y chicas de la casa
se han puesto a jugar a las "prendas".
Ya podéis imaginar.
Pues no, supera lo imaginable.

Resulta que él o ella, según el caso, con los ojos vendados,
toca las distintas partes del cuerpo del resto de los participantes
en el juego, para adivinar de quien se trata... culos, pechos,
incluidos en el lote. Y si no lo acierta, pues le tiene que dar
un "pico" al que corresponda. El o ella.

Es decir, que he visto, menos mal que estaba yo sola, porque si no
hubiera tenido que apagar la tele, cómo se besaban en la boca,
chica con chica, y chico con chico.
Lo más normal del mundo. Nadie ha cuestionado nada.
Todo entraba dentro de la normalidad.
No salgo de mi asombro.
Y este programa, trata de fomentar unos valores entre la gente joven,
sí, valores de esfuerzo y trabajo, pero se han olvidado del respeto
a la otra persona, del respeto a su intimidad...
esto también hay que enseñarlo.
Porque la dignidad también se aprende. Pobres chavales.

Postdata: Por cierto, detrás de todo esto, ¿no estará la ideología de
género? ¿El ir calando, como lluvia fina, la idea de que la sexualidad
es una opción, no algo innato, que nace con la persona?
Cualquiera de estos programas está meditado hasta el más mínimo detalle,
nada se deja al azar.

domingo 25 de octubre de 2009

Me robaste el corazón


Me robaste el corazón,
amada mía, esposa...
me robaste el corazón.

Este canto está resonando dentro de mí,
desde ayer al mediodía,
que lo oí por primera vez...
es del Cantar de los cantares.

El amado habla a la amada, y el amado, Cristo,
le dice a la amada -la Iglesia, tú y yo...
que le hemos robado el corazón.

Ojalá pudiérais oir la música que acompaña
estas palabras,
cala hasta lo más profundo.

Sí, amado, te quiero.
Me has robado el corazón.

Esto se lo he podido decir de nuevo,
en la eucaristia... con la fe renovada.

Este fin de semana hemos estado de convivencia
con nuestra comunidad, y parece que
después de doce años empieza a darse
una cierta comunión entre nosotros,
cosa que es maravillosa.

Empezamos a sentir y a vivir como uno solo,
como cuerpo de Cristo resucitado que somos,
como Hijos del mismo Padre,
como hermanos del mismo Señor...

Empezamos a vivir la fraternidad, y es alucinante.


Como sabéis, llevo un tiempo bastante largo en una
especie de oscuridad,que me impide
ver a Dios en mi historia...

tanto es así que tengo la lengua "pegada al paladar",
como dice el salmo,
incapaz de hablar de las maravillas que el Señor ha hecho
y está haciendo en mi vida,
se me olvida de dónde me ha sacado el Señor,
cómo estábamos Jose Manuel y yo
cuando nos agarramos, con verdadera hambre,
a la Palabra de Cristo...
cuando nos hicieron un sitio,
en esta barca que es la Iglesia,

se me olvida,porque Satanás también hace su trabajo...
y yo le ayudo,
con mi insensatez.

Me veo como el ciego Bartimeo, que sentado a lo largo del camino,
pedía unas monedas...hasta que Cristo pasó por allí.

Hoy, en la penitencial que hemos tenido, se lo confesaba
al sacerdote,me veo al límite... me falta el agua...

el cura, joven, me decía:
pídele la fe al Señor,
la fe es un don,
grítale, "Señor dame la fe".

En la oración personal, yo sola con Él,
sólo he podido articular unas pocas palabras:

Señor, sal fiador por mí...

estas pocas palabras, han sido respondidas
por una frase de Cristo, cuando dice a Pedro:
"Rezo por ti ante mi Padre,
y cuando te levantes, confirma a mis hermanos".

Esto me ha inflamado el corazón.

Después, el evangelio de la eucaristía,
¿curiosamente?, hablaba de la fe.

Cristo se para delante del ciego Bartimeo,
que le gritaba, "Jesús, ten misericordia de mí",

y tanto gritaba, que Cristo se vuelve a él
y le dice: "¿Qué quieres que te haga?

Y dice la Escritura, que el ciego, dando un salto,
y abandonando su manto,
que era todo lo que tenía
con lo que se arropaba en las noches a la intemperie)

le dice: "Señor, que vea".

Igual que yo misma. Que también le pido, insistentemente,
que salga fiador por mí, que no me abandone a mi suerte,
que ponga mis pies sobre la roca. Que vea.

Que le vea todos los días, en mi historia,
vivo y resucitado.

Y dice el evangelista que el ciego,
dando saltos de alegría, le seguía.

Igual que yo.

Me robaste el corazón
amado mio, esposo,
me robaste el corazón.

miércoles 14 de octubre de 2009

Dignísima María
















Desde hace unos años –unos cuantos, la verdad-es difícil encontrarse con un niño que tenga síndrome de Down.

Antes no, antes podías cruzártelo por la calle, o verle hacer la compra o trabajar como aprendiz en un taller mecánico.

En mis recuerdos hay dos personas con ese trastorno: Pedrito y Quilo. Los dos llegaron a viejos y los dos fueron queridos y hasta famosos en su ciudad natal.

Pedrito estaba todo el día en un club deportivo –el Grupo Covadonga- haciendo mil recados y encargos. Quilo, que falleció este verano, era el utillero de los equipos del colegio de los jesuitas de Gijón. Si les saludabas por la calle te devolvían el gesto, Pedro con su mirada pícara y Quilo, siempre atareado, con su inovidable: “Tengo muches coses que hacer”.

Los dos tuvieron, a su manera, una vida plena y ambos contaron con el apoyo de una familia que les aceptó al nacer y les quiso al crecer.

Por eso, cuando esta primavera nació María y supimos que tenía Down, recordé a Quilo y a Pedrito y me alegré de que llegara a un hogar que iba a luchar por sacarla adelante. Los padres de María son, en el buen sentido de la palabra, buenos y también ellos desdeñaron el coro de los grillos que cantan a la luna y dicen que un niño con síndrome de Down debe morir antes de nacer. María nació. Con mil dificultades, pero nació.

Yo la conocí un 6 de julio en Pamplona, mientras el cohete de San Fermín estallaba en rojo y blanco. Iba perfecta con su pañuelico, dormida en medio de la algarabía desplegada por sus hermanos y los amigos de sus hermanos.

Tras la comida y el mus reglamentario nos fuimos para casa a continuar la sobremesa. María no dijo ni mu y solo se despertó para exigir su biberón. Las navarras son así, recias.

Con ojos de guardia fronterizo la cuidaban Almudena y Graciela, nueve años como nueve miuras, y en la conversación hablé de Quilo y Pedrito y todos nos reímos con sus ocurrencias.

En especial, una de Pedro con el nobel Severo Ochoa, que era su tío, y del que rechazaba la paga en pesetas. “Dólares, Severo, quiero dólares”, le decía con astucia de perro viejo.

María murió hace unos pocos días. Tenía el corazón roto y no soportó una operación de 11 horas que hubiera derrotado al mismo Rafa Nadal.

Lo hizo entre oraciones y tubos, lo hizo en paz, la paz que Dios da a los inocentes y a los arrepentidos. Su última batalla la libró en Madrid, acompañada de sus padres y sostenida por unos médicos que lo intentaron todo.


María se fue sin desgarro, en medio de la tristeza de una madre que la llevó con ella nueve meses y que no se rindió nunca. María se fue entre lágrimas, pero sin tragedia. Se fue al cielo, que es donde están todos los niños, los no nacidos y los recién nacidos. Se fue con toda su dignidad a cuestas. Porque nadie es más digno que otro, ni tiene más derecho a vivir porque esté sano, o sea joven, o tenga dinero. María, con su efímero discurrir en el mundo, hizo mucho bien a los que la rodearon.


Sus padres quisieron que naciera y aceptaron con entereza que se fuera. “Los hijos no son propiedad de los padres, por eso vienen y se van”.

Dignísima María.

Nacho Uría en la revista Osaca, 27 sept. 2009,

y en www.nachouria.com

viernes 9 de octubre de 2009

Mohamed




Vengo conmocionada. Acabo de llegar a casa, después de haber conocido a un joven palestino, con el que hemos charlado mi hermana de comunidad, Andrea, y yo misma, durante más de una hora. Ha sido una experiencia conmovedora.

En esa casa hoy, se han conmovido los cimientos de los prejuicios, los recelos, y las animadversiones. En esa casa hoy se ha construido, un poquito, la paz.

Pero empiezo por el principio. No sé deciros como se llama el chico en cuestión (es un nombre
árabe), le llamaré Mohamed... resulta que nos ha abierto su casa, en esto los musulmanes nos
llevan ventaja a los cristianos, porque son extremadamente hospitalarios... y también nos ha
abierto su corazón.

Está en Madrid estudiando música, debe tener unos veintipocos años, es muy guapo, moreno...
con esa belleza discreta que, a mi forma de ver, es la más atractiva...
me recordaba mucho a mi hermano el "pequeño" (tiene ya 27 años) que también tiene rasgos árabes (por algo somos andaluces).

Mohamed nos ha contado cómo esta la situación en Palestina.
Nos ha abierto los ojos ante el terrible azote de la guerra, nos ha contado que han muerto su hermano, su primo... algunos amigos... que tiene amigos cristianos, que les han acogido en su casa, cuando ellos perdieron la suya...
nosotras le hemos hablado del Padre en común que tenemos, que nos quiere, nos cuida y nos ama, incluso cuando nos dedicamos a propagar el mal...

Hemos hablado del amor al enemigo...
que Cristo habla de que hay que dar la vida, incluso por aquel que nos odia. Algo que no está en nuestras fuerzas, evidentemente, esto ha de venir del Espíritu,
si no, es imposible, amar en la dimensión de la cruz...

Hemos rezado juntos, a nuestro Padre común, por la paz,
para que desaparezca el odio y cesen las violencias,
por aquellos seres queridos que han muerto, por los que viven con el dolor de no tener físicamente a sus hijos, hermanos, padres...
nosotras hemos alzado las manos y hemos desgranado el Padrenuestro,
él también ha alzado sus manos, y ha rezado una oración en árabe,
que no hemos entendido evidentemente,
pero a la que nos hemos unido de corazón.
Después, nos hemos dado la paz.

A él se le saltaban las lágrimas mientras rezaba.
A nosotras se nos ha ensanchado el espíritu...
Qué poco cuesta amar, cuando el Señor está enmedio.

martes 6 de octubre de 2009

Enamoradas de Cristo

Son una comunidad de 140 monjas, jovencísimas, felicísimas...
es impresionante. EStán en España, en Lerma... el padre
Cantalamessa, italiano, las visitó. Sin embargo,todavía no ha
habido nadie que traduzca el video al español,
mientras esto ocurre, intentaremos entender lo que se cuenta
en italiano... (se entiende bastante bien).

lunes 5 de octubre de 2009

Si el aborto es algo horrible, ¿por qué no lo quitamos de raíz?

Nos vemos el 17 de octubre

sábado 26 de septiembre de 2009

La Belleza




Hay una anécdota que he contado alguna vez a mis hermanos de comunidad,
y que hoy quiero traer aquí, porque a mí, en su día,
aparte de hacerme "gracia", me ayudó a pensar...

Victoria debía tener unos cinco o seis años, y hubo un tiempo largo
en que cuando la abrazaba, o le daba un beso, siempre le decía...

-¿Y tú, por qué eres tan bonita?

ella, se me quedaba mirando, y no contestaba nada...
así que yo le daba la respuesta:

-"Porque Dios te ha hecho así".

A la niña aquello se le debío quedar grabado a su manera,
y un día, cuando
le pregunté, en medio del achuchón...

-¿Y tú, porqué eres tan bonita?

Ella, ni corta ni perezosa, me espetó, con una gran sonrisa:

-"Porque Dios me ha nacido".

Me acuerdo que entonces solté una enorme carcajada, pero luego,
pensándolo detenidamente, me he dado cuenta de que
esa frase de mi hija, tiene mucha "enjundia".

"Dios me ha nacido"...

Es verdad que cuando Dios Padre te nace,
te regala la belleza...
porque tú, yo, cualquiera que se deje hacer por El,
participa de Su Belleza.

Conozco a unas cuantas personas, a las que la paz y
la alegría que les brota por los ojos,
les hace hermosas...
y esa paz va intimamente ligada a haberse fiado de
Quien no defrauda. Ese descanso en el Señor de tu vida,
es el que da la belleza.

Y esto va más allá de ser guapo o estiloso,
es una belleza que nace del corazón,
que acoge, abraza, sirve...

Hace poco tuvimos una experiencia de este tipo.

Pasamos un dia en el campo con Enrique y Nuria y
sus diez hijos, no hicimos nada extraordinario...

si no se considera extraordinario compartir tu tiempo,
tus vivencias, tu alegría, tu fe... con unos -casi- desconocidos,
que eramos nosotros...

nos abrieron su vida, su casa, y nos sentimos acogidos...
cuando terminó el día me encontraba feliz,
porque sabía que había tocado la Belleza.


Esta belleza (fruto del amor de Dios) es la que no deja
indiferente a nadie,
y es la que cambia a las personas
que se dejan tocar por ella.

Creo firmemente que para tocar esa Belleza he de
dejarme empapar por Su Palabra, y además, comer
Su carne, y beber Su sangre. Hacerme una con El.

Pero volviendo a la Belleza de la Palabra,
dice la Escritura que es como espada afilada que cala
hasta lo más profundo...
en otro lugar, dice que la Palabra es como lluvia fina
que empapa
la tierra -yo- y no se vuelve de vacío,
sino que la fecunda...

Esto sólo quiero, Tu Palabra, tu Palabra en mis entrañas.

Realmente quien se asoma con temblor a la Palabra de
Dios, descubre una sabiduría inaudita... una Belleza
sobrecogedora.

Creo que esta Belleza es el Espíritu Santo, derramado...

Es lo que dice San Pablo, el Espíritu del Señor, ratifica a mi
espíritu, que Cristo, el crucificado, es la Verdad...

es decir, que se puede pasar por la cruz
con paz.
Que el sufrimiento no te mata... te doblega, sí,
te hace mirar hacia Arriba...
pero lo que realmente te mata es el pecado.
Ese es el que te quita, me quita, la belleza...


Postdata: Ya sé que esta palabra "pecado" no tiene buena audiencia,
sin embargo el pecado no es más que la ausencia de Dios en mi vida.
La ausencia de la Belleza.
La ausencia del sentido profundo de mi historia,
el desconocimiento de que la muerte ya ha sido vencida.

Ánimo, que la Belleza, que es Cristo, está resucitado.
Y nosotros también resucitaremos.

jueves 17 de septiembre de 2009

¿Qué es ser cristiano?

Necesitaba que me volviesen a proclamar el kerigma, el anuncio de la buena noticia,
que Cristo está vivo, que ha muerto por mí, y me ama. Lo necesitaba interiormente.
Por eso he recurrido a You tube, y ahí, entre videos y videos, he encontrado esta
catequesis de Kiko Argüello, iniciador del Camino, que me ha llenado de alegría.


Anhelándote

Así me encuentro yo. Anhelándote. Buscándote. Ansiando encontrarte...
Me ha encantado este vídeo, que me acerca a mis raices, a Cristo mismo.
Que lo disfrutéis.

sábado 5 de septiembre de 2009

Bienaventurados los perseguidos


Hacía tiempo que no quedábamos con mi amiga Lucía y su marido... ayer nos
juntamos las dos familias con su respectiva prole (trece chavales en total) y
pasamos la tarde del viernes en el parque Juan Carlos I, aquí en Madrid.

Al principio nuestros hijos mayores se mostraron reacios al "plan"... no les
apetecía pasar la tarde con niños más pequeños que ellos... con padres
que "hablan de sus cosas"... aburridos... teniendo en casa el ordenador,
la consola, la tele... etc, etc.
Vinieron obligados, pero se les pasó el mosqueo en cuanto vieron las tirolinas,
las bicis, la pirámide de cuerdas... el tren (gratuito) que recorría todo el parque...

Lucía y yo hablamos largo y tendido de nuestras cosas... ella es profesora
de instituto, y me contó algo de su vida personal que yo desconocía..
lleva varios años en un Instituto deToledo donde sus compañeros
le hacen la vida imposible...

-Estoy sometida a una presión muy fuerte... no te digo más que el primer
día que pisé ese Instituto tenían planeado repartir preservativos
entre los alumnos... alumnos que en primero de ESO tienen doce años...
naturalmente, me opuse.
La mayoría de los profesores son de ideología
de izquierdas,
bastante radicales...
y manipulan a los chavales descaradamente.

-En el consejo escolar he mostrado mi postura discrepante
en varias ocasiones... ellos me dicen que hago proselitismo
pero, sencillamente, lo que hago es no seguirles el juego...

Mi amiga es creyente, católica para más señas, y claro, una no se quita
el traje de cristiana, y se pone el de profesora de instituto público
así como así... la condición de cristiano abarca todas las facetas de
la vida, también la laboral, así que la entiendo perfectamente.
Hay circunstancias por las que no se puede pasar de puntillas.

Lucía no es una persona visceral, esto lo digo, para los que ya la estén
tachando de "retrógrada", lo que ocurre es que a veces la verdad,
que nos hace libres, también nos cierra puertas...

Creo que los cristianos tenemos derecho a expresar nuestra forma
de entender la vida, tenemos
no sólo el derecho, sino también la obligación de proponer otra
forma de ver las cosas, según Jesucristo.

Y esto se puede hacer (o se debería poder hacer) en un Estado
aconfesional como el nuestro,
que no laico, como dicen algunos.

En democracia se debieran aceptar de buen grado todas las propuestas,
también las que vienen de parte de los cristianos. Y éstos no debieran
ser perseguidos, vilipendiados o ignorados, desde las instituciones
públicas, sencillamente, por mostrar su forma de concebir el mundo.

Mi amiga es profesora de filosofía, y se está jugando su puesto
de trabajo, por ofrecer a sus alumnos una esperanza.

-Yo como profesora trato de abrirles la mente, el pensamiento,
que razonen, que conozcan... que valoren lo que es la Persona humana...
que se valoren a sí mismos...que conozcan a los distintos filósofos
de todos los tiempos... cómo se acercaron ellos a la gran pregunta:
¿Existe Dios? ¿Por qué estoy aqui?...

Pero me encuentro con la irracionalidad,
con el pensamiento dominante, con el desprecio.

-¿Y no hay nadie, ningún profesor que te apoye?

-Ninguno. Hay algunos que no están de acuerdo con estos otros,
pero les siguen la corriente, no se significan, temen perder su
puesto de trabajo, su consideración personal...

Yo lo he pasado muy mal... casi me cuesta una enfermedad, ahora,
me pongo todos los días, antes de ir a trabajar, "la malla y el
escudo"...es una lucha continua...
pero de este Instituto no me voy,
mis alumnos me respetan, me aprecian,
saben que trabajo mucho por ellos, les he organizado conferencias,
he traido personajes de primera fila al Instituto,
me preparo las clases a conciencia...
sinceramente, creo tengo una misión que hacer allí,
la de ser luz en medio de la oscuridad. Y no puedo defraudarles.

Tras escuchar todo lo que me decía, y cómo le habían hecho el vacío... me
acordé de las palabras del cardenal de Perú, don Luis Cipriani,
quien señalaba en una entrevista reciente:


"El Papa Benedicto XVI, al igual que Juan Pablo II, ambos en diferente
modo, están llamando a todos, cardenales, obispos, sacerdotes,
religiosos,
y por supuesto, laicos, a no tener miedo a lanzarnos a
ese martirio de la cruz:
la cruz del que no tiene miedo de afirmar
la verdad en el trabajo,
en la política, en la economía (...).

Necesitamos santos, que caminando por las calles y dirigiendo
sus familias,
y trabajando en los oficios más humildes o siendo
grandes economistas o políticos,
irradien una luz tan fuerte,
su sal sea de tal sabor,
que volvamos a ver esa primavera
de la que nos hablaba Juan Pablo II,
de hogares, de escuelas.

No es una utopía, es una posibilidad al alcance de la santidad.
Si no tomamos la decisión de ser santos, no entenderemos

el mensaje de San Pablo".

Mi amiga creo que ha tomado la decisión firme
de ser santa, y yo la
respeto por ello.

"Bienaventurados los que son perseguidos
por causa de la justicia,

porque de ellos será el reino de los cielos".



viernes 28 de agosto de 2009

Sergio sufrió un cáncer muy agresivo: "Me veía como Cristo, crucificado"


Cuando el salmista clama “Dichoso el hombre a quien
corrige el Señor” (Sal 93,12), Sergio lo certifica con su vida. Como educador inescrutable que usa de paciencia y de misericordia, Dios le ha atraído hacia sí con lazos
de infinita bondad.

Con 29 años le diagnosticaron una enfermedad tan agresiva como extrema, por la que estuvo a punto de perder la vida,
pero quiso Dios que, contra todo pronóstico, el mal remitiera.

Hoy por hoy se encuentra recuperado y, lo más sorprendente, agradecido porque
esta dolorosa circunstancia le ha hecho renacer a la vida plena:
su matrimonio, la paternidad, su profesión, la relación con el prójimo, todo se llena
de contenido y Dios ocupa ahora el centro de sus deseos y voluntad.

El sufrimiento y la debilidad le han hecho descubrir lo que conocía de oídas,
el amor infinito de un Padre vivo y cercano. Testigos somos de otro encuentro
cara a cara con el misterio de la Cruz: escándalo y necedad para el mundo,
sabiduría para el cristiano.

¿Cuándo empezaste a sentirte mal?

Sergio: El día que íbamos a bautizar a mi hija Isabel me levanté con temblores, mareos y dolores por todo el cuerpo. Yo sólo deseaba encontrarme bien durante la misa para no llamar la atención y así pasó. Pero de vuelta a casa comencé de nuevo a sentirme mal, nos fuimos al hospital y ya me ingresaron.

¿Imaginabas que tenías algo serio?

--Sergio: Sabía que no era ninguna tontería y que iba para largo. Los dos primeros días estaba convencido de que me moría y eso me hacía sufrir, aunque más que
por la muerte en sí, porque iba a dejar solas a María, mi mujer, y a nuestra hija Isabel,
que tenía dos meses. Pasaron los días y me tranquilicé, pero físicamente
me iba poniendo peor.

¿Cómo iba trascurriendo la enfermedad?

Sergio: A veces pensaba que estaba como Jesucristo crucificado; con dos vías en
cada brazo y los pulmones drenados porque estaban encharcados. Llegué a estar
más de veinte días sin admitir ningún alimento, sólo por vena.

Me dolía todo el cuerpo, hasta la respiración de la gente me molestaba.
La morfina no me hacía efecto, pero curiosamente tenía paz y sé que no venía de mí.
Sabía que estaba rezando por mi mucha gente y notaba el poder de la oración por la comunión de los santos.
Además, recibí la unción de enfermos y esto también me ayudó.

--María: Nunca he visto a una persona afrontar una situación tan extrema
con tanta paz. Llamaba la atención cómo agonizaba en la cama y no le oíamos
decir ningún reproche.

¿Cuándo te dieron el diagnóstico?

--Sergio: Me hicieron la biopsia y luego me operaron. Recuerdo que cuando
me llevaban hacia el quirófano le decía a Dios: “Ten compasión de esta piltrafilla
y acéptame en el cielo”.

Estaba tan convencido de que me iba a morir que me daba pena no haberme
despedido de la gente. Salí con vida de la intervención y más tarde me dijeron
que padecía un Linfoma no Hodgkin muy agresivo.

¿Cómo te lo tomaste?

--Sergio: Como he dicho, lo viví con paz, pues sabía que nada es por casualidad.
María y yo nos pasábamos el día rezando, pero no pidiendo mi curación,
sino porque nos sentíamos consolados.

Empecé a descubrir que el dolor tiene un sentido de redención muy grande. Como me preocupaban dos circunstancias por las que estaban pasando algunos familiares
míos, decidí ofrecerlo por ellos.

¿Cuándo comenzó a remitir la enfermedad?

--Sergio: No es que sintiese una fuerza sobrenatural, pero de repente me incorporé.
Mejoré tanto que con el primer ciclo de quimioterapia ya bastaba, pero continuaron
on los otros siete por seguir el protocolo. El médico no daba crédito.


--María: Era el día de Nochebuena; recuerdo que me fui del hospital durante unas horas para llevar a la niña a casa de mis padres. Dejé a Sergio totalmente derrotado en la cama, había perdido 18 kilos en 25 días, tenía cara de cadáver y llevaba semanas sin hablar.
Cuando volví me lo encontré sentado en la cama comiéndose los langostinos que me habían preparado para esa noche.
¡No me lo podía creer!

Entonces estamos hablando de un milagro, de algo que se escapa a todo razonamiento científico y médico.

--Sergio: Desde luego hay algo grande en todo esto. Yo sólo sé que me podía haber muerto y Dios no lo ha permitido.

Si he sobrevivido al cáncer en un estado tan avanzado es por algo. Todavía no he cumplido mi misión, que no tiene por qué

ser espectacular a los ojos del mundo: quizá es algo sencillo, pero que me lleve al cielo.
Por ejemplo, Dios nos ha concedido dos hijos más después de un tratamiento muy destructivo con quimioterapia, cuando nos dijeron que lo más probable es que
me hubiera quedado estéril. Puede que mi misión sea tener hijos cristianos.

De todos modos, para mí el mayor milagro es que este acontecimiento
le pueda ayudar a la gente para su conversión, como lo ha hecho con nosotros.

¿Puedes decir que el cáncer ha sido bueno para tu vida?

--Sergio: Sí. Estoy convencido de que Dios lo ha permitido por amor, para salvarme,
pues estaba perdido. Ahora todo lo vivo con mayor intensidad.

Hay cosas de mi vida que borraría porque considero que yo no las he hecho bien.
Soy bastante soberbio y prepotente y no he sido justo con muchas personas;
eso lo cambiaría. Pero la enfermedad no. Me quedo con el Sergio de ahora.
Ha sido un tiempo muy duro, pero me ha hecho aprender muchas cosas
necesarias para mi vida.

¿Cuáles, por ejemplo?

Sergio: Aparte del sentido redentor del sufrimiento, que ya he dicho antes, he comprendido que lo importante es la vida eterna y no el prestigio o el dinero, que era donde yo me apoyaba.
Aprendes a vivir en precario y no para los planes. En la educación de los hijos,
por ejemplo, ahora lo más importante es transmitirles la fe.

--María: Antes nos hubiera preocupado más su formación intelectual,
llevarles al mejor colegio, saber idiomas, ganar nosotros el máximo dinero
para pagarles el mejor colegio que les permita a su vez una buena educación,
para que ellos también pudieran ganar mucho dinero.
Ahora nos preocupa más la educación cristiana o anticristiana que puedan
recibir que los méritos académicos.

¿Crees que Dios ha usado contigo una pedagogía a tu medida?

--Sergio: Claro que sí. Si no llega a pasarme esto, yo seguiría poniendo la vida
en el éxito y el dinero, y sería un desgraciado. Sé que el Señor ha pensado
“este pobrecillo necesita algo duro o no se entera de nada” y, aún así, creo que es
un proceso de conversión, que me hace ir paso a paso creciendo espiritualmente.

--María: Nosotros somos carne de cañón de divorcio. Los dos somos muy soberbios
y, si no llega a suceder esto que nos ha hecho replanteárnoslo todo, a la primera
de cambio hubiéramos pensado: “¿por qué tengo que pedir perdón?”
y, a la segunda, “pues tú te vas con tus padres y yo con los míos”.

Por lo que veo, podéis discernir que todo está hilado y en conexión.

--Sergio: Así es. Dios tiene sus tiempos. A mí me gustaría ser santo ya, pero bueno,
lo que Él quiera. Sigo teniendo mi cruz y mis pecados, pero veo que he ido
dejando muchas cosas que me estorbaban.

El camino que lleva al cielo no es estrecho porque tenga ortigas, piedras etc.,
sino porque vas liberándote de lo que te impide ir ligero como el dinero, la fama,
la soberbia. Al final sólo cabe tu cruz y tú.

¿Os habéis sentido sostenidos por el Señor en el sufrimiento?

--Sergio: Dios ha tenido mucha misericordia con nosotros. La gracia ha sido
superior a la prueba. Han sido momentos duros pero sabíamos que Dios
estaba actuando.

--María: Nosotros nos hundimos en un vaso de agua y en los momentos
más duros sacábamos fuerzas de donde no hay. El Espíritu Santo nos ha
permitido estar fuertes.
Me parece un milagro que el mes que estuve en el hospital no me pegara
un golpe con el coche, porque cuando llegaba a casa no era consciente de
cómo había hecho el trayecto. Dios te da la gracia no sólo para resistir física
sino también emocionalmente.
No tenía ninguna duda de que pasaba esto por algo bueno.

Me imagino que el demonio trabajará duro para arrebatar lo que la enfermedad
ha sellado en vuestro corazón.

--Sergio: Al demonio lo tenemos hiperenfadado. Merodea alrededor de nuestra vida
y nos acecha con tonterías para derribar lo que Dios ha construido sobre roca firme.

--María: Por donde nos ve más débiles mete la cuñita para quitarnos la paz.
Lo bueno es que lo vemos venir: nos hace discutir en el matrimonio, juzgar al otro,
tentarnos con el dinero etc. Con la oración y descansando en la voluntad de Dios
es como conseguimos espantar al demonio.

¿Creéis que el Señor ha sido bueno con vosotros?

--Sergio: Sí, no tengo ninguna duda. El sufrimiento me ha cambiado la vida.
Durante la enfermedad se ha gestado una criatura nueva que, aunque todavía
está en pañales, me hace vivir en la gratuidad divina.
Estoy descubriendo una serie de sensibilidades que antes no tenía: con los pecados y especialmente con los pobres.
No es por lavar mi conciencia, sino que ahora veo a Cristo en el pobre y es una
sensibilidad que me sorprende, pues antes no la tenía.
Cuando veo a un pobre siento la necesidad de darle todo lo que tenga: un euro, cinco o veinte, pues sé que ahí está Jesucristo y los pobres vienen de parte de Dios. Les falta llamarme por mi nombre.

Un día, cuando un pobre me pidió dinero, yo le pregunté si sabía rezar,
él contestó muy asombrado que sí, entonces le di lo que llevaba en la cartera
y le dije: “Pues reza por mí”. Se quedó a cuadros, seguro que todavía no lo ha olvidado.
Me estoy haciendo con una legión de pobres que rezan por mí.

También me ha regalado aprobar una oposición sin esfuerzo. Me presenté
a los primeros exámenes en plena quimioterapia y logré aprobarlos.

--María: Para mí el milagro no es sólo que aprobara la oposición, sino que quisiera presentarse, pues este nuevo trabajo supone renunciar al dinero y la
proyección profesional a cambio de tener tiempo para la familia.

¿Seguís descansando día a día en el Señor?

--Sergio: Vivimos con mucha tranquilidad el tema de las revisiones,
pero no por ignorancia, pues sé a lo que me expongo, sino porque confiamos en Dios.
Si ha sido bueno con nosotros hasta ahora, lo seguirá siendo en adelante.
A la gente le da reparo preguntarme por el cáncer, pero yo lo tengo superado.
Es más, no quiero olvidar nunca de dónde me ha rescatado el Señor.

Poco después he tenido un accidente. La moto quedó siniestro total y yo sólo
me hice un esguince. Está claro que Dios sigue empeñado en tenerme aquí
para que cumpla mi misión.
El padre de un amigo me decía: “Yo no sé quién es tu ángel de la guarda,
pero lo tienes exprimido. Se va a ganar un puesto principal en el cielo
con todo lo que trabaja contigo”.

--María: Como ves, nos podemos planificar y organizar, pero ya no nos proyectamos.

Autor: revista Buenanueva.

sábado 22 de agosto de 2009

Tenía doce años


Después de un tiempo largo en el "desierto", vislumbro la luz.
Vuelvo a casa muy contenta, después de haber escuchado
las siguientes palabras, de parte del Señor:

"Levántate. No estás muerta, estás dormida",
"La niña se levantó y empezó a andar, tenía doce años".

Cualquiera que lea esto, pensará que estoy chalada, o que escribo
de una forma incomprensible... pero es que detrás de estas palabras está la clave
que me devuelve, otra vez, la alegría... y la convicción profunda
de que Cristo está vivo, y de que sé de quién me he fiado.

Durante un tiempo largo (me remonto a antes del verano...
a varios meses atrás...) he estado,
en el desierto, en la incredulidad.

Me faltaba la esperanza, la alegría de Cristo en mi vida, la paz...
me faltaba la fe.
Satanás ataca cuando estás débil, y yo había abandonado mucho
la oración, la intimidad con Dios...
como ya he pasado otras veces por esta situación tremenda,
de duda, de pecado,

sé que es un problema que se soluciona sobre todo con el
sacramento de la reconciliación
(a los pies de Cristo en la cruz
dejé toda mi podredumbre ayer),

con la limosna (el desprendimiento del dinero es una forma de
querer, realmente, volver al Padre),

y con la escucha de la Palabra.

Y el Señor tiene estos detalles, que me hacen estremecer.

Me explico,Jose Manuel y yo siempre sabemos cuánto tiempo hace
que comenzamos en el Camino, porque Nazareth tenía unos pocos meses,
cuando hicimos las catequesis.
Hoy Nazareth cumple doce años.

Hoy, se ha proclamado el evangelio en el que Cristo resucita a
una niña, hija del jefe de la sinagoga,
y hoy a mí el Señor me dice,
igual que a la niña:

"Levántate. Estás dormida, no muerta".

Mi alegría viene porque además de decirme esto el Señor,
que cuenta conmigo, que me quiere, que no se acuerda de
mis infidelidades, añade el texto evangélico:

"Y la niña se puso de pie y comenzó a andar. Tenía doce años".

Los mismos que tengo yo. Doce años en la fe.
Una cría que ha vuelto a la vida, y que de nuevo,
una vez más, empieza a andar.

Postdata: Esto lo escribí hará dos semanas, y hoy me ratifico en lo
mismo. Dios es grande, y me quiere, incluso cuando estoy
en mi miseria.

ESta tarde le decía a un sacerdote: "Llevo un tiempo en que no
veo a Dios en mi vida. Me gustaría verle presente en las cosas que
me pasan todos los días... Me falta fe...

-Lo que dices parece contradecirse... ¿Cómo es que te falta fe, y vienes
a recibir el sacramento del perdón?

-Es que yo sé que Él está ahí, presente, en mi vida, aunque ahora no lo vea...

-Mira, tan verdad es que está aquí, que te perdona,
incluso cuando dudas de su amor...

Y tras recibir el perdón, me di cuenta de que me estaba pasando como a
la gente que seguía a Jesús porque "les daba de comer",
porque "les curaba", porque "hacía milagros",
porque les daba "gustito" oír a uno que les hablaba de Dios...
pero su corazón estaba muy lejos de lo que Cristo quería de ellos.

Yo necesito los "milagros" para tocarLe... necesito acontecimientos
en los que ver cómo actúa en mí, o en los que tengo alrededor...

Puede ser que este desierto sea una forma de purificar la fe,
puede ser que tenga que seguirle, incluso,
en la oscuridad...

Señor, adónde iré... si sólo Tú tienes palabras de vida eterna.

sábado 8 de agosto de 2009

En un pueblecito de 100 habitantes




Estoy plantada frente al ordenador, y no me resisto a subir unas cuantas fotos...
de nuestras vacaciones. Este año han sido un tanto diferentes.
Han faltado los abuelos (mis padres)y los tíos solteros (mis hermanos).
Les hemos echado de menos, sobre todo a la hora de las partiditas de dominó
-que este año han brillado por su ausencia- y de los saraos
(guitarrita en mano) a la luz de la luna.

Ni que decir tiene que cada familia tiene sus "tradiciones",
recuerdo que cuando nos reunimos hace escasamente dos meses para
celebrar la comunión de una sobrina nuestra, la familia "política" nos
deleitó con teatro. Cierto.

El abuelo -en la sobremesa- empezó a declamar sainetes,
cortes de obras clásicas,
que, nos parecieron una delicia.

Nosotros somos más de palmas y cante. Y montamos cada una que paqué...
Este año han faltado dos cantaores, y eso se nota. Pero bueno, la novedad
han sido unas sesiones de cine casero, fabulosas... resulta que la casa
tenía un proyector de cine, y una pantalla de esas que se desenrollan y
ocupan toda la pared... hemos visto más cine en quince días,
que en varios años juntos.

A propósito, hemos estado en un pueblecito de Burgos,
de unos cien habitantes. Una gozada.

En plena naturaleza, y en una casa extraordinaria. Nazareth decía:
"Le pondría un 10, si tuviera piscina". Lo cierto es que no hacía falta, porque
aunque de día hacía calor, no apetecía bañarse... algún día más caluroso
enchufamos la manguera...
de noche dormíamos con manta.

Incluso hubo dos noches que encendí la calefacción.

Por otro lado, al poco de llegar a Burgos, tuve una experiencia

que me hizo pensar...

como vamos siempre con los niños por delante, es inevitable que

salga la conversación sobre si son todos nuestros,

sobre el número de hijos que cada quien ha tenido...


Y en éstas estábamos cuando una señora cubana, que servía en un bar

próximo a donde estábamos alojados, me comentó, sin ningún tipo de pudor

que ella había abortado cuatro veces...

-Esto mismo que ahora se quiere implantar en España,

ya se hacía en mi país cuando yo vivía allí.

Yo sólo he tenido un hijo, que ya es mayor...

a los otros, los abortaba al poco tiempo de quedarme embarazada.


-¿Y nunca te ha dado pena, lo que hiciste?


-No, porque no podía tenerlos. Los cubanos son muy golfos...

yo di con hombres que no eran responsables. Mi madre tuvo ocho hijos,

y sufrió mucho con mi padre. Yo no quería pasar por eso.

Después, en casa, pensándolo detenidamente, veía, por un lado,

que no podía juzgar a esta mujer, porque yo no estaba en su situación...

y por otro, me acordaba de esos niños no nacidos,

precisamente porque el acto de responsabilidad tendría que

haberse dado antes -no acostándose con el "golfo"-

y no después, silenciando unas vidas.





En fin, hemos hecho excursiones por los pueblos de los alrededores, senderismo,
hemos visto ermitas, castillos, playas... hemos subido en barco, y hemos comido
y dormido a placer. Venimos oxigenados y las pequeñas,
sobre todo Judith y Almudena, traen un colorcito estupendo.

Las niñas han disfrutado, entre otras cosas, con "Comanche",
un caballo que había allí cerca, al que han dado de comer,
y que rebautizaron, pues en realidad se llamaba "Moro".



Yo he comprobado que soy una desagradecida, y una envidiosa,
me encantaría tener la casa de la que hemos disfrutado...
durante todo el año.
Vuelvo y comparo, y caigo en la desesperación...
que si aquí no cabemos, que si tuvieramos una casa como aquella

habría que recoger menos, limpiar menos,
se oirían menos los gritos de los niños... etc,
en fin, que estoy hecha de barro.




jueves 6 de agosto de 2009

Book Land



No lo he hecho nunca, pero hoy os voy a recomendar que os paséis
por un blog que acaba de nacer, pero que con el tiempo, puede aportaros
muchos momentos gratificantes.


Se trata de un blog sobre literatura, y su primera entrada es
"El hombre eterno", de Chesterton.


http://bookland0.blogspot.com/2009/08/el-hombre-eterno.html


Conozco bastante bien -creo- al autor de este blog (mi hijo), y
os aseguro que merecerá la pena seguirle de cerca.

Transcribo algún párrafo, para abriros el apetito:

"Este libro trata del hombre y -contrariamente a la tendencia

contemporánea-lo tiene en cuenta.

¿Quién no ha escuchado alguna vez que el hombre no es

más que una unidad de producción, o que es el resultado del desarrollo

de la secuencia genética que en él se esconde, o que es simple materia o

tan sólo el producto de la combinación de diferentes corrientes ambientales?


Es el propio Chesterton quien afirma algo que parece evidente

–pero que hoy no parece serlo- cuando

escribe que “precisamente cuando

consideramos al hombre como animal

es cuando percibimos que no lo es”.

La primera parte del libro (La criaturallamada hombre) aborda la

Historia desde los hombres de las cavernas hasta Jesucristo.

En la segunda parte (El hombre llamado Cristo) el autor se detiene en el

misterio de Cristo y laparticularidad de la Iglesia,

tantas veces muerta y tantas veces vuelta a la vida."


Enhorabuena, Jose, por esta iniciativa, y adelante, puedes hacer mucho bien.

lunes 6 de julio de 2009

Enhorabuena, a los recién casados




Hoy hemos estado de celebración. Se ha casado una muy querida hermana
de comunidad, con la que llevamos conviviendo once años.
Cuando entró en el Camino era apenas una cría de diecitantos años,
ahora es toda una mujer cristiana, con un gran futuro por delante.

María, que así se llama la susodicha, se ha casado hoy, y en sus alforjas
lleva su amor a Javier -amor humano, y por lo tanto imperfecto-,
y amor a Cristo -que no es poco-.
Me ha gustado cuando el sacerdote ha recordado que "hoy se casan tres, no dos.
Se casan María, Javier, y Jesucristo con ambos".

Me ha gustado porque es verdad, el matrimonio de María y Javier
duraría una película si el Señor no anduviera por medio.
Lo digo con conocimiento de causa, María y yo somos muy parecidas
en una cosa: nuestra soberbia.
Además, somos muy afectivas, y por ahí se cuela Satanás.

Si el Señor no nos sostiene, ambas, venderíamos nuestra dignidad de hijas de Dios
por un plato de lentejas (traducido en: "fulanito" me ha mirado, y mi marido
no me hace ni caso...).

Menos mal que Jesucristo está ahí, garantizando esta unión.

Me ha encantado la primera lectura, es una preciosidad...

Sara, hija de Raquel, ya había estado casada siete veces,
aunque nunca se habían consumado los distintos matrimonios,
porque sus maridos morían la noche de bodas...

Tobías tiene miedo de que le pase esto mismo... pero cuenta con la ayuda
de un ángel (Rafael) quien le dice que queme el corazón de un pez antes de
consumar la unión nupcial...

Resulta que ese "pez" hace referencia- según la catequesis de la Iglesia- a Cristo;
los primeros cristianos representaban a Jesucristo con la figura del pez
- quien salva de la muerte y del poder de las tinieblas-.

Sara estaba muerta en vida, esclava del maligno, y todo aquel que entraba en
relación íntima con ella, moría. Pero...
el olor del pez quemado salva a Sara del poder que sobre ella ejercía
un demonio llamado Asmodeo.

Es una historia apasionante que os recomiendo vivamente que la leais.
Se ve en ella la providencia, el amor de Dios, el abandono en la oración...
el poder de Cristo salvando de la muerte.

Creo que voy a hacer campaña de esta lectura
para nuestras bodas de plata.

Dice así:

"En la noche de bodas, Tobías dijo a Sara:
-Mujer, levántate, vamos a rezar, pidiendo a nuestro Señor
que tenga misericordia de nosotros, y nos proteja".

Se levantó, y empezaron a rezar(...):
"Bendito eres, Dios de nuestros padres y
bendito tu nombre por los siglos.

Que te bendigan el cielo y todas tus criaturas por los siglos.
Tú creaste a Adán y como ayuda y apoyo creaste
a su mujer Eva: de los dos nació la raza humana. (...)

Si yo me caso con esta prima mía, no busco satisfacer
mi pasión, sino que procedo lealmente.
Dígnate apiadarte de ella y de mí,haznos llegar juntos
a la vejez".

Los dos dijeron: "Amén, amén".


Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención de María,
ella siempre ha querido saber -desde que la conozco, y sé que antes
de conocerla, también- cuál es la voluntad de Dios para su vida.

¿Por qué?

Porque haciendo aquello para lo que Dios la ha creado,
ella sería feliz.

No saber cuál era esta voluntad, la llevó a un sufrimiento
interno considerable. Pero no cejó en su empeño.

Probó en la clausura, pero no era por ahí... pidió entonces,
insistentemente, un novio cristiano... y casi al borde de la desesperación,
el Señor le regaló a Javier...

Un chico que se encontró de repente con el amor de Dios.

Verdaderamente la conversión de Javier ha sido algo asombroso.

Ahora queda toda una vida juntos, donde sufrir y orar,
orar y amar, amar y bendecir...pues como dice Rocío, mi hija:

"Estos no se van a separar, porque están en la Iglesia".

Por la boca de los niños de pecho (y no tan de pecho)
recibes tu alabanza, Oh Señor.

domingo 5 de julio de 2009

Tú puedes

viernes 26 de junio de 2009

Desamor


Ayer conocí a una chica joven, actriz novel, que me ha dado qué pensar...
es una chica bastante mona, con buen tipo, y bastante madura, a mi parecer.

Sin embargo, tiene detrás una historia amarga de desamor, y unas expectativas
de futuro inciertas. Además, vaga en un mar de incertidumbres...

Me contó que su padre dejó a su madre cuando ella tenía diez años,
ella es la primera de cuatro hermanos. Me contó que, más tarde, con once años,
conoció al que sería su padrastro... y que éste acaba de abandonar a su madre,
por una señora con muchísimo dinero, que lo tiene en "palmitas".

Su madre, claro, deshecha de dolor, y este "caballero" ha dejado a su madre,
además, con dos gemelos (ya adolescentes), hijos de su propia sangre.

-A todos los hermanos nos ha afectado, claro, pero a los gemelos más.
Además, mi madre vuelca en ellos toda su amargura... lo están pasando fatal.

Los hermanos mayores ya están todos fuera del nido familiar.
Algunos ya van por su segundo matrimonio, otros viven en pareja...
con su madre permanecen los gemelos.

Me contó esta chica que ella intenta extraer lo bueno de estos años vividos
con su padrastro, aunque, según ella, "nunca nos quiso".

La historia es tremenda. Sobre todo si se tiene en cuenta que esta joven
no tiene asideros donde agarrarse.
Ella no cree en nada... su familia obvió su formación religiosa durante su infancia...
y bueno, según pude atisbar, ella vive su vida,
intenta ser feliz, aunque yo creo que ni ella misma se da cuenta
de la enorme saeta que lleva en sus carnes.

Lo que más me apena es que, si Dios no lo remedia, ella probablemente
volverá a reproducir ese modelo de "familia", basado en separaciones,
hijos de distintos padres... sufrimiento.
Es lo que ha conocido. Es lo que ha mamado.
Es el "aquí te quedas" cuando las cosas se ponen feas.

A esta chica nadie le ha hablado del amor por encima de la muerte.

Miento. Yo sí lo he hecho, aunque muy de pasada.

Le conté la experiencia de una amiga mía ya mayor (tiene ochenta y tantos años),
quien me confesaba, tras la muerte de su marido, que no era cierto
que el matrimonio fuese "hasta que la muerte nos separe", como se dice,
o al menos se decía, en el rito de los esponsales.

Carmen, que así se llama mi amiga cargada de años,
aunque ligera de espíritu,me decía:

-Victoria, es sorprendente. Ahora nos queremos incluso más que antes.
El amor, es verdad, es más fuerte que la muerte.

A mí aquellas palabras me conmovieron, y ayer se lo conté a esta joven.
Porque a esta chica nadie le ha hablado de que es posible el perdón
dentro del matrimonio. La reconciliación. La vuelta a empezar.

Ella no conoce el amor esponsal cristiano.
El amar al otro por encima de los intereses propios.
Esto no vende en las películas de turno. No interesa.

Sin embargo, estoy por decir que es, la única manera,
de que un matrimonio funcione.

Entregándose, en la dimensión de la cruz.

Esto sólo se puede hacer en el espíritu de Cristo.
Esto es lo único que salva a cualquier matrimonio de hacer aguas...

La conversación fue interesante, porque derivamos hacia lo espiritual.
Ella me confesó su ignorancia sobre la Biblia... el interés que tenía
por conocer a Dios...

La animé a adentrarse en la Palabra, pero no desde una postura científica,
o histórica sino desde el "qué me quiere decir hoy Dios a mí ",
cómo aplico esta Palabra a mi vida.

Sólo así es posible encontrarse con El.

La conversación me dejó un sabor agridulce.

Sólo el Señor tiene poder para sanar las heridas.
El tiene Su tiempo, que no es el nuestro.
Sólo queda rezar por esta joven y por su maltrecha familia.

lunes 22 de junio de 2009

¿Para quién hago las cosas?

lunes 15 de junio de 2009

Adolescentes


Ayer Jose Manuel y yo tuvimos una experiencia fantástica, que espero
que volvamos a vivir muchas más veces. No fue nada extraordinario, pero sí
fue un motivo de alegría para ambos.
Me explico. Nuestros hijos mayores están entrando en ese tiempo de la
adolescencia -que por cierto, cada vez empieza antes, ahora, a los trece años, ya hay
signos evidentes de "adolescente precoz"-
y nosotros estamos atentos, con vértigo, y con la inexperiencia
del que se estrena en estas lides.

La verdad es que de momento, no tenemos queja, pero hay que sentar las bases
para que podamos pasar todos por este trance de la mejor forma posible.
Así que ayer, aprovechando que las pequeñas y medianas se habían ido a la piscina con
su tía, vimos la oportunidad de hablar sosegadamente con los mayores, en el marco de los
Laudes del domingo. Y tengo que decir que todos salimos muy contentos.

Creo que la clave está en mantener una buena comunicación. Aderezada con unas
cucharaditas de sinceridad, paciencia, comprensión...

-Bueno, "estamos" entrando en la adolescencia y vuestro padre y yo,
queremos pasar por esta etapa sin sufrir demasiado... sufriendo lo menos posible...

así comenzamos la conversación, que por respeto a la intimidad de nuestros hijos,
no voy a transcribir aquí... sólo decir que se sentó un buen precedente para
conversaciones posteriores.

-Mamá y yo, ya sabéis, tenemos muchos defectos, pero hay una cosa importante
que os queremos decir: Que en vuestras decisiones, contéis con Jesucristo -dijo Jose
Manuel, y continuó-:

Él está en nuestra familia, y sin él seguramente mamá y yo ya no estaríamos juntos.
Él nos ayuda a perdonarnos, a querernos, a respetarnos... sois unos privilegiados...
muchos chavales de vuestra edad no conocen a Cristo,
nunca nadie les ha hablado de él... vosotros le conocéis...
él os ayudará con su Palabra, con su cuerpo y con su sangre...
sabéis que podeis contar con Él, y también con nosotros.

(...)

En medio de la conversación, surgió el tema de los embarazos no deseados...

-Por favor, no abortéis. Si alguien deja embarazado/a a alguien... dádme el niño a mí,
que yo lo cuido. Ya sé que no está en vuestras expectativas... pero por si acaso.

-Sabéis que podéis contar con nosotros, con nuestro apoyo... concluyó JM.

Ellos/as estaban alucinados. Creo que fuimos directos, sinceros, y creo que este
tipo de conversaciones son necesarias. Aunque ya empiezan a tener su
independencia,les gusta que les escuchen, que les aconsejen, que les comprendan...
a alguno se le escapó alguna lagrimilla...
ya empiezan los "males" de amores... las decepciones...
el no gustarse uno mismo... las rebeldías...

Recuerdo que un catequista amigo nos decía:
"nosotros, con nuestro hijo el mayor hemos hablado mucho... mucho...
a veces nos daban las tres de la mañana y estábamos aún de palique, en el salón".

Me ha asombrado la capacidad de escucha que tienen...
es curioso, pero es cierto que todos llevamos sellado en el corazón
la necesidad de amar y ser amados... ellos buscan esto mismo.

Viene a mi recuerdo, las palabras de Juan Pablo II, yo entonces era una infante
de diecinueve años, y para mí fue muy importante que alguien me propusiera
metas altas: "Abrid las puertas a Cristo. Aspirad a los bienes de arriba,
esforzáos por entrar por la puerta estrecha".

A mí aquello me sirvió; nuestros hijos, y todos los jóvenes en general tienen
hambre de ideales verdaderos. Ojalá no les demos a comer basura,
sino leche y miel, como dice la Escritura.
Ojalá abramos sus mentes y sus corazones a esa esperanza
que no defrauda: Cristo.
Y ojalá lo puedan tocar, hecho carne, en las personas con las que se relacionan.

Les hemos hablado de los amigos... de lo importante que es saber discernir.
Saber acompañarse de personas con valores... que busquen el bien.

Les hemos hablado de los novios/as... del respeto que se ha de tener al otro/a.
Y por lo que he podido entrever, no
se conforman con un amor de quita y pon.

De que no se trata de salir con alguien, por salir... que la persona que elijan sea
con miras a formar una familia cristiana.
Sabemos, por experiencias de amigos nuestros, lo mal que se pasa cuando uno
tiene un proyecto de vida, y el otro no "comulga" con esas ideas. Todo se resiente.
Es muy importante que en el noviazgo los dos miren en la misma dirección.

Hemos hablado de lo divino y de lo humano.
Y yo por lo menos, al terminar, he sentido una alegría profunda.
Porque en esto no estamos solos. Y esta es nuestra baza secreta, que el Señor
también tiene algo que decir y hacer en la formación de nuestros hijos.

Este es nuestro descanso, que adonde nosotros no lleguemos, llegará Él.

sábado 6 de junio de 2009

Abortar sin mamá



Este es el artículo que Mariló Montero, periodista, ha escrito sobre el hecho de que las adolescentes puedan abortar sin el conocimiento de sus padres.

DIARIO DE SEVILLA 21/03/09

Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres.
Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión
en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella.
Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener
una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica
ya ha diagnosticado ante un aborto.
El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión,
los trastornos de alimentación o de la vida sexual.
Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de
Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado.
Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está
tan capacitada para abortar como para casarse

Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse,
por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia.
Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que
si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va
a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga,
con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé?

Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia.

Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres.
Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente?
¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre?
¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa?
¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto?
Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas".

Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.

martes 2 de junio de 2009

Como brisa suave


Esta tarde Rocío se ha puesto frente al ordenador, con la intención de escribir
un post sobre la celebración de pentecostés que tuvimos el sabado pasado, de madrugada.

Fuimos todos (menos los dos mayores, que ya celebran con su propia comunidad);
estuvimos en El Escorial, en una casa de convivencias, y nos reunimos unos veinte
adultos, más unos cincuenta niños. Una gozada.
Tuvimos una eucaristía, con ágape, y dormimos allí.

A lo que iba, Rocío me ha dicho, de sopetón,

-"mamá, qué digo del Espíritu Santo... quién es..."

y yo he salido por la tangente, aunque después lo he enmendado un poco:

-Es una Persona de la Santísima Trinidad... es el amor tan enorme que se tienen
el Padre y el Hijo... bueno, habla desde tu experiencia... ¿Tú has notado la
presencia del Espíritu Santo en ti? De alguna forma... ¿lo has sentido?

No sé qué habrá escrito... pero tener experiencia del Espíritu Santo es necesario,

imprescindible, diría yo, para cimentar la fe sobre roca.

El Espíritu Santo hay que pedirlo a boca llena.
No hay que cansarse de pedirlo.

-"Esperad al Espíritu de Dios... Él os lo aclarará todo", dijo Cristo
a sus discípulos antes de subir al Padre.

Para mí, el Espíritu Santo es la brisa suave.

Ese texto en el que Elías descubre a Dios en la brisa, me parece estremecedor,
porque ahí, en esa caricia suave yo también he descubierto al Señor.

Elías está en la entrada de una cueva... Era algo así, transcribo la idea,
aunque no con las palabras exactas:

"Vino la tormenta, pero Dios no estaba en la tormenta.
Vinieron los vientos, pero Dios no estaba en el viento...
se abrió la tierra, pero Dios no estaba allí...
De pronto, pasó una brisa suave, y Elías se tapó el rostro".


VEN Espíritu Santo.


Yo sé a ciencia cierta cuando tengo al Espíritu santo en mí, lo noto...
puedo amar más allá de la medida parca que yo me marco normalmente...
puedo abrazar, comprender, disculpar.... puedo VIVIR.

En cierta forma, cuando estoy en gracia de Dios
-cuando el Espíritu del Señor habita en mí-
puedo tocar el cielo.

Verdaderamente soy feliz.

Es la brisa suave, es la paz interior, desbordada por la boca,
por los ojos y por el corazón...
y esa paz en el orden no me la doy yo misma,
de esto tengo certeza absoluta.

Esa paz, cuando la tengo, me viene de fuera,
habita en mí,
pero no me la he dado yo.

Es curioso que en esos momentos, en ese tiempo
todo lo que me pasa está bien...
es curioso, porque todo adquiere un sentido nuevo, distinto...
"t0do lo puedo en aquel que me conforta", que diría santa Teresa.

Los problemas dejan de ser tales, y pasan a ser "pecata minuta",
es fantástico experimentar que tú formas parte de la creación,
y que estás en Sus manos,
y que El dirige tu historia con sabiduría y bondad.

Me acabo de acordar de una anécdota, al hilo de todo esto...
acabábamos de salir de una eucaristía, y Miguel -tendría unos seis años-
estaba con otros niños pequeños, en una sala de la parroquia, en un segundo piso,
al cuidado de unas niñeras...
Miguel bajó precipitadamente la escalera...
y rodó... cayendo de muy mala forma al suelo.

Yo no lo vi, pero el golpe fue considerable.

Sin embargo, recuerdo que cuando me lo contó un hermano de comunidad,
médico además, no me entró el pánico... ni la desesperación, ni el miedo...
recuerdo que estaba tan plena, que no me asusté...
Esa reacción no fue mia, yo notaba ciertamente esa brisa suave
que lo penetra todo, y lo inunda todo.

Le vigilamos de cerca, eso sí, y gracias a Dios, no fue nada.

Ven Espíritu creador
inunda nuestra mente.

LLena de tu amor,
el corazón que has creado.

También he comprobado que el Espíritu de Dios
viene a través de la obediencia a la Iglesia...
en mi vida ha habido personas concretas que me han dicho "por aquí",
y yo he confiado en su discernimiento... y no me ha ido nada mal.

Yo creo que cuando el Señor ve que yo me pongo en disposición de amar,
de servir, cuando intento pensar en el otro antes que en mí...
es decir, cuando me pongo de puntillas y alzo los brazos, para que me aúpe,
como a una niña, que quiere que su padre la coja...
entonces creo que Él se derrite, y se abaja... y me abraza.
Y me acaricia.

En todo esto es muy importante la oración,
la intimidad con el amado.

También tengo gran experiencia de lo contrario,
de vivir en el erial, por querer llevar yo las riendas de
mi vida, sin contar con Él...

en ese tiempo experimento verdaderamente
lo que debe ser el infierno.

Y Le echo tanto de menos...


Ven ESpíritu Santo
envía un rayo de tu luz.

Mira el corazón del hombre
cuando tú no estás en él...

Mira el poder del maligno
cuando tú no habitas en nosotros.

Ven Espíritu Consolador,

sana lo que está enfermo,
endereza al que ya se dobla,

reblandece al duro y al rígido...
danos tu amor y tu alegría.

Ven Espíritu Santo,
dulce huésped del alma,

danos tus siete dones,
danos el don de la paz.

Toca lo profundo del hombre,
entra hasta el fondo del alma.

sábado 30 de mayo de 2009

La verdad nos hace libres


Ayer estuvimos Jose Manuel y yo en una mesa redonda muy interesante, donde
se habló sobre "la verdad". Asistieron Luis Losada -periodista del Grupo Intereconomía-,
Javier Esparza -Cadena COPE-, Jose Antonio Méndez -Alfa y Omega- y Víctor Gago
-Plataforma Hazte Oír, y Derecho a Vivir-.
Fue en el marco de los "Jueves sociales de la Visitación", una iniciativa muy plausible
de Profesionales por la Etica.

¿Existe la verdad? ¿Estamos comprometidos los cristianos, con la verdad?
¿Cuentan, los medios de comunicación, la verdad?

Fue una tarde-noche amena en la que comprobé que -como dice Víctor Gago-
hay "brotes verdes" en esto del compromiso activo y social.
Un motivo para la esperanza.
Están surgiendo plataformas sociales desde donde se defiende la verdad con tesón.

Está surgiendo un movimiento ciudadano que no se alimenta de los realitys ni del fútbol...
está en marcha una blogosfera que es libre. Pese a quien le pese.

Los cristianos empezamos a salir del letargo y aunque parezca que la persecución
es mala, no es cierto. Es buenísima. La historia de la Iglesia ha sido fecunda
gracias a los mártires; mártir significa testigo, uno que ha visto con sus ojos
("hemos comido y bebido con él") la Verdad.

Los mártires de hoy no tienen porqué derramar su sangre en la arena del circo,
(entre otras cosas, porque aún no han vuelto los combates a muerte cuerpo a cuerpo,
bajo la mirada aviesa del respetable... bueno, no quiero dar ideas...) Pero es más que probable que derramemos nuestra sangre en la arena de los medios de comunicación.
Expuestos al escarnio público.

A fin de cuentas, a Jesucristo no le dieron un programa de televisión en prime-time,
para que anunciara, sin cortapisas, el amor de su Padre Dios por cada ser humano.
Sino que lo crucificaron en una cruz, a la vista de todos, por decir la Verdad.
Y no es más el siervo que su Señor.

Me acuerdo del diálogo con Pilatos, antes de ser crucificado.
Jesús le dice:
-"Para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad".

Y Pilatos responde:

-¿Y qué es la verdad?

Hoy volvería a repetirse la historia.
Existe tal relativismo moral, que ya nadie sabe lo que está bien y lo que está mal.

Tal y como se están poniendo las cosas, no me extrañaría nada que dentro de unos
cuantos años, más de uno -de los que nos llamamos cristianos, por pura misericordia
de Dios-demos con nuestros huesos en la cárcel.

¿Por qué?
Por ir contra corriente.

Por defender la dignidad del ser humano desde el momento de su concepción, y hasta
su último hálito de vida, por no claudicar ante el lobby gay... por decir la verdad.
Yo le agradezco a ZP y compañía que nos hayan puesto las pilas. Ahora, hoy,
es el momento de anunciar la verdad que trae Cristo. La que nos hace libres.

Que El es el Hijo de Dios. Que el Padre nos ama ardientemente.
Que nos busca hasta por los caminos más intransitables... y que una vez que nos
encuentra, nos abraza, nos cura, y nos lleva en su regazo.

Que no tengamos miedo.
Que confiemos, que perdonemos, y que amemos como él nos amó.
Hasta dar su vida por cada uno de nosotros.

Que existe el cielo. Que nuestra vida no acaba aquí.
Que hemos sido creados para amar y ser amados, y que sólo seremos felices
en la medida en que nos amemos en la dimensión de la cruz. Entregándonos.

A mí, encontrarme con Cristo me ha redimensionado la vida. Ya nada es igual.
Existe la esperanza.
Y con la esperanza, viene la vida nueva. La conversión. La vuelta al Padre.
De verdad, que merece la pena.

Incluso en ese tiempo doloroso de conocerse a uno mismo, profundamente, y de ver
lo poca cosa que somos... incluso ahí, el Señor tiene misericordia y delicadeza.
Al final... hasta le das las gracias, por haberte quitado la ceguera.
Señor, qué grande eres.

Postdata: El que busca la verdad, reconoce Su voz.

sábado 23 de mayo de 2009

Jorge y Reyes





Son los padres de Juan Fernando, un joven de dieciséis años. muerto a puñaladas,
en la feria de Sevilla.

jueves 21 de mayo de 2009

Aido,Dimisión

TENGO13SEMANAS,
SEGUN
BIBIANA
AIDO,
NO
SOY
UN
SER
HUMANO,
SOY
UN
SER
VIVO,
Y
AHORA,
NI
ESO.

martes 19 de mayo de 2009

¿Dónde está la dignidad?


Se llamaba Camila, era colombiana, estudiante, bastante guapa, y muy cariñosa,
vino a casa durante algo más de un año.
Cuidaba a los niños una vez a la semana, mientras nosotros ibamos a la Palabra.
De repente dejó de venir, tenía muchas ocupaciones... bastante más tarde, por una
ex-amiga suya, me enteré de que andaba con un novio que le daba todos sus caprichos...
que se iba mucho de marcha, y que en ese trasiego, había abortado ya dos veces.

Me he acordado de Camila al enterarme de que ahora, en las farmacias, se podrá comprar
sin receta médica, la píldora del día después. Seguramente esta chica, si sigue con este ritmo
de vida, usará la PDD, y seguramente reincidirá... con los efectos secundarios de la susodicha
pastilla... aunque el problema moral desaparecerá, porque claro... no es lo mismo abortar a un
embrión de un mes o dos de vida, que a una cosilla de menos de veinticuatro horas.

Porque la PDD, aunque Trinidad Jiménez diga lo contrario, puede provocar
-y de hecho provoca- abortos.

La PDD actúa de dos formas, por un lado frena la ovulación y evita que el espermatozoide
llegue al óvulo (en este caso, no habría fecundación, ni embarazo: 66 por ciento de los casos),
y por otro, en el caso de que la hubiere -fecundación- impide que el embrión se implante
en el útero, lo cual produce la muerte de ese nuevo ser humano.


Trinidad y compañía sostienen que la píldora PDD no es abortiva porque -en el caso de
que haya fecundación (alrededor del 34 por ciento), no se da la implantación. Sin embargo,
la ciencia señala que hay vida humana desde el momento de la fecundación, aunque ese ser humano esté "de camino", y no haya llegado aún a su lugar apropiado para desarrollarse
con tranquilidad.

Lo que subyace en toda esta política de ¿salud reproductiva? es la idea que dejó entrever la vicepresidenta Mª Teresa de la Vega, hace unos días.
A saber:

"La nueva ley del aborto pretende salvaguardar la dignidad de la mujer,
ese es su espíritu de principio a fin".

Todavía estoy dándole vueltas a la frasecita... la ideología de la muerte está detrás.

Para De laVega, engendrar a un ser humano es sinónimo de "desgracia".
La mujer alcanza su madurez y su desarrollo como persona cuando controla, planifica,
y si lo cree conviente, aborta al ser que lleva en sus entrañas.

Yo pensaba que la dignidad iba ligada al espíritu de sacrificio, a buscar el bien
por encima del propio interés personal...
yo creía que la dignidad tenía que ver con el amor desinteresado...
seguramente me habré equivocado, y De la Vega tendrá razón... mi dignidad empieza
cuando corto de raíz la vida de ese ser que me molesta.

Y claro, ya puestos en materia, tendré que cambiar otros conceptos
equivocados que tengo... ¿Derecho a ser madre?, qué atraso.

Cómo voy a pretender que el Estado ayude y arrope a las embarazadas... cómo voy a
pretender que se dé información veraz a los jóvenes, que se les diga que con el sexo
no se juega, que se les enseñe a ser responsables con sus actos...
esto atentaría contra la dignidad del ser humano... contra su salud reproductiva...
contra sus expectativas más inconfesables...

El otro día mi hijo mayor me comentaba que se había quedado sorprendido, porque en
una charla de clase, más de la mitad de sus compañeros estaban a favor del aborto
(ojo, al dato: se trata de un colegio católico).

Y me decía:

-Aceptan que se acaba con la vida de un ser humano... pero no les importa...
piensan que hay otras prioridades... acabar la carrera, trabajar, situarse
económicamente... no quieren perturbaciones.

-¿Y esa actitud cómo se llama?

-Egoismo.

-Tú lo has dicho.

viernes 15 de mayo de 2009

Gracias, chicas


Realmente me he conmovido.
Ayer, catorce de mayo José Manuel y yo hicimos diecisiete años de casados...
en principio, no habíamos pensado nada especial para celebrar el evento.
Pero he aquí la sorpresa.
Las pequeñas (Victoria, Inés y Teresa) -Judith y Almudena todavía no se enteran de la misa,
la media- nos abordaron, impacientes, nada más cruzar el umbral de la puerta,
y tras unas cuantas interrupciones y chillidos, nos dijo Teresa:

-Toma, mamá, cuatro euros y noventa céntimos. Para que os vayáis a tomar algo, por
vuestro aniversario.

A renglón seguido, no nos dejaron ni respirar. Pretendían que nos fueramos INMEDIATAMENTE, de casa, a celebrarlo.

Ya había detectado yo días atrás un cierto movimiento, y me imaginaba que algo tramaban.

Las pretensiones eran más grandes; en principio, querían invitarnos a cenar,
y habían estado ahorrando durante más de un mes... pero alguna que otra imperiosa
necesidad (comprar chuches), y alguna ladronzuela (de nombre, Judith, para más señas) menoscabaron los ahorros conseguidos con tanto esfuerzo.
La cruda realidad pesó más,
y bien... acabamos en un Vips tomándonos una copa de helado
de dos bolas, cada uno.

Mi copa era de chocolate belga y leche merengada.
Una delicia para el paladar.

Nos pusieron hora de regreso... las nueve de la noche.
Pero como teníamos muchas cosas que hacer (Jose Manuel y los mayores se iban a Fátima,
con la parroquia, al día siguiente), volvimos media hora antes.

¿Y qué pasó?

Nos habían preparado una suculenta cena, con su mantel, sus velas
(compradas para la ocasión en el chino) más dos botellas de licor
-que nunca usamos-, que para cogerlas tuvieron, seguramente, que subirse
a la escalera, pues están arriba del ropero.

Todo un detalle.

Cenamos salchichas con queso, rociadas con ketchup, y un delicioso postre,
a saber: macedonia de frutas, kiwi y piña, troceados.

Victoria, Inés y Teresa, las "organizadoras" del cotarro, insistieron en dejarnos solos.
Apagaron las luces del salón y encendieron las velas.
Sacaron a Judith y Almudena del salón, a rastras...
aunque volvieron al poco tiempo y se sentaron en mis rodillas.
¡Qué se le va a hacer! Fue bonito, mientras duró.

La foto que ilustra este post es de la impresionante mesa que nos pusieron.

¡Ah, se me olvidaba! Nos regalaron una rosa dentro de un jarrón de cristal
-que, debía encenderse pues tenía una pila para ello... pero tan relajada estaba
(la rosa) que se tomó la noche libre, y no se encendió.
También una virgencita, con un papel adjunto, escrito por Victoria, que decía:

-transcripción literal-

"HOS REGALAMOS LA VIRGEN MARIA
PARA QUE BENDIGA VUESTRO MATRIMONIO
EN LA FE. UN ABRAZO"


Verdaderamente no se necesitan grandes cosas para hacer felices a los padres.
Tampoco se necesitan grandes cosas para alegrar a los hijos.

Gracias, chicas, os habéis portado.

Postdata: Los mayores TAMBIÉN nos regalararon algunas cosillas
(unos pendientes, Rocío, y un ajedrez, Miguel). Muchísimas gracias a todos.

martes 12 de mayo de 2009

Santa y meretriz

Recuerdo que cuando se estrenó El Código Da Vinci, un chico joven,
-con el libro de Dan Brown en la mano-, sentado a mi lado en la sala de espera


de un hospital de Madrid, le comentaba a una amiga suya lo siguiente:

"Los libros apócrifos fueron desechados por la Iglesia, porque en ellos se decía
la verdad sobre quién era Jesús... Jesús no murió en la cruz, se casó con María
Magdalena y tuvo una hija... Todo esto lo ha estado ocultando la Iglesia, para
continuar manteniendo su dominio sobre los hombres".

¡Toma del frasco, Carrasco!

La verdad es que tanto Angeles y Demonios, que dentro de poco se estrena en el cine,
como El Código Da Vinci, no merecerían la más mínima consideración, de no ser por
la cantidad de gente que cree a pies juntillas lo que en estos bestsellers se relata.

No quiero abundar en el argumento del Código..., sólo decir que los apócrifos -muchos con contenido gnóstico- surgidos en los primeros siglos del cristianismo (Evangelio de María;
de los Apóstoles; de Nicodemo, evangelio de Tomás... etc) son bastante posteriores en el çtiempo a los cuatro evangelios admitidos por la Iglesia (canónicos), los cuales fueron escritos,
casi con toda seguridad, en la primera mitad del siglo I.

Además, la Iglesia buscó una fiabilidad en lo narrado, por ello separó aquellos escritos
que no eran coincidentes (incoherencias históricas y geográficas), o que habían sido "contaminados" (negación de la encarnación de Cristo -su cuerpo sería sólo "aparente",
pues Cristo era una divinidad) o relatos de milagros extravagantes...
supersticiones, magia.

Nadie niega la curiosidad de los libros apócrifos, pero de eso a tomarlos en serio...


Para concluir, sólo decir que nadie da la vida por una mentira.

Que los que "comieron y bebieron con él", le abandonaron en el momento de la crucifixión,
está claro. Que estaban asustados y muertos de miedo, también.
Sin embargo, algo debió pasar para que -tras la experiencia de Pentecostés-
se reafirmaran en que:
"Ese, al que vosotros habéis crucificado, era el Hijo de Dios.Y está vivo".

Porque prácticamente todos sus discipulos (salvo Juan, que murió ya anciano)
dieron la vida por mantener que Jesús había resucitado de entre los muertos.
"Y nosotros somos testigos", se dice en los Hechos de los apóstoles.

Para mí, que esa fortaleza nos les venía de ellos mismos, sino de Dios.
El Espíritu de Cristo actúa. Existe. Y es el que mantiene la Iglesia, si no fuera así,
ésta no hubiera pervivido a través de los siglos. El Espíritu santo sigue actuando hoy.
Y lo hace en personas concretas, anónimas la mayoría de las veces, está clarísimo.

Yo debo ser un bicho raro, porque lo que me he encontrado dentro de la Iglesia
no ha sido ambición, deseo de poder, argucias desleales....
sino otras cosas, quizás menos estruendosas, pero más reales:
ganas de seguir a Cristo, espíritu de servicio, y mucha, mucha paciencia.

Siempre se ha dicho que la Iglesia es santa y meretriz.
Santa, porque Cristo le da de su Espíritu, y meretriz porque está formada
por hombres y mujeres con pies de barro, muchas veces.

Será verdad. Debe ser verdad. Es verdad.

Pero también digo que gracias a Dios, yo no me he escandalizado
por lo que haya visto, dentro de la Iglesia. Al contrario.

La Iglesia necesita sacerdotes entregados, santos, y humildes,
y de esos conozco a unos cuantos.
También conozco a mucha gente de a pie, que se niega a sí misma, y
toma su cruz, todos los días, con paz.

También los hay "a medio convertir", esos que ponen una vela a Dios y otra al diablo.
Esos que miran al cielo, pero están enfangados en el mundo.
Esos que "en el banco de los burlones, se sientan", como dice el salmo.

También todos éstos necesitan experimentar la misericordia de Dios
(yo he estado así ), porque como dice Cristo, los que me siguen "están en el mundo,
pero no son del mundo". Aunque a veces, nos tira el mundo.

Veo que la Iglesia ha sido, y es, paciente conmigo.
Es muy difícil construir un cristiano.
Creo que es algo que necesita de toda una vida.

Por eso, a veces son los de fuera, los que exigen un determinado comportamiento
a los de dentro, sin darse cuenta de que todos necesitamos ver el amor de Dios, y
experimentar la misericordia y el perdón.
Y esta experiencia sólo se tiene cuando fallas, cuando te caes, y te levantas.

En este sentido, creo que los que miran a la Iglesia desde fuera, son muchas veces
más "moralistas", que los que conformamos el Cuerpo de Cristo resucitado
(qué expresión tan bonita, para hablar de la Iglesia).

lunes 11 de mayo de 2009

Carlota (I)

Os invito a ver este vídeo. Ya me diréis qué os parece esta mujer.´



jueves 7 de mayo de 2009

Angeles y demonios


Verdaderamente empiezo a comprender el porqué de tanto bombo y platillo.
Hace días que no oigo otra cosa, ni veo otras imágenes, que no sean las de la peli
de Dan Brown. Angeles y Demonios por doquier.
La idea subliminal es que El Vaticano, con su censura al no dejar filmar en la Basílica de San Pedro y aledaños, no hace más que confirmar el argumento de la película.

Y no se trata de otra cosa que de ir calando una idea,
cual fina agua de lluvia, en las mentes de nuestros contemporáneos.

La idea es sencilla, diáfana, y por lo demás, perversa:
A saber, "Todo es mentira. La Iglesia Católica, un fraude.
Todo ha sido orquestado durante siglos para que la verdad no resplandezca.
¿Y cuál es la verdad? Que Jesucristo no es el Hijo de Dios.
Que la Iglesia ha estado utilizando todos sus ardides para seguir ostentando
"su" poder, que la religión (en este caso, la Iglesia) siempre ha estado
en contra de la ciencia.

Pero la liberación del hombre ha llegado ya. Internet, la medicina,
la aldea global, los avances científicos acabarán con esa lacra llamada
religión, en otro tiempo, "opio del pueblo".
(¿De qué me suena todo esto?)

Cualquiera que tenga un mínimo interés puede documentarse ampliamente
en Internet sobre las falsedades históricas, manipulaciones e incluso difamaciones
que se vierten sobre la Iglesia, sin ningún pudor, en ambos libros de Brown
(Angeles y Demonios; Código Da Vinci).

Una consideración: En los últimos 50 años, todos los historiadores versados
en los avances científicos, han llegado a la conclusión de que el motor de la Revolución
Científica de la humanidad ha sido la Iglesia.

Ahora, hoy, hay quienes pretenden enfrentar Iglesia y Ciencia, -el libro de Brown
es una pieza más en este entramado de "acoso y derribo" a la Iglesia-, cuando la
realidad es que ambas han ido de la mano durante más de mil años.

Lo cual no quiere decir que a lo largo de la historia vivida en común, no haya habido
errores, a veces garrafales, pero esto, ciertamente, no hace sino corroborar el hecho
del enorme interés y preocupación que la Iglesia ha mantenido siempre por el avance
de la cultura y la ciencia.

Si no, ¿Por qué la ciencia se originó en Europa y no en otra parte?

El Cristianismo representa a Dios como un ser cuya esencia es el LOGOS (Razón) y
la CARITAS (Amor). Es decir Alguien racional, omnipotente, y amante, que conforma
el universo como su propia creación personal. Entiende, por tanto, que el mundo natural
tiene una estructura estable, racional, ordenada, que invita a la comprensión humana.

Por ello la Iglesia desde sus inicios se volcó en favorecer tanto la cultura como la ciencia,
por ser una manera de "tocar" a Dios. Esto que digo, está ratificado por eminentes
cientifícos y pensadores.

Para muestra un botón: Se sabe que tanto China, como el mundo islámico, la India, la Grecia antigua y Roma, tuvieron una muy desarrollada alquimia. Pero solamente en Europa esta alquimia se transformó en Química. Igual pasó con la astrología, muchas sociedades
desarrollaron elaborados sistemas de astrología, pero solo en Europa esto condujo a la Astronomía.

Ahora, la película de Brown vuelve a sacar a la palestra la injusticia cometida con Galileo
Galilei (pasó dos veces por un tribunal eclesiástico y se le conminó a que no difundiera las
ideas del sistema copernicano -la tierra se mueve alrededor del Sol-).

Así, la teoría de Galileo parecía contradecir los textos bíblicos, que hablan en lenguaje
metafórico de la rotación de los astros y de la quietud de la tierra.


Tengo que decir que Juan Pablo II ya hizo un desagravio público de Galileo en octubre de 1992. El cardenal Poupard, en esa ocasión, señaló: "El Papa tenía la preocupación de clarificar una mala imagen de la Iglesia, ante la opinión pública, en la cual se la presentaba
como enemiga de la ciencia, esto es un mito pero los mitos atraviesan la historia y no fácilmente son cancelados".

Poupard en esa ocasión indicaba que "todo esto fue instrumentalizado, sobre todo a partir del Iluminismo, usado como un arma de guerra contra la Iglesia" y aún hoy extraña que se piensen "cosas sin ningún fundamento" como la difundida leyenda de que Galileo habría sido quemado cuando nunca estuvo siquiera en prisión.

Enlazando con esto, y aunque la condena de prisión se mantuvo hasta la muerte de Galileo
en 1642, no es justo hablar de él como un encarcelado.
Su "biógrafo protestante",von Gebler, dice: "Un vistazo a lo que verdaderamente ocurrió en
los hechos de este famoso juicio, convencería a cualquiera de que Galileo estuvo veintidós
días en el edificio del Santo Oficio (la Inquisición), y no en una celda con rejas, sino en un
cómodo apartamento de un oficial de la Inquisión".

Por lo demás se le permitió el uso de otros lugares como retiro, tales como casas de amigos, siempre confortables y lujosas. No es cierto, como insistentemente se ha dicho, que fue
torturado y cegado por sus vigilantes, aunque en 1637, cinco años antes de su muerte,
llegó a quedar completamente ciego.

Galileo murió de muerte natural en 1642, en su casa-palacio, una villa en Arcetri,
en las afueras de Florencia, y aunque él rechazó en un principio ser enterrado en un lugar bendecido, fue finalmente enterrado (no olvidemos que era católico) en la iglesia de la Santa Cruz. Por lo demás, aunque el Papa (Urbano VIII) no autorizó que se construyera un monumento en su tumba, sí envió su bendición al hombre agonizante.

Para terminar, la condena de Galileo no significa, ni mucho menos, que la Iglesia
mantuviera una oposición implacable al progreso científico y a la Ilustración, pues
entre los muchos eclesiásticos del tiempo de Galileo, encontramos los primeros y
más ilustrados casos adheridos al sistema copernicano.



lunes 4 de mayo de 2009

Judith, aprendiendo a aporrear... la guitarra

Judith tiene algunas habilidades innatas... y tocar la guitarra parece que

no es una de ellas. Eso sí, canta a voz en grito.Todo vale, en esto de transmitir la fe...

video

lunes 27 de abril de 2009

El flautista de Pekín (última entrega)





Al día siguiente los niños mayores de ambas familias organizaron una excursión a un riachuelo cercano. Como el día anterior había llovido, y habría fango, Giovanni dejó a José y Miguel dos pares de botas de agua viejas, que

guardaba en su armario. Y un par de plásticos con un agujero para meter la cabeza.

--Chicos, mirad por donde pisáis, no os resbaléis, les dijo Carlo en un español bastante decente. José y Miguel parecían los fantasmas de aquel río chino. Con sus capas transparentes, a punto de echar a volar.

--Aquí hay mucho bambú, les comentó Carlo. Podemos hacer unas cañas para pescar.

Miguel enseguida encontró la apropiada, y atándole una cuerda que, previsor, había traído de la casa, se sentó en una roca ¡a esperar!. Al cabo de un rato se dio cuenta de que, sin cebo, estaba perdido. Así que se dispuso a buscar algo apetecible para aquellos pececillos chinos.

--¿Los peces chinos comen lo mismo que los peces españoles?, le preguntó a Finito, el tercer hijo de Fino y Tina, quien, disimulando la risa, le contestó:

--Sí. Busca alguna mosca, o algún bichillo.

Miguel se levantó de la roca y al mover la piedra vio cómo, sin querer, había matado una lagartija que dormitaba allí abajo. La había partido en dos. Miguel

lo sintió con todo su corazón. A la lagartija todavía se le revolvía la cola en el suelo. Al rato, se paró.

--Bueno. Ya no puedo hacer nada por ella, pensó. Pondré la colita como cebo,

a ver si pica algún pez.

Mientras tanto, José había sacado su navaja del profesor Gadchet (la llamaba así porque era multiusos) del bolsillo del pantalón, y, disciplinado, comenzó a cortar una caña para fabricarse una flauta. Lao, que estaba sentado a su lado, le miraba estupefacto.

--Mira, Lao, se hace así, le comentó condescendiente. Ahora tú.

Lao cogió la navaja, y en cinco minutos tenía modelada una flauta perfecta, con sus agujeritos y todo.

--Vaya, creo que te he minusvalorado, le dijo José sonriendo. Está bien, ahora haré yo la mía.

--¡Eh, ha picado uno, ha picado uno! Gritó Miguel, mientras sostenía con fuerza la caña. Al alzarla, salió un pez de al menos, ¡medio kilo!. Impresionante. Miguel casi no podía con él.

--¡Espera, que te ayudo! Exclamó Giovanni, mientras corría a su lado. En un pis pas, el pez ya estaba en el cesto.

Después vino el segundo, y el tercero. Y el cuarto. Aquel río manaba peces. Para Miguel y sus nuevos amigos fue un gran día.

José y Lao, entretenidos con sus flautas, los miraban de vez en cuando, pero no movían ni un meñique para ayudar en la recogida de la pesca “milagrosa”.

Al llegar a casa, Tina cogió el cesto y se dispuso a cocinar tan suculentos manjares. Mientras, los pequeños gritaban en el comedor; Teresa se pegaba con Victorita, e Inés lloraba desconsolada, pues le tocaba mamar y su madre andaba ayudando a Tina con el pescado.

--¡Que la bebé no se meta el dedo en la boca!, ¡Que ya somos cuatro niñas con este problema! Dijo concienciada Cristina. ¡Hay que ponerle el chupe!, sentenció la mayor de los siete,

quien, a su edad, todavía se colocaba el meñique de la mano izquierda en la boca

cuando quería dormir.

José tocó la flauta. Bastaron dos minutos para que la paz volviese a aquella casa. Los niños, atraídos por la música angelical, dejaron de pelearse. Fueron adonde estaba José y se sentaron a sus pies. Inés también se calló, y se durmió. José, el flautista de Pekín,

acababa de ganarse a pulso el título de

“Tranquilizador oficial de niños díscolos”.

El papá de los siete, que lo había presenciado todo, se lo había otorgado, a perpetuidad.


Tocando una campanilla que había en la entrada de la casa, la mamá de los siete llamó a comer: “¡Todos a la mesa, el pescado está servido!”. La marabunta de niños tomó posiciones. La mesa, tan larga, parecía haber encogido varios metros. Apretados, pero contentos, después de bendecir la mesa, hincaron el diente al pescado. Cristina notó que algo duro la impedía masticar. Lo sacó de la boca. Parecía un granito de tierra amarilla.

--¡Mamá! Qué cosa tan rara, este pez se ha tragado una piedrecita amarilla.

--A ver, déjame ver... Fino, ¿Por aquí cerca hay alguna mina?. Esta piedrecita parece de oro.

Los niños no perdían detalle de la conversación. Movían sus cabezas, de Isabel a Fino, de Fino a Isabel. El silencio sobrevoló la estancia.

--Sí, a tres kilómetros de aquí hay una mina abandonada, dijo mientras inspeccionaba la piedra. No es extraño que durante la última inundación, las aguas removieran la tierra cercana a la mina, y la corriente del río, que ha arrastrado todo tipo de piedras, haya arrastrado incluso piedras preciosas, como ésta.

--Qué emocionante! ¡Qué guay! Exclamaron algunas voces juveniles.

--¿Podremos volver al río a investigar? Preguntó José, que no cabía en sí de gozo.

--Está bien, pescaremos y buscaremos oro. Pero primero, terminad de comer; comed con cuidado, no os vayáis a tragar alguna piedra, y tengamos un disgusto, concluyó Tina.

Los niños desmenuzaron sus raciones de pescado; entusiasmados, querían encontrar más piedras preciosas. Ya se veían como los colonos americanos, cribando la tierra del río, para hallar pepitas de oro.

José y Giovanni organizaron la expedición. Rastrearían el río, si pudiera ser, desde su nacimiento y con tela de saco, cribarían el agua. Todos los niños se apuntaron, incluso los pequeños.

Tao, la nueva hermanita china, también se apuntó a la marcha, a pesar de que todavía no acababa de integrarse en el grupo de los siete. Echaba mucho de menos a sus padres, y era usual encontrarla llorando por las esquinas de la casa.

Cuando papá, mamá y los siete llegaron a Pekín, Isabel regaló a Tao un vestido nuevo,

azul cielo, de tirantes, con flores rojas por el borde de la falda.

Pero sobre todo, lo que había emocionado a la niña, es que Isabel le había comprado un marco para que pusiese la foto de sus padres al lado de su cama. Hasta entonces Tao la guardaba debajo del colchón, como un tesoro escondido.

Ahora, cualquiera que entrara en su dormitorio podía verla. Y ella les decía:

“My mother and my father”, en ingles; porque los siete, de comprender el chino mandarín,

nada de nada. El profesor Ah Chu había fracasado, con los niños, estrepitosamente.

--¡Vamos, ven por aquí, dame la mano! Tao se quitó los zapatos para pisar bien las rocas que cruzaban el riachuelo, y dejó al aire sus pies desnudos.

María los miró detenidamente, y cuando estuvo a solas con su madre, le preguntó inquieta: “¿Mamá, porqué Tao tiene los pies tan pequeños?

--Es una tradición china, María. Afortunadamente, cada vez ocurre menos. Los chinos piensan que los pies son la parte más fea del cuerpo de la mujer... por eso, antiguamente, y hoy todavía en algunos lugares, las madres vendan los pies a sus hijas para que no les crezcan.

--¿Y eso duele?

--Sí, duele, porque impide que el pie crezca.

--¡Pobrecita, Tao! Se lamentó María.

--No te preocupes, cariño. Tao ha visto que todas sus amiguitas tienen los pies pequeños, y ella lo ha asumido como algo normal. Tú no le des importancia, y ya está.

Giovanni, Carlo, Finito, Lao, José y Miguel se habían remangado los pantalones y con el agua hasta las rodillas estaban cribando la tierra del riachuelo. Habían hecho unos coladores artesanos con tela de saco, y la cosa funcionaba.

--¡Papá! ¡Hay pepitas de oro! ¡Hay pepitas de oro! Gritó Miguel mientras repasaba con

sus dedos los restos de tierra que habían quedado en la arpillera.

--No grites, que espantas a los peces, dijo Andrés a su hijo, mientras echaba de nuevo la caña de pescar al agua.

--Juntadlas todas en un saquito, añadió Fino, quien acababa de pescar un pez con su caña de bambú especial, mucho más larga y flexible que cualquiera de las de por allí.

Al terminar el día los niños habían llenado una bolsita con pepitas de oro. Ahora, querían ir a la ciudad para pesar el oro, y cambiarlo por yuans, la moneda china. Si tenían suficiente, comprarían un par de bicicletas de doble asiento, para hacer excursiones.


La gran muralla

--¿Sabéis una cosa? La Gran Muralla es la única construcción humana que se puede

ver desde la luna, les dijo Fino a los niños.

La familia de los misioneros italianos y la familia de los siete, ahora nueve, habían ido

a Pekín de visita turística. De paso, se acercarían a alguna tienda de antigüedades,

para cambiar la bolsita de oro por dinero contante y sonante. Lo primero que quisieron

ver fue la Gran Muralla China, una construcción defensiva de seis mil kilómetros de

largo, muy ancha y muy alta.

--La civilización china es una de las más antiguas y ricas del mundo. Hemos sido

los inventores de dos cosas que han cambiado la historia de la humanidad:

El papel y la pólvora, dijo el guía chino, en español, a sus oyentes.

El guía se llamaba Oh Si La, y sabía hablar cuatro idiomas: el chino mandarín más

sus dialectos, el inglés, el español y el francés. Ejercía esta profesión por tradición

familiar, su padre y su abuelo también habían enseñado la muralla a los extranjeros.

Oh Si La estaba encantado de poder ilustrar con su saber a diecinueve niños y

cuatro adultos.

--¿De qué siglo es la muralla? Inquirió la mamá de los siete.

--Del siglo II antes de Cristo, respondió el guía.

--Hablar chino es muy difícil, le comentó José, pensativo, además todos los chinos

no habláis igual.

--Sí, tienes razón. No todos los chinos hablan chino, que para ser exactos tendríamos

que llamar mandarín. Sin embargo, aunque no hablemos el mismo idioma, sí podemos

leer los mismos libros, porque nuestra escritura transcribe ideas. Por ejemplo, dijo el guía,

un símbolo que signifique “muralla” puede ser leído tanto por un chino del norte, como

por otro del sur, aunque empleen palabras distintas para referirse a “muralla”.

Recorrieron la Gran Muralla durante un buen trecho, los pequeños iban delante, jugando y saltando, y los adultos, más sosegados, detrás. Teresa y Victorita andaban, de la mano,

todo el rato mirando al cielo, tanto es así que cada dos por tres tropezaban con alguna piedra.

--¿Qué hacéis mirando hacia arriba? Les preguntó Isabel.

--Queremossss que nos hagan una foto desde la luna; José nos ha dicho que hay un

aparato que se llama satélite, que hace fotos a la muralla, y que después sale en

los librossss del cole.

--¿Y vosotras queréis salir? Sí, yo le voy e enseñar mi foto en la muralla a Emmanuel,

mi novio, dijo Teresa, sin dejar de mirar hacia arriba. Victorita tampoco perdía comba,

con su cabeza estirada hacia atrás, y su barbilla levantada.

--Bueno, dejadlo ya, seguro que el señor del satélite ya os ha hecho la foto, les respondió

la mamá de los siete.

De repente María vio un chicle en el suelo. Con su papelito y todo. No lo dudó una décima de segundo. Lo cogió, le quitó el papel y disimuladamente se lo metió en la boca.

--¡María! ¡Qué tienes en la boca! ¡Tira ese chicle del suelo inmediatamente! Le gritó su madre, quien lo había visto todo a distancia.

--¡No quiero! ¡Es un chicle muy antiguo, del siglo segundo!, respondió con desparpajo.

Evidentemente, a María no le quedó más remedio que sacarse, a regañadientes,

el chicle de la boca.

--¡Pues sí que han aprendido bien la lección!, comentó Tina, entre risas. Una sabe que

la muralla se ve desde la luna, y la otra, que se construyó en el siglo II.

Más tarde, cuando los pequeños comenzaron a quejarse, decidieron visitar el parque zoológico. Allí comerían y descansarían un rato.

--Niños, de la mano, no os perdáis, indicó Tina, a sus hijos pequeños. La mamá de los siete, ahora nueve, había conseguido que todos sus hijos, los nueve, fueran al mismo paso, sin desperdigarse.

--Papá, nos hacen más fotos a nosotros que a los animales del zoo, le dijo Cristina a su papá. Nos hacen fotos a escondidas.

--Anda ya, Cristina, tú estás soñando, le respondió Andrés, que se hallaba entretenido viendo a los gorilas.

--Perdone, ¿les puedo hacer una foto?, preguntó un turista chino al papá de los siete.

--¿Para qué?

--No se moleste, señor. Es que en nuestro país es rarísimo hallar una familia numerosa, y además, con seis niñas. Como sabe, nuestro gobierno desprecia a las féminas. Pero yo no comparto esta política familiar, evidentemente.

--Pues detrás nuestra, a unos metros, viene otra familia, con siete niñas y tres niños.

--¡Qué emocionante! ¡También les haré una foto, no lo dude!

Así que, la familia al completo, Lao y Tao incluidos, posaron para el turista chino. Ya tenían otra anécdota que contar cuando volvieran a España.

El anticuario

Mientras los niños pequeños descansaban en el zoológico, tendidos en la hierbay vigilados por sus madres,Fino y Andrés decidieron dar una vuelta por Pekín. Los niños mayores no se despegaron de ellos ni un ápice. Querían cambiar la bolsita de oro, a toda costa.




Era una tienda oscura, un tanto siniestra, parecía salida de un cuento de Harry Potter.

Los niños abrieron los ojos tanto, que casi se les salen de sus cuencas. Allí había animales disecados, un cuervo, un búho, varios reptiles de gran tamaño... varias esculturas antiguas, de bronce, y cuadros, infinidad de cuadros. Además, lámparas de latón, alfombras, litografías... Detrás del mostrador, agazapado en una silla, se encontraba el anticuario.

--¿Qué desean?, preguntó en un inglés macarrónico.

--Quisiéramos venderle oro. Son pepitas de oro, dijo Fino, en un correcto inglés.

Miguel sacó la bolsita y desparramó su contenido encima del mostrador. Las piedras,

a pesar de la oscuridad reinante, emitían destellos dorados.

--Vaya, vaya... dijo el anticuario, susurrando.

--¿Cuánto dinero nos puede dar por este oro? Insistió Miguel.

--Voy a pesarlo.

El anticuario se metió en el interior de la tienda y salió con un peso antiguo, con platillos.

Colocó a un lado las piedrecitas, y al otro, las pesas.

--Hay trescientos gramos, dijo. Les puedo dar trescientos dólares, por este oro.

Miguel le dio un pisotón disimuladamente a su padre. Éste volvió la cabeza y Miguel, bajito,

le dijo: “Yo he pesado el oro en casa, y hay 500 gramos. Este señor, o tiene el peso

estropeado, o nos quiere engañar”.

--Mire, déjelo, iremos a otro sitio, dijo Andrés.

El anticuario, viendo que el negocio se le iba de las manos, recapacitó:

--Esperen, por favor. Creo que he puesto una pesa equivocada. Dejenme pesarlo de nuevo.

José miró a su padre, y éste asintió con la cabeza. El niño entregó las pepitas al usurero.

--Perdónenme, de veras lo siento. Efectivamente, hay seiscientos gramos de oro.

Por él les puedo dar seiscientos dólares.

¡Bien! Pensaron todos para sus adentros. Disimulando la alegría, terminaron el canje.

Ya fuera, los padres y los niños prorrumpieron en una sonora carcajada.

Rápidamente se dirigieron a una tienda de bicis y compraron tres con doble asiento cada una. Aún les sobraron cuatrocientos cincuenta dólares, así que los niños decidieron donarlos a la Fundación de Ayudas de Emergencia, que los misioneros Fino y Tina habían creado.

--Estos cuatrocientos cincuenta dólares, para reparar las casas destrozadas, y ayudar a las familias en apuros, dijo José solemne, entregando el dinero a su padre.

La vuelta a casa

Los meses pasaban con rapidez. Lao y Tao ya eran dos más en la familia. Los trámites para la adopción estaban casi finalizando, así que, cuando apenas faltaba un mes para volver a España, la mamá y el papá de los nueve decidieron visitar a la madre y los hermanos del profesor chino. Aún tenían el paquetón de viandas en la casa, así que, Fino, Andrés e Isabel cogieron el coche y se dirigieron a un barrio de las afueras de Pekín.

La madre de Ah Chu no daba crédito a lo que veía. Empezó a sacar las latas de leche, los chorizos, el jamón, los quesos... cada vez que sacaba algo nuevo de la caja, el rostro se le iluminaba. Estaba exultante.

La madre y los hermanos del profesor chino eran de origen humilde, vivían en una casa pequeña, sin comodidades, e incluso había días en que sólo tomaban un caldito de gallina y un trozo de pan. Aquello, para ellos, era un verdadero regalo del cielo.

No sabían cómo agradecerlo. Bueno, Mil Fu, la madre del profesor chino, sí sabía cómo. Se dirigió a la cocina, y cogió una jaula. En su interior había un conejo blanco, de ojos morados, que le habían regalado hacía unos días.

--Por favor, dijo, acepten este presente en agradecimiento.

Al papá y la mamá de los nueve aquel conejito les pareció el mejor regalo del mundo. Estaba muy gordito, y era blanco, blanco, blanco, igual que el conejito que tuvieron en España.

--¡Mirad lo que traemos! Exclamaron al entrar en la casa. Los niños se agolparon alrededor de ellos.

--¡Un conejito blanco, chino! Gritó María.

--Le llamaremos Chinito, dijo Miguel.

--No, se llamará Blanquito, sentenció María.

Al final, se llamó Chinito Blanquito, nombre y apellido, para que no hubiera peleas.

El día en que embarcaron para España, Miguel llevaba en sus manos la jaula del conejo, y María, en una caja con agujeritos en la tapa, dos patitos que les habían regalado Fino y Tina.

Cuando llegaron a casa, ya en Madrid, Miguel destapó la jaula, que había estado cubierta, durante todo el viaje, por un paño negro.

--¡No lo puedo creer! Gritó. ¡Venid, venid al comedor! ¡Por eso estaba tan gordito! ¡Era una coneja, no un conejo!

¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve...
Tenemos nueve conejitos!
Cuento: Los siete viajan a China(VI) Autor: Victoria Luque


domingo 26 de abril de 2009

El Milagro









A las dos de la tarde del día de Reyes, sonó el teléfono:



-¿Es usted el padre de José y Miguel Poveda?



--Sí, así es.



--Mire, tenemos aquí, en la recepción del programa Los pequesabios, de Torre España, varios sobres a su nombre. Los han traído distintas personas en estos últimos quince días, y nos ha extrañado que nadie haya venido a recogerlos. En cada sobre está escrito “Entregar a los padres de José y Miguel Poveda”. Hemos creído que teníamos la obligación de llamarle por teléfono, y hacérselo saber.







--Muchas gracias, iré a por esos sobres ahora mismo, dijo el papá de los siete. Y tras despedirse de su mujer y de la chiquillería, con un “hasta luego, ahora vuelvo”, salió de la casa apresuradamente.







Cuando llegó a Torre España, Andrés estaba excitado. Sabía que algo imprevisible iba a ocurrir. Preguntó en recepción, subió a la 5ª planta, y allí le entregaron los sobres.




Eran cinco sobres blancos, sin remitente, y la letra de cada uno de ellos marcadamente distinta. Los abrió. El primero contenía 300 euros, y una nota:




“Para el viaje y la estancia en China. Me han impresionado sus hijos. Enhorabuena”.




El segundo, el tercero y el cuarto, no traían mensaje, sólo dinero: 500, 1000 y 2000 euros respectivamente.




El último sobre albergaba en su interior ¡4000 euros! y una carta que decía:




“Querida familia, no os conozco pero ya os llevo en mi corazón.




Soy una mujer de 35 años, huérfana de padre y madre desde los ocho,




que se ha emocionado al ver cómo hacíais vuestras las necesidades de




dos niños chinos, y cómo batallabais para darles un futuro digno.




A pesar de que vuestra familia, es ya, de por sí, numerosísima.




Yo, Gracias a Dios, también tuve unos padres adoptivos que cuidaron de mí,




pero sé lo que se siente al encontrarse uno solo en medio del mundo.




Sin ninguna protección. Por eso os apoyo y os envío este dinero.




Haced felices a esos niños. Firmado, María”.




Andrés tuvo que respirar profundamente para no caerse al suelo. Verdaderamente, la bondad de la gente es algo maravilloso, pensó. Y tras guardar los sobres en un bolsillo interior de su chaqueta, salió del edificio sonriendo a todo el que se encontraba en su camino.




Realmente los problemas se solucionaban solos.

EL 20 “E”

Y llegó el gran día. Hoy es el día “20 E”, para José, Miguel y demás tropa. Lo han estado esperando durante varios meses y por fin ya está aquí. El 20 de Enero a las doce de la mañana embarcarán en avión hacia China. Esta noche no han pegado ojo. Especialmente, Miguel. Cuando se ha levantado de la cama lucía dos enormes ojeras y se quejaba de dolor de espalda.



-No me extraña, comenta su madre, has pasado toda la noche dando brincos. Parecía que tuvieras el colchón repleto de alfileres.

Ahora, Miguel va arrastrándose del sofá a la silla, y de la silla al sofá.

-Menos mal que el viaje es largo, y podrá dormir en el asiento del avión todo lo que quiera, comenta su padre.

Desde las cinco de la mañana la casa es un polvorín. Gritos, carreras, risas, llantos... no hay quien se entienda. Mamá recoge los abrigos de los niños y se los pone, mientras papá cierra las maletas sentando a Teresa y Victoria encima de ellas. Llevan mucho equipaje.

-Quizás tengamos problemas en la aduana, piensa Andrés, pero enseguida olvida esa preocupación, porque llaman a la puerta. Son los abuelos que vienen a acompañarlos al aeropuerto.




-Vamos, vamos, no os entretengáis que puede haber atasco en la carretera, dice abuelo Juan frotándose las manos. Está lloviendo a mares, y hace mucho frío,

así que abrigad bien a los niños.

-Adióssss, abuela Carmen, no llores, que nos vamos a buscar al conejo,

se oye decir a Teresita por el teléfono del salón.

La furgoneta va a tope. Papá coloca unas cuantas bolsas a los pies de los niños. Detrás, en una esquina, el cochecito de la bebé; al lado, las maletas, y arriba de éstas el paquete del profesor chino.

-Llevamos lo indispensable, se justifica mamá. Es que somos muchos.



Isabel, la mamá de los siete, se coloca el cinturón de seguridad y pone en marcha el coche. Ella es la que conduce. A Andrés nunca le ha llamado la atención eso de coger el volante. Así que, incluso durante los embarazos, Isabel ha llevado el coche de acá para allá.



-Tiene su parte positiva, comenta ella a quien la quiera oír: Conduciendo, no me mareo. Si estuviera de copiloto, o atrás, con los niños, me pasaría los viajes vomitando.



--A la vuelta de la esquina –canta María, animando a sus hermanos a seguirla- viene Diego rumbeaaando... Diego tiene chulería y ese punto de alegría raftajari, afrogitano...



En un abrir y cerrar de ojos el coche se convierte en una discoteca ambulante. Cristina canta a grito pelado, gesticulando exageradamente. José no se queda atrás, María acompaña la canción con golpes en el suelo y las pequeñas farfullan la letra y dan palmas. Miguel duerme plácidamente.



-“Aserejé, a dejé, dejeve tu dejeve de seui nomba, a javi an de bugui,

an de bugui di mí....

-Aserejé, a dejé, dejeve tu dejeve...



Mamá mira por el retrovisor y da un codazo a papá, para que vuelva la cabeza:
Los niños están con las manos en alto, moviéndolas al ritmo del Aserejé,
la canción del verano. El espejo retrovisor se ha transformado en diez pequeñas manos móviles, que parece quisieran asir el aire del techo.



El abuelo Juan ríe sin parar, y mientras la abuela se seca una lágrima, él,

cómplice de sus nietos, eleva también sus manos al cielo.



LA ADUANA


--Señor, su equipaje pesa mucho. Sólo se admite 20 kilos de peso por adulto. Tendrá que dejar aquí, en el aeropuerto, lo que no necesite urgentemente, comenta el empleado del Departamento de Facturación al padre de los siete. Andrés mira a su mujer con esa mirada que significa “Ya lo decía yo...”, y resuelto, dice bromeando: --¿Qué tal si le dejo siete niños en depósito?.



Con la sonrisa en la boca, y mirando a los pequeños, el empleado de Barajas

le sigue el juego:



--Bueno, podría ser. Tengo que consultarlo. A ver, de momento, podría quedarme con esta niña que se mete el dedo en la boca, ésta, la que tiene esos ojazos negros... dice señalando a Teresa, quien, rápidamente, se saca el dedo y se esconde detrás de su madre.

--¡No! ¡No! ¡No queremos quedarnos aquí! ¡Mamá, no dejes que nos secuestren! Grita María, quien no da crédito a tanta osadía.

--Está bien. No pasa nada. Vamos a buscar otra solución. ¿Y si dejamos algunas bolsas, y el paquete del profesor chino?




El empleado, diligente, comienza a pesar las bolsas, y el paquete de viandas
de Ah Chu:


--Si dejan estas bolsas, y alguna cosa de ese paquetón, ya podrían embarcar

con el resto del equipaje.



--¡Vamos a comer el chocolate, chicos! Dice Andrés desatando la cuerda

del paquete que, con tanta laboriosidad, había enlazado el profesor chino.



En un instante, el Departamento de Facturación se convierte en una tienda de embutidos: Cinco chorizos de Cantimpalo, dos quesos Gran Capitán, un jamón ibérico, diez latas de leche en polvo, diez tabletas de chocolate... Los niños se lanzan a por el chocolate, e Isabel, la madre, no sabe adonde mirar... iba de uno en uno limpiándoles las manos y la cara con las toallitas de la bebé.




--Hija, dice la abuela Isabel, se van a estreñir. No es bueno que coman

tanto chocolate.

--Bueno, mamá, algo hay que hacer. Había que aligerar peso, y el chocolate

los niños lo comen muy bien.




Lo cierto es que la abuela tenía razón. Todos intentaron hacer de vientre en los servicios del aeropuerto, pero no pudieron. Y así, estreñidos, tras despedirse

de sus abuelos, embarcaron rumbo a China.

EL VIAJE EN AVIÓN

--¡Mamá, mira, nos movemos! El avión era un boeing 747 de la Compañía Iberia, y los asientos estaban colocados en filas de diez, así que los niños y sus padres se acomodaron en una sola fila.

A Inés la sentaron en su sillita de viaje, atada al asiento del avión. De pronto, aparecieron varias azafatas haciendo gestos en cada uno de los pasillos; los niños no entendían nada, porque la voz que sonaba de fondo hablaba en inglés, y en francés. Después, sí. Se abrocharon los cinturones, y se agarraron fuerte,

¡aquello empezaba a correr, y se ponía de pie!

--¡Cómo mola! Decía José, mientras Miguel, cosa rara, abría un ojo para mirar

por la ventanilla. Al cabo de cinco segundos, lo volvió a cerrar. Para él era más importante, ahora, seguir durmiendo.

--¡Es algodón! ¡Mamá, yo quiero salir y saltar encima de las nubessss!

Decía Teresa, apoyando su cuerpo sobre el asiento de su madre.

--No, que te caes. No es algodón. Es aire. Y si sales fuera,

te caes por un precipicio... le respondió María, con autosuficiencia.

El pasajero que estaba a su lado, soltó una carcajada.

E Isabel, la madre de los siete, le sonrió.

--¿Son todos suyos?, preguntó extrañado.

--Sí, del primero hasta el último.

--¡Qué maravilla! Ya no se ven familias así. Nosotros hemos sido diez hermanos,

y en casa siempre ha habido mucha alegría. Enhorabuena.

La mamá de los siete agradeció el comentario con otra sonrisa, y cerró los ojos. Habían sido muchas emociones y estaba algo cansada.

-¡Mamá, quiero hacer caca! Gritó Teresa. ¡Mamá, que me hago caca!

--Está bien. Deja a tu madre tranquila. Ven, yo te llevo, dijo Andrés, quien

cogiendo a Teresita de la mano, se dirigió hacia el lavabo de señoras.

Allí estuvo Teresa, sentada en el inodoro, más de veinte minutos.

--¡Papá, no sale! ¡Papá, me duele! ¡Papá, no sale!

Al final, Teresita volvió a su asiento igual que se había ido. El chocolate seguía haciendo de las suyas. Apenas habían pasado un par de horas del despegue,

cuando las cuatro niñas dormían en los brazos de Morfeo. Miguel ya se había espabilado, y acribillaba a su padre con preguntas de este tenor:

--Papá, ¿Cuántos chinos viven en China?

--Mil doscientos millones.

--¿Y caben todos en su país? -

-Sí, porque es muy grande.

--¿Y en qué trabajan en China?

--En muchas cosas. Adonde nosotros vamos, sobre todo cultivan el campo, siembran algodón y maíz. También tienen minas de carbón y refinerías de petróleo.

--Y adonde nosotros vamos, ¿cómo se llama?

--Nosotros nos dirigimos a Pekín. Fino y Tina viven en las afueras de esta ciudad, en una casa grande, de ladrillo, con cubiertas de teja. Fino me ha comentado que tienen pocos muebles, pero que no necesitan mucho más. Allí estaremos muy a gusto.

--¿Y veremos animales?

--Claro que sí. Al lado de su casa tienen un establo con ovejas, cerdos, bueyes, algunas gallinas e incluso puede que tengan patos.

A Miguel le brillaban los ojos. ¡Patos! ¡Si no conseguía encontrar al conejito,

se traería a casa un par de patos!

--¿Y no cultivan arroz? Preguntó José, albergando una pizca de esperanza.

--Hay más algodón y maíz, que arroz.

--¡Bien! ¡Entonces quizás me libre de comerlo!.

Aunque, a renglón seguido, José cayó en la cuenta: Entonces, ¿para qué había estado comiéndolo dos veces a la semana? Y a medida que lo pensaba, la rabia se iba apoderando de él.

De repente, Teresa vio que todos los pasajeros -unos trescientos, más o menos- se levantaban uno detrás de otro, y se ponían en fila para entrar en el servicio. La fila daba varias vueltas en el interior del avión, y todos juntaban las piernas muchísimo, y se encogían para que no se les saliese nada. Teresita miró por la ventanilla y vio una estela de cacas, todas seguidas, dibujando un caminito.

¡El avión estaba haciendo de vientre!.

Además, allí abajo, en la tierra, la gente había sacado los paraguas, porque les estaba lloviendo la mierda que salía por el agujerito del avión .

--¡Qué assssco! Pensó Teresa. Cuando bajemos va a oler todo fatal.

Y se tapó la nariz con sus deditos, por si acaso llegaba algo de olor hasta allí arriba.

--Teresita, ¿Qué haces tapándote la nariz?, oyó que le decía una voz a su lado.

Teresa abrió los ojos y vio que todo estaba normal. Que no había fila de gente. Y que el cielo estaba blanco. La gente con paraguas también había desaparecido.

--¡Menos mal! ¡Qué sueño más assssqueroso!, musitó. Y volvió a dormirse.

LAO Y TAO

Cuando bajaron del avión el cielo estaba encapotado, amenazaba tormenta, y los siete, más papá y mamá, entraron presurosos en el autobús que les esperaba en la pista de aterrizaje. En cinco minutos se encontraban ya en el interior del aeropuerto, aguardando las maletas. Después, buscaron a Fino y Tina.

--¡Eh, estamos aquí! ¡Bambinos! Gritó Tina, moviendo los brazos. Junto a la misionera italiana se hallaban su marido y dos niños chinos, uno de unos nueve años, delgado, de tez mortecina, y grandes ojos ¡azules! y otra, de unos siete años, cabello largo y negro, y ojos ¡también azules!. Ambos parecían inquietos, miraban al suelo, y rara vez osaban alzar la vista.

--¡Qué alegría! ¿Qué tal estáis? Dijo Andrés dirigiéndose a los misioneros con los brazos abiertos. Fino y el papá de los siete se fundieron en un fuerte abrazo.

Isabel y Tina hicieron lo mismo.

Después de los saludos, Tina les presentó a Lao y Tao. José, enseguida se adelantó a sus hermanos y dijo, entrecortadamente:

--Hola, soy José, el mayor... somos siete hermanos... pero con vosotros, si queréis, seremos nueve...

Y le dio la mano a Lao. Éste, cabizbajo, la apretó un instante, pero fue suficiente. Desde ese momento Lao se sintió aceptado y querido por aquella familia.

--¿Te gustan las Barbis? Preguntó Cristina a Tao. Y metiendo la mano en su mochila, sacó una de cabello rubio, piernas larguísimas y vestido de noche rojo.

“Toma, te la presto”, le dijo resuelta. La niña china cogió la muñeca, la miró y remiró, y sin alzar la cabeza, la metió en el bolsillo de su vestido.

--¡Está lloviendo, subid rápido al coche, niños! Dijo Tina, mientras explicaba que aquello no era normal en aquella época del año. La casa de Fino y Tina estaba situada en medio de un campo de sorgo. Allí les esperaban los diez hijos de éstos. El guirigay que se montó fue impresionante. Todos hablaban a la vez. Los chicos mayores enseñaron sus habitaciones a los siete.

--José y Miguel, dormirán aquí, en la habitación de los chicos, dijo Giovanni, el hijo mayor de Fino y Tina, mostrando un dormitorio con siete colchones a ras de suelo. Giovanni hablaba perfectamente el español, al igual que casi todos sus hermanos, pues antes de vivir en China, habían residido cinco años en España. Giovanni, de quince años, aparentaba al menos veinte. Era fuerte, atlético, y le apasionaba el fútbol.

--No tenemos luz eléctrica -continuó diciendo-; un generador nos proporciona electricidad cuando oscurece. Para ahorrar, aprovechamos la luz del sol y apenas anochece, todos a la cama. A las niñas las acomodaron con Clara y Andrea, las dos hijas mayores de los italianos.

--Essssta casa no se acaba nunca, decía Teresa.

Y era casi cierto. Un gran vestíbulo servía de lugar de acogida para los invitados. Luego, la cocina y el comedor en una sola estancia, en la que destacaba la mesa, larga como un día sin pan. Y después, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho dormitorios. Tenían espacio, pero el mobiliario casi brillaba por su ausencia. Para asearse existían tres servicios, sin agua corriente, fuera de la casa.

--¡Mamá! ¡No hay water! ¡Solo hay un agujero en el suelo!

--Te tienes que poner en cuclillas, cariño. Mira, después en esta pila te lavas las manos, y con esta toalla te secas, dijo la mamá de los siete a María.

--¿Y el papel higiénico? Preguntó la niña, angustiada.

--No hay. Usa esta esponja.

--Mamá, dijo María mientras se secaba las manos con la toalla, ¿Los chinos tienen los ojos azules?

--No. Es que el papá de Lao y Tao era escocés, rubio y con ojos azules. Por eso tus nuevos hermanos han nacido con esos ojos tan especiales.

--¿Hay algún país en el que los chicos tengan los dientes fuertes?, preguntó María esperando una respuesta inmediata.

--Los europeos tomamos mucha leche, y tenemos dientes sanos...

--Entonces me casaré con uno del país europeo, dijo convencida, mientras pensaba para sus adentros:

-¡Así mis hijos no se romperán ningún diente con la acera!

Cuento: Los siete viajan a China (V). Autor: Victoria Luque




El concurso de la tele




--Por favor. ¿Es usted la madre de José y Miguel Poveda? Pregunta una voz femenina, al descolgar la mamá de los siete el teléfono.

-Sí. Dígame.

-Llamo del programa “Los pequesabios”. Sus hijos nos han escrito para concursar con nosotros. Nos gustaría que viniesen a la grabación el próximo martes, a las cinco de la tarde. El programa se emite en directo. Los padres están invitados a presenciar el concurso en el plató. Por supuesto, pueden venir con más familiares, si lo desean.

Tras anotar la dirección, Isabel se sienta en una silla. No puede creerlo. Sus hijos han llamado a un programa concurso.

Llegan pronto a los estudios de Torre España, todavía falta una hora para que comience la emisión. José y Miguel tienen cara de circunstancias. Están muertos de miedo, pero ilusionados.

--No os precipitéis. Pensad antes de responder. No tengáis miedo, les dice su padre.

--No es miedo, papá; es pánico, replica Miguel, mientras una maquilladora le retoca los pómulos de la cara con una esponja.

El presentador, calvito y con gafas, se llama Constantino Romero. Parece simpático. De pronto, se oye un golpe seco, y una cámara de televisión cae al suelo. Victorita y Teresa la han empujado jugando, “sin querer”.

A mamá, en un segundo, la cara le cambia de color varias veces, del rojo pasa al amarillo, y luego se queda blanca. Pide disculpas, y coge a las niñas de tal forma, que ni unas tenazas gigantes habrían podido separarla de ellas.

Empieza la emisión del programa . La directora del colegio ha colocado una pantalla gigante en medio del patio del cole y muchos padres, madres, y alumnos se han acercado para ver a José y Miguel Poveda, “tamaño gigante”. Todos los animan voz en grito, aunque ellos, claro está, no escuchan nada de esto.

--¿Qué tal, chavales? Dice el presentador. Ya sabéis las reglas del juego, sólo puede contestar uno de cada pareja, si falláis, la pregunta irá, de rebote, al equipo contrario. Son cinco preguntas. Si las acertáis todas, directamente ganáis los mil euros. Si no, cada pregunta acertada son 100 euros, si las falláis todas, os vais a casa con una experiencia más. Y punto.

A ver, el equipo A está formado por José y Miguel, son hermanos, de Madrid. Estudian 5º y 4º de Primaria en el colegio Sagrado Corazón de Jesús; y el

equipo B, formado por Felipe y Blas, amigos, y estudiantes de 5º de Primaria en el colegio Asunción Rincón, de Málaga. Bienvenidos todos.

LAS PREGUNTAS

--Ahora, decidme por 100 euros, ¿Cuál es la capital de Albania?

--Tirana, contesta Miguel.

--Muy bien. Enhorabuena. Respuesta acertada. Segunda pregunta: ¿Quién venció en la batalla de Lepanto a los turcos?

--Don Juan de Austria, responde José.

--Efectivamente. Creo que estos concursantes van a ser excepcionales. Vamos a ver, tercera pregunta: ¿Quién exploró la costa de África hasta el Senegal?

Aquí Miguel mira a José, y José mira a Miguel. No lo saben. En un intento desesperado, Miguel contesta: Juan Sebastián Elcano.

--No. Rebote.

Los otros dos niños también salen por peteneras:

--Magallanes.

-¡No, qué lástima! Se trata de Enrique el Navegante. Habéis perdido la oportunidad, equipo A, de ganar los mil euros. Ahora lleváis 200 euros, pero decidme, qué pensáis hacer con el dinero que consigáis.

--Es para pagar el viaje y la estancia en China de toda la familia, dice Miguel. Y mirando fijamente al presentador y con la inocencia en los ojos, sigue diciendo: Vamos a traer a nuestra casa a dos niños chinos que serán ya nuestros

hermanos para siempre. Se llaman Lao y Tao. Nosotros somos siete y dentro de poco seremos nueve.

El presentador no da crédito a lo que oye.

--Estupendo, chicos. Pues a ver si lográis llevaros otros cien euros más, por lo menos. Decidme, ¿Qué hay dentro de la Luna?

Los niños se quedan pensativos. ¿Qué tendrá dentro la luna?

Realmente, es una pregunta de lo más rarita. Casi en el último segundo de tiempo, a José le toca un ángel:

--Pues qué va a haber, pues tierra rocosa.

--Increíble. Efectivamente. Un manto de roca sólida. Por último, decidme: ¿Quién es el autor del Lazarillo de Tormes?

José contesta sin pensarlo dos veces:

--Ni idea.

--Noooo. El autor es anónimo. Ésta pregunta la habéis fallado.

--No, yo quería decir –dice José- que nadie tiene ni idea de quien es el autor.

Constantino Romero consulta con el director del programa, pero no hay nada que hacer:

--Lo siento, chicos, no se os puede dar por válida. Habéis ganado 300 euros; no está nada mal.

José y Miguel se van apesadumbrados. A José se le oye murmurar: “Pero si yo la sabía, si lo he dicho bien. Lo he dicho bien...”

LOS ABUELOS SEVILLANOS

El abuelo Juan y la abuela Isabel han venido de Sevilla, a escasos días de haberse celebrado el concurso. Quieren consolar a sus nietos por la “derrota”,

además de pasar las navidades con ellos. Ya saben que en enero viajarán a China, y que, durante varios meses, estarán a miles de kilómetros de España.

--Abuela, ¿Y las chuchessss?, dicen Victorita y Teresa nada más cruzar su abuela el umbral de la puerta.

--Pero bueno, ¿Ni un beso siquiera?, venid aquí, pandilla de desagradecidas. Dadme un beso muy fuerte.

Las cuatro niñas se apresuran a cumplir el mandato, mientras los niños se abalanzan –literalmente- sobre el abuelo Juan quien, sacando su mano del bolsillo del abrigo, les enseña una bolsa repleta de golosinas.

--Vosotros tenéis una bebé, dice el abuelo cuando, ya sentados en el comedor, los niños se atiborran de gominolas. Pero, ¿A que no sabéis cuántos bebés tengo yo?

Aquello tiene pinta de acertijo, así que los niños empiezan a maquinar... “qué será, será”...

Que ellos sepan, el abuelo y la abuela ya no tienen bebés. Tienen once nietos, eso sí, pero no bebés. La cabeza de la abuela está repleta de canas, y las mamás de bebés no tienen canas. Además, nunca les han visto con cochecito de bebé, ni cambiando pañales, ni dando biberones a ningún niño extraño.

--Canta el patito Fun, abuela -dice Victorita, que no participa en la conversación.

--Estaba el patito Fu, comiendo, comiendo arroz, el plato estaba caliente y el patito se quemó.... canta la abuela Isabel.

--La culpa la tengo yo, la culpa la tengo yo... grita Victorita, desgañitándose mientras sigue el ritmo de la canción con su pie.

--La culpa la tienessss tú, la culpa la tengo, yo, la culpa es del patito por no usar el tenedor... termina Teresa, que no pierde nunca comba, en esto del cante.

--Y ahora el elefante, prorrumpe Victorita, dando palmadas y a voz en grito, canta: Un elefante, se bla lan ceaba por la tela de una araña, como veía que no se caía....la culpa la tengo yo, la culpa la tengo yo, por no usar el tenedor...

Todos ríen la ocurrencia de la pequeña destronada mientras el abuelo continúa con su historia:

--Bueno, chicos, pues tengo 1576 naranjitos, 1576 arbolitos recién nacidos, a los que tengo que cuidar como si fueran bebés; les doy agua, los podo, les echo abono...

¡Ah, ahora comprendían! El abuelo se había metido a agricultor. Ya lo vieron en el campo, durante las vacaciones, con su sombrero de paja y su tractor último modelo. Antes de jubilarse el abuelo fue militar, incluso tocaba en una banda de música y acompañaba a los pasos sevillanos en las procesiones de Semana Santa. Tocando el tambor era el mejor, hacía unos redobles alucinantes –

según decían su mujer y sus hijos mayores-; en el escalafón alcanzó el grado de capitán, y una vez jubilado, se dedicó a vender joyas por las casas, también organizó una residencia para ancianos y unos salones para comuniones. Su última afición era mimar la tierra, para obtener de ella el máximo fruto posible.

--Con lo tranquilos que podríamos estar paseando, leyendo, visitando museos... se quejaba la abuela, y en vez de eso, tu padre –le decía a la mamá de los siete- no hace más que inventar cosas. Se levanta al rayar el alba para regar los naranjos, come en cualquier bar, y vuelve de noche por esos caminos intransitables...

Isabel, la abuela, a pesar de sus 64 años tiene un espíritu joven, si bebe una copita de licor es capaz hasta de bailar unas sevillanas y recitar aquel poema que dice:

Dos borrachos de Triana

andando penosamente

pasan el clásico puente,

a las seis de la mañana.

Sin hacer caso del frío

que sus semblantes altera

y llevando una jumera

de padre y muy señor mío...


La abuela vive en Sevilla, pero su corazón está en Madrid, donde se han quedado todos sus hijos, excepto el más pequeño (Jorge, o tío Pi).

--Cómo me gustaría poder ayudarte más -le dice a su hija- yo, tan lejos, aprendiendo francés, dando clases de peluquería, y de sevillanas... y tú, aquí, con los siete, corriendo de un lado para otro.

--Sí, mamá; pero mejor así. Si estuvieras aquí, dice Isabel hija, no tendrías vida propia. Estaría todo el día pidiéndote favores.

DESDE BELÉN SE OYEN

LOS CABALLOS AL GALOPE...

Aquella noche nevó en Madrid. Y a la mañana siguiente, cuando los niños se asomaron a la ventana, lo vieron todo blanco, blanco.

Nerviosos, quieren salir imperiosamente a la calle, a tirar bolas de nieve. Nunca en su corta vida han visto los coches embadurnados de blanco, ni los tejados, ni los árboles. Nunca antes han tocado la nieve, ni han probado a qué sabe. Para ellos es una experiencia única...

Pero tienen que ir a comprarse unos abrigos, y a mamá le cuesta horrores sacarlos de la batalla campal organizada a la puerta de casa. Cuando regresan, modelan un muñeco grande, con zanahoria incluida, en mitad del patio.

--Chicos, vamos a pedir el aguinaldo, dice entusiasmada, Cristina. ¡Nos vestimos cada uno de algún personaje del Belén y cantamos villancicos por los portales!

A Cristina le gusta mucho disfrazarse, le gusta pintarse los labios y los ojos, también ponerse tacones. Ha llegado a tener el pelo casi hasta la cintura, y cuando su madre se lo cortó, se hizo una trenza con él, que, de vez en cuando, se la pone para ir al colegio. ¡Está arrebatadora!

--Yo de san José, que tengo una barba negra en la caja de disfraces, dice Miguel.

--Yo de Rey Mago, añade José, que ya le ha echado el ojo a un gorro de terciopelo, que guarda su madre en el armario.

--Yo seré una pastora, y tú, María, puedes vestirte de Virgen, concluye Cristina.

--¿Y yo?, ¿Y Yo?, pregunta Teresa, medio llorando.

--Tú serás un angelito, aunque no tenemos alas que ponerte... bueno, no importa. Los ángeles de verdad no llevan alas, dice José. Y Victorita hará de niño Jesús.

--¿Desnuda, con el frío que hace?, inquiere Cristina, siempre tan previsora.

--Bueno, le pondremos ropa, ya buscaremos algo que no desentone mucho. Y la meteremos en una caja de cartón. Así será más real, concluye José.

Al cabo de un rato, y tras pasar por una sesión de fotos paterno-filiales, abandonan la casa y se situan en medio del patio de vecinos.

--Aquí estamos bien. Coged las panderetas, uno, dos, tres:

Desde Belén se oyen,

los caballos al galope,

con las alforjas llenas,

de regalos hasta el tope...

Aquel cuadro era digno de verse. Entre los que pasaban por allí, el que menos, esbozaba una sonrisa, el que más, les daba unas monedas o les felicitaba la navidad.

--Muy bien, chicos, les aplaude un vecino. Hay que recuperar el espíritu navideño. Y coloca un billete de ¡20 euros! en la caja de cartón de Victorita. Cuando entran en casa, Miguel ha cogido la gorra con el dinero (unos 50 euros) y se la ha dado a su madre. “Esto, para China”, le dice.
Cuento para niños: "Los siete viajan a China" (IV) Autor: Victoria Luque.


viernes 24 de abril de 2009

La carta de los misioneros




Una mañana lluviosa, al volver del colegio, mamá encuentra en el buzón del ordenador, un correo electrónico de los misioneros italianos que viven en China. Extrañada, abre el mensaje y lee:


“Queridos Andrés, Isabel, y niños:

No os inquietéis. Os escribimos estas palabras para deciros, en primer lugar, que estamos bien, trabajando mucho, como de costumbre. Los niños, un tanto nerviosos porque llevan varios días sin poder ir al colegio a causa de las inundaciones que han sacudido esta zona, y nos impiden desplazarnos con normalidad.

En parte, el motivo de esta carta está ligado a este suceso: Mirad, debido a la catástrofe natural que hemos padecido, dos hermanos, un niño y una niña, han perdido a sus padres. Tienen 9 y 7 años respectivamente, y se llaman Lao Ming Se, y Tao Ming Se; no tenían ninguna otra familia, así que se encuentran desamparados.

De momento, viven con nosotros, pero nos gustaría que pudiesen hallar una familia española que los acogiese como hijos propios. El departamento de Asuntos Sociales chino, está de acuerdo. Confiamos en que vosotros busquéis la familia adecuada para estos niños. La necesitan. Mantenednos informados. Recibid la Paz del Señor. Ciao.

Fino y Tina.”

Isabel, la mamá de los siete, se ha quedado pensativa. A la hora de comer, habla con su marido y le enseña la carta. Ambos deciden no decir nada, de momento, a los niños; consultarán a las familias que conocen, y quizás, alguna de ellas pueda adoptar a estos dos niños chinos.

A mamá esta situación la tiene tensa. Pasan los días y ninguno de sus conocidos se siente empujado a dar ese paso. Tras dos semanas de espera, los padres de los siete deciden hablar con sus hijos.

LOS NIÑOS DICEN SÍ

Papa y mamá leen de nuevo la carta de los misioneros. Y después dicen:

--Niños, ya sabéis que Jesús escucha con el oído abierto las oraciones de los más pequeños. Os pedimos que, por la noche, cuando recéis, le pidáis al Señor que nos diga si debemos adoptar nosotros a estos dos niños, que lo están pasando tan mal. Vosotros habéis aprendido a ser generosos, quizás ahora haya llegado el momento de serlo una vez más.

A José y Miguel se les encoge el corazón. Ven a sus padres muy serios, como sucede cuando hay que decidir sobre algo importante. Por la noche, se reúnen todos en el dormitorio de los varones, y Miguel, después del padrenuestro y las ave marías, pide así:

-Te pedimos Señor, que nos digas qué debemos hacer con esos dos niños chinos.

Si tenemos que ser sus hermanos o no. Te pido por los leprosos, por los accidentes de tráfico, por los que sufren, por los niños que lo están pasando mal, y te pido que nos aumentes la fe.

Después, casi sin hacer ruido, cosa extrañísima, cada cual vuelve a su habitación.

Durante la cena del día siguiente, ocurre algo decisivo. Están todos a la mesa, cuando de pronto, salen en la televisión unas imágenes demoledoras: las de un orfanato de China.

--Papá, esos niños están muy delgados, dice José.

--Y mira qué mirada tienen, señala Cristina. Parece que están muy tristes. Eso es porque nadie los quiere.

--Cómo me gustaría poder dejarles mis juguetes, dice Miguel, en un susurro.

Aquella era la señal que estaban esperando. El papá de los siete, levantándose de la mesa, y dirigiéndose al ordenador, dice:

--Chicos, está decidido. Vamos a por esos dos niños. Voy a escribir a Fino y Tina ahora mismo.

EL PROFESOR DE CHINO

María y Miguel están muy contentos. De camino, buscarán al conejito blanco. Con un poco de suerte, volverán a casa con dos hermanos más y un conejo. Porque los niños también viajan a China. Papá y mamá así lo han decidido. Irán todos a buscar a Lao y Tao.

Mamá ya ha empezado a gestionar los pasaportes de los niños y los adultos, también tendrán que vacunarse de algunas enfermedades no usuales en España, y hay que buscar un profesor de chino, pues pasarán varios meses en ese país hasta que traigan de vuelta a Lao y Tao.

Mamá ha salido a comprar algunas cosas para la casa, y de repente, se le ilumina la cara: --¡Las tiendas de “Todo a cien” están regentadas por chinos!; quizás alguno quiera darnos unas clases.

Y así fue. Ah Chu, siempre sonriente, se presenta en el domicilio de los siete el lunes siguiente, a las seis de la tarde. Es un hombre joven, muy ceremonioso, los niños le miran con curiosidad.

--Puesss no es amarillo, dice Teresa, que hasta ahora no se había fijado en ningún chino de los de por aquí.

--No sé si este señor nos enseñará chino, comenta José, pero seguro que con él acabamos con dolor de espalda.

Y es cierto. En cuestión de veinte minutos el susodicho profesor ha flexionado su cuerpo otras tantas veces. Menos mal que mamá, con gran sentido de la oportunidad, le ofrece una silla. Todos se acomodan alrededor de la gran mesa del salón.

--Empecemos, dice Ah Chu.

“Hola, Cómo estás”, se dice “Ala, dal me tong man no”.

Y si quieres preguntar: ¿cuál es su nombre?, dirás :

“¿O ie, col mon te llalmas?”.

Los niños no paran de reír. Allí no hay quien aprenda nada. Así que, sensatamente, se decide que primero aprenderán papá y mamá, y más adelante, los niños mayores. Los pequeños seguirán analfabetos, de momento.

El profesor chino ha visitado la casa de los siete durante tres meses, pues no es tan fácil organizar un viaje a China con toda la familia. En este tiempo, Ah Chu toma confianza, y pide a Andrés e Isabel un pequeño favor: Que incorporen a su equipaje un paquete de viandas para su madre y sus hermanos, que residen a escasos kilómetros de Pekín. Ellos acceden gustosos. Y Ah Chu trae a casa un enorme paquetón.

--Sólo son algunas cosillas, dice. Diez tabletas de chocolate. Diez latas de leche en polvo. Cinco chorizos de Cantimpalo, un jamón ibérico y dos quesos de El Gran Capitán.

Y hablando de comida, José ha tenido que hacer un primer sacrificio: Comer arroz cada cuatro días. El mayor de los siete odia el arroz, tanto es así que, en el cuaderno del colegio, donde se pregunta si es alérgico a algo, él ha escrito, decidido: “Soy alérgico al arroz”.

Su madre, sabiendo su aversión a este cereal, le dice:

--Tendrás que acostumbrarte a comer arroz antes de irnos a China. Si no, te vas a morir de hambre.

Al final, a escasos días de la partida, casi le gustan esos diminutos granitos blancos.

DESAPARECEN COSAS

Para realizar el viaje, Andrés, el papá de los siete, ha pedido una excedencia en su trabajo. Ello significa que durante los tres meses siguientes a su partida, Andrés no trabajará como médico en un hospital, y tampoco cobrará su sueldo. Su mujer, Isabel, es enfermera, pero no ejerce su profesión desde que tuvo a Cristina.

--Cariño, tenemos un problema. Si dejo de recibir mi sueldo mensual, ¿con qué dinero pagaremos el viaje de ida y vuelta, y cómo

viviremos esos tres meses en China?

--No te preocupes, le dice ella. Todo se solucionará. De momento, ¿Qué te parece si vendemos la tele, el vídeo y el equipo de música? Lao y Tao son más importantes.

Y así lo han hecho. Por el lote les han dado cien euros, una e

stafa, pero necesitan el dinero. Cuando los niños vuelven del colegio, se miran unos a otros y preguntan por la tele. María, los lleva a todos a su cuarto, y suelta la “bomba”:


--¡La hemos vendido! Necesitamos dinero para hacer el viaje. Yo oí a papá y mamá cuando estaba detrás de la puerta, viendo un poquito de la peli de mayores. También hemos vendido el vídeo y la música.

Para los niños aquello es muy fuerte. Ya no podrán ver la serie de Superman de por las tardes, ni los concursos de preguntas y respuestas, ni los resúmenes de fútbol (eso José y Miguel), ni por supuesto, los dibujos animados y pelis de vídeo.

El mundo se les cae encima. Empiezan a protestar enérgicamente.

José y Miguel han ido a hablar con su padre.

--Papá, ¿Tan mal estamos de dinero? Qué vamos a h

acer sin tele, nos aburriremos como ostras.

--Chicos, vuestros nuevos hermanos son más importantes. Además, en esta casa es imposible que alguien se aburra. Ya quisiera yo aburrirme de vez en cuando, pero no puedo. Y sí, nos hace falta dinero, bastante dinero.

CÓMO CONSEGUIR DINERO

José, desde ese momento, no puede concentrarse e

n los deberes. No hace más que pensar en cómo ayudar a sus padres. Por la noche, antes de acostarse, convoca a todos sus hermanos en su cuarto, y les dice:

--Tenemos que hacer algo. Hay que buscar “nuevas vías de financiación”, bueno, que hay que conseguir dinero, quiero decir. ¿Se os ocurre alguna cosa?

Cristina, que tiene dotes de futura empresaria, fijando los o

jos en el techo, de donde parece le viene la inspiración, comenta:


Podemos hacer sandwiches en casa, y venderlos en el cole a la hora del recreo. Los vendemos a un euro, y nos forramos. Hay muchos

niños que no se traen merienda, y a las doce se mueren de hambre.

--Vale. Los podemos hacer entre todos, y cada día se encarga uno de venderlos, señala José, que se ha convertido en el jefe del grupo.

--Si alguien viene conmigo, y escribe los carteles, claro, yo puedo sacar a hacer pis y caca a los perros de la urbanización. Les cobramos a los dueños y ya está, dice María, quien siempre ha querido tener un perro.

--Genial, grita Miguel. Yo voy contigo. Pero la mierda la recoges tú, ¿eh?.

Este tema crea un cierto guirigay, pero al final deciden que la recogida de excrementos se hará por turno riguroso. El cartel lo redactará Miguel, en el

ordenador, para eso ha dado clases de Informática en el c

ole, y será de la siguiente guisa:

“Paseamos a superro por la urbanización. Ya no tendrá que recoger sus cacas ni mancharse con

sus pises. Dos euros por paseo. Servicio a domicilio. Teléfono: 91- 354 42 85

. Preguntar porMiguel”.


--Se me está ocurriendo, añade José con aire importante- que podríamos escribir al programa “Los pequesabios”, y participar en el concurso. No tenemos nada que perder. Y a lo mejor ganamos. Creo que podemos ir Miguel y yo, porque es por parejas, y las niñas todavía sois pequeñas.

Por último, acuerdan unánimemente que el dinero conseguido será para el viaje, y que nadie requisará ninguna moneda. Eso lo pro

meten solemnemente, porque saben que las tentaciones están a la vuelta de la esquina.

LOS NIÑOS EN ACCIÓN

La idea de los sandwiches funciona bastante bien. Cada día reúnen unos seis euros, así que el primer mes logran ¡120 euros!. Para ellos, toda una fortuna.

Sólo ha surgido un pequeño contratiempo, y fue el primer día de venta de emparedados, cuando la directora del colegio, la Hermana Concepción, preguntó a Cristina que qué hacía en el patio, con tantos niños alrededor de ella.

Cristina, sonriendo, y mostrándole los sandwiches, le dijo con mucha gracia:

“Estoy dando de comer al hambriento, hermana.

A un euro el sandwich”.

A continuación le explicó que se iban a China a recoger a sus dos nuevos hermanos, y que necesitaban dinero para el viaje. La hermana Concepción, para regocijo de

la niña, decidió participar en esta noble causa, y compró los diez últimos emparedados que quedaban en la mochila. Ese día consiguieron quince euros. Todo un éxito comercial.

Por otra parte, el paseo de los canes no estaba siendo tan divertido como parecía en un principio. Había veces en que ni Miguel, ni por supuesto María, podían controlar al chucho. Cuando se trataba de un perro fuerte , éste hacía de las suyas, sin ningún problema.

Entonces era el perro el que llevaba a los niños de paseo. En esos casos, la caca se desparramaba por to

da la calle; mientras Miguel trataba a duras penas de dominar al animal descabritado, María recogía, haciendo mil muecas de asco, los excrementos en una bolsa.

--Una y no más, santo Tomás, dice Miguel. A este chucho no lo volvemos a sacar. Que lo saque su dueño, si quiere.


Con el asunto de los perros, los niños han conseguido otros cien euros mensuales. Todo va viento en popa. Papá y mamá están asombrados. Sus hijos han demostrado ser, además de autosuficientes, extremadamente generosos.

Cuento: Los siete viajan a China (II). Autor: Victoria Luque

Dias moviditos


Llevamos varios dias buscando Instituto para nuestro hijo mayor, pues en el colegio

donde ahora estudia no tienen Bachillerato. Y la experiencia me está resultando intensa,

pero gratificante.

Primero, porque he visto el entusiasmo vocacional de un director, que se preocupa

por sus alumnos hasta el extremo de irse a comer con ellos, para estar "al día, de sus cosas",

y que tiene que pelear "más con los profesores que con los alumnos".


¿Por qué? "Porque a los profesores hay que contagiarles el entusiasmo.

Estos adolescentes están abriéndose a la vida.

Y es muy bonito ver y compartir vivencias, e irles orientando y formando como personas".


Me ha gustado mucho que él considerara un valor el hecho de que una chica joven y recientemente madre, cursara estudios en su Centro:


-La madre de esta jovencita me dijo que ningún colegio aceptaba a su hija,

porque había pasado por un embarazo y un parto, en la adolescencia.

Yo, le comenté que en nuestro Instituto tenía las puertas abiertas,

porque era un ejemplo vivo de responsabilidad, esa casi niña había tenido a su hijo,

no lo había abortado, y continuaba sus estudios, llevando adelante su maternidad.

Esto es vivir pegado a la realidad, y nuestros alumnos tienen que conocer y valorar estas experiencias, porque les ayudan a madurar como personas".


Por otro lado, he visto la generosidad desinteresada de una directora, que nos ha

garantizado el "gratis, total", dada nuestra apretada situación económica.

Esta mujer ha valorado más el poder participar en la formación académica de un chaval

que "promete", que el recibir un dinero, que nosotros no podemos ofrecer, ahora mismo.


Creo en el ser humano. Creo que a pesar del ídolo dinero, todavía existen personas

que apuestan por el hombre en todas sus dimensiones.


Ambos me han reafirmado interiormente, una vez más,

que el ser humano merece la pena.

miércoles 22 de abril de 2009

INESITA DICE AJO



Somos siete hermanos. Si nos ponemos uno al lado del otro, de mayor a menor,


todos seguiditos, vamos decreciendo en altura y en “madurez”.


Aunque si empiezas a mirarnos de abajo hacia arriba, es decir,


de bajitos a altos, verás que somos la monda.
Inés es la más pequeña, de momento. Tiene tres meses,


y todos sus hermanos alucinan con ella.


-¡Mamá, ha dicho aaajooo.... dice Miguel, a voz en grito, seguido por el pasillo,


casi pisándole los talones, por José, Cristina, Teresa, María y Victoria.


Todos llegan a la cocina casi sin aliento.


--¡Mamá, mamá! Inés ha hablado.... explica Miguel, zarandeando a su madre,


que tiene en las manos un cuenco lleno de gazpacho, y poco falta para que


riegue con él todo el suelo de la cocina.


--¿De verdad ha dicho ajo? Pregunta la mamá de los siete acercando su rostro


al de la bebé quien, mirándola con sus ojos vivos y brillantes,


le regala la mejor de sus sonrisas.


Después, Isabel, la mamá, se saca uno de sus pechos y lo acerca a la boca


de la recién nacida. Los niños hacen corrillo alrededor de ella.


--¿No te duele?, ¿No muerde? ¿Sale leche?, inquieren precipitadamente.


Teresita, de cuatro años, posando sus ojos en los de su madre,


melosa, pregunta:


Mamita, ¿puedo yo entrar otra vez en tu tripa, igual que Inés?.


--No, tú ya eres mayor y no cabes. Pero es mejor vivir fuera de mi tripa, ahí


dentro estás todo el día sin hacer nada, venga a dormir, y dormir, y comer, y


comer.... aquí fuera saltas, corres, juegas, tienes amiguitas...


es mucho más divertido.




A Teresita la explicación la deja medio convencida, porque sí,


se está mejor fuera, pero dentro también estaría muy calentita,


y mamá la llevaría a todas partes...




además, su mamá es la más guapa del mundo,


y qué bien hace la comida...

EL NOVIO DE TERESA


Piripi es el mote cariñoso del tío Jorge; tío de los siete hermanos de esta historia.

Para abreviar, de Piripi pasó a llamarse Tío Pí , pero para Teresa,

la protagonista de este episodio, su nombre es Tio Pisss.


El tío Pisss ha llamado por teléfono desde Sevilla invitando a sus sobrinos

a ir a la feria. Teresita, de cuatro años, y su primo Enmanuel se han vestido

para la ocasión: Ella con un traje de flamenca celeste, con lunares blancos,

y él de corto, con sombrero de ala ancha y botos incluidos.

Van de la mano, y los turistas los paran por la calle para hacerles fotos.


--Si yo sé esto, dice la madre de los siete, pongo una gorra en el suelo,

y cobro por cada foto. ¡Menudo éxito tienen los niños!


A quien se tercie, Emmanuel le cuenta entre risas, con sus gafitas

y su mirada de pillo:


--Teresita y yo somos novios.


Y Teresita añade:

“Los primossss se pueden casar.

Hay que pedir permiso al jefe blanco de la Iglesia,

y si él quiere, puessss se pueden casar”.


De todas formas, recientemente a Teresa le ha salido una rival.

Una tal Laura, a quien Emmanuel tira los tejos.


--Ahora mi novia es Laura de mi clase, dice el infiel.


Pero Teresa, con su lengua de trapo, no se amilana:


-- Emmanuel esss novio de las dos.

Nos casamossss en corro, y ya está.

EL CONEJITO CHINO


María tiene cinco años. Y está siempre alegre, aunque cuando llora,


sus gritos se oyen a cien leguas a la redonda. Quizás influya que tiene las amígdalas


muy grandes, y la voz profunda. No sé.


El caso es que cuando llora, llora sin parar. Por lo demás, le falta un diente


que se le rompió con el filo de una acera; es morena, con ojos vivarachos,


delgadita de cara y de cuerpo. Muy agraciada.




A María de Nazareth, su abuela Carmen la “rebautizó” nada más nacer:


--¡Qué bonita es Judea!, decía. ¡Cómo te mira!


Y “Judea”, la miraba, como queriéndole decir,


“sí, abuela, por Judea también anduvo Jesús, pero yo me llamo


como el lugar donde vivió de pequeño, Nazareth”.


A su abuela este lapsus le duró unas semanas, no más.


El otro día, Miguel y mamá trajeron un conejito chino a casa. Precioso.


María lo acariciaba continuamente. Lo sacaba de su cajita, lo tocaba,


y lo volvía a meter. Lo volvía a sacar, y lo introducía nuevamente.


Así, una y otra vez.


El pequeño conejo, blanco, de ojos morados, llegó tranquilo, pero a las dos horas


de estar en la casa, no paraba de pegar saltos. Estaba estresadísimo.


Mientras papá y mamá dormían la siesta, Miguel ha cogido al animalillo y lo ha puesto


encima de la mesa de la cocina. El pobre conejo da un salto inoportuno,


y cae al suelo.


Miguel ve que no se mueve; llama a sus hermanos.


Pronto está toda la familia alrededor del animal.


Mamá lo coge y lo lleva a otra habitación.


Al cabo de unas horas de incertidumbre, papá dice:


--Niños, creo que el conejo estará mejor en China, con su familia.


El pobre está aquí muy nervioso. Lo voy a llevar a la tienda donde lo hemos comprado.


Desde allí, hará el viaje hasta su país.


--¿Y ya no lo veremos más?, preguntan a coro.


-Bueno, eso nunca se sabe, -dice mamá-. Quizás algún día, si vais a China,


lo veáis allí con su padre, su madre y sus hermanos. Aunque es difícil,


porque China es muy grande.


Todos lo han sentido mucho. Pero comprenden que es lo mejor para el conejo.


María y Miguel no pueden contener las lágrimas.


Papá se lo lleva, con paso firme.


FINO Y TINA, MISIONEROS



A la semana siguiente, los niños conocen a Fino y Tina.


Son italianos, tienen diez hijos, y según cuentan, se dedican a “hablar de Jesús”


a los que no lo conocen, y también a los que saben quién es Jesús,


pero todavía no se han encontrado con El.


En fin, un lío.



El caso es que Fino toca muy bien la guitarra, y antes de cenar,


se han puesto a cantar salmos en italiano.


Fina es una mujer alegre y gordita, ella cuenta a las niñas que, donde viven,


hay muchos chinos y muy pocas chinas; también les dice que en ese país,


Jesús es un extraño.



--Son misioneros, dice José a su hermano Miguel.



José, de mayor quiere ser, por este orden, futbolista, atleta, y misionero.


Futbolista, de los 18 a los 25 años, atleta, de los 25 a los 30,


y misionero, de los treinta en adelante.



José juega muy bien al fútbol, tiene técnica y es inteligente moviendo el balón.



--Cuando sea misionero –dice- además de evangelizar, de dar comida


y de hacer pozos de agua, enseñaré a los niños a jugar al fútbol.



Su madre, medio en broma, medio en serio, le contesta:


-Yo me voy contigo, y te ayudo. Lavo la ropa, hago la comida, plancho,


y organizo alguna escuela rural.



Miguel también se siente atraído por la cosa de la evangelización.


Por las noches, en la cama, le gusta pensar que el arcángel Miguel ha derrotado


a las fuerzas de Lucifer.


Que en una enorme batalla en el cielo, el mal ha sido vencido.


--Mamá, yo voy a ser fontanero, electricista, y piloto de avión,


para ir con José a las misiones, dice Miguel.


--Primero electricista, ¿eh?, que en esta casa la red eléctrica está fatal,


y para planchar en el dormitorio, hay que encender la luz del salón.



--Pero tengo una duda terrible, -señala Miguel, que todo se lo toma a la tremenda-;


no sé si quiero ser sacerdote misionero, o casarme


y llevar a mi familia a las misiones. No lo sé.



Su madre se encoge de hombros, mientras mira de reojo a sus invitados italianos.



--Lo que sí sé, -prosigue- es que en cuanto llegue a China,


¡¡¡voy a buscar al conejito blanco!!!.



Imposible contenerse, y ante la mirada atónita de Miguel, su padre,


su madre y los italianos también, prorrumpen en una enorme carcajada.



(Cuento: LOS SIETE VIAJAN A CHINA (I). Autor: Victoria Luque)

lunes 20 de abril de 2009

"Se acabó el amor"

www.amysol.com



Ayer estuvo en casa una muy amiga mía, de las de toda la vida, a la que hacía
mucho tiempo que no veía. Fue una tarde agradable, llena de risas y de confidencias.

Ella, entre café y pastas, me contó el caso de una ex-vecina suya
-por lo demás, creyente -que se acababa de separar de su marido:

-Lo está pasando fatal. Me tuvo al teléfono media hora... con tres niñas... ella no sabe
qué hacer. Dice que le quiere... que no se explica cómo han podido llegar a esto...

-¿Ha sido él, el que la ha dejado?

-Sí. Él dice que ya no es feliz con ella. Que se "acabó el amor".

-¿Sabe ella si hay otra mujer...?

-Sí. Por lo visto, él ya se la ha presentado a sus hijas... y la ha llevado
a su pueblo, a conocer a sus padres...

Figúrate el daño que está haciendo...sus hijas mayores no quieren irse con él,
si "la otra" le acompaña.

En esto, terció mi marido, que estaba atento a "la jugada".

-Si es que parece mentira que nos llamemos adultos.
Nuestra sociedad está creando una generación de inmaduros emocionales,
y todo esto apoyado en los las ideas del relativismo moral, y del positivismo:

"Mi vida se sustenta en hacer lo que me satisface...
esto es "bueno", porque me da gustito...
Sólo existe lo que veo y toco".

¿Y los medios de comunicación? Hay que ver las ideas que nos hacen "tragar",
nos hacen comulgar con "ruedas de molino", como se decía antiguamente:

Ahora resulta que hay que estar enamorado, ¡como el primer día...!,
¡tócate las narices!. Y si no... te buscas a otra.

-José Manuel estaba lanzado-: "Pero si el enamoramiento pasa... si dura unos años,
como mucho. Si esto te lo dice cualquier psicólogo.

Pero lo mejor viene después. Después viene un conocimiento mutuo más profundo.
Entonces aparece el amor de verdad, ese que perdona las ofensas,
aunque esté aderezado de luchas yreconciliaciones...
queda ese amor del que nadie habla..., el que no se busca a sí mismo.

Mi amiga aportaba también su granito de arena: "Quedan la entrega, los hijos,
las metas comunes, una historia vivida el uno al lado del otro.
Queda ese amor que realmente merece la pena".

-Es que hay que vivir el cuento de hadas, continuamente.
Si no, eres un desgraciado, -abundé yo misma-:

Y ese hombre no sabe que "esas mariposas en el estómago", también acabarán.
Y entonces, la "nueva" será sustituida por otra.

¿Por qué? Porque en el fondo, es una insatisfacción personal lo que él intenta colmar.

Y nadie, ninguna persona, por mucho que te esmeres,
te puede saciar completamente. Eso sólo lo puede hacer Dios.

Mi amiga asentía:
"Ella dice que su marido está engañado. Que detrás de todo esto está Satanás".

-No te quepa la menor duda. La mayor victoria de Satanás en nuestro tiempo
es haber conseguido que todos piensen que su existencia es ilusoria.

El maligno existe, y está detrás de todo matrimonio roto, de todo mal...
Es el príncipe de la mentira. Es muy sibilino, enreda... pero muy discretamente.

Se frota las manos cada vez que se rompe la comunión de una pareja.

Ahí acabó la conversación. Después vinieron otras historias, que no vienen al caso.

Me quedé con las ganas de decirle a mi amiga que
"hay que cimentar la casa sobre roca".

Sólo poniendo a Cristo en el medio de tu casa, ésta no caerá.
Y los dos en una sola carne, en una sola fe.


Postdata: Yo sé cómo se las gasta Satanás.

En el post anterior di algunas pinceladas de una vivencia personal...
la fe es un combate, a veces muy duro.
Para mí fue una victoria de Jesucristo en mi vida, y por eso lo cuento:


Fue un tiempo de desasosiego... de lucha interior.

María, mi Madre, estuvo conmigo en todo momento.

Me ayudó su espíritu de humildad.


Recuerdo que yo iba a las eucaristías y no levantaba la mirada del suelo

por no ver a esta persona.

La labor de Satanás fue lenta, dando ideas que casi no se percibían...

Ahora reconozco que el demonio estaba detrás de todo esto ...

Comparando a ese chico, con mi marido... diciéndome... mira, con él serías
mucho más feliz... Te has equivocado de persona. Tu vida es un fracaso.

Te has equivocado de vocación... debías haber sido monja...

Mira esa o aquella pareja, cómo se quieren...

(Ojo al dato. El maligno te dice una cosa, y la contraria también. Te ofusca...
se aprovecha de tu debilidad. De aquello que te hace sufrir...)

Yo rezaba continuamente. Le pedí ayuda a Jesucristo, ya no podía más.

Entonces, al salir de una eucaristía, este chico nos dijo a todos que se iba
de la comunidad... (y eso que estaba muy implicado en la vida de la parroquia).

Tengo que decir que el pobre, no tenía ni idea de por todo lo que yo estaba pasando.
Me estaba tentando Satanás, quería que diera un puntapié a todo lo que Jose Manuel
y yo misma habíamos construido. Este "pobre" era un simple instrumento.

Lo que decía, para mí fue como quitarme una pesada losa de encima.
No cabía en mí de gozo.
Fue uno de los días más felices de mi vida.


Cristo venció. Está resucitado.
Jesucristo me escuchó, y fue fiel con mi matrimonio.

También os digo que da "vino nuevo",
igual que en Caná de Galilea.

Sólo hay que pedírselo.

viernes 17 de abril de 2009

Vivió 99 días

Elliot ha vivido 99 días, gracias al amor incondicional de sus padres,
que se negaron a abortarlo, a pesar de que su hijo venía con una grave
enfermedad genética. Una trisomía 18.
Elliot tenía "un pulmón atrofiado y el corazón roto".

Contra todo pronóstico médico, Elliot ha vivido 99 días.
Tiempo en el que ha recibido amor, y ha dado amor.
Sus padres se despidieron de él lanzando 99 globos al aire,
uno por cada día de su corta vida.
Ellos eligieron esta cita del Libro de Job para expresar lo que sentían:

"El Señor me lo dió, el Señor me lo quitó. Bendito sea el nombre del Señor".

jueves 16 de abril de 2009

Por qué creo en Jesucristo



"Supongo que no existe una explicación lógica para creer. Se cree, o no".

Este comentario de Toro a un post de hace tiempo, me ha dado qué pensar.
Efectivamente, se cree o no.
Esto es así. La fe es un regalo.
Pero también hay que pedirla, si se quiere, y no se tiene.
Y el Señor no hace oídos sordos a la persona que le busca sinceramente.

"Pedid, y se os dará. Llamad, y se os abrirá,
porque a quien pide, recibe; y a quien llama, se le abre".

Sin embargo, una vez que la conversión está ahí. Una puede explicarla,
ponerle fechas, nombres, situaciones...
Es decir, se puede argumentar el por qué se cree.

A mí una de las cosas que más me ha maravillado del cristianismo,
es que Cristo Jesús acontece en tu vida. Se hace presente. Te habla en tu historia.

No se trata de que Dios Padre nos ha creado,
y se ha desentendido de nosotros. NO.
El Señor no ha hecho esto.

"Yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo",
dice Cristo, antes de subir al Padre.

Y esto es fantástico.

¿Dónde está el miedo?

"Si Tú estás conmigo,
nada temo.
Tu vara y tu cayado me sostienen",
dice el salmo.

Cuando uno abraza la fe, se le espande el corazón. No hay temor. Todo tiene un sentido.
Incluso el sufrimiento.

Y entonces ves, lo que antes no veías.
Entonces puedes ver tu historia bajo una luz nueva.

Uno puede vivir en el más tremendo infierno, y creerse que "está bien",
que "no necesita nada".
Cuando la realidad es que se está muriendo a chorros.

Así hay mucha gente a mi alrededor. Supervivientes. Náufragos.
Huérfanos, porque no saben o ni siquiera les interesa saber
que tienen un Padre que les quiere.

Ni siquiera conocen que hay Uno -Cristo Jesús- que ha venido del Padre,
y que ha dado su vida para que tengan Vida, pero de verdad.

Yo, ahora mismo, tengo en mente varios infiernos de los que me ha sacado Jesucristo.

Porque además es que Cristo salva. Te saca de la muerte.
De tus muertes.

Una de ellas fue durante mi noviazgo con José Manuel. Yo sentí que estaba muerta,
muerta por dentro. Me sentía sucia. Mal. Muy mal.

Estuve mucho tiempo (muchos meses) sin acercarme al sacramente de la reconciliación. Tampoco comulgaba. Pero cuando por fin, me acerqué -el Señor casi me llevó a rastras al confesionario-lloré como una magdalena.
Y fueron lágrimas de conversión.
Y el Señor me sanó,me perdonó, y me rescató de ese fango en el que yo estaba.
Y experimenté su misericordia.

Desde entonces tengo claro que el pecado -palabra que ahora es tabú- mata.

Y por eso me da mucha pena tantos jóvenes que usan de su sexualidad desordenadamente,
y que están -ellos lo saben, aunque no quieran reconocerlo,
o lo atribuyan a otras causas- muertos en vida.

Hoy puedo ver mi historia personal, con una luz nueva.

Hoy puedo decir que Cristo ha sido garante en mi matrimonio.

Que me sostuvo en el momento de la prueba. Que gracias a El, pude serle fiel a mi marido.

Que María, su madre, me ayudó con su pequeñez, a imitarla.
Y a aplastar la cabeza a la serpiente.

Hoy puedo decir, con un hecho concreto, que Cristo estuvo conmigo,
y que quitó de mi camino, esa persona que me "molestaba".

Hoy puedo decir que gracias Jesucristo, nuestro matrimonio sigue en pie.

El Señor habla a través de la historia, de su Palabra, de las vidas de otras personas...


domingo 12 de abril de 2009

Esta es LA NOCHE



No sé por dónde empezar. Ha sido una semana muy intensa, y todavía me queda la
sensación de que esto no ha acabado... no ha hecho más que comenzar.

Ayer celebramos Pascua con las comunidades de nuestra parroquia.
Creo que son ya once, las noches de Pascua, todos juntos,
esperando el Paso del Señor.

Pero quiero hablar de los preliminares, porque casi nos la perdemos. Me explico.
El jueves de madrugada comenzaron Victoria, Inés y Nazareth, con dolor de tripa
y vómitos... tenía toda la pinta de un virus, y cuando les controlamos más o menos esto
-a base de dieta blanda y Primperan -, les tocó el turno, en la madrugada del
viernes al sábado, con los mismos síntomas, a Almudena, Judith, y Rocío...

La casa parecía una enfermería... y una lavandería. No quiero entrar en muchos detalles...
colcha, sábanas, sofa, suelo... lleno de todas esas cosas a medio triturar, que están en los estómagos maltrechos.
Yo me acosté serían las cuatro de la madrugada, pensando que era imposible que al día
siguiente por la noche pudieramos ir a la Pascua.

Así se lo dijimos a los niños. Y me sorprendió cómo se negaron en redondo
a aceptar esta realidad.

- Pero, ¿cómo no vamos a ir a la Pascua? Eso no puede ser...

-Pues si vomitan, que vomiten... (decía Teresa).
Nos llevamos unas bolsas de plástico, y ya.

-Pues que se quede papá con las "malas", decía Nazareth.
(José Manuel no conduce, así que la que obligatoriamente tenía que ir era yo...
por aquello de llevarles...).
Pero los demás, vamos a la Pascua...

Visto el interés despertado, no era cuestión de tirar piedras contra nuestro
propio tejado. Digo esto, porque a comienzos de la semana santa, ya habíamos oido
algún comentario del estilo de: "jo, la pascua, qué larga...", "nos vamos a dormir..."

Así que decidimos que ibamos a hacerlo todo "para ir", es decir, preparar y planchar
la ropa que se iban a poner, comprar los últimos detalles (calcetines, leotardos...),
limpiar zapatos... preparar lo de la bebé (biberón, pañales... )
y buscar dos sacos de dormir para las pequeñas.
Y si dos horas antes, veíamos que las "enfermas"seguían sin levantar cabeza,
pues nos quedábamos.

¡¡¡Y pudimos ir!!!. Verdaderamente la fe -de nuestros hijos- mueve montañas.

Montamos el chiringuito en una sala que se usa como guardería,
alli pusimos los sacos, y allí se quedaron las pequeñas.
Rocío y yo nos turnamos para cuidarlas; en teoría, "hasta que se durmieran".
Cosa que no ocurrió, pues aguantaron como unas jabatas
hasta las cuatro de la mañana.
Justo entonces, cuando ya nos ibamos al restaurante,
cayeron dormidas.

La Pascua tiene "algo" especial.

Eramos unas doscientas cincuenta personas, contando los niños (setenta y cinco,
según nos dijo un seminarista, que había estado organizando el banquete
de Pascua que tuvimos más tarde).

Primero hay un lucernario.
Fuera, en un jardín, ya de noche cerrada, se hizo una fogata y allí el sacerdote
encendió el cirio pascual, signo de la luz de Cristo, que va a iluminar el camino
de todos nosotros en este año nuevo litúrgico que empieza.

Con las velas encendidas, de ese cirio, entramos en el templo que estaba
completamente a oscuras. Otra alegoría, igual que tú y yo estamos a oscuras
cuando nos apartamos del amor de Dios. Y sólo con Jesucristo, somos capaces de ver.

ESTA ES LA NOCHE EN QUE CRISTO
HA VENCIDO A LA MUERTE
Y DEL INFIERNO RETORNA VICTORIOSO...
cantaba el salmista.
ESTA ES LA PASCUA
EN QUE SE INMOLA EL CORDERO.
ESTA ES LA NOCHE
EN QUE FUERON LIBERADOS
NUESTROS PADRES DE EGIPTO.
OH NOCHE MARAVILLOSA,
TU SOLA CONOCISTE LA HORA
EN QUE CRISTO RESUCITÓ.
OH NOCHE REALMENTE GLORIOSA
QUE RECONCILIAS AL HOMBRE CON SU DIOS.

Después hubo nueve lecturas sobre toda la historia de salvación, más las vivencias
personales de los que allí estabamos... y llegó el momento de los niños.

En la Pascua se les hace partícipes de todo este Misterio de la fe.

Ellos también cantaron, preguntaron a sus padres, y les pusieron
en algún que otro aprieto:

¿Por qué esta noche es diferente, de todas las otras noches?,
¿Por qué el Padre, el Hijo yel Espíritu Santo, son Uno?
¿Por qué Dios vive en mi corazón?

Después vinieron los bautismos por inmersión. Una gozada.
Después la Eucaristía.
Tuve el privilegio de hacer uno de los doce panes ácimos que se consagraron. Para mí
fue todo un regalo del Señor.
Cuando acabó la celebración, realmente Jesucristo había hecho pascua con nosotros.

Sin embargo, hoy, después de todo aquello, veo lo dura de corazón que soy. Que somos.
Volvemos a casa, y sí, Cristo ha resucitado, pero...
estamos hechos de barro. Caemos. Los mayores se pelean...
José Manuel y yo también perdemos la paz.

Me acuerdo de las palabras de San Pablo: "NO entristezcáis al Espíritu Santo".

viernes 10 de abril de 2009

Ante quien se vuelve el rostro

No hay en El parecer

no hay hermosura

que atraiga las miradas,

no hay en él belleza que agrade.


Despreciado, desecho de los hombres,

varón de dolores,

conocedor de todos los quebrantos.

Ante quien se vuelve el rostro.

Menospreciado,

estimado en nada.

Pero fue El, el que cargó con los pecados

Pero fue El, el que cargó con los dolores.

Todos nosotros andábamos errantes.

Maltratado, mas El, se sometió.

No abrió la boca.

Como cordero llevado al matadero. (Isaías 53, 2ss)



Esta profecía de Isaías me conmueve. Ayer vimos en casa La Pasión, la ponían
en Antena 3 TV, y la verdad es que es impresionante.

MOLIDO POR NUESTRAS CULPAS.

Nazareth decía: "¿Pero porqué tenía que sufrir tanto...
no podía salvarnos de otra forma?

Y José, nuestro hijo mayor, le contestó:

"Tenía que ser así. Estaba escrito. Ha llevado en su cuerpo el dolor,
la muerte de toda la humanidad... gracias a El tenemos Vida de la de verdad".

Yo intenté explicarlo un poco más: "Ha muerto por ti y por mí. Por todo lo que
hemos hecho malo, y por todo lo que haremos...".




El misterio de la cruz es tan impresionante,
que sólo cabe aceptarlo en silencio.

Porque el punto de todo esto, es que yo como cristiana,
una vez reconocida cuál es mi cruz (aquello que me supera, aquello que me quitaría
de encima si pudiese... aquello que me hace sufrir...),
he de aceptarla, mejor, abrazarla.

Porque esta cruz es la que me llevará a la Gloria.

Mi cruz me lleva a experimentar el amor de Dios.



Mi cruz muchas veces es mi marido. Que no es como yo quiero, o que no actúa
como yo quisiera...




Otras veces mi marido deja patentes mis pecados.



Es decir, él me conoce tanto que me dice cómo soy en realidad. Y esto duele.

También yo veo sus debilidades, y me gustaría cambiarle.

Pero... José Manuel está conmigo para mi conversión. Y yo para la suya.


Somos dos en una sola carne.


A veces me doy cuenta, y otras no. Pero cuando lo hago, cuando veo que sus
debilidades son una oportunidad de abrazar la cruz, entonces
eso que "me mata", se vuelve "glorioso".


Puedo andar por encima de las aguas de la muerte, y amarle.
En su pecado.



Igual que hizo Cristo conmigo. Me amó y me ama, en mis debilidades.




Estos dias que hemos estado rezando el triduo pascual
(una verdadera joya de la Iglesia),
hubo una lectura en que se decía que los sacerdotes hebreos sacrificaban
en el santuario animales, con los que imploraban el perdón de Dios por las
infidelidades del pueblo.

Ahora, hoy -señala este Padre de la Iglesia- es el mismo Cristo Jesús,
el sacerdote eterno, la víctima y el templo (su propio cuerpo),
quien se ofrece voluntariamente para regenerarnos como Hijos, ante Dios Padre.


¡Casi nada!



¿Y qué tengo que hacer yo?



Aceptar el regalo. Ni más, ni menos.



Dejarme alimentar por el cuerpo y la sangre de Cristo...
real y verdaderamente presente en el pan y el vino
consagrados en la Eucaristía.



Excusadme si me alargo, pero es que este texto viene al hilo, y me ha gustado mucho,
os lo transcribo por si a alguien le ayuda:

"¿Quieres saber el valor de la sangre de Cristo? Remontémonos a las figuras
que la profetizaron y recorramos las antiguas Escrituras.

Inmolad, dice Moisés, un cordero de un año; tomad su sangre y rociad
las dos jambas y el dintel de la casa.

"¿Qué dice Moisés? La sangre de un cordero irracional,
¿puede salvar a los hombres dotados de razón?"

"Sin duda -responde Moisés-: No porque se trate de sangre,
sino porque en esta sangre se contiene una profecía de la sangre del Señor".


Si hoy pues, el enemigo, en lugar de ver las puertas rociadas con sangre simbólica, ve
brillar en los labios de los fieles, puertas de los templos de Cristo,
la sangre del verdadero Cordero, huirá todavía más lejos (...)"
S.Juan Crisóstomo.

La verdad es que es asombroso la riqueza que encierran las Escrituras.
Y es asombroso cómo la Iglesia ha conservado este legado.

jueves 2 de abril de 2009

Juan Pablo, amigo


Hay veces que te echo de menos.
Han sido muchos años juntos, todo lo que llevo de conversión...
y esto, deja huella. Ya hace cuatro años que te fuiste, y todavía me emociono cuando veo alguna foto tuya. Da igual.
Puedes estar en ella pletórico de fuerza, de ganas de vivir... o puedes mostrarte como en tus últimos años, débil, necesitado... anciano.
Da lo mismo.
Tu fortaleza sigue presente de una u otra forma.
Todavía me acuerdo de la primera vez que te vi, casi a un metro de mí...
ibas en el Papamóvil, en Santiago de Compostela. Fue en la peregrinación al Monte del Gozo.

Yo "pasé" de esperarte en el Monte. Y con una amiga decidí ver la catedral, -cosa que no pudimos-. De pronto, sin esperarlo, ya de vuelta, en la carretera, cuando no había casi nadie, pasaste bendiciéndonos a todos.

Todavía me estremezco, porque sentí que me bendecías a mí.

Por aquel entonces yo acababa de pasar por una crisis de fe, y necesitaba encontrarme
con Jesucristo.
Para mí fue igual que cuando Jesús dice a Mateo, el publicano:
"Ven, y sígueme".
Y él, dejándolo todo, le siguió.
Aquella peregrinación marcó mi vida. Hubo un antes y un después de aquello.
Hay una Palabra que se me quedó grabada a fuego, en aquella mi primera peregrinación:

"¿Quien dice la gente que soy yo?
-Unos dicen que Elías, otros que Juan el Bautista, otros que el Profeta...
Y vosotros, quién decís que soy yo?"

Y en aquella ocasión, dije contigo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo".

Después, cada vez que mi fe se ha tambaleado, he hecho memoria de todos los hitos
que Cristo ha puesto en mi vida, de todas las veces que he resucitado con él,
después de haber pasado por la muerte más profunda...
y entonces he vuelto a decir: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo".
A los que entonces eramos jóvenes nos diste alimento y bebida de la que perdura.
Me has ayudado a madurar la fe. A discernir. A fundamentar mi vida sobre roca.

Recuerdo cómo nos urgías a ser santos, a no conformarnos con una vida mediocre,
a buscar los bienes de arriba.

Nos pusiste metas altas, y nos ayudaste a aspirar a ellas.

Nos decías, "si queréis ser los primeros, sed los últimos. Servid. Amad".

"Dios os quiere libres, felices... haced lo que El os diga".

"No tengáis miedo.

Cristo está con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo.

Abrid las puertas de vuestro corazón a Jesucristo.
El no os defraudará".

Lo mejor de todo es que tú cumplías todo lo que nos decías, en tí mismo.
Tú le seguías fielmente, y nosotros lo veíamos.

Y nos animábamos a seguir sus pasos, y los tuyos detrás de El.
Podría hablar de cuando te acompañamos en Israel, de lo exultante que estabas,
porque habías ansiado tanto pisar la misma tierra de Cristo y de María...

Has sido un pastor bueno, y nos has llevado
a pastos jugosos.
Nos has servido la Palabra y nos has mostrado a Cristo vivo y resucitado.
También sufriente.
Y lo has hecho carne en tu vida. Y lo has mostrado al mundo.
Ahora me dices: Haz tú lo mismo.
Recuerdo tu funeral. Impresionante. Jefes de Estado, religiosos, personalidades
de todo el mundo, el pueblo de Dios... todos, mostrandote sus respetos.
Por tu sencillez. Por tu don de servicio.
Por ser "fuerza de Dios".
Santo Súbito, fue el clamor del pueblo.
Yo también lo digo hoy: Santo, súbito.
"Te verán los reyes/ se pondrán de pie/
los príncipes de la tierra se inclinarán/
Yo te he elegido/ te he elegido...
Yo tenía una deuda contigo, no haber estado en Colón la última vez que viniste...
aquello era una espina clavada en el corazón -ya había salido de cuentas,
en el embarazo de Inés, y no me atreví...-.
Pero gracias a Dios, pude despedirme de ti hace dos años, en Roma,
cuando sin preverlo, nos encontramos de repente delante de tu tumba,
en la cripta de la Basílica de San Pedro.
Me emocioné. Lloré como una Magdalena.
Y me despedí de ti, mi hermano querido.
Cuando te fuista al Padre, nos dejaste "un poco" huérfanos.

lunes 30 de marzo de 2009

Y luego diréis, que somos cinco o seis



Aquí estamos. Unos cuantos de nuestra familia, y otros cuantos de una familia amiga. Hizo un tiempo inmejorable, (en cualquier concentración de gente, es mejor "congelarse" -que no fue el caso- que sudar). Hizo fresquito, con alguna gota de lluvia despistada.

El balance, muy positivo. Ni los mismos organizadores esperaban esta respuesta tan contundente. Nos juntamos medio millón de personas. Se ve que "algo se está moviendo".

Que la sociedad civil ha empezado a salir de su letargo. ¡Ya es hora!


Para mí, lo más gratificante, ha sido ver cómo nuestros hijos han vivido y
están viviendo este debate social : Aborto Sí, Aborto No.
Y cómo están adquiriendo criterio propio. Preguntan, indagan, hablan con sus
compañeros de clase... cambian puntos de vista. Vuelven a preguntar... Creo que en
este asunto, nadie les va a vender peras, por limones.
Y refiriéndome a la marcha por la vida del domingo pasado, qué decir... Teresa, por ejemplo,
la vivió con una intensidad increíble. Ella, pancarta en mano, iniciaba las "consignas",
para que los demás, la siguiéramos:
"Y luego diréis, que somos cinco o seis",
"Aborto no, Vida Sí",
"Zapatero, a tus zapatos" (ésta se la inventó ella...).


A Almudena le pusimos un abrigo rojo casi sin pensarlo.
Después nos enteramos de que la organización había pedido que la gente fuera
con algo rojo (la verdad es que la idea del "color de la sangre", no es especialmente de
mi agrado), y también le colocamos una pancartita de su tamaño.
Judith se quedó dormida enseguida, así que la pasamos al cochecito, y tuvimos que
llevar a Almudena en brazos. Menos mal que había muchos "voluntarios", y
la niña fue pasando de pasando de uno a otro, según nos ibamos agotando.
La manifestación resultó festiva. Celebrábamos la alegría de vivir.
Y de amarse, y eso se nota.

Me gustó ver mucha gente joven, y muchas familias con niños.
También muchas personas mayores.
A los que eché de menos fue a los de mi generación anterior.
Creo que en ellos está la raíz del problema.
Creo que éstos son los que no tienen claro qué significa "progreso".
Creo que éstos son los que presentan el regalo, maravillosamente envuelto en oropel,
pero al acercarse, hiede.
La intervención del socialista sevillano no me pareció ni mal, ni bien. Valoro la valentía que
tuvo. Seguramente se ha jugado el puesto. Lo cierto es que los que fuimos,
no lo hicimos por seguir a un partido político o a otro.
Aunque después, en la tele, el Psoe dijera lo contrario:
"La mano oculta del PP está detrás de esa manifestación" (¡Uff, qué miedo!)
En mi caso personal, estoy bastante desencantada de la doblez de los partidos. No buscan
la verdad. Muchas veces priman los intereses electorales al ejercicio del bien social.
El aborto hay que erradicarlo completamente. NO valen medias tintas.
No valen tampoco, "sólo" los tres supuestos.
El aborto es radicalmente perverso. Y punto.
Esta noche, a Nazareth la he sorprendido haciendo unos lomitos de cerdo, en la cocina,
a grito de "Aborto no, sí a la vida"... mientras, Jose Manuel, en el comedor, mando en ristre,
repasaba todas las informaciones de los distintos canales de televisión.
Creo que hay motivo para la esperanza.
La esperanza está en todos estos niños que se han movilizado hoy.

martes 24 de marzo de 2009

Querida reina Sofía

Majestad.

Querida y respetada Dª Sofía:

Ya sé que se encuentra en una tesitura muy difícil. Muy complicada.

Ser reina no es fácil.

Pero ahí está la grandeza de su labor. Y de su persona.


Ya sé que la han vituperado hace relativamente poco tiempo.

Imagino, que usted, que siempre ha sido tan discreta, sentiría vértigo al ser zarandeada, verbalmente hablando, por unos y por otros.

El motivo, aquel libro en el que mostraba su ser más personal, su intimidad.

En ese libro de Pilar Urbano, usted no tuvo miedo. Mostró su pensamiento.

Independientemente de las consecuencias que de ello pudieran derivarse.

Realmente creo que fue consciente de lo que hacía. No le marcaron ningún gol.

Habló desde sus convicciones, y eso la honra.

Ahora, hoy, me atrevería a pedirle que de nuevo dé un paso al frente.


Invoco a su sentido de la maternidad,
invoco a sus creencias religiosas más profundas,
invoco a su lucha por los derechos humanos,
a su defensa del débil, del indefenso.

Sé que es complicado.

Sé que usted, a pesar de su condición de reina,
no tiene poder de facto.

Pero también sé que las batallas se ganan dándolas.

Y no está sola.
Millones de españoles la respaldan. A veces hace más una palabra,
un gesto, un toque de atención discreto, que una manifestación multitudinaria.

Las relaciones personales son muy importantes.

Confío en su buen hacer.

No es posible que esta aberración (el aborto libre) salga adelante.

Los niños con problemas tienen derecho a nacer.
Cualquier niño gestado tiene derecho a nacer.

¿Quien soy yo para decidir sobre la vida o la muerte de alguien?

En nuestro país falta una defensa acérrima de la condición esencial de la mujer.

Se nos está hurtando lo más íntimo, el dar vida.

Bajo una apariencia de progreso, con esta nueva ley sobre el aborto,
a la mujer se la condena a vivir con la maternidad frustrada.
Y con la losa asfixiante del hijo no nacido.



Falta una defensa real de la mujer. De su derecho a ser madre.


Quisiera comentarle el caso de una amiga mía,
que pasó en su día por un aborto consentido.

Según ella misma me comentaba, le ha costado muchos años perdonarse a sí misma. Estuvo a punto de suicidarse, y-mi amiga es creyente- sólo cuando comprendió que Cristo había muerto
también por ella, pudo descansar.

"A quien mucho se le dio, mucho se le exigirá",
dice el evangelio. Y usted es cristiana. Me consta.


Apelo a su responsabilidad como madre,
como mujer, y como reina de España.

Cuenta con el apoyo de profesionales cualificados en todos los ámbitos.
Médicos, sanitarios, científicos, académicos... están a su lado.



Ya conoce el Manifiesto de Madrid en defensa de la vida.
Cómo la ciencia es unánime al reconocer la existencia de vida humana
desde el momento de la fecundación,
así lo señala la Genética, la Biología celular y la Embriología.


Si esto es una realidad patente, ¿de qué tenemos miedo?

Sería una cobardía mirar hacia otro lado, y no hacer nada.

Le reitero mi admiración y mi respeto.








martes 17 de marzo de 2009

A vueltas con el lince

Hoy, desde que he puesto la tele por la mañana, en las distintas cadenas de televisión, han estado chorreando a la Iglesia. Todo, por la campaña a favor de la vida, que ha puesto en marcha la Conferencia Episcopal.
La campaña, todos a estas alturas, la hemos visto ya, consiste en enfrentar la fotografía de un bebé, con la imagen de un lince en extinción.


La idea de la campaña es que el lince está hoy más protegido que la vida del ser humano.

(Porque el que está en el seno materno es un ser humano, no lo olvidemos).

Pues lo primero que veo, en la tele, es a un representante de una asociación en defensa de los animales en peligro de extinción- que se siente ofendido. El susodicho, ni corto ni perezoso,
señala que esta campaña "de los obispos" menosprecia la defensa de la biosfera (lince incluido).

Pero no queda ahí la cosa, a continuación aparece el director de Doñana, quien va y
suelta la perla: "Si hay abortos, existe una razón, que es la de la superpoblación (¡toma ya!),
pero el lince es un individuo apunto de desaparecer de la faz de la tierra,
y necesita más protección".

Es decir, me parece más prioritario que se salve al lince, que al ser humano no nacido.
Es decir, comprendo que se aborten seres humanos, porque hay muchos, pero al lince ni tocarlo, que quedan muy pocos.
Verdaderamente hemos perdido los papeles, cuando no defendemos ni lo más intrínseco
a nosotros mismos, que es nuestra propia especie...

Más de uno después de escuchar a este señor, "en la tele", dirá, "pues tiene razón,
el pobre lince merece ser defendido más que cualquier otra cosa.

También me ha parecido espectacular el comentario de Bernat Soria, ministro de sanidad,
quien dice que el debate sobre el aborto Sí, aborto No, ya está superado.
Que "eso fue hace veinte años", que ahora de lo que se trata es de adecuarnos a nuestro
entorno europeo, en esto de abortar.

Pues habrá superado él ese debate. Porque en la sociedad está más vivo que nunca.
El aborto es un tema de conciencia al que no se le da carpetazo, a antojo.
Yo creo que es un error tan burdo, que nuestros hijos y nietos nos pasarán factura.

Según él, ahora nos tenemos que centrar en ver con cuantos meses consideramos que
el embrión es "alguien", y a partir de qué momento consideramos que "es nadie".

Por cierto, está ya meridianamente claro que existe vida humana desde el momento de la concepción, dicho por los científicos.

Lo que ocurre, es que hay veces en que a la Ciencia, no hay que hacerle mucho caso,
porque va en contra del parecer del poder -o poderes- establecidos.

Bueno, y lo mejor ha sido cuando el ministro de sanidad -hay quien le llama ministro de la muerte- ha empezado a despotricar sobre los obispos, sobre la Iglesia, tachándola de radical,
extremista, que no está con el sentir de la sociedad...

Yo creo sinceramente que estas personas tan viscerales, en el fondo, no están reconciliadas
consigo mismas. De verdad, creo que atacan tanto, porque tienen "algo personal" que defender. Creo que detrás de tanta hiel hay historias personales duras, hechos de conciencia que uno mismo no se perdona. No hablo sólo de B. Soria. Hablo en general. Se trataría de un método de defensa, de supervivencia, incluso.

Para Bernat Soria, la Iglesia son los obispos. Y está equivocado. Yo soy Iglesia.
Y me doy por aludida.
Sí, soy radical, extremista si quiere... porque Cristo también lo fue.

Dice la Palabra, "te vomitaré, porque no eres ni frío, ni caliente".

O defiendes la vida, con todas sus consecuencias, o no la defiendes.

Yo quiero ser radical buscando la verdad. Quiero ser auténtica, no quiero doblegarme al
engaño. Y creo que cualquier persona, independientemente ya de sus creencias o no, puede ver lo intrínsecamente perverso que es sesgar una vida humana.

Esta ley se está gestando a espaldas de la sociedad.
Nuestra sociedad estaría a favor -estoy segura- de unos mayores medios, materiales y
humanos, para que la embarazada con problemas no se sintiese sola y desamparada.

"A nadie le gusta abortar", reconocen las personas favorables a la ley abortista.

Si esto es así, ¿tan complicado es legislar a favor de la vida, y no de la muerte?

lunes 16 de marzo de 2009

¿Cómo transmitir la fe a los hijos?

Este vídeo puede dar pie a que nos planteemos qué cosas podemos hacer,
y de qué manera,
para que lo más preciado que tenemos, la fe,
podamos transmitirla a nuestros hijos. Esta familia lo hace así,
¿tú, cómo lo haces?

jueves 12 de marzo de 2009

Por qué creo en Ti


Esta tarde me preguntaba a mí misma porqué creo que Dios existe...

A veces conviene hacerse esta pregunta, para no ir por la vida como una zombi.
Y veo señales tan evidentes de que Dios no es una entelequia,
que no me resisto a hacer aquí un memorial del amor y la paciencia
que el Señor ha tenido conmigo.

Primero, creo que Tú existes porque todo lo has hecho hermoso.
Tu creación es una maravilla.
Empezando por la naturaleza, y terminando por el hombre.
Todo es complejo, y a la vez lógico.
Es curioso ver cómo cada cosa, por pequeña que sea,
tiene su lógica interna, su orden...

Segundo, creo en Ti, porque creo en el Amor.
Creo que hemos sido creados para amar, y esa necesidad Alguien
la ha puesto en nosotros.
Y es un amor que trasciende incluso la muerte.
El amor no acaba nunca.
Por eso creo que Tú lo trasciendes todo, lo abarcas todo, lo engendras todo.
El amor no muere nunca. Y es un signo evidente de que Tú existes.

Tercero, creo que eres Padre porque me has cuidado
desde que nací hasta el día de hoy.

Al principio, te conocía de oídas, después te han visto mis ojos.

Me diste una familia cristiana que me inició en esto de la fe.
No me ahorraste sufrimientos,
pero éstos me han hecho madurar. Y buscarte.

Me he sentido muy amada y querida por ti en la oración.
En esa intimidad que tu regalas a los que te buscan con corazón sincero.

Yo te necesitaba tanto, que irrumpiste en mi vida como un torrente.
También como una brisa.

-Pero Dios no estaba en el viento...
pero Dios no estaba en el fuego...
pero Dios no estaba en la tormenta...
Elías se tapó la cara cuando notó que Dios estaba en la brisa suave...

Verdaderamente eres grande. Y eres Señor.

Respetas tanto la intimidad de las personas, su libertad, que podemos frustar
el diseño de amor que tienes para cada uno de nosotros.

Y lo respetas. Respetas hasta el mal que nos infligimos unos a otros.

Pero pacientemente esperas. Esperas al hijo pródigo.

Qué grande eres, Señor.

Me has ayudado a conocerme a mí misma.

Tantos años viviendo en una soledad tremenda, y ahora me doy cuenta de lo
alienada que estaba.

A veces, estamos tan a gusto en Egipto, comiendo cebolla, y ajos. Que no queremos
salir de ahí. Que nos da miedo andar hacia la tierra prometida.

Tú me has puesto en marcha. Me has m