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Francesco De Nigris, discípulo del filósofo, Julián Marías: "ERA PROFUNDAMENTE CRISTIANO"

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En el tercer aniversario de su muerte, nos adentramos en la vida de Julián Marías, uno de los filósofos del siglo XX, cuyo pensamiento aún está por descubrir. Conferenciante de éxito, escritor y sobre todo, cristiano, Julián Marías buscó vivir en la verdad, a pesar de que ello le supuso el rechazo y el vacío desde ciertos ámbitos universitarios, políticos o religiosos. Francesco es italiano, inteligente, muy cordial. Ha vivido una experiencia única, y lo sabe. Durante los últimos cinco años de la vida de Julián Marías, este escritor y doctorando le ha visitado en su casa de Vallehermoso (Madrid), prácticamente todas las tardes, de seis a doce de la noche. Ha charlado con él, ha cenado con él y se ha sentido acogido por el filósofo, pero, sobre todo, por el amigo. Francesco ha compartido una amistad sincera con alguien cuya altura intelectual, así como espiritual, aún está por ser reconocida públicamente. -¿Qué vivencias tiene de aquel primer encuentro con Julián Marías? -La hi...

El porqué de mí misma

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Hoy empiezo a escribir sin saber muy bien qué va a dar de sí este blog. De momento, es una incógnita que imagino que con el tiempo se irá desbrozando. Tengo nueve hijos, esto, que parece un mero dato estadístico, ha marcado y marca tanto mi vida, que, sin yo pretenderlo, constituye la esencia misma de mi existencia (y la de mi marido). Miento, la esencia misma, la lidera otro... o al menos, yo intento seguirle en la medida de mi fe. Otro con mayúsculas. Jesús, el kiryos, el Señor de mi historia... después, en un digno segundo puesto, vienen mis hijos y Jose Manuel, mi compi de batallas... Sospecho que tras deciros esto, unos cuantos ya me habrán calificado de "fanática", "retrograda", o vete a saber qué -confieso que entre personas creyentes, he encontrado más de un caso en que, primero, me alaban, o mejor dicho, me adulan, y después de un rato de charla, se les escapa el "pobrecita", como si fuera tonta, o algo así... como si nuestros nueve hijos fuera...