lunes, 6 de enero de 2014

Una conversación con el Rey Baltasar

"No, con el rey negro, no", decía Nazareth cuando faltaban segundos para que nos dirigiéramos a uno de los reyes magos de nuestra parroquia. Alguno más de la chavalería decía lo mismo: "el negro, no". Allí estaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Allí estábamos todos al completo, mi marido y yo con nuestros hijos. Como todos  los años, nos disponíamos a celebrar la venida de los Reyes Magos escuchando a estos tres viajeros de Oriente. José Manuel dirimió la controversia en un pis pas... "iremos con el rey que nos toque". Y fue Baltasar. Y bendito Baltasar. Todos alrededor de él, comenzó por las pequeñas, las escuchó, les tomó la carta... y después, pasó a hablar con los mayores. En ese momento comenzó el festín. Tuvo una Palabra capaz de atravesar el corazón de cada uno de nosotros.

Empezó por Victoria.
-Yo quiero una entrada para el Concierto de One Direction.
-Uuy ¡¡ ¿y esos quienes son?
-Son un grupo inglés.
-No sé si te conviene ir. NO crees un ídolo de ese grupo. Esos chicos no te van a dar la vida.
-Pero ir a un concierto no es malo... yo ayudo en casa, me porto bien. Yo quiero ir.
-Ya. Bueno, yo le voy a pedir a Jesús para ti, algo mejor que eso, le voy a pedir humildad. Que seas la última de tu casa, que ayudes a todos, que quieras a todos. ¿Qué te parece?
Victoria comenzó a poner caras raras...
-Humildad, Victoria. Eso es lo que necesitas, no lo dudes. Sé la última. ¿oK?
Después miró a Rocío.

Rocío, más lanzada, comenzó por pedir dinero para pagar el carnet de conducir..."lo quiero, para ayudar a mi madre con los niños... y para irme de viaje con mis amigas"... El rey mago, mirándola fijamente a los ojos, y con una leve sonrisa, le contestó: "NO. Eso no te conviene. Tú ahora, en este momento en el que estás tienes que estudiar y ayudar en casa. No te distraigas con otras cosas. No. Yo le voy a pedir a Jesús, para ti, algo mejor que todo eso... tú eres muy resuelta, muy echada para delante,  nada te detiene... para ti le voy a pedir a Jesús,  Prudencia. ¿Sabes lo que es eso? Es un don que te ayudará a ser feliz. Y para empezar a ejercitarlo, un día a la semana, deja el móvil apagado y no lo uses. Y cada día, durante diez minutos, estate en silencio, cállate. No hables. Escucha, y reflexiona.

Después le tocó el turno a Nazareth.
-¡¡vaya nombre!!- comenzó diciendo-. ¿-Sabes quién vivió en Nazareth?
-Jesús, dijo ella.
-Sí, y su madre, María.
-¿Qué quieres que te traiga el rey Baltasar?
-Ropa.
-Pero bueno... yo le voy a pedir para ti algo mejor, a Jesús le voy a pedir para ti el don de la Ciencia. Escruta las Escrituras que hablan de Ése que anduvo por Nazareth, y de su Madre.

Siguió mirando hacia su izquierda y le tocó el turno a Teresa.
-Ropa, quiero también- dijo-.
-¡¡Le podemos pedir el uniforme de las carmelitas!! - me dice a mí, bromeando.
-Teresa ¿te obedece? -me pregunta-
-Bueno, algunas veces-
-No, no la justifiques. No andes tapando los errores de tus hijos. Tú debes ponerla en la verdad, eso es lo que la va a ayudar a ser una mujer cristiana y madura en la fe.
¡¡¡Vaya cuatro que tenéis aquí!!! nos dice a José Manuel y a mí. ¡¡Qué peligro tienen!!

Teresa, ¿sabes quién era santa Teresita del Niño Jesús? Ella tuvo una misión, desde su convento, la de interceder por todos los hombres. La de ofrecerse por ellos. Tú tienes que ser en tu casa el amor, el centro de unión de la familia. En vez de juzgar a tus hermanos, ámalos, quiérelos como son.
¿Lo harás?
-No sé.
-No, no sé no vale. Sí o No. Tú decides.
Teresa no acaba de dar su Sí. Y Baltasar me dice, como si lo supiera todo de ella: Y mira que tiene un gran corazón...
-Ahora estás confusa con las cosas del mundo, y eso hace sufrir mucho a vuestra madre, que quisiera que fuérais -las tres adolescentes- de otra manera...

Por último, -y tras hablar con José, nuestro hijo mayor, para el que  pide "fortaleza"-, se dirige a nosotros, los padres.
 José Manuel le pide humildad y mansedumbre... para llevar adelante a la familia:
-Las recibo por todas partes... le dice (refiriéndose a las humillaciones).
-bueno, eso puede ser falsa humildad. Hombre, humilde eres, porque todavía están vivos... dice, bromeando.

Y mirándome, me sugiere: "tú tienes que ser como la mujer fuerte de la Biblia, como parra fecunda en medio de tu casa... para ti pediré templanza. ¿Qué es lo que te hace sufrir?
-Yo veo mi debilidad. Que no puedo. Que no soy nada.
-Sólo te queda rezar por todos tus hijos. Y no te preocupes, encomiénda a tus hijas a María, ella es una mediadora fabulosa.

Así terminó, a grandes rasgos nuestra conversación de 20 minutos. Creo que a todos nos vino bien. Digo más, yo salí fortalecida en la fe. Mi marido también. Nuestros hijos, al menos, impactados por lo que habían oido de parte de Dios y a través de los labios de aquel Rey Mago negro. Rocío, volviéndose hacia mí, me dice: "Lo ha clavao".