lunes, 8 de marzo de 2010

¿Cómo se llama mi ángel?


Cuenta la leyenda que un angelito que estaba en el cielo le tocó el turno de
nacer como niño, así que decidió hablar con Dios.

ángel: Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra.¿Pero cómo vivir
tan pequeño e indefenso como soy?

Dios: Entre muchos ángeles, escogí uno para ti, que te está esperando y te
cuidará.

ángel: Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta
para ser feliz.

Dios: Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

ángel: ¿Y cómo entender lo que la gente habla? Si no conozco el extraño
idioma que hablan los hombres.

Dios: Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

ángel: ¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

Dios: Tu ángel juntará tus manitas y te enseñará a orar, y podrás hablarme.

ángel: He oido que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?

Dios: Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida.

ángel: Pero estaré triste porque no te veré más.

Dios: Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi Presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado en cada instante.

... Una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño,
presuroso, repetía con lágrimas en los ojitos, sollozando...

ángel: Dios mío, si ya me voy, dime su nombre... ¿cómo se llama mi ángel?

Dios: Su nombre no importa, tu le dirás... "mamá".
                                                                                        (autor desconocido)

P.D: El terrible drama de este angelito, sería que al llegar la tierra, descubriera
que su ángel se ha pervertido, que en su alma no alberga el deseo de amar a esa
criatura que lleva en su seno...
que no tiene quien le proteja...
porque su mamá se ha dejado engañar y sólo busca su propio bien personal...
o quizás ese ángel pervertido no ha encontrado apoyo ni ayuda de ningún tipo, para que ese nuevo ser, enviado a la tierra, pueda ser acogido como lo que es,
una bendición de Dios
para ella, y para todos nosotros.