miércoles, 12 de mayo de 2010

Carmina García Valdés, Presidenta General de Red Madre “No estás sola, te podemos ayudar a tener a tu hijo”


Si algo se puede decir, de primerísima impresión, sobre Carmina García Valdés, es que es una mujer que está “viva”. La vitalidad le brota por los ojos, por las manos, por todo el cuerpo. Es un torbellino andante. Una mujer convencida de lo que hace, lo cual le da una impronta de alegría, de gozo… En esta entrevista nos relata el drama por el que pasan las mujeres que abortan, y cómo desde los Servicios Sociales se silencia la labor de muchas asociaciones que ayudan a la embarazada a tener a su hijo; muchas de ellas, inmigrantes, abortan de la mano de las trabajadoras sociales de su localidad. (foto: victor fuentes. Albadigital)



Hemos quedado a las tres de la tarde, en la sede de Red Madre (una red de asociaciones en defensa de la vida del no nacido), y cuando traspaso la puerta de dicha asociación, palpo una realidad evidente: Se trata de un piso donde se amontonan cochecitos, ropa de recién nacido, cunas, juguetes… todo en un espacio muy reducido, lo cual me lleva a pensar que se puede hacer mucho bien, con medios bastante limitados.

De la Fundación Red Madre, creada hace tres años, ya han surgido treinta asociaciones locales Red Madre, con sus estatutos, sus propios socios, su propia cuenta corriente… Red Madre tiene un nombre muy pegadizo, que se asemeja mucho a la nueva filosofía del movimiento Pro-Vida: ayudar a la madre para salvar al hijo.
__ “En realidad, la estamos salvando también a ella, porque después de 24 años de despenalización del aborto, sabemos que a la mujer no le hace ningún bien el aborto. Ya está admitido científicamente que lo que se aborta es un ser humano, por mucho que Bibiana Aído diga lo contrario, y lo es desde el momento de la concepción, porque del resultado de la unión de las células de un hombre y una mujer no sale ni una lechuga, ni un cachorro de dálmata… ¡sale un ser humano!” comenta Carmina García, quien añade: “Desde Red Madre se pretende que, allí donde haya una mujer que esté pensando abortar, haya alguien a su lado que le diga: “No estás sola, te podemos ayudar a tener a tu hijo”.
A veces con darles la enhorabuena, es suficiente para que pospongan todos los problemas… les informamos de cómo está el hijo que llevan dentro, en qué semana de gestación está y cómo va evolucionando, las acompañamos a las ecografías… a cada embarazada le asignamos una voluntaria (es como un ángel de la guarda, según ellas) que la ayudará y acompañará durante todo el embarazo; por experiencia sabemos que estas voluntarias siguen manteniendo después del parto, durante mucho tiempo, vínculos de amistad con su protegida.
En RedMadre formamos voluntarios; hay quienes dan su tiempo, trabajando aquí gratuitamente, otros buscan recursos (enseres, ropa de bebé…) y aparecen, de vez en cuando por aquí, con la furgoneta llena… hay madres a las hemos ayudado, que nos traen a otras madres en apuros; actualmente, una madre, por agradecimiento, nos limpia la sede todas las semanas… Aquí vemos mujeres que a pesar de estar solas, ser menores de edad o tenerlo todo en contra… incluso asegurándoles que su hijo viene con problemas… han sido madres y son las mujeres más felices del mundo”.


Carmina García Valdés tiene la experiencia personal de un aborto natural, lo cual, dice, le ha servido para comprender en cierta medida, la terrible realidad de la mujer que aborta:

_ “Yo sufrí un aborto espontáneo, el de mi cuarto hijo, y lo viví como algo traumático, la muerte de un hijo en tu seno… los tres días que estuve en el hospital lloré mucho, lo pasé fatal… pero me ha servido para ponerme en la piel de la mujer que aborta… y si esto ocurre con un aborto natural, qué será cuando tienes la convicción de que has hecho algo para que ese hijo muera… eso no te lo perdonas… me pongo en su lugar, y no podría soportarlo.
Nos queda el consuelo de que aquellas que abortan saben, porque se lo decimos, cuales son los síntomas del síndrome postaborto, y pueden pedir ayuda a tiempo. Después del aborto, para que no queden secuelas irreversibles, debe haber todo un proceso de duelo por el hijo… ponerle nombre, “enterrarle” en la mente…  lo  primero que tiene que hacer la mujer es contarlo, sacarlo fuera, y sin embargo, lo que esta sociedad pro-aborto propugna es que guarden silencio; se las castiga, además, con el silencio.
Puedo contar el caso de una mujer de Albacete que abortó hace nueve años, ahora el marido, por razones profesionales, quiere trasladarse a otra provincia, y ella dice que de ahí no se mueve, porque en Albacete “están los restos de su hijo”. Pobrecita, ¿A dónde están los restos de un aborto, por Dios? Pero ella ya necesita ayuda psiquiátrica…, nos decía: “Yo me separo de mi  marido, si es menester, pero de aquí no me voy”.
También tenemos el caso de una colombiana de dieciocho años, rescatada en la misma puerta de la clínica Dator, ella decide no abortar, pero a los dos meses pierde al bebé de forma natural  y entra en una depresión, porque en el fondo se culpa a sí misma de esta pérdida…la mente es tan compleja. Ella nos comentaba: “Yo antes quería abortarlo, para mantener mi libertad, y ahora que lo he perdido, me sobra la libertad”. Está en tratamiento terapéutico.
Carmina me dice que en su asociación cada vez están recibiendo más peticiones de ayuda psicológica y psiquiátrica para mujeres que han abortado, porque…
__“A quien se le hace un daño tremendo, a veces irreversible, es a la mujer”. “También hay varones que están recibiendo terapia… te puedo contar, por ejemplo, el caso de un chico rumano que tras llevar, él mismo, a su novia a abortar, ahora él está hecho polvo… porque el aborto daña… en la Clínica Dator (uno de los abortorios más trabajadores de Madrid; es de  los que más abortos practica, de cualquier semana de gestación) lo que estamos detectando ahora es que intentan posponer el aborto para que sea un aborto quirúrgico y no químico.
Un aborto químico (píldora RU-486) provoca -además de contracciones y dolores tremendos- que el aborto se produzca en casa, lo cual supone un trauma enorme para la mujer porque expulsa al feto muerto en su propia casa, con lo cual no sabe qué hacer con los restos humanos… como esto puede tener repercusiones serias, se está posponiendo el aborto a las chicas embarazadas de menos de ocho semanas, para que lleguen a la décima semana y así practicarles un aborto quirúrgico… esto ya es más caro, el abortorio gana más, y además se aseguran de que los restos son eliminados convenientemente.
Y continúa con la descripción, tremenda, de lo que es un aborto:
__ “Si alguna chica va directamente, sin mediar Servicios Sociales, a una clínica abortista allí no le dicen qué tipo de aborto le van a practicar, no le cuentan lo siguiente: “Te vamos a hacer un aborto por succión, que consiste en introducir un tubo con una cuchilla en un extremo, por tu vagina (el tubo va conectado a un aspirador 26 veces más potente que el aspirador de casa), y una vez introducido, absorberá todo lo que tienes en el útero y lo destrozará con la cuchilla mientras pasa… la cabeza no entra, entonces tendré que meter unos fórceps por tu vagina hasta que… claro, si cuentas esto, la chica sale corriendo… pues no lo cuentan.
Es más, si alguna pregunta: ¿Le va a doler? (porque hay quienes tienen la convicción de que lo que van a abortar es un hijo), le responden: “No, no, pero si es un tejido, si no tiene terminaciones nerviosas…”, además le dicen que a ella no le va a pasar nada, le hacen firmar un consentimiento informado en el que, como en cualquier intervención quirúrgica, le señalan las posibles complicaciones que puede tener, y desde hace unos pocos años, al menos en la Dator, indican que puede tener una “ligera depresión” que pasará con el tiempo.
A “ligera depresión” reducen el transtorno diagnosticado en muchos casos como “síndrome post-aborto”, un transtorno que ha llevado a algunas mujeres al suicidio, a otras, a autolesiones, a transtornos de la alimentación, de la conducta sexual, del sueño (insomnios, pesadillas recurrentes), a ser agresivas con el entorno familiar o de amigos… hay muchísimos síntomas que a veces, pueden confundirse con estrés, ansiedad o “depresión por la crisis”.
El otro día, en una Universidad, les decía a las estudiantes… quizás tengáis alguna compañera a la que estáis notando rara, un día triste, otro eufórica, otro enfadada… quizás no duerme bien o está alicaída… va al psiquiatra y le diagnostica estrés o ansiedad… pero puede que detrás de todo esto haya un aborto. Tampoco hace falta que el aborto sea reciente, conocemos el caso de una mujer que abortó hace 20 años, y ahora está teniendo los síntomas post-aborto”.
El síndrome postaborto tiene varias fases, las dos más inmediatas, la de negación y la de reafirmación, es decir, la primera consistiría en que la mujer  no reconoce la gravedad de lo que ha hecho: “Si no ha pasado nada, no me ha dolido, estoy tan a gusto”, y la segunda, sería cuando la persona se reafirma en la decisión tomada: “tenía que hacerlo, no había más remedio”. Esto, Carmina lo ejemplifica con el siguiente caso real:
__ “A un matrimonio asturiano, bien situado económicamente, le diagnosticaron que su hijo (el primero) venía con síndrome de down… ella quería abortar, él no. Vinieron a Madrid y les presentamos a una familia con cinco hijos, el cuarto de ellos con síndrome de down, que estaría dispuesta a adoptar a otro niño síndrome de down… el marido, ante la posibilidad de darlo en adopción, quería firmar ante notario que no obligaría a su mujer a quedarse con el hijo, pero al menos, le pedía que terminase el embarazo… ella estaba de cinco meses…  y abortó. Ahora él está recibiendo tratamiento psicológico y él me dice que tenían que abortarlo porque “además del síndrome de down, el niño venía con cardiopatías”. Yo le comentaba que todos los síndrome de down tienen una cardiopatía prenatal diagnosticada, pero eso no justifica el aborto, ¿acaso es menos digno de nacer que cualquier otro bebé? El está en una fase de reafirmación que pasará, y cuando pase, se dará cuenta de que ha matado a su hijo, su único hijo; pero allí estaremos nosotros para ayudarle.
Y me cuenta el caso de una inmigrante 23 años, embarazada del séptimo hijo (de los cuales viven tres), con tres abortos provocados en su haber… esta mujer se queda embarazada siempre de la misma pareja, el cual la abandona cada vez que hay un embarazo; al encontrarse sola, sin trabajo, ella decide abortar y  poco tiempo después, vuelve a quedarse embarazada…

__ “Una vez que la mujer pasa por la experiencia de un aborto provocado, lo más probable es que desde ese mismo momento esté sufriendo ya los síntomas del síndrome postaborto, y uno de ellos es querer embarazarse de nuevo de forma compulsiva, por el vacío que se le crea tras el aborto… a esta mujer, que nos la han derivado de Cáritas de Valdemorillo (Madrid), que dice que le encantan los niños y ser madre, cada aborto la crea un vacío más tremendo, y cada vez está más incapacitada para tomar la decisión correcta; de momento, hemos conseguido parar la idea de un nuevo aborto, hace unos días la llevamos a hacerse una ecografía y vio a su hijo”.
Le pregunto a Carmina sobre si las creencias religiosas pueden, de alguna manera, ayudar a estas mujeres a seguir con el embarazo o a encontrar consuelo tras el aborto…
__ “Sí, la fe ayuda muchísimo. De entrada, nosotros no hablamos de ayuda espiritual, pero si durante la conversación la mujer nos manifiesta que es creyente, le proponemos este cauce. En el caso de esta chica de Valdemorillo, el sacerdote, que la conocía, ha hablado con ella y su figura ha sido como la guinda final, le ha proporcionado una tranquilidad enorme… porque además, esta mujer que ya ha abortado en otras ocasiones, al encontrar que un cristiano no la juzga, no la condena por sus abortos anteriores, eso la ha confortado;  en realidad, es lo que los cristianos tenemos que hacer: nosotros no somos quien para juzgar a nadie.

Parte de la entrevista que será publicada próximamente en la revista Buenanueva.