martes, 13 de diciembre de 2011

Autoretratro de Manu

Esta es una experiencia de un padre y una madre, que tuvieron un hijo "a pesar de todo lo que hoy día dice la ciencia médica". Este es el testimonio de un padre que al enterarse de que iba a tener un niño "especial" lo empezó a cuidar de una manera "especial" hasta que su hijo terminó, a los 14 meses, su misión aquí.


1 de Diciembre de 2011

Me presento. Me llamo Manuel. Hoy he cumplido un año dos meses y diecisiete días. Ya he cumplido mi misión en la tierra y el Niño Jesús me ha llevado con Él al Cielo esta mañana.

Pero vamos más atrás. Cuando yo tenía 4 meses de gestación los médicos me hicieron una "eco" y dijeron a mis padres que en el cerebro tenía "agenesia completa del cuerpo calloso" (lo peor que puede haber), y prácticamente sólo tenía medio corazón (lo llaman "hipoplasia de ventrículo izquierdo"). Yo era absolutamente inviable.
Posibilidad de vida postparto, por el corazón, cero; por el cerebro, cero. Lo mejor es que "interrumpan" el embarazo y conciban otro hijo normal (le dijeron a mis padres). Algunos médicos a abortar lo llaman “interrumpir”.

Cuando a unos padres el médico les dice: "Conviene que interrumpamos su embarazo", la mayoría de los padres, sin querer, ni darse mucha cuenta, "interrumpen" a su hijo, o sea, en su corazón le matan; y el pobre feto que ya para ellos es "nadie", "nada", un "interrumpido", se llena de pena, y ya no lucha, y... se muere.

Yo tuve mucha suerte; cuando le dijeron eso a mis padres, ellos hicieron dos cosas: Mi madre dijo: “vamos a llamarle Manuel, que significa Dios con nosotros, porque es una presencia especial de Dios para nosotros y junto a mi padre decidieron que "si es él presencia de Dios y si se va a morir cuando nazca, qué suerte que vamos a tener 5 meses para poder darle todo el cariño del mundo, nosotros y toda la familia. Va a ser el niño más querido en el menor tiempo".

Y yo pensé: "me quieren, me van dar a cariño, no me van a "interrumpir"  (como ha dicho el médico), no me van a matar, soy importante para ellos, yo tengo que luchar para vivir"; y de pronto, mi corazón que no funcionaba nada, empezó a crecer un poquito y mi cerebro empezó como loco a crear células del cuerpo calloso, y todo iba creciendo a gran velocidad; me querían, y yo tenía fuerza y me animaba, y cuando me hicieron otra eco, no se lo creían; era imposible lo que había crecido. Ya tenía el Cuerpo calloso desarrollado. Eso era imposible. Y todos los que querían "interrumpirme", ahora querían "ser mi médico".

Yo era un fenómeno. Querían estudiarme, analizarme. Mi desarrollo era absolutamente anormal.

Llego el día del parto. Ese día yo (según los sabios médicos que deciden sobre la vida y la muerte y saben cuándo todo va a suceder) debía morir nada más nacer, porque los que son como yo, no pueden subsistir fuera del útero materno.

Imaginaos como estaba mi madre cuando entró en el paritorio, para dar a luz al hijo que se le iba a morir. Empezó a ponerse nerviosa y a llorar. Yo también estaba nervioso, porque a los fetos nos afecta mucho la situación de nuestra madre, aunque yo sabía que no me iba a morir.

Y ella cada vez estaba peor. Y luego me he enterado que fue mi abuela Fuencisla la que aviso a D. Manuel: "Vaya a tranquilizar a Paz". Y lo que es un poco raro, sucedió: un cura entró en un paritorio a tranquilizar a una parturienta. Rezaron y yo noté que mi madre empezó a tranquilizarse. Ya estábamos mejor los tres: mis padres y yo.

Pero de pronto D. Manuel se puso a contar cosas graciosas de un tal Jesús Gil y Gil, y mi madre al principio no hacía ni caso, pero luego echó una sonrisa y luego una carcajada y yo, al verla, también; ese señor Gil debe ser un cómico, porque le hizo mucha gracia a mi madre, y ya perdió todos los nervios que tenía de pensar que yo me iba a morir; y ya sólo pensaba en los dolores que yo le producía por las dilataciones, y así estuvimos los cuatro, nada menos que 6 horas de dilatación hasta que nos llevaron al quirófano, que estaba como el metro; había más de 15 médicos llenos de expectación, para contemplar el acontecimiento; y ya nací.

Y diréis: y ¿te moriste? Pues no, porque yo, además de haber luchado y de estar mucho más maduro de lo que los médicos creían, Dios no quiso que me muriera porque yo soy Manuel y traía una misión que cumplir.

Para que me conozcáis, ahora os quiero decir mis características:

Características "accidentales": Soy rubio, ojos azules, síndrome Down, peso 3,200, Soy del Real Madrid como mi padre

Características "esenciales": Soy persona humana, y desde el día de mi nacimiento, (a los 5 minutos de nacer, mira que suerte serlo desde tan pronto) lo más importante: Hijo de Dios por el Bautismo. (Ah, ¡¡me bautizaron dos curas a la vez!!, a los que quiero mucho: mi tío Alfredo y D. Manuel).

Hasta aquí mi presentación... Os espero en el Cielo. Desde allí os voy a ayudar mucho a todos, especialmente a vosotros papis: ¡Cuánto cariño me habéis dado!

¡OS QUIERO!


Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta,mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.

(San Agustín)