Sé tú mi huerto regado
¿Por qué será tan complicado educar cuando los hijos ya están de lleno en la adolescencia? ¿Por qué tanta zozobra? ¿Por qué me empeño y me violento a mí misma, queriendo que las cosas sean así, y no de otra manera? ¿Por qué a veces –muchas- provoco sufrimiento y malestar a mis hijos? Yo creo que en el fondo es un problema de inseguridad. NO estoy anclada en la roca, y las olas me pueden. La tempestad se me echa encima, y yo trato de nadar contra olas que son muy superiores a mis fuerzas. Y todo por no dejarme guiar. Me falta paciencia, mansedumbre, fe. Últimamente estoy viendo que debo buscar la actitud de María, si quiero que mi vida de familia no se convierta en un infierno. Tengo que estar en silencio a los pies de la cruz. A esto me está llamando el Señor. A que pase la tormenta a los pies de su cruz. Y verdaderamente esta es la actitud que salva. Lo tengo más que comprobado. Cuando alguno de nuestros hijos (ahora, uno en concreto) se pone bravo, toca callar. Si el Señor me...
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