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Presentación del libro Yo soy para mi Amado

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Os dejo el video de la presentación del libro sobre Elena Romera Santillana, en Caravaca de la Cruz, hace una semana. Fue una experiencia muy bonita, muchas gracias a todos los caravaqueños por su acogida.

"Gracias, Señor, porque sonriendo has dicho mi nombre"

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Ayer murió Agapito Aliende. Han sido cuatro años codo a codo aquí, en la revista Cooperador Paulino . Ha muerto en unos pocos meses; antes del verano se quejaba de dolores lumbares, que resultaron ser un cáncer fulminante de médula ósea. Agapito tenía 73 años, podría haber vivido aún una decena de años más, pero el Señor quiso llevárselo ya. En los últimos meses había sufrido mucho, porque los médicos no atinaron –hasta el final- a dar con el diagnóstico correcto. Para mí Agapito ha sido un “hombre según el corazón de Dios”. Sencillo, sin dobleces, afable, con un gran celo por anunciar a Jesucristo. Un hombre íntegro y cabal que dio hasta el último aliento por servir a la Iglesia. Todavía, con setenta y tantos años, se esforzaba por aprender los entresijos del ordenador, y estaba muy despierto  y atento a la vida de la Iglesia y de los hombres y mujeres que la conforman. Tenía sus manías… era curioso cómo cortaba papelitos, y en ellos escribía alguna frase que le llamaba la ...

Charla coloquio con tres jóvenes: "Nosotras nos ponemos límites"

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CHARLA-COLOQUIO “ Nosotras nos ponemos límites” Son muy buenas amigas, y tienen muchas cosas en común, como iremos viendo a lo largo de la entrevista. Lo principal, comparten la misma fe. Y eso hoy día, ya es un vínculo de unión muy fuerte. Las tres tienen 18 años, una se llama Teresa Iglesias y estudia 1º de Administración de Empresas, a su lado, Paloma De la Hoz, que ha comenzado 1º de Magisterio, y por último, Teresa Azañedo, que acaba de imbuirse en 1º de Derecho. Con ellas quedo en la antigua cafetería Galaxia de Moncloa (hoy tiene otro nombre) para hablar de lo divino y de lo humano… En la foto de inicio: De izda a dcha: Teresa Azañedo, Paloma De la Hoz y Teresa Iglesias. Lo primero que me gustaría saber es de dónde habéis recibido la fe, y por qué creeis. Teresa Iglesias: Nosotras tenemos la suerte de haber nacido en una familia que nos ha transmitido la fe, y según mi opinión, sobre todo la fe hay que sentirla y vivirla. Hemos tenido una base religiosa...

El hombre sin nombre

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En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: - «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas. " Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no pued...

YO SOY PARA MI AMADO. Confidencias de Elena, una joven con cáncer

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Acaba de publicarse Yo soy para mi Amado, de la editorial Buenanueva. Os dejo a continuación la reseña del libro, por si alguien está interesado en adquirirlo. Estará en las librerías religiosas de toda España. Elena Romera Santillana vivió con el cáncer siete años, pasó por siete intervenciones quirúrgicas, varias sesiones de quimioterapia, una prótesis en la rodilla, la rehabilitación -durísima- de su pierna y su posterior amputación. Luego vino el cáncer de pulmón y la muerte. Sin embargo, estos siete años fueron oro probado al crisol; fueron el tiempo en que ella conoció a su Amado. El Señor le dijo: Aquí estoy, en la cruz me encontrarás… Y ella le encontró en la cruz. Decía a quien la quisiera oír: "El cáncer no es una desgracia. Es el regalo que el Señor me ha hecho, en la cruz he conocido el amor que mi Padre me tiene. El cáncer es un regalo envuelto en un papel feo, en un periódico viejo... pero la cruz no me mata, a mí me mata interiormente no amar como y...

EL SIGNO

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- "Yo no veo a Dios en mi vida. Nunca o casi nunca me ha dado nada..." decía Miguel en la cocina, angustiado porque faltaba escasamente un día para que saliera la lista de admitidos en Veterinaria, y él, en lista de espera, desesperaba... porque a la cuarta y última convocatoria, las posibilidades de ser admitido en Córdoba se diluían enormemente... -Tienes que aceptar la voluntad de Dios, Miguel. Si eres cristiano, debes hacerlo. ¿Acaso tú sabes más que tu Padre? Si al final, Él no te da la plaza, por algo será. A lo mejor dentro de diez años eres un maravilloso biólogo que hace un estupendo descubrimiento para la Humanidad... ¿tú que sabes? ¿sabes más que Dios? Nosotros no conocemos la realidad completa... Dios sí. Quizás no te convenga estudiar veterinaria en Córdoba. O a lo mejor Dios te pone entre la espada y la pared como al pueblo de Israel cuando salió de Egipto, atrás el mar, delante, los egipcios... a lo mejor el Señor te pone en esta situación para demostrarte...

"Dame la cabeza de Juan el Bautista"

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«En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo habla metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se habla casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: “Pídeme lo que quieras, que te lo doy”. Y le juró: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”. Ella salió a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. La madre le contestó: “La cabeza de Juan, el Bautista”. Entró ella en seguida, a toda prisa, se...