jueves, 4 de agosto de 2011

Cantando en el metro

Ahora, durante el verano, estoy cogiendo el metro para ir al trabajo. Los niños están en casa y no tengo que hacer encaje de bolillos para dejar a unos y a otra (Almudena) en el colegio y en la guardería, respectivamente. Así que, más tranquila, me he sacado el abono por familia numerosa y a la vez que ahorro gasolina, hago ejercicio y bajo unos kilos.

Digo todo esto porque, por las mañanas, en un trasbordo que tengo que hacer, me encuentro día sí, día no, a un chaval que no tendrá más de veinte años, extranjero, quizás americano o del norte de Europa, rubio, bien parecido, cantando con su guitarra y todos sus artilugios de megafonía. ¿Y qué canta? Aquí está lo sorprendente. Le canta a Jesucristo. Yo cuando lo oí por primera vez, no salía de mi asombro. ¡Un chaval cantando letras religiosas, en el metro! Con un par de ...

"Prefiero estar junto a tu altar, que toda una vida lejos de ti", decía una de las estrofas, que me apunté, para que no se me olvidara.Y no es un peñazo, lo hace bien. ¿Será que se ha adelantado la JMJ? pensé. ¿O será un protestante, o un evangelista, o algo parecido? No lo sé, pero a lo que voy, la libertad se consigue ejerciéndola. La religiosa, también.

Y quiero romper una lanza en favor de la persona creyente; el creyente de verdad (ya sea cristiano, musulmán o budista) no va por ahí pegando tiros, ni poniendo bombas... la persona religiosa ha buscado a Dios y le ha encontrado, o mejor, se ha dejado encontrar por él. Y esta relación con el Padre no provoca odio, ni muerte, ni maldad... esta intimidad con Dios conduce a la paz con tus semejantes, a la bondad y a la alegría de ser hijos de un mismo Padre. Decía Joaquín Alliende, el presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que la religión es la quintaesencia de la conciencia, y que por tanto, quien mata, encarcela, amenaza o discrimina en nombre de Dios, de hecho, está blasfemando y es un idólatra. Digo todo esto porque parece ser que circula la idea de que el hombre creyente es peligroso, que las religiones son algo a derribar... y esto es un engaño. Re-ligare (de aquí viene la palabra re-ligión) significa volver a ligar, volver a buscar esa hilazón perdida entre el hombre y Dios. Y de Dios no puede salir nada malo. El único límite que tiene Dios Padre, es precisamente que el mal no está en él. Es como el agua y el aceite, no pueden mezclarse.

Ahora que parece que Izquierda Unida está de campaña en contra de la venida del Papa, ahora que varias iglesias, además del Campus de Somosaguas, sufren los improperios y las violencias de personas intolerantes, incapaces de respetar la intimidad sagrada de las personas; ahora es el momento de mostrar, sencillamente, la belleza de la fe. La belleza de un Dios Padre que nos ama, a todos, profundamente, radicalmente. También a estos que se dicen ateos los quiere, porque son sus hijos; dice san Pablo que Cristo nos amó, no cuando eramos buenos, sino cuando eramos pecadores. Jesús vino a mí, salió a mi encuentro, cuando yo estaba muerta, aturdida por tantas cosas que no me satisfacían... esto mismo hace con cada uno de nosotros. Nos ama, nos busca, y nos saca de allí donde parece que es imposible salir. Ese es nuestro Señor. Sólo hay que ponerse a tiro... un poco; quizás una simple canción pueda movernos a buscar su rostro.