miércoles, 24 de abril de 2013

DEBATE-COLOQUIO : CUATRO JOVENES HABLAN SOBRE SU EXPERIENCIA DE FE





(DE dcha a Izda: Ignacio: 20 años. 1º Medicina; José Manuel, 20 años. 3º de Farmacia, Juan Antonio, 23 años. 3º Ingeniería Informática; Teresa, 19 años. 2º Fisioterapia.

Presuponemos de partida que los cuatro sois cristianos, la primera pregunta sería: ¿Cómo os habéis encontrado con Jesucristo? ¿Cómo habéis llegado a la fe?

Ignacio: Yo me he encontrado con Jesucristo a través de mi familia, ellos me han transmitido la fe, me han hablado de Dios, pequeños detalles como rezar por la noche, he ido a las eucaristías con ellos… también me ha ayudado mucho el matrimonio de mis padres, esto me ha llamado a la fe, viéndolos, he dicho: “esto lo quiero yo”.

José Manuel: Aunque es verdad que la fe es una experiencia personal de encuentro con Jesucristo, en la que uno lo ve en su vida… pero para eso también es muy importante la transmisión de la fe a través de la familia, si tú lo ves en tu familia desde pequeño como lo bueno, a veces inconscientemente, y otras también verbalmente, tú puedes decir, “yo quiero eso de mayor, en mi familia propia de mayor quiero hacer lo mismo que he vivido en casa, la infancia que has pasado, los recuerdos que has tenido de pequeño, la típica estampita que te da tu abuela: rezale a san… que te va a ayudar en los exámenes, las peregrinaciones, las misas, todo eso lo vas guardando y aunque en la juventud se te pueda ir la cabeza un poco, por la sociedad como está, siempre vas a tener el ideal que se te ha ido formando en la familia.

Ignacio: Partes un poco de lo que has vivido en casa, pero después te das cuenta de que no te es suficiente lo que te han dicho tus padres, cuando hablas con los de tu comunidad, o con gente de Iglesia, ves que necesitas más, entonces es cuando tu realmente lo ves, cuando un profesor te pone en una situación difícil o te pregunta por qué crees, y en el momento en que encuentras que lo que tienes no es verdadera fe, entonces es cuando empiezas a investigar por tu cuenta, y cuando llegas realmente a querer ser cristiano.

José Manuel: A contrastar lo que te han dicho desde siempre, tus padres, piensas,  puede que no sea verdad…  Pero llega un momento en que dices, vale, yo veo que en mis compañeros algo  falla; en casa, cuando he hecho algo mal me han comprendido, y me han dado soluciones, me han enseñado la forma de hacer las cosas bien. Y dices, vale, esto es lo  correcto, aunque no me guste, esto es lo correcto y así es como se hace.  Aunque mucha gente de fuera te diga, no, tú lo haces como quieras… todo sirve.

Teresa: El ejemplo te lo dan tus padres, y si tú ves que con ellos funciona, ¿por qué no va a funcionar en tu vida? Aunque te rebeles, porque todos tenemos épocas de rebeldía, acabas admitiendo que ahí está la verdad.

P. Imagináos que tenéis un amigo ateo, qué le diríais vosotros para “convencerle” de que Dios existe, de que en Jesucristo está la verdad, ha resucitado… Yo soy cristiano por esto, por esto y por esto.

Ignacio: Yo intento no enfrentarme con ellos, porque cuando empiezas a discutir con  uno vienen más, y siempre se refugian en el pensamiento de los demás para crear confusión, yo realmente intento hacer mi vida, y que vean, cuando ven cómo es tu familia y cómo es la suya, se ven un poco “denunciados”, les falta algo… intento que vean el ejemplo, porque si no, lo que debates son ideas. Que ellos vean que realmente no son felices, que viven en una farsa, es más la experiencia de vida que las palabras.

José Manuel: Es muy difícil que todo esto sea casualidad. Que vivamos, muramos, y aquí no ha pasado nada. Es un poco incongruente. Tu puedes pensar y razonar un montón de cosas, en contraste con todos los seres vivos que hay en el mundo, que ni sienten ni padecen… El ser humano tiene cosas muy distintas que van más allá de lo material. Te pones a pensar, ah, y todo esto se acaba aquí…  ah, ya no hay más, en esto consiste la vida: ¿de qué sirve levantarte por la mañana para luchar por los tuyos, si luego te vas a morir? No sirve de nada. Da igual si te has portado bien o mal. Puedes decir eso, pero también puedes decir, me parece absurdo vivir para nada, no tiene sentido, evidentemente el ejemplo es lo que más ve la gente, pueden pensar, vale, eso lo dicen en la parroquia, eso es palabrería, pero si ven que vives conforme piensas, eso seguramente les moverá a buscar la verdad. 

Juan Antonio: En campamentos de voluntariado que he estado, y en  la facultad te encuentras con mucha gente que considera que su felicidad está en hacer cosas que a nosotros se nos ha dicho en la Iglesia que es mejor no hacerlas…  y no es que nos impidan hacerlas Ni que nos impongan no hacerlas; sin embargo, ellos consideran que hay que hacerlo (el sexo, por ejemplo) a la edad que sea, mil veces a los 20 años -yo creo que deben estar agotadísimos-, pero si basan su felicidad en eso a los 20, a los 25 van a querer otra cosa, a los 30 otra distinta. Cuando terminen de buscar la felicidad en eso, ¿dónde la encontrarán? Pues la felicidad es algo que nosotros hemos encontrado ya, gracias a Dios y gracias a nuestra familia.

Teresa: Siempre acaban burlándose, no de lo que crees, sino de la Iglesia, que si tiene dinero, mira el Papa, mira los obispos, mira qué pederastas… pero es entonces cuando rememoras los ejemplos de los seminaristas que han pasado por tu casa, de toda la gente que no piensa en su bienestar sino en el otro, te acuerdas de todas las monjas en los conventos, dando su vida por ti… siempre critican que la Iglesia tiene dinero, pero ¿adónde va ese dinero? Hace poco salió un reportaje en la tele explicando que el dinero que administra la iglesia va a ONGs, fundaciones, etc, y es cuando la gente no tiene nada, cuando se da cuenta de todo lo que ayuda la Iglesia.

-Por ser cristianos, habéis tenido que renunciar a algo?

José Manuel: A quedar bien delante de los demás, es a lo único que puedes renunciar, porque yo creo que por ser cristiano mi vida no ha sido menos completa que la de un joven de hoy en día, incluso te diría que al contrario, creo que si vives tu vida, cada cosa a su tiempo, sin quemar etapas (sería ilógico que un bebé de cinco años se sacase el carnet de conducir, por ejemplo) de igual forma sería muy duro que un chaval de trece años empiece a beber cerveza como un tipo de 40. Pero no porque esté mal la cerveza, sino porque está mal no recibir las cosas a su tiempo. Yo creo que no me he perdido absolutamente nada en comparación con cualquier otro joven. Yo creo que el haber sabido vivir cada momento plenamente, lo disfrutas más que si lo aceleras, que si fuerzas las cosas para que ocurra todo antes. Yo creo que en la vida hay tiempo para todo, no hay que apresurarse.

Ignacio: En un primer momento siempre te preguntas si lo que te han dicho tus padres es del todo correcto, por ejemplo, cuando te prohíben ir a botellones y cosas de estas, la historia nunca es tan fácil, ni es tan bueno ni es tan malo, tú tienes que aprender a tener ese discernimiento propio que te lleva a ser un cristiano, y es cuando tu realmente entiendes porqué no tienes que hacer ciertas cosas, o por qué haces menos cosas que los demás, y te fundamentas siempre en lo mismo, en si realmente hago lo que hacen ellos voy a encontrar esa infelicidad que tienen, por qué me encuentro mal, o esa felicidad que aparentan pero es irreal. De todas maneras, si realmente quieres comprobarlo, hay una libertad para poder comprobarlo, tus padres pueden discernir darte esa libertad para que por ti mismo descubras que no eres feliz. Si quieres ir a un botellón, tira, y verás que no te pierdes nada, exactamente. Hay ocasiones en que la gente piensa que un cristiano no debería hacer determinadas cosas, o asistir a determinados sitios, pero tu puedes ir perfectamente a una discoteca (yo he ido con un par de amigos) a bailar exclusivamente, sin tener que buscar chicas. O puedes ir a un botellón y beberte unas coca-colas, y pasar el rato, sin dar culto al alcohol. Es el descubrir que ninguna situación es tan mala o es tan buena, es el propio discernimiento de la persona, tú puedes ir a una discoteca sabiendo lo que está mal, y tú hacer lo que consideras que está bien.

Juan Antonio: Sí, he tenido que renunciar a algunos amigos por ser cristiano, porque les he puesto el límite de que “a partir de aquí no te burles”, y si lo han superado, me he enfadado con ellos. Con algunos sí que me he dejado de hablar, y me he quedado sin algún grupo de amigos grande porque se empezaban a meter con el Papa, que si era un heavy… y lo que decían te hacía daño, hacía daño a todo lo que me habían enseñado, pasas de meterte en confrontaciones, ya lo has intentado hablar con ellos, si quieren en algún momento de su vida, contactar conmigo para algo, pues ahí estoy, yo no les he dado la espalda, son ellos los que después de haberles dicho “oye, si sigues burlándote de esto me estás ofendiendo”, han seguido en la misma tónica. Entonces, corta.

Teresa: Yo no sé si perder o no perder, tampoco es que tengas tiempo en comprobarlo, Quieras o no tus padres te han hecho una especie de burbuja (ir de fiesta hasta esta hora, no bebas, no fumes porros, dices vale, entiendo que no es bueno, pero tampoco… no es decir que mis padres no han sido permisivos, pero tampoco he ido de fiesta y he comprobado que esa era una “mala vida” y luego he vuelto, he estado siempre en convivencias, eucaristías, realmente siempre te queda la curiosidad de qué es eso… te dice todo el mundo “te ahorras sufrimientos”, pero yo no lo he experimentado, no puedo decir a ciencia cierta, que es verdad.

Ignacio: Es que no hace falta ir a una discoteca para descubrir que un chico realmente no te quiere, sólo te quiere por el cuerpo, tu puedes comprobar lo que se cuece en una discoteca, sabiendo lo que se cuece directamente en tu clase, que es lo mismo: lo multiplicas por mil, y es lo que hay en la discoteca.

Jose Manuel: lo que quieres decir tú (hablando con Teresa) es que no has sufrido tanto…

Teresa: No he llegado a estar fuera, con otra gente que no sea de Iglesia, y ver lo que es el sufrimiento para darme cuenta de lo que es…

Juan Antonio: Porque mucha gente no tiene tanto sufrimiento, la gente lo que busca es esquivar el sufrimiento, si tu te vas con amigos de la Universidad, que no son cristianos ni nada, no te digo que sean mala gente, son buena gente,  lo que te encuentras es: mis padres se han separado… Hala, vamos a olvidarnos de que se han separado, vamos a beber, vamos a liarnos…mi padre está en la cárcel, vamos a beber…en vez de decir: vamos a solucionarlo, vamos a dialogar, qué os ha pasado, intentar hacer tu vida sin pensar en tu pasado, si tu pasado todo el rato te va a estar machacando, a lo mejor tus padres no han recibido una buena formación humana, y tú vas a seguir con la línea de que tú también vas a hacer lo mismo.

Por lo que deduzco, para vosotros ser cristianos supone ir contra corriente…

Juan A.: Totalmente.

Jose Manuel: Totalmente. Renuncias a que te consideren, a que la gente hable bien de ti. En la adolescencia te rebelas e intentas hacer lo mismo que ellos, sigues yendo con tus amigos porque es gradual la inmersión a la sociedad, los niños de 12 años sus padres no les dejan ir a la discoteca, pero luego empiezan a hacer tonterías, entonces ya te das cuenta, entonces sí, tienes que estar dispuesto a decir algo que es de lo más incómodo y que la gente te va a mirar mal, y que además te va a mirar como al tipo más raro del mundo. Pero lo tienes que decir, pero no por obligación, sino porque es la verdad.

Juan A. : Estás con ellos normalmente, pasan unas semanas, no saben que eres católico, disfrutan contigo, y de repente les dices: oye, que soy católico. Y entonces empiezan a tratarte de forma completamente distinta, ¡si soy el mismo de hace una semana! ¡seguidme tratando igual! A partir de ese momento, la lista de pecados te los empiezan a marcar como si fueran tus padres, y yo sigo siendo la misma persona, el mismo gilip… los cristianos podemos hacer lo que queramos, podemos pecar, y luego arrepentirnos de ello, como cualquiera. Somos seres humanos.

José Manuel: Es como si por ser cristiano tuvieras una especie de tarjeta VIP que te sale todo muchísimo más barato, en el sentido de que te sale todo más fácil, -No, claro, es que te salen bien los exámenes, porque eres cristiano- o te dicen: “Para ti es muy fácil no beber, o no hacer tal cosa porque tú… a ti no se te ocurre pensar estas cosas
P.: No veis ahí una exigencia, por parte de los mismos compañeros… es decir, por el hecho de ser cristianos, tenéis que dar la talla

Jose Manuel: Te exigen ser perfecto. Sí.

Ignacio: Es la evidencia del ejemplo. Hay una cosa que tiene todo el mundo claro, y es que una persona cristiana tiene la fe, que es algo envidiable, si tú eres feliz, yo también quiero ser feliz, piensan. Tú estás ahí, en el punto de mira, te van a mirar con lupa para ver si ellos pueden hacer lo mismo que tú, y si tú no lo consigues…

Jose Manuel: También hay mucho de envidia. Tú intentas hacer las cosas bien, pero a la mínima que te tuerzas, se te echan encima.

Ignacio: Pero no es una envidia por ser malas personas, es porque ellos quieren ser igual que tú. Es que ellos buscan la misma felicidad.

JM: No. Es lo mismo que Caín y Abel, hay uno que hace las cosas bien y otro que las hace mal. El que hace las cosas mal, tiene cierta envidia, es muchísimo más fácil seguir la senda de lo fácil.
P.: No podría ser también, en el fondo, una manera de autojustificarse, te ataco a ti que dices ser cristiano para justificar mi comportamiento (Mira, ves cómo este no es tan bueno como aparenta…)

JM: Es como que tú no puedes fallar. En seguida te lo echan en cara, -no, pero ¿tú no eres cristiano? ¿Tu no eres tan bueno y tan santo…? Te lo dicen así.

Ignacio: Te han visto como un modelo de conducta…

JM: ¿Tú crees que te ven como un modelo de conducta? Cuando dicen: El Papa es así… hay tantos pederastas, la Iglesia roba dinero… y tu eres un cristiano, ¿y te ven como un ejemplo?

Ignacio: Sí. Imagínate, que de pronto un gay diga: “no, si a mí también me gustan las chicas”, pues le rompes los esquemas. Igualmente, al cristiano le ven como un modelo de conducta, y cuando tú lo cumples, pues dicen, “yo para qué voy a seguir esto, si él mismo no lo puede cumplir”.

JM: Sí, puede que haya algo de eso. Pero te digo que también hay envidias, no todos van a decir “yo quiero ser cristiano”. La gente que no es cristiana no va a decir, “yo quiero ser cristiano, demuéstrame que lo tuyo es lo bueno”, la gente de primeras no va así, la gente dice: “tú está equivocado” y son ellos los que hacen las cosas bien. La gente si hace las cosas que hace, va a defender que lo suyo es lo bueno.

Autor: Victoria Luque. Publicado en el Cooperador paulino. Octubre 2012.