domingo, 11 de enero de 2009

En los niños no hay engaño


Anoche, me reía yo sola.
Resulta que estaba pegada al ordenador -últimamente paso mucho tiempo frente a esta maquinita-, y entraron en la habitación dos de mis hijas,
Nazareth (11 años) y Teresa (diez años).

-¿Qué haces?, me dijeron.

-"Nada, aquí, con el blog".

-¿Y esa cosa asquerosa, que hay en ese recuadrito, qué es?

Señalaban el vídeo de Eduardo Verástegui, sobre los niños abortados...

-Esto no lo podéis ver vosotras. Todavía no. Es sobre el aborto.

-Déjanoslo ver, mamá. Por favor. Que no nos asustamos...

-Nazareth, vale. Pero tú, Teresa, no.

-Que sí, que no pasa nada. Que nosotras vemos cosas en la tele, que ya...

Por un momento recapacité. Pensé, bueno, tienen razón.

Pongo las noticias, y aparecen niños muertos a causa de los misiles, o de las bombas, de estos o de aquellos....guerras, maltrato, hombres que han asesinado a sus mujeres... niños secuestrados y posteriormente asesinados, pornografía infantil, pederastas y/o pedófilos...

¿Porqué no dejarles ver estas imágenes?
Al fin y al cabo, en la educación, hay que adelantarse a lo que les viene "de fuera".

Y les puse el vídeo, naturalmente bajo mi supervisión.
A Nazareth, le entró la risa tonta. No sabía cómo reaccionar ante lo que estaba viendo.
A Teresa la obligué a mirar para otro lado en contadas ocasiones.

-Pero, mamá... porqué las madres dejan que hagan eso...
¿ellas saben lo que están haciendo?

-No, muchas no saben lo que están haciendo realmente.

-Una manita... decía Teresa. Pobrecito.

-Mamá, ¿Y por qué no los dan a otras familias, si las madres no los quieren?,
decía Nazareth.

-No hay información suficiente. Muchas están engañadas, se les dice que es "su derecho", que "pueden hacer con su cuerpo lo que quieran"... cuando en realidad, están truncando ("arrancando", para que lo entendáis) una vida que no es suya.
Podrían darlos en adopción, o se las puede ayudar durante el embarazo, y después también, si lo necesitan...
pero es más fácil, decirles que aborten, que no pasa nada.

-Yo, aunque mi hijo tuviera alguna enfermedad, no lo mataría...

Tan concienciadas estaban, que ya en la cama, continuaban dándole vueltas al asunto...

-Cuando sea mayor me voy a presentar a las elecciones... voy a ser presidenta...
¡vamos! ¡esto no se puede consentir! decía Teresa, "esos niños... muertos...
Voy a ir a hablar con Zapatero,
¡cómo puede consentir esos asesinatos!. ¿Me acompañas, Nazareth?"

Al rato, me llaman, y me dicen: "Que hemos pensado, que vamos a escribirle una carta a Zapatero, y se la vamos a dar a la hermana de Andrea (una niña del colegio),
que está en el Instituto de las hijas de Zapatero.
Así, ellas, se la darán a su padre".

Les dije que me parecía estupendo. Que la escribieran.
Que además de dársela, la publicaríamos en el blog. Os mantendré informados.