jueves, 7 de enero de 2016

Reyes Magos: Benditos los que vienen en nombre del Señor



















Como todos los años, ya es tradición, hemos ido a ver a los Reyes Magos en la parroquia. Y como todos los años, los Reyes Magos de Oriente han tenido una palabra para cada familia que se ha acercado a ellos. Este año, como el pasado, nos ha tocado Baltasar. Almudena, mi peque de siete años, me preguntaba durante la celebración... mamá, ¿estos son los de verdad o son otros? Yo casi no sabía qué contestar.. hay tantos reyes magos durante estos días (los del cole, los de la parroquia, los de la cabalgata de Madrid, de Mahadahonda, etc...) que ya no sabe una con cuales quedarse. Tras la duda, vino la certeza: sí, son éstos, le contesté, porque estos tienen palabras de vida eterna, y eso sí que vale.

Y cuando nos tocó, después de una  hora de espera, más o menos, nos pusimos todos, los once, alrededor de Baltasar. Y comenzó la fiesta. "Me acuerdo de esta familia -nos dijo sonriendo, a modo de bienvenida el rey negro con la cara embadurnada y unos ojos chispeantes que hablaban por sí solos-. "Estáis más altos, más guapos, cómo vais creciendo... ¿también habéis crecido en sabiduría y justicia, ante los ojos de Dios? dijo clavando su mirada en los hijos mayores. ¿Qué necesitáis? ¿Qué le pedís a este Rey Mago, para que se lo presente a Dios?". Nazareth, dieciocho años, parapetada tras su sonrisa, preguntó a Baltasar como para salir del paso...¿pero a qué se refiere, a cosas materiales, o espirituales?.

- Lo que tú necesites.

- Pues yo le pido a Dios paciencia.

-Paciencia... paciencia ¿para qué? ¿no puedes con tus hermanos, con tu madre, con tu padre? Te parece que son insoportables, que te quitan tu espacio, que no saben tratarte... Ellos tendrán sus cosas, sus limitaciones, y tú tienes que quererlos así, como son, también en su debilidad. El Señor te los ha puesto ahí para tu conversión. Para que le busques a Él, que es el único que te dará la verdadera paz. . Para ser paciente necesitas estar cerca de Dios, acercarte a Él, dejarte querer por Él. Cuando uno está lleno del Señor, del Espíritu santo, entonces ya la paciencia, como las otras virtudes, te saldrán solas, porque entonces ya no eres tú, es Cristo quien habita en ti. Entonces podrás ser paciente, amable, servicial, humilde, buena, y te saldrá sin esfuerzo. Entonces ya no verás tu casa como un infierno, sino como la antesala del cielo, y tu realidad será la misma, pero la que habrás cambiado serás tú. Por la fuerza del Espíritu que habita en ti. Eso es lo que le tienes que pedir a Dios, que venga a tu corazón, que se haga carne en ti igual que se ha hecho carne en el niño de Belén.

Baltasar fue desgranando poco a poco las necesidades de cada uno... Rocío y Teresa se apuntaron también al carro de la paciencia, por aquello de salir del paso con rapidez.
Victoria, 14 años, añadió una variante: "le pido a Dios paciencia, alegría y generosidad".

- "Sí, es importantísimo ser agradecido, le tenemos que dar tantas gracias a Dios, por lo que nos da, y por lo que no nos da. Todo,todo, nos viene de Él. Si nos diéramos cuenta de esto... de Su generosidad para con nosotros... entonces, seríamos felices. Porque desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, estamos experimentando su Amor, continuamente. Si pudiéramos tener conciencia de esto... todo sería tan diferente.

Después le tocó el turno a Miguel y a José, 21 y 22 años respectivamente. Miguel, pidió humildad. Y la pidió sinceramente, porque cuando el Rey Mago le preguntó, porqué pedía esto, Miguel lo razonó de esta forma: "Le pido a Dios humildad porque no soy humilde, porque creo que siempre tengo la razón en todo".

-Muy bien Miguel. Ya es un paso importante darse cuenta de que uno no es humilde. Es decir, que como todos nosotros, eres un soberbio. Esta es la realidad. Pues te diré que la soberbia es el principio de otros pecados que vienen con ella: la lujuria, la pereza, el egoismo, la insatisfacción permanente, la increencia, etc, Y para atajar todo esto, para acabar con la soberbia, el principio de todo mal, te diría que hicieras lo que hizo María, que en el Apocalipsis aplasta la cabeza de la serpiente (que representa al Maligno). María aplastó la cabeza de la serpiente con su humildad, diciéndole al ángel de Dios: "Hágase en mí, según tu Palabra". Esto mismo es lo que te invito a que tú hagas también, aplastar la cabeza de la serpiente y pedirle a Dios que se haga en ti su voluntad. Para eso, para arrancar el mal de tu vida, tienes que volverte a Dios, es decir, confesarte. Dejarle todos tus pecados al Señor, a los pies de la cruz.


-¿Y tú, Jose, qué le pides a este niño, que ha nacido hoy para ti?
-Yo le pido fe, y alegría.
-¿Rezas?
-Últimamente, poco.
-No, di la verdad, no estás rezando nada. Por eso te falta fe. La oración es el alimento de la fe. Necesitamos orar, ser personas de oración. Ese encuentro con el Señor en la oración es lo que nos da la fuerza para creer y para tener dentro de nosotros esa alegría, ese gozo que ahora echas en falta. Y dime, Jose, ¿para qué quieres la fe? ¿qué es lo que te da la fe?
-Alegría.
-No, lo que te proporciona la fe es Vida eterna. El que cree, ya está salvado por aquel que nos amó primero. Por eso es tan importante experimentar esta vida dentro de nosotros, este caudal de agua viva que lleva hasta la Vida con mayúsculas. Yo te animo a que te confieses, y en la confesión, le pidas a la Iglesia, la fe. Ella es la única que te la puede proporcionar. Díselo así a tu confesor. Necesitas que la Iglesia te dé la fe. Pídela, y la Iglesia te la dará.

Yo me había sentado al lado de Baltasar, y estaba embelesada, porque verdaderamente hablaba con sabiduría. Yo escuchaba, y asentía. Y de repente, me tocó el turno a mí. Ya tenía preparada mi petición, la misma que la del año pasado, y la respuesta, también fue parecida. Debe ser que aún no me he enterado bien de qué va la película...

Y la madre, ¿qué le pide al Señor hoy?
-Yo quiero que mis hijos estén todos en la Iglesia.

Al Rey Mago se le dibujó una gran sonrisa en la boca, y dijo, medio carcajeándose... "¡¡¡tú lo que quieres es no sufrir!!!
Tú quieres que estén en la barca de la Iglesia, libres de todo peligro... pero no todos los que están en la barca son fieles, pueden estar en la Iglesia y no haberse enterado de nada. Tú pídele al Señor que tus hijos le busquen sinceramente, y que sean personas según el corazón de Dios, y ya está. Y libérate, sé libre, sé libre de tus afectos hacia tus hijos, porque en el fondo, tú tienes miedo a sufrir, a que se pierdan en el mundo. Y tienes que tener cuidado con esto, porque esto es un engaño del Maligno muy sutil. Ellos son hijos de Dios, Él ha hecho una promesa con vosotros, Dios es fiel y no dejará que se pierdan. No tengas miedo. En el fondo, con esta actitud tuya estás dudando de Dios, del Amor que Dios te tiene y les tiene. No tengas miedo y confía en Dios".

Qué más puedo decir? Después de esto sentí una gran liberación. Un gran peso de encima se me acababa de quitar. Es cierto que tengo que confiar más en Dios, que en el fondo hay un problema de fe. Ellos son hijos de Dios,y herederos del cielo, y el Señor hará su obra con ellos, como la está haciendo conmigo. Confiar y amar. Benditos reyes magos. Benditos los que vienen en el nombre del Señor.


Postdata.  Jose Manuel, mi marido, pidió paciencia y poder amar más, entregarse más a su familia. Y Baltasar, con la sabiduría que le caracteriza, le vino a decir que le veía igual que a mí, con miedo a que sus hijos se perdieran. Que confiara en Dios.