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Abbá, Padre

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Dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así: «Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno». Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas» (Mateo 6, 7-15). Padre, querido papá, abbá... podría estar horas musitando tu nombre, arropándome, acurrucándome en el sonido de estas cuatro letras... abbá. En ti Padre, en tu nombre santo, se condensa todo: la sabiduría, el consuelo, la protección...

Íñigo Illundain, joven misionero: “Yo os digo, adelante, seréis tremendamente felices”

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En el marco del XI Encuentro Misionero de Jóvenes 2014, organizado por las Obras Misionales Pontificias, conocemos la experiencia de Iñigo Illundain, un joven navarro con corazón inquieto, que ha llevado el evangelio a lugares tan variopintos como Honduras, Calcuta, Marruecos, Senegal o Sudán del Sur. He aquí su testimonio Victoria Luque La cifra no es baladí: Catorce mil misioneros españoles se están dejando la piel, cada día, en los lugares más inhóspitos de nuestro ancho mundo. Son catorce mil vidas entregadas a comunicar de una forma tangible el amor que Dios Padre tiene por cada persona humana. Estos misioneros conciben la misión como un regalo de Dios que, al fin y al cabo, adquiere la forma de un búmeran, ya que aquello que dan les es devuelto con creces. “ Los que tenemos el don de nacer en Navarra (allí nació san Francisco Javier, nuestro patrón), de alguna manera llevamos el don de la misión muy adentro, en el ADN -señala Iñigo Ilundain, y prosigue-. Y así c...

Encuentro vocacional 2014 en Valencia

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Jim Caviezel

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Realmente impresionante el testimonio de conversión de este hombre, protagonista de La Pasión. Seguramente este video lleva mucho tiempo en internet, pero yo no lo había visto. NO he podido -ni querido- dejar de verlo. Cómo la fe de una persona puede afianzarse tanto, vivirla tan profundamente, por -en un momento determinado- haber dicho Sí a Jesucristo. Los primeros minutos, cuando habla el presentador, están sin traducir, hay que tener un poco de paciencia. Merece mucho la pena verlo entero.

¿Quién me removerá la piedra?

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Toda situación encuentra su esperanza en la piedra rodada y la tumba vacía... ¿Quién me removerá la piedra? El único que puede hacerlo eres Tú, Señor. ¿Quién me removerá la piedra? Hazlo ya, Señor, que me falta el aliento. Ten misericordia de mí, que soy presuntuosa, que busco la consideración de los demás, que me duele que no me tengan en cuenta... ¿quién me removerá la piedra? Sólo tú puedes hacerlo. Señor y dador de Vida. Mis Tres, como decía una santa de la que no recuerdo su nombre, que te hablaba a Ti, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, a una sola vez; original ella, y muy práctica. Pues Mis Tres, me he dado cuenta de que necesito mucha ayuda Vuestra. De los tres, mis Tres. ¿Es que no he visto ya las maravillas que obráis (-obras-) en mi vida, para que aún siga así, con los labios sellados? ¿es que en el fondo de mi corazón no me lo creo? ¿qué me impide dar gloria a Dios? Creo que mi presunción, el querer quedar bien, el desear que todos piensen: ah, qué bien ha hablado, cómo ...

¡¡Felicidades a todos!!

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Pasado el sábado, al rayar el alba, el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. De pronto hubo un terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, hizo rodar la losa del sepulcro y se sentó en ella. Su aspecto era como un rayo, y su vestido blanco como la nieve. Los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos. Pero el ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo: «No temáis, sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí. Ha resucitado, como dijo. Venid, ved el sitio donde estaba. Id enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. Ya os lo he dicho». Ellas se alejaron a toda prisa del sepulcro, y con miedo y gran alegría corrieron a llevar la noticia a los discípulos. De pronto Jesús salió a su encuentro y les dijo: «Dios os guarde». Ellas se acercaron, se agarraron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo: «No tengáis miedo, id y decid ...

Mi cruz gloriosa

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Allí, arrodillada delante de la cruz, sólo pude musitar: "Señor mío y Dios mío, que pueda y quiera abrazar mi cruz". Porque la cruz es la que me va a conducir junto a Ti. Mi cruz es la que me va a abrir las puertas del cielo. Esa cruz de la que huía y huyo cuando no tengo tu Espíritu, es la que me va a conducir a la Gloria. Qué curioso. La cruz es esa puerta estrecha que me llevará a vivir la Vida en plenitud. Es el lecho de amor, como dice un canto, donde nos ha desposado el Señor. Esto son palabras mayores. Lecho de amor, porque ahí, en el sufrimiento, Tú te encuentras conmigo. Tú llevas mi carga. Ahí he conocido que me quieres realmente, que tú has pasado primero por la cruz, para que yo pueda hacerlo unida a Ti. Hablar de la cruz no es ninguna tontería. De la cruz tenemos experiencia todos, los que creen y los que no creen. El sufrimiento está ahí, indefectiblemente. Lo puedes llevar con paz en el corazón, con alegría incluso en determinados momentos: cuando ves que e...