domingo, 24 de marzo de 2013

El pagano zombi

Admito que la palabra "pagano" hace un tiempo -unos años- me sonaba mal. A antigüalla. A retrógrado. Pero he de reconocer que ahora la asimilo como lo que es, una palabra que define un estilo de vida, un "tono" vital. El pagano de hoy, igual que el de siglos pasados, describe una linea recta permanente y constante. Esa linea que se perfila en el monitor cardíaco del enfermo cuando éste, deja de ser enfermo para engrosar la lista de los muertos.

El pagano, hoy por hoy, es un muerto que parece que está "vivo". Sería algo así como los zombis que ven mis hijos en la serie "Walking dead". Alguien sin norte, alguien que deambula sin saber muy bien adónde va. Come, bebe, trabaja, ríe, llora, sueña, se irrita, no entiende... sobrevive. No tiene Espíritu. Este es el pagano actual y estamos rodeados por ellos. A veces, algunas veces, también nosotros los llamados cristianos podemos actuar como paganos. Y engrosamos la lista. Y no vemos más allá de nuestras propias narices. Y nada tiene sentido. Y nos dejamos llevar por los ídolos, y a ellos les damos pleitesía.

Pero el pagano-zombi no se percata de que se puede vivir de otra manera. El cristiano, sí. El cristiano
ha experimentado ya lo que es vivir en la tiniebla, y lo que es vivir en Dios. Lo cual no quiere decir que, en el uso de la libertad, cualquiera de nosotros pueda, de nuevo, introducirse en la vorágine del sinsentido y de la muerte óntica. Pero, ¡ay, si esto nos llegara a ocurrir! Qué error abismal. Si la sal se desala...¿ quién la salará? Si una vez experimentada la paz, la alegría, el gozo de ser amados incondicionalmente, volvemos a nuestra vida anterior de muerte... qué tremendo vacío se abrirá en nosotros. Ahi será el llanto y el rechinar de dientes, porque ni te sacia la vida verdadera, ni te convence la vida mundana. Que el Señor no aparte su mano de nosotros para que no experimentemos ese estado vomitivo.

Por supuesto, el zombi pagano, por mera gracia de Dios, puede dejar de ser pagano (y zombi) y encontrar un camino nuevo, desconocido hasta ahora. Pero eso es otra historia que tiene que ver con el descubrimiento de Jesucristo y con lo que cada uno de nosotros, como cristianos, podamos transmitir a esta generación.

Volviendo a nuestro zombi  (que todos -creo- hemos experimentado antes de abrazar el amor de Cristo Jesús), señalar que éste, tan enfangado en sus "seguridades", no ve posible que haya otra vida alternativa. Incluso, si me apuras, podría decirte que existen paganos felices con el entramado de argumentos vitales que se han construido. Digamos que éstos últimos (los "felices") se han pertrechado en una serie de "principios", incuestionables para ellos y desde ahí juzgan la realidad que les rodea. Lo lamentable de estos paganos es que esos "principios" en gran medida son contrarios a la bondad natural del "plan" de Dios. Y aunque no lo reconozcan públicamente, en su interior más recóndito saben que lo que propugnan -y promulgan- no está acorde con la voluntad de Dios. Lo podemos disfrazar, manipular, solapar con palabras huecas,  pero la verdad es Una. Y más tarde o más temprano, a poco que sean sinceros consigo mismos, acaban sabiéndolo. Otra cosa es que den marcha atrás.


El zombi pagano, a veces, tiene una moral cristiana heredada de sus padres. Y esto, inconscientemente, y de alguna forma, le impide hacer cosas que otros zombis-paganos sí hacen. Así, a éste de tradición cristiana le repugna robar, es trabajador, incluso podría considerársele "buena persona", colabora con alguna ONG, tiene sentimientos buenos hacia los demás, es generoso, altruista incluso, pero...
en el fondo, está muerto, y siendo coherente con sus opciones de vida, tiene uno o dos hijos, a lo sumo (más, sería entrar en el sufrimiento -según él- y de esto huye como de la cruz). Facilita a sus hijas el uso del preservativo porque ante todo, han de ser "libres" frente a un inesperado embarazo. Su barniz cristiano hace decir al zombi la consabida frase de "yo no lo haría, pero... respeto lo que hagan los demás". Y  bajo este argumento, justifica la muerte de millones de inocentes que no verán la luz de esta tierra con sus ojos, aunque sí verán  con una fuerza abrumadora la luz de su verdadero Padre, Dios...



Al zombi pagano le gusta el placer, vivir bien; cuando hay un problema, lo resuelve. Y si tiene que divorciarse, se divorcia (de nuevo repele todo aquello que considera que le va a provocar sufrimiento, "muerte". No sabe que la muerte interior le sobrevendrá, pero no por ese cauce, sino por no querer abrazar su cruz. Por supuesto, hay que escalar posiciones de poder, y efectivamente, piensa que la "pobre" que se queda en casa, cuidando de sus hijos, es una "tonta" que está desperdiciando su vida. La "utilidad" y el relativismo están marcados a fuego en su ADN.

Por supuesto, este tipo de pagano está a favor de que las parejas estériles tengan hijos, cueste lo que cueste. Aunque para conseguirlo hayan de eliminarse, congelarse, o ser dedicados a la investigación científica no sé cuántos embriones... eso no importa. Ni que decir tiene, hay que "respetar" cualquier opción de género que se presente, nadie puede argumentar nada en contra, porque entonces serás tachado de retrógrado, reprimido y anormal.


Pero este año de la fe ha venido a ser un revulsivo a esta actitud pagana. A este activismo sin Dios, a este adormecerse en el vacío, en la nada. Y la nueva evangelización no es otra cosa que ver dónde estoy, a quién doy pleitesía, quién es mi señor. Cristo me dice: "Quien no recoge, desparrama". "No podéis servir a Dios y al dinero". "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".


-"Y tú, ¿quién dices que soy yo?"

-Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

Llegar a esta profesión de fe no es tarea fácil. Es necesario un camino. Un conocerse y amarse (entre dos: Yo y Él). Es necesario soltar las amarras, fiarse...

-Señor mío y Dios mío. ¿Qué quieres que haga?

-Apacienta a mis ovejas.

Dice el Papa Bergoglio que los pastores, para ser guías verdaderos, han de tener olor de oveja. Es decir, han de vivir con las ovejas, han de relacionarse con ellas, han de experimentar lo que han experimentado las ovejas: el miedo, el hambre de la Verdad, el sufrimiento, la soledad... Justo lo que hemos experimentado cuando éramos paganos y zombis. Ahora nos toca ser ovejas. Ovejas que desprendan el buen olor de Cristo Jesús.