miércoles, 13 de marzo de 2013

Nos puso a todos mirando al cielo


Francisco I nos ha metido a todos en el bolsillo. Estábamos expectantes en casa, todos entorno al televisor, los dos sofás ocupados, todos los niños y menos niños en el comedor, con el corazón a una. ¿Quién saldrá? ¿cómo será este nuevo Papa que nos guiará por entre estas aguas tempestuosas de nuestro siglo? La noche pasada se me había clavado en la sien un nombre, que se repetía constantemente, Schonborn, Schonborn... el cardenal de Viena. Pensé incluso, ¿será éste?. Pero esta mañana la madre del susodicho me dejó asqueada, decía -y lo recogía un periódico digital- que no quería que su hijo fuese elegido Papa, porque bastantes quebraderos de cabeza tenía con la diócesis de Viena para que ahora, se metiera en más berengenales, en más "intrigas" en el Vaticano... esto no me gustó ni pizca. Lo descarté. La madre de un Papa ha de ser prudente, y esta mujer -si es verdad lo que ha dicho, y no es invención de los periodistas- no lo ha sido.

Por otro lado, me llamaba mucho la atención Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, me parece que tiene vitalidad, empuje, garra. Y fuerza física.  En el último sínodo de los obispos sobre la nueva evangelización todos los susodichos estaban conmocionados por la forma en que habló, por el espíritu que le animaba. Además, quedaría genial en la portada de la revista donde trabajo-.Pero no, tampoco ha sido él.

Otro probable, el arzobispo de Milán, Scola, tampoco me disgustaba, es una persona sensata, a la que he oído hablar muy seriamente del peligro de la ideología de género... pero ya ha habido bastantes italianos en la Sede papal, así que no...

Y vino la sorpresa. De principio, nos quedamos todos perplejos, boquiabiertos. En casa nos decíamos, ¿Bergoglio? ¿Y ese quien es? Tras la sorpresa vino la descripción televisiva: argentino, arzobispo de Buenos Aires, jesuita.76 años. Este último dato me asombró... no es joven. Pero puede que tenga fuerzas, espíritu, ganas... por algo le habrán elegido.

Después salió a la balconada de San Pedro. Tiene gafas, dije.Y empezó a hablar... sencillo, cercano, afable. Parecía que había estado toda la vida hablando conmigo. Me llamaba de tú a tú. Me pidió que rezara con él por el Papa Emérito Benedicto XVI y comenzó a orar con el padrenuestro, el ave maría, el gloria... aquello era conmovedor.

Ante millones de personas que le estaban mirando con lupa, Francisco se ponía de rodillas y rezaba... rezábamos todos. Había conseguido que todo el mundo mirase a Dios, aunque sólo fuera unos minutos. Después habló  de la necesidad del encuentro, de recorrer el camino juntos, habló de fraternidad. Al momento, pidió una bendición sobre su persona en forma de oración. Pidió que rezáramos por él. Y otra vez se puso y nos puso de rodillas mirando al cielo. Asombroso. Genial. Enorme... me ha parecido de una sencillez y de una cercanía conmovedoras. A mí ya me tiene ganada y a mi familia también. Mi hijo el mayor sentenciaba: "Es majete". Lo que es sin duda, un gran comunicador, y -seguro- una persona auténtica. Con un espíritu de fe sobresaliente, y sin miedo. El inicio no ha podido ser mejor. Me gusta este Papa.